Sobre los cambios en el IPC.

Esta entrada trata sobre el IPC (Índice de precios al consumidor). En realidad, para decirlo con claridad, no se toca en ningún punto cuestiones técnicas o metodológicas acerca de la confección del mismo. Se discute, más que nada, sobre algunas implicancias políticas y económicas que sus avatares han generado en estos últimos meses.

 Se sabe o supone que el IPC es un coeficiente que el INDEC (Instituto Nacional de Estadística y Censos) genera mensualmente a los fines de describir numéricamente el comportamiento de los precios de una canasta de productos y servicios, identificable con el total de precios internos de la economía. Se mide independientemente en varias provincias, aunque a los fines técnicos suele tomarse como referencia privilegiada el que se obtiene de los relevamientos en la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano bonaerense.

 Actualmente, es generalizado el cuestionamiento al índice y a la conducción (interna y externa) del Instituto, por lo que se supone se estaría manipulando el mismo, a los fines de subvaluarlo. Existe coincidencia generalizada (y hasta oficialmente se lo sugiere) que el comportamiento del IPC en el último año y medio no ha medido de manera fidedigna el incremento “real” de los precios.

 Los motivos prácticos que llevaron a la intervención oficial y manipulación del IPC se remontan a la negociación de la deuda pública en default, en 2005, por la cual se ofreció, a los tenedores de títulos, canjes por bonos que indexan según CER (Coeficiente de Estabilización de Referencia). Motivo por el cual el aumento general de precios, reflejado en aumento del IPC, podría influir sobre el stock de deuda del sector público no financiero, y en el corto plazo incrementar los montos a pagar por vencimientos. Es evidente, cuáles son las causas del interés oficial en subvaluar el índice, a pesar del nocivo efecto político que esto viene teniendo.

 La cuestión es que, en estos últimos días, varios hechos colaboraron  en que la manipulación del índice se volviera ya insostenible, al punto de motivar reacciones en el propio Gobierno, con declaraciones de funcionarios, incluso, acerca de la necesidad de “prolijar” las mediciones para recuperar credibilidad en las mismas.

 El detonante principal parece haber sido la “turbulencia” financiera sufrida por la baja de la cotización de los bonos de deuda argentinos, después de la emisión de nuevos BODEN 15 colocados a Venezuela y masivamente vendidos por los bancos compradores, que obligó al Gobierno a decidir la recompra de títulos en grandes cantidades de acá a fin de año, usando parte de los fondos que distintas dependencias oficiales tienen depositados en el sistema financiero.

 A nuestro entender la intervención de la Secretaría de Comercio Interior sobre las estadísticas oficiales deja varios corolarios para atender:

 -Influencia en la situación financiera: la indexación de los bonos argentinos está controlada, a partir del hecho de que el índice que marca su evolución está bajo control. A la Secretaría de Finanzas esto le otorga “certidumbres” acerca de la evolución de los desembolsos futuros. Aunque como contrapartida, se afianza la situación de dependencia respecto de Venezuela como prestamista de última instancia a tasas altas (más del 15% la última vez), y con riesgos como los apuntados acerca de la turbulencia sufrida, que obligan a replantear la estrategia.

 -Consecuencias políticas y económicas internas: habitualmente se lee o escucha discursos sobre la incertidumbre generada por la falta de confianza en el IPC y la influencia negativa que esto tiene en las expectativas inflacionarias, que de algún modo retroalimentan el aumento de precios, vía comportamiento pro-inflacionario de los agentes.

 Sin embargo, en este momento nos gustaría resaltar un problema que es más importante desde nuestra visión: el IPC se ha transformado, por vía comunicacional, en el termómetro que debería medir la “sensación térmica” del bolsillo de cada uno de los consumidores, y del “sentido común” que nos obliga a creer (justificadamente) que la inflación es demasiado más alta de lo que nos dice el INDEC. Es decir, en este proceso, el IPC ha perdido su finalidad técnica, ha sido profanada su “sacralidad” y se lo ha convertido en un factor político de relevancia. Así, (sin mucho rigor científico, es cierto) tenemos la impresión de que aún si la medición oficial de julio 08 hubiese dado 2,5%, se hubiese desconfiado de la misma. A tal punto llega la situación, que hasta se vuelve difícil convencer a algunas personas de que la carne bajó de precio en julio respecto del mes anterior (cosa, creo, indiscutible).

 Entonces, ha llegado el momento, parece, de “normalizar” la medición. ¿Ha llegado el momento?

 No estamos seguros. Creemos que la falta de credibilidad en el IPC es a esta altura más una consecuencia que una causa de la inflación alta. Creemos, entonces, lo que creíamos cuando a principios de año, se anunció un cambio en la metodología. La normalización fracasará, sino se complementa con un plan de baja de la inflación.

 Se puede, sí, ir dando señales, como la de sacar al INDEC de la órbita de Moreno o formar un cuerpo consultivo externo de notables que “se encargarán en el mediano plazo de la normalización del Organismo”. Otra cuestión fundamental sería tomarse un plazo de transición, en el que el numerito oficial se fuera acercando paulatinamente al “real”, con dos finalidades: mostrar que se está trabajando en la normalización, pero sobre todo, ir acondicionando la situación para que el “empalme” del nuevo índice (el que saldrá del trabajo del cuerpo consultivo) con el viejo (el actual) no sea del todo traumático.

 Pero, insistimos, nada de esto sirve, si no se trabaja en la reducción de la inflación, con resultados ostensibles. En definitiva, la mejor manera de normalizar el IPC es devolviéndole de a poco la invisibilidad perdida.

 A lo mejor Mendieta se me enoja, porque las estrategias no se cuentan. Pero, bueno, tampoco creo que me lo vayan a leer mucho.

8 Comments on “Sobre los cambios en el IPC.”

  1. Desde el momento en que se manipula el IPC, y especialmente el indice de la canasta basica, se desconoce en la Argentina el indice de pobreza, que creo que es fundamental para saber si el gobierno esta haciendo bien o no las cosas.
    Dado que el IPC perdio absolutamente cualquier tipo de credibilidad, es obvio, que diga lo que diga, nadie lo va a creer. El indice no creo que sea malo porque esta mal realizado tecnicamente, es malo porque esta manipulado.
    El gobierno creyo aparentemente que la manipulacion del INDEC iba a ser gratis de por vida, lamentablemente, ahora estamos pagando el costo de eso. Y en cierta manera, creo que es bueno que Venezuela le cobre un 15% de interes y luego salga a vender masivamente los bonos, asi nos sacamos la careta del discurso de Chavez y la unidad sudamericana.

    Por otro lado, queda bastante claro, cual era el objetivo real del aumento de las retenciones, que si el gobierno hubiese sincerado en vez del chamuyo de la redistribucion y los 30 hospitales, tal vez otra hubiese sido la historia.

  2. El periodo de transicion no puede ser muy largo. La manipulacion del IPC y su relacion con el pago de bonos de deuda es muy contraproducente en cuanto a la percepcion de la situacion argentina en el exterior. Si alguien con quien tenes un contrato te hace mula para pagarte menos de lo que corresponde, lo llevas a la justicia si podes, y no haces mas negocio con el. La Argentina no puede afrontar indefinidamente el pago de la deuda con las reservas, y Chavez al 15.5% de interes es suicidio economico, como se vio ahora. Para volver a tomar dinero a tasas razonables hay que arreglar el INDEC y la deuda con el Club de Paris. No hay otra.

  3. Mariano: De acuerdo en todo. De hecho yo pensé cuando implementaron la nueva metodología, que apuntaban a acercarse a los números reales y creía que lo iban a hacer, poniendo una metodología más favorable al gobierno, pero dejando de mentir con los datos, que está claro es el problema principal, no el sistema de medición. Esto hubiera sido parecido a la transición de la que hablás. Pero está claro que lo esencial es bajar la inflación. Mes por mes es totalmente imposible que alguien se de cuenta si lo real hubiera sido 0.7 o 2.1, pero a la larga sí podemos darnos cuenta que en el último año y medio la inflación fue más alta que el 13 del Indec. A mi, si lo hubieran hecho solo hasta el cambio de gobierno, me parecía bien, se ahorra en los pagos, se achican expectativas inflacionarias los primeros meses. Pero ahora es “solo” (entiendo que igual es importante)el ahorro, contra una perdida de credibilidad general en la palabra del gobierno y un AUMENTO de las expectativas inflacionarias. El otro día escuché a Zlotowiazda diciendo que el kilo de pollo había pasado en un año de $4.16 a $10.30. $10.30????, ¿dónde compra el pollo este muchacho, será en alguna carnicería especial para ricos y famosos? (yo lo compré el fin de semana en Carrefour a 4.60 )Era el precio más disparatado de los que dio, pero no el único, otro, docena de huevos a $9.50 (la compro enfrente de mi casa a 6.50) No solo el Indec miente. Ahora cualquiera se siente con derecho a decir cualquier cosa. Una pregunta relacionada a lo que decís del precio de la carne, que es obvio que bajó el último mes (por si alguien tiene dudas, bola de lomo a $12 más un 15% de descuento, el sábado pasado, otra vez en Carrefour, parezco una publicidad del super). Mi impresión, por los precios, pero también por algunos datos sueltos que escucho, es que desde que bajó el dolar, la inflación se atenuó un poco, ¿estás de acuerdo? ¿puede haber tenido influencia la baja del dolar?

  4. Esteban:
    Andamos por el lado de la coincidencia en algunos puntos, finalmente.
    No coincido, sin embargo, en que el gobierno creyó que la manipulación del IPC (el resto de las estadísticas del INDEC es otro cantar) iba a ser gratis para siempre. Hasta ahora no había sido necesario plantearse definitivamente la normalización. El esquema actual está dando signos de insustentabilidad, y por eso se piensa en modificarlo.
    Lo de Chavez es un poco más complejo. La integración de las economías de la región es algo distinto del auxilio financiero (que creo que tuvo consecuencias distintas de las esperadas por la relación que une a la política económica chavista con las necesidades de los bancos a los que se les colocaron los bonos). La integración regional como política exterior innegociable es un objetivo independiente del resultado de una operación financiera en cuyo resultado intervienen mil factores extra.
    Un saludo.

    Guillermo: yo no veo una necesidad tan imperiosa de recuperar la confianza del establishment financiero internacional al precio de renunciar a algunos postulados que fueron pilares de la acción de gobierno en años anteriores. Creo que se puede trabajar en los equilibrios, con correcciones que nos eximan de reiterar los caminos otrora exitosos (en el corto plazo) pero que ya no prometen serlo.
    Un saludo.

    Sergio: la baja del dolar puede haber desinflado la expectativa inflacionaria, pero me parece que poco, con efecto muy corto. No alcanza, y no sé si fue el mejor camino. Creo que sí tuvo un efecto importante, que fue impedir que se retroalimentaran las expectativas de corrida, que, de acuerdo a cómo se reaccionara para evitarla, podía terminar en estampida inflacionaria.
    Lo fundamental del caso es que existe un desfasaje entre el momento en que se toma una medida, y el momento en que se empiezan a sentir los efectos.
    Igualmente, parece que nadie está muy seguro de cuáles son los causales de la inflación, de modo que más difícil es saber cuáles medidas podrían tener los efectos antiinflacionarios deseados.
    Gracias. Un saludo.

  5. La confianza lleva años en volver, pero en algún momento hay que empezar. Se dan valores bien medidos, al principio no lo cree nadie, después algunas mediciones privadas y las de las provincias van a coincidir, abren los valores y algunos empiezan a ver que son los que se encuentran en la calle, y de a poquito se empieza a creer.
    Mas o menos como si te pescan metiendo los cuernos a tu mujer y te perdonan, llegarás temprano a tu casa, te protarás bien pero cada vez que vayas a la cancha de van a mirar mal, hasta que con el tiempo la confianza se restablece.

  6. Un gusto siempre leerlo, Mariano.

    Los índices económicos y los niveles de pobreza desde que tengo memoria son “sospechosos”. El Indec fue más que barnizado por el neoliberalismo en años anteriores.

    De todas formas, recomiendo leer la nota de La Jornada de México que se titula: EEUU: ¡Sin contabilidad! sobre la manipulación de los datos económicos.

    Al parecer, el señor Moreno tiene una gran influencia en la Reserva Federal y los “países serios” están hechos unos descocados y perdieron la seriedad y lo están imitando.

    http://www.iarnoticias.com/2008/noticias/norteamerica/0397_cuentas_inmostrables_06agos08.html

  7. Mariano T.: me guardo el consejo por si lo necesito.
    Un saludo.

    Américo: Gracias por las flores. Se las devulevo diciendo que es un gusto para mi que usted pase por acá.
    Saludos

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