Negro, negro, todo oscuro

 

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Si bien la frase del título de esta nota pertenece a la Vicepresidenta de la Nación cuando caracterizó al segundo semestre de su propio gobierno como un túnel largo, oscuro y claustrofóbico; hoy podría usarse para calificar la paupérrima escena de José López, ex Secretario de Obras Públicas durante toda la gestión del FPV. De punta a punta. Con arma de guerra en mano, en medio de la noche López condujo desde su casa del Tigre hacia una zona campestre de General Rodríguez donde comenzó a tirar bolsos con millones de dólares, joyas, euros y billetes de moneda qatarí por encima del portón de un monasterio de monjas del cual disponía la llave. Un vecino curioso llamó al 911 y rápidamente llegaron a la escena las dos máximas autoridades de la zona de la policía provincial.

Más allá de lo burdo de la situación, del oportuno momento en el que sucedió, o de la participación de los servicios de inteligencia, lo concreto es que a López lo encontraron infragantti con 8 millones de dólares cuando tiene declarados solo 2 millones de pesos, haciendo carne la débil reforma moral durante el anterior gobierno que mantuvo el esquema corrupto de la contratación de la obra pública armada por un histórico estado entreguista de lo público. El estado contrata, licita y concesiona al sector privado garantizando riquezas personales a costa de la pérdida de la riqueza colectiva.

Llámese López, García o Fulano debe ser condenado penalmente. Pero López no es solo una foto congelada de la corrupción K como quiere el actual gobierno, sino una película un poco más compleja, con varios involucrados y que puede salpicar para todos lados.

¿De dónde viene la plata robada del ex Secretario de Obras Públicas? De los sobreprecios y las coimas para obtener licitaciones. ¿Quiénes pudieron darle el dinero? ¿Los principales contratistas de obra pública Techint, Electroingeniería, o Iecsa? ¿O fue solo Lázaro Báez?

El mismísimo Macri es producto de este sistema corrupto por haber forjado su fortuna habiendo sido gerente de la histórica empresa contratista del estado Sociedades Macri (Socma).

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El sistema democrático cuya particularidad central es la elección de sus representantes mediante el voto popular no deja de estar enquistado dentro de la injusta distribución de la riqueza del capitalismo. ¿Cómo es financiada la política? ¿Cómo hacen los sectores políticos que se enfrentan a la concentración del poder económico para competir en la difusión de su propaganda política y en la amplificación de sus ideas si no tienen ni por cerca canales de financiamiento comparables con aquellos sectores que representan a dicho poder?

Es claro que no hay procesos de acumulación de riqueza sin su estrecha vinculación con las decisiones políticas y económicas de los gobiernos. Los millonarios del mundo amasan su riqueza usufructuando directamente los recursos públicos o a través de ser beneficiados por tal o cual medida de gobierno. Es por eso que es fundamental para ellos el acceso al estado para garantizar y acrecentar su riqueza. Los sectores de mayores ingresos imponen su visión sesgada de clase como si fuera el sentido común del de la sociedad toda a través de sus medios de comunicación, sus fundaciones y sus universidades. La cuestión es que al tener mayores recursos económicos parten de una posición privilegiada y desigual dentro de la puja política democrática con el mercado como su mayor regulador.

Más allá de estos argumentos no se puede aceptar ninguna clase de robo a las arcas públicas por parte de gobiernos populares aunque sea para beneficiar a la mayoría. Menos aún cuando claramente los 8 millones de dólares de López no eran para financiar ninguna campaña sino más bien pura y exclusivamente para su enriquecimiento personal. Sin embargo hay que decir que la corrupción no es inherente solo a aquellos que llevan adelante un estado inclusivo sino que atraviesa estructuralmente al sistema democrático por su debilidad frente a los capitales concentrados y su dinero disponible para comprar voluntades políticas.

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Ahora pasemos al peculiar día en el que López decidió salir solo a los tumbos a tirar bolsos con millones de dólares por el campo. Justo un día antes de que se trate la “Ley de Reparación Histórica para jubilados y pensionados” que deroga el impuesto a los bienes personales (llamado comúnmente el impuesto a la riqueza), deroga el impuesto a la renta financiera y legaliza un blanqueo de capitales que permite que los que blanqueen solo declaren los fondos sin siquiera exigir su repatriación.

El relato del gobierno de Cambiemos es que necesitan el blanqueo para financiar el cumplimiento del fallo de la Corte Suprema que exige pagarles a una parte de los jubilados en litigio con el estado. Esta ley, lejos de asegurar el 82% móvil para todos los jubilados, busca garantizar el 500% para el 20% de los jubilados con los haberes más elevados. Genera las condiciones para el desprendimiento del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (paquete de acciones de las principales empresas en AFJP que fueron estatizadas al recuperar el Anses) y así las grandes empresas del país se saquen de encima a los directores del estado.

El blanqueo de capitales tiene sentido cuando no se conoce el destino de los mismos ya que es una forma de saberlo. Aquí la intención es inversa: como se descubrieron cuentas no declaradas y sociedades fantasmas del Presidente, funcionarios macristas y los principales actores de la economía argentina buscan cualquier artilugio para poder esquivar a la justicia. Utilizan la excusa de la financiación para el pago a los jubilados de privilegio para justificar esta amnistía impositiva que blanquee el dinero fugado al exterior con el que evadieron millones de dólares en impuestos. Y de esta manera caigan las causas del esquema de evasión del PJ Morgan & Chase, de las cuentas ilegales del HSBC y de las sociedades fantasmas del Panamá Papers. Así un día después del bochorno kirchnerista, bajo el absoluto anonimato por las repercusiones del caso, se le dio media sanción a la amnistía tributaria y a la anulación de los principales impuestos a los ricos

Es paradójico que a López se le ocurra ir a tirar bolsos con millones de dólares justo un día antes de que se sancione una ley que permite mecanismos para blanquear ese dinero. ¿Qué fue lo inminente de la situación? ¿Acaso alguien lo indujo? ¿Lo trabajo? ¿Lo extorsionó? ¿O lo manipulo?

En un contexto donde el sentido común pertenece a los grupos económicos y mediáticos masivos que practican un marcado apoyo al gobierno actual, si ya era difícil para los legisladores opositores votar contra una ley titulada “Reparación Histórica para jubilados y pensionados” se hizo aún más difícil hacerlo luego de que 24 horas atrás encontrarán al exfuncionario del gobierno anterior. ¿Quién iba a votar junto a los kirchneristas megacorruptos en contra de los jubilados? El grotesco López direccionó el voto de la mayoría de los diputados a favor de semejante ley y a su vez hizo que pase totalmente desapercibida en los principales medios de comunicación.

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Más allá del bochorno del Monasterio de las Monjas Orantes y Penitentes de Nuestra Señora de Fátima el gobierno actual sigue siendo el mismo que en solo 6 meses de gestión ya tiene más acusaciones por hechos graves de corrupción que el gobierno anterior en 12 años. Tiene más de una decena de funcionarios imputados o procesados, dentro de los cuales está incluido el propio Presidente. Quienes decidieron la devaluación son los mismos que luego ganaron millones con la operatoria de dólar futuro, el Ministro de Energía ordenó importaciones de gas con precios por encima de terceras ofertas a cargo de Shell donde él mismo es accionista, en los Panamá Papers figuran con sociedades fantasmas el propio Presidente, funcionarios, amigos y socios como Franco y Jorge Macri, Gustavo Arribas, Darío Lopérfido, Nicolás Caputo, Daniel Angelici y Néstor Grindetti.

Lo del Presidente es de un grado de improvisación y desprolijidad realmente alarmante. Antes de los Panamá Papers no tenía ninguna sociedad offshore. Desatado el escándalo internacional salió a justificar que no la declaró porque nunca estuvo activa pero según los registros comerciales sí lo estuvo: hizo operaciones con empresas que a su vez él mismo tenía intereses accionarios. A ello respondió con frases como “¿Qué se yo?” o “Ni me di cuenta”. De repente aparecieron 18 millones de dólares en las Bahamas justo cuando su gobierno manda al Congreso la ley de blanqueo. Antes de tener que excluir el ítem que Macri pretendía legalizar referido a la posibilidad que los funcionarios puedan ingresar al blanqueo, el Presidente se presentó como un patriota por ordenar al titular del supuesto fideicomiso ciego (que no puede manejar) a que traiga ese dinero que antes no tenía, generado con sociedades no declaradas y que nunca funcionaron, e invertirlo aprovechando las decisiones de su propio gobierno en Letras del Banco Central.

Si bien el gobierno tuvo que conceder el retiro de los funcionarios, sus padres, hijos y cónyuges del blanqueo, logró mantener a otros familiares y a contratistas del estado con lo cual tanto el primo Angelo, el amigo Caputo o papá Franco (a través de su cónyuge) están en condiciones de ingresar a esta amnistía impositiva. Como frutilla del postre en medio de todo el alboroto circense de López, por la madrugada, la UIF que ya era dirigida por los abogados defensores de los investigados pasó de la Justicia al Ministerio de Hacienda recontragarantizando que nadie investigue nada ya que los mismos que vehiculizarán el blanqueo serán los que deberán controlar.

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¿Tenerla en bolsos dentro de una casa o en un monasterio está mal pero tenerla escondida dentro de una red de sociedades no declaradas en el exterior o legalizarla a través de una amnistía para sus propios delitos económicos está bien? ¿La corrupción sistémica enquistada en las decisiones políticas que generan rentas privadas espurias que significan la transferencia de miles de millones de muchas manos a pocas es menos grave que el accionar torpe y en solitario de López? ¿El burdo accionar de un ex funcionario fuera de sí avala al esquema sofisticado de lavado, evasión y fuga armado por empresarios, asesores y economista del establishment devenidos en funcionarios públicos?

¿Justo cuando Báez sigue sin arrepentirse y sin acusar a CFK, cuando se comprueban sus vínculos con el Presidente, cuando a este le aparece plata negra por todos lados y cuando se está por tratar una ley para blanquear esa plata aparece José López tirando bolsos con dinero?

El discurso lineal de “tenemos que aumentarte la luz, subirte los precios, bajarte el salario o echarte por culpa de la corrupción del gobierno anterior” penetró en la opinión pública basándose en la efectividad de lo visual de los bolsos con dólares o el video de La Rosadita.

Pero sea una operación de inteligencia, la torpeza de un ladrón solitario, o la prueba de que la corrupción K es tanta que ya no saben cómo taparla, tanto Báez como López son utilizados políticamente para sacar a las medidas regresivas y recesivas fuera del foco de la opinión pública, para justificar la toma de esas medidas y para deslegitimar al adversario político ante la sociedad.

López claramente es culpable pero no se debe detener ahí o avanzar únicamente si en el camino solo hay kirchneristas. Se debe avanzar caiga quien caiga. El origen de Macri como contratista del estado fue el vehículo para su ascenso en política pero a la vez representa su talón de Aquiles por los conflictos de intereses, incompatibilidades con la función pública y por la espuria manera de generar su riqueza. Allí emerge su propia limitación para exprimir el caso López ya que se ubica en medio de un entramado complejo de varias aristas que alcanza no solo a De Vido como Ministro de Planificación o a CFK como Presidenta sino también a los principales contratistas que licitaban obras públicas con López como Calcaterra, Rocca, Caputo o el mismísimo Franco Macri.

A todo esto detuvieron a Ibar Pérez Corradi con lo cual se avizora una nueva saturación mediática judicial. Habría que avisarle a Aníbal Fernández que vaya afeitándose el bigote.