Suma el Colo, Resta Unión-Pro: el Problema de los Pisos Electorales

La estrategia atrapalotodo que viene desarrollando la fuerza política que lideran Francisco De Narváez, Felipe Solá y Mauricio Macri, está funcionando muy bien a nivel mediático, y probablemente les de los frutos que, en privado, los tres dirigentes desean: perforar el techo del 25% en el conteo total de la provincia.
Sin embargo, ya es un hecho que dicha estrategia, ha obligado a esta coalición de centroderecha a implementar el otrora denostado sistema de colectoras en casi todos los municipios del conurbano bonaerense (primera y tercera sección electoral).
Días atrás, insinúabamos en esta columna como viene evolucionando el armado político de Unión-Pro en el GBA, y para eso citábamos los ejemplos de San Fernando y Avellandea, donde es materialmente imposible que los figurones que pertenecían al kirchnerismo, puedan compartir una lista de concejales y/o legisladores provinciales, con los dirigentes que los partidos de Macri y De Narváez ya tenían en dichos distritos. Este fenómeno se reproduce en todo el conurbano y, hoy por hoy, mientras el Colorado y Solá se pasean por cuanto canal de televisión les de minutos de aire diciendo que van a ganar, la principal preocupación de “las bases” pasa por llegar al piso que la ley electoral exige para lograr al menos una banca, ya sea en los Concejos Deliberantes o en la Legislatura Provincial.
El sistema electoral que rige en los Municipios para definir la cantidad de ediles (o escaños en la Legislatura) que corresponde a cada lista es el Sistema D’Hondt, o sistema de representación proporcional. Según este sistema, para definir el piso que cada fuerza debe lograr para ingresar concejales, se debe dividir el total de los votos por la cantidad de cargos a cubrir. Pero atención, porque este porcentaje también depende de la cantidad de votos que obtenga el que sale primero. A mayor diferencia del ganador, menos chance tienen los colistas.

Por ejemplo, en los distritos que renuevan 12 bancas (Almirante Brown, Avellaneda, Berazategui, Lanús, Lomas, Malvinas Argentinas, Merlo, Morón, Quilmes, San Isidro, San Martín, Tigre y Tres de Febrero), el piso es de 8,33% aproximadamente. Quienes obtengan menos de esa cifra, no alcanzan a tener representación en el Concejo Deliberante. La Matanza también renueva 12, pero es un caso aparte, dada la población que tiene y la subrepresentación que hay en el Concejo.
En tanto que en los Municipios que renuevan más bancas (Vicente López, San Miguel), el piso se eleva a 8,66%.

Pero vayamos mejor a un ejemplo cualquiera, tomando un par de casos testigos: San Isidro (Primer Cordón, aunque no limite con la Capital) y José C. Paz (segundo cordón).
En las elecciones de 2007, la alianza Unión-Pro que llevaba a De Narvaez como candidato a gobernador, y a Hernán Maurette como candidato a Intendente, obtuvo un 13,84% (24.166 votos) y con ello, 2 concejales. Vamos a ser muy generosos, y suponer que el 28 de junio, Unión-Pro obtiene el 20% de los sufragios.
No obstante, está casi confirmado que en San Isidro, habrá al menos dos listas colgadas de las candidaturas de De Narváez y Solá: la del Pro histórico, y la del PJ galmarinista. (Dicho sea de paso, en Semana Santa hablé por teléfono con Sebastián Galmarini, que me aseguró que ni él ni sus Concejales se acercaban a este espacio político. Te creemos Seba, pero ya que estamos te apretamos en público, todo bien, no?).
Entonces, sí consideramos que Unión-Pro obtiene el 20% de los votos (algo bastante improbable, porque la derecha en San Isidro ya es gobierno) y lo dividimos en dos, nos queda un 10% para cada lista, apenas por encima del peso necesario, y con un solo edil para cada agrupación.
Por el lado de José C. Paz, la cosa se pone más fulera para los dirigentes locales de Unión-Pro. Resulta que hace una semana, el ex Concejal pejotista, Gastón Ortega, se declaró como el “hombre de De Narváez en el distrito“.
Una alegría para el Colo, una desgracia para los Pro históricos (militantes de Compromiso Para el Cambio y Recrear, que desde hacía rato esperaban hambrientos que les llegara la bonanza), que jamás podrían compartir un espacio político con Ortega (al menos hasta el día de hoy).
En 2007, Unión-Pro llevó como candidata a la Intendencia a Karina Luna, que obtuvo el 8,64% (unos 9.000 votos) y no le alcanzó para meter ningún concejal.
Siendo buenos, pongamos que Unión-Pro duplica sus votos en las tierras de Mario Ishi, aún así, al ir con dos colectoras, ninguna de las listas obtiene el piso necesario.

Para la Legislatura Provincial, donde la Primera Sección debe elegir senadores, y la Tercera diputados, ocurre algo parecido, pero dejemos esos números para otro post, o para que lo haga directamente El Ingeniero, con quién estuvimos hablando del tema ayer.