Sobre sincericidios y diálogos con uno mismo

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Antes que nada soy alguien de a pie que necesita descargarse a través de la catarsis que discurre entre estas palabras, así somos muchos. Yo era unos de los cuales pensaba que el Gobierno de Cambiemos era altamente probable que debido a la estrecha diferencia obtenida en el balottage respecto de Scioli, sumados al balanceado poder legislativo y a la cantidad todavía importante de provincias de diferente signo político al del partido gobernante, iba a tener que indefectiblemente buscar la gobernabilidad a través del intento de acuerdos con diferentes sectores. Aplicando sus medidas neoliberales pero dentro de cierta moderación y/o marco institucional ya que abogaron tanto por ello.

Claro está que ese pensamiento era más una duda que una certeza sabiendo que aquel balance se contrastaba con la sumatoria de los ejecutivos de CABA, provincia de Buenos Aires y el país más el apoyo con el que ya contaba del poder mediático, económico, judicial y externo. Como sea me equivoque como mínimo en dudar.

Creo poder empezar ejemplificando algo básico y conocido producto del ingreso de la humanidad en la modernidad: la división entre el Capital y el Trabajo con un Estado como regulador y árbitro. La puja distributiva siempre estuvo. Pero tuvo su mayor apogeo en cuanto a su prosperidad para las mayorías en la comunidad organizada que lideró Perón donde se alcanzó una distribución del 50% para el Capital y 50% para el Trabajo con un Estado industrializador, benefactor e intervencionista.

Hoy día en un mundo donde el 10% concentra el 90% de la riqueza, en nuestro país por primera vez en la historia esta gobernando, a través del voto popular, el sector conservador y liberal representante de las clases altas y medias altas. Legítimamente y democráticamente pero sin privarse de las peores maneras de hacer campaña: todas las artimañas malalechozas de Durán Barba, apelando a operaciones de prensa con respaldo de los sectores relacionados a la justicia federal, los servicios de inteligencia y las fuerzas de seguridad.

Basta solo con recordar sobre lo que se montó Macri para ganar las elecciones en la Ciudad de Buenos Aires en 2007, utilizando la tragedia en Cromañon, impulsando el juicio político a Ibarra  desde la legislatura y usándolo luego en su campaña. Más acá el Caso Nisman con Bullrich y Alonso hostigando, la opereta “La Morsa” con Carrió ofreciendo su intimidad a un procesado por narcotráfico, o las inundaciones por decir algunas.

Así es como el Capital asumió el rol de regulador y árbitro. Digamos que deberá empezar a regularse a sí mismo, a intervenirse a sí mismo, para decirse a sí mismo que tal o cual medida tomada por sí mismo perjudica al Trabajo. Será juez y parte de la forma más obscena jamás vista. Así los CEOs y gerentes de las grandes empresas y multinacionales ya están ocupando cargos claves del estado.

Aquí nombraré solo un puñado de los innumerables casos que hay, quizás sean los que más impacto me dieron. En la Unidad de Información Financiera encargada de investigar los delitos económicos de lavado y evasión colocaron a una abogada defensora del HSBC, organización bancaria que más condenas y denuncias acumula en todo el globo por lavado de activos y evasión fiscal incluso de carteles de narcotraficantes. En la Secretaria de Empleo del Ministerio de Trabajo ya está en funciones el gerente de Recursos Humanos de Techint. El Secretario de Comercio es sobrino del dueño de una de las cadenas de supermercados más grandes del país (La Anónima). Y la vedette es el flamante Ministro de Energía, ex CEO de Shell, competencia de la empresa petrolera de bandera YPF, y para el que no es importante el autoabastecimiento de energía… “¿Y para que? Si siempre le podemos comprar a Shell” lo veo decir.

“No hay garantías” vociferaba Prat Gay al levantar el Cepo Cambiario (devaluación de un 40%). “No perseguiremos a aquellos que quieran comprar dólares” continuó eliminando todo control del mercado de divisas, haciendo una invitación a lavadores de dinero y evasores que él bien conoce ya que salió de allí. Después dicen que uno de sus ejes es la lucha contra el narcotráfico.

Cada vez que escucho de boca de algún funcionario la palabra “narcotráfico” me da la sensación como que lo están llamando para que se desarrolle y se instale definitivamente ya que suena a un muy buen chivo expiatorio que justifique el gasto en seguridad sin control (dícese negocio de la industria armamentística… ¡oh casualidad! deporte nacional de Estados Unidos). En los países donde intervino Estados Unidos con su The War on Drugs se intensificaron los carteles, el narcotráfico y la violencia. Este llamado del Gobierno Pro es una invitación a la intromisión de la CIA en los asuntos nacionales.

Para alcanzar el objetivo principal de Pobreza 0 rápidamente comenzaron por la transferencia de 120 mil millones a un pequeño grupo del sector agro/industrial con gran capacidad exportadora y a los grandes tenedores de dólares (bancos, sector financiero, sectores con gran capacidad de ahorro) producto de la devaluación del dólar y la eliminación de las retenciones a la agro/industrial exportación. ¿De dónde sacó las plata para tal transferencia? Aumentando los precios, bajando los salarios, cerrando programas estatales, achicando el Estado, despidiendo gente (sector público y privado) y quitando subsidios. Repetimos: como primerísima medida les dieron una fortuna extraordinaria que dejara de percibir el Estado al sector mas acaudalado de la economía.

La devaluación no fue para aumentar las arcas nacionales en divisas vía aumento de las exportaciones sino para abaratar el sueldo en relación al dólar, ajustar el salario del trabajador como un costo más solo pensando en la renta del Capital que ahora se autoregula. Que casualidad que los gerentes de las grandes empresas transnacionales en cargos ejecutivos del estado lleven a cabo acciones que aumenten las ganancias de los dueños de estás empresas, haciendo una transferencia desde los bolsillos de sus empleados hacia sus cuentas en Suiza, Uruguay, las Islas Caimán, etc, etc.

Desfinanciaron el Estado sin siquiera atacar el verdadero problema. Para empezar jamás el sector megabeneficiado perdió sino que quizás no ganó tanto en los últimos años. Se han batido récords históricos de cosecha de forma constante. Sin contar con el extraordinario acopio especulativo en silobolsas que provocó el faltante de divisas y que presionó la devaluación. Dicho acopio no es una simple situación de propiedad privada (“Yo con el maíz que cosecho hagó lo que quiero”) ya que es obtenido a través de la explotación de un recurso natural soberano drásticamente decisivo para el país.

Reconociendo el vil acopio, una vez concedidas sus demandas, se comprometieron a liquidar, ahora sí, por día 400 millones de dólares que ingresarían a las arcas públicas durante dos semanas. Finalmente liquidaron menos del 40% de lo que dijeron. O porque continúan presionando con una devaluación aún mayor o porque el problema de la baja en las exportaciones no tiene que ver con las retenciones o el dólar sino con que no tienen a quien venderles.

Las altas retenciones y el precio del dólar no eran las causas del decrecimiento de las exportaciones y por lo tanto de la escasez de divisas, señalada como la principal restricción externa para el crecimiento de la economía argentina. Sí son dificultades relativas para ser modificadas en un sector particularizado de las economías regionales. ¿Pero tanto? ¿Y todo junto?

La crisis a nivel global pero sobre todo en Brasil y China en plena recesión es la principal razón de la caída de las exportaciones que no se soluciona devaluando y eliminando retenciones sino dirigiéndose a la modificación de la estructura de la matriz industrial para la obtención de divisas genuinas provenientes de la exportación de productos industriales con valor agregado.

Basta verlos decir que les pedirán por favor a los formadores de precios que no trasladen a los precios el combo devaluación-quita de retenciones pero avisando que “no somos patoteros”. ¿Pedirles a los formadores de precios en vez de hacer algo para que dejen de serlo? ¿Porque son formadores de precios? Porque son monopolios.

Los monopolios industriales (acero, cemento y aluminio) junto a las cerealeras y las cadenas de supermercados generan la inflación ya que son ellos los que fijan los precios al no tener competencia. Se juntan entre 6 y 8 personas y ponen el precio que se les antoja sin importar relación real entre los costos y el margen de ganancia. Estos son los principales obstáculos para la diversificación de la industria y por ende para el desarrollo productivo. Es la eterna lucha sobre donde poner el foco en el alza de precios si en la retracción de la demanda (bajando el consumo interno por pérdida de salario real a través de devaluación, ajuste social y recesión de la economía) o en la diversificación de la oferta concentrada (sosteniendo el consumo interno como dinamizador de esa oferta).

No se puede entender como siguen repitiendo el cuentito de que para bajar la inflación primero hay que subirla. Si el supuesto objetivo de bajar la inflación es para tener mayor poder adquisitivo. ¿Cómo es que logran vendernos este buzón? No hay inflación… pero porque no puedo comprar nada. ¿Como el aumento del consumo interno va a hacer mal a un país? ¿Acaso no es su mayor estímulo? Aquí no hay un problema con la demanda sino con los pocos que manejan la oferta.

Prometieron diálogo y rápidamente comenzaron a hablar con si mismo. Solo dialogan entre ellos porque están convencidos de que es la única voz válida. Empezaron haciendo lo que criticaban que hacia el FPV en sus tiempos finales, con la diferencia de tener todos los medios masivos a favor pero sin ninguna medida a favor de las mayorías populares. Actuaron así porque solo pedían diálogo retóricamente pero a su vez eran los que lo impedían de todas las formas habidas y por haber.

Están en su tiempo de gracia, tienen a favor a la sumatoria del Poder Real pero sabemos qué pasa (por experiencia propia) cuando uno solo dialoga con uno mismo y encima lo hace de entrada, reprimiendo, persiguiendo opositores y echando gente.