Sobre la acción política. Ética, política, justicia y militancia.

Toda acción política esta sujeta a la idea la praxis sobre lo real (tanto en un sentido conservador como en un sentido transformador), el acto implica en si mismo un conjunto de principios, ideas, imaginarios y tradiciones que articuladas en un campo de lecturas que ejercemos sobre la realidad, de entrega de significados a nuestra practica cotidiana.
Actuar sobre lo real, lleva de manera implícita la pregunta sobre como pensamos a las subjetividades que conforman la sociedad donde se lleva la misma, es decir, la presencia de un “otro” construye los mecanismos interrogativos sobre la acción, las practicas que ejerceremos, sin ese “otro” que se nos ubica enfrente como subjetividad, no existe la posibilidad de la acción política.
En las sociedades capitalistas, la presencia del “otro” tiene características determinadas, posee hambre o no, esta incluido o excluido, es ocupado o desocupado, es rico o pobre, es decir, las subjetividades construidas en el capitalismo, tienen como principios rectores: la desigualdad y la explotación, y por lo cual, el “otro” que se me presenta como sujeto, no como elemento cosificado de lo real, como humano no como mercancía, nos obliga a establecer la pregunta sobre la lógica que establece esos principios rectores, la pregunta sobre como se concibe la igualdad/desigualdad, ademas de ser una interrogación política, es a su vez, ética, no solo nos preocupa el funcionamiento de un sistema económico, por separado, sino como el mismo afecta la vida de los hombres, la pregunta que nos presenta es si la vida de los hombres merece ser vivida, respuesta implícita en considerar a la desigualdad como acto social o natural, la primera, respuesta proveniente de los arcos de izquierda, nos dirá el acto de desigualdad no es un acto natural, sino es parte de un proceso por el cual, sectores de la sociedad ejercen, a partir de diferentes mecanismos de dominación, un proceso de redistribución desigual, por lo cual, es posible modificar lo real para generar una mayor igualdad entre los hombres; a la misma pregunta, los entramados que conforman la ideologías de derechas dirán, es natural que existan desigualdades entre los hombres, por lo cual no existen mecanismos para generar algo que se constituye como una “ley de la naturaleza”, porque detrás de la naturalización de la desigualdad, esta el proceso de mantener como un tiempo sin modificaciones lo real.
En ambos casos, la respuesta política tiene en si la respuesta ética, es una pregunta sobre la justicia de un sistema político-económico, dentro de este caso hay dos grandes ejes para la interrogación de sobre relación ética, justicia y política, o nos ubicamos desde una posición, desde la filosofía moral ante esa pregunta existen dos posiciones, a manera de síntesis: los legisladores y los perfeccionistas morales, para los primeros existen un conjunto de preceptos, reglas y principios que conforman una teoría de la justicia (por ejemplo Rawls y Habermas), y que la solución a los problemas de la filosofía política se las puede resolver ideando una Constitución para un Estado Ideal, mientras que para los segundos, consideran que la ética debe basarse en algún tipo de compromiso o demanda existencial básico, que va mas allá de las estrecheces teóricas de cualquier definición de justicia o código ético socialmente instituido, es decir sin considerar las exigencias de relación entre el yo y el tu (en términos de Buber) ningún sistema de reglas morales y ninguna institución puede tener verdadero valor. (Ver CRITCHLEY:2004 y PUTNAM:2004)
En esta segunda posición, de la cual tomamos parte, los sujetos son considerados como subjetividades de carne y hueso, es decir un sujeto que come, disfruta comer, y también tiene hambre, es decir el otro, se me presenta como un igual, por lo cual, no es un subjetividad cosificada, sino es próxima, mi obligación moral y ética con el otro, es vivida en una sensibilidad que nos expone, que nos construye, ya que la vulnerabilidad del otro, su hambre, su dolor, se transforma en un conjunto de obligaciones con el, transforma el conjunto de sus problemáticas no en un asunto hipotético, impersonal, sino en real, en un imperativo posible.
Esta posición, que marca nuestra acción militante, política, nos lleva la exigencia de la construcción de una organización política mas justa, ante la crisis de los valores éticos del neoliberalismo, debemos ofrecer una respuesta ética basada en decir, como escribe el Che en su carta de despedida a sus hijos, que nos mueve la acción política porque sentimos como propio el dolor ajeno, y por lo cual, nuestro horizonte ético respecto al otro sufriente, nos obliga a la constitución de una sociedad mas justa, valores que se expresan en no dejar las “convicciones en las puertas del poder”, ya que implicaría no una acción con los mas débiles sino una solidaridad con los que ejercitan el verdadero poder, y son los creadores de las desigualdades sociales: las minorías económicas.
Bibliografía:
CRITCHLEY, Simon; “Introducción a Levinas” en LEVINAS, Emmanuel, Difícil Libertad, Buenos Aires, Lilmod, 2004
LEVINAS, Emmanuel, Difícil Libertad, Buenos Aires, Lilmod, 2004
PUTNAM, Hillary, “Levinas y el judaísmo” en LEVINAS, Emmanuel, Difícil Libertad, Buenos Aires, Lilmod, 2004