Todo es distinto, nada es igual, pero somos siempre los mismos, que buscamos nuestro lugar…

Quiero hacer un repaso fugaz, a razón de un párrafo por movilización en las últimas 4 de ellas donde me tocó estar. Me gustaría hacer una caracterización rápida de cada una. ¿Qué estoy buscando? Ver si son el resultado de algo o el inicio de otra cosa. En ambos casos, es imprescindible puntos en común, pero para que sea el inicio de algo, requiere que sirvan de chispa hacia una nueva consciencia social, que modifique el espectro cultural y lo dote de sentido concreto, promoviendo la emergencia de actores o dirigentes de peso que sean capaz de conducir ese posible sentido común en construcción hacia un horizonte electoral.

1. 9/12/2015. Plaza de mayo. Despedida y saludo a CFK. Mucha gente, una movilización muy espontánea. Abrumadora mayoría del kirchnerismo urbano, familias que llegaron a saludar por última vez a CFK presidenta. Muchos chicos (y eso que es día laboral). En algunos lugares la gente llora. Chicos y chicas desconocidos entre sí que se abrazan como si hubiera que festejar un gol del equipo. Todos la quieren. Nadie sabe bien cómo sigue la historia, ni si tiene algún significado estar ahí. No resulta ninguna acción a partir de ese acto, es el resultado de varios años de lucha, propia o ajena. Hay una doble sensación en el ambiente: el alivio por haber llegado (no es poco) y la búsqueda de  la energía necesaria para seguir adelante.

2. 24/3/2016. Plaza de mayo, todo el día dando vueltas, menos espontaneidad que en la anterior, pero también mucha gente. Todos saben qué hacen ahí. Me cruzo con muchos funcionarios del actual gobierno, o gente que está contenta con MM. No cantan “vamos a volver”, por supuesto. La abrumadora mayoría, sin embargo, sí se siente afín al kirchnerismo o al peronismo, o a ambos, según el caso, hay emoción en algunas caras por encontrarse de vuelta ahí, en un contexto que consideran tan negativo “este tipo se enriqueció con la dictadura, está pagando a Singer, vació el Instituto de la Memoria de la Ciudad, su mejor momento no puede ser un buen momento para nosotros”, me decía un amigo. En otra charla, una señora de más de 70 años mira las columnas pasar desde la vereda: “Estoy contenta, temía que no seamos tantos como siempre, y somos más”, me decía con los ojos vidriosos, y la memoria llena de luchas políticas y más también.

3. 13/4/2016. Comodoro Py. No estaba claro qué hacía yo ahí. No estaba claro para mí, aunque entendía el significado del evento. Su importancia se fue delineando durante ese día, pero incluso mucho más durante los días siguientes. Siempre es lindo tener una excusa para ser muchos en la calle, ser el pueblo. Había algún temor de que CFK quedara detenida, me parecía infundado, la opinión pública internacional afin a la globalización financiera no va a ser muy feliz si se procesa a alguien por este tema (dólar futuro). No creo que sea la señal al capital que se quiera dar, en este momento donde se busca mostrar que la libertad del gobierno para tomar decisiones en la Argentina es absoluta. Si hoy se procesa a alguien por el dólar futuro (incluso entre los favorecidos del actual gobierno), ¿por qué mañana con un cambio de gobierno no se va a poder juzgar a quiénes fugaron divisas si es que eso genera problemas económicos? No se debe mezclar la hacienda. Aunque en este país nucna se sabe. Como fuere. Mucha gente en poco lugar, todo muy apretado, incómodo, llueve, hacen hamburgesas desde las 9:30, y hay gente que las compra. Notable. Es un acto bastante espontáneo dentro de todo, pocos micros, comparado con otras movilizaciones, algunos ex funcionarios. Es un público similar al del 9/12/2015, pero sin chicos, y con cara de culo. No se vive la alegría de otras veces, y es lógico por la ocasión. Existe aquí esa sensación permanente de conocer al otro, aunque sea la primera vez que uno lo ve en la vida. A medida que habla Cristina Kirchner se siente la bisagra, ya no es la misma del 9/12/15, el nuevo lugar está clarísimo, y ella lo asume sin dudarlo. Habrá que cómo sigue, pero sin lugar a dudas su reaparición, fue su reaparición. Para todos. Sí, y para todas, también. En todo el arco político se nota que no pasa inadvertida.

4. 29/4/2016. Independencia y Paseo Colón. Acto por el día del trabajador, contra los despidos, la inflación, y a favor de una ley que establezca la doble indemnización (o reincoporación) para frenar los despidos tanto en el sector privado como público (que ya suman 140.000 en total y son casi un punto de la PEA). Un acto distinto. Para algunos contra el neoliberalismo macrista, para otros sólo un llamado de atención con las medidas a favor del capital que van en ascensor, mienras las que son a favor del trabajo van por la escalera, o no van. Volver a un acto de Moyano. De la CGT, es fuerte. Interesante. Cada quien se emociona con lo que quiere. Yo sentía que dos grandes amigos se habían peleado en 2012 y que estaba obligado a elegir uno de los dos. Además, Moyano estaba un toque en otra (como mezclando su independencia y paseando como Colón, así, un cruce contradictorio), pero cada vez que pude durante estos años discutí a favor de no cruzar ningún límite que nos aleje del movimiento obrero. De ninguna organización de trabajadores en particular. Estos límites eran muy entendidos por los más viejos, que coincidían conmigo, y no tanto por los más jóvenes, que son más puros pero también, algunos pocos, más inocentes. Hubo algo de reencuentro entonces en esta convocatoria. Estamos más juntos. Quizá conviene estar juntos en las buenas, para cuidar el momento, pero si no te juntas en las malas, tenés que resignarte a ser otra cosa, es mezquindad y dejarte ganar por la miseria. Todos los que estábamos ahí sabíamos que esta Argentina sólo puede tener bienestar para la mayoría de su gente a partir del trabajo de todos los argentinos, no puede haber un país mejor sin trabajo, sin rutina, sin lazos sociales, sin actividad, sin cuidados a los más chicos, sin educación, para lo cual se precisan familias más fuertes, y un Estado que transfiera las enormes riquezas de nuestros país a todos los argentinos generando trabajo. Un poco lo que se hizo entre 2003 y 2015. “La unidad nos da la fuerza, la solidaridad, la cohesión” (decía Perón). Cuando iba para allá, en Belgrano y Defensa, una persona me preguntó por la plaza de mayo (raro, ¿cómo no conoces la plaza?), me fijé, era de Salta. Gente de todo el país, una jornada muy fuerte. Después presté más atención: Mendoza, Tucumán, Buenos Aires, entre otras provincias representadas en la movilización, donde había trabajadores organizados, gente suelta y también militantes que desde 2012 no se acercaban tanto a Moyano.

Y ahora qué pasa, ¿eh? Falta mucho, hay que ir despacio, pero sin pausa. El desafío es doble: contener la situación para que no empeore, pero al mismo tiempo ser capaz de demostrar que el gobierno quiere empeorarla. Es un desafío político. Como todo esto.

Cabe soñar con la unidad del movimiento obrero, con una nueva unidad. Quizá con una renovación en su dirigencia. Quizá no. De cualquier forma para que allá lugar a una alternativa fuerte, sería interesante que estas 4 movilizaciones encuentren su sentido común. Lo tiene. Pero no parece que eso sea lo que prime, por el momento. Esa construcción, ese reencuentro, depende los dirigentes que conducen. Las bases siempre están dispuestas a unirse por lo que les conviene, por formar una raíz social con representación partidaría común, en este caso. Si las distintas personas que conducen los distintos espacios están de acuerdo con ese armado, se puede lograr. La responsabilidad es de todos, y por tanto, sobre todo de quienes tienen responsabilidades legitimadas.