Con inundaciones y dólar bajo, el campo retendrá sus granos y complica al Gobierno

Luego de que meses atrás el campo no viera con malos ojos los $4 que debía tributar por cada dólar de valor exportado, entendiendo que se iba a licuar en el transcurso del tiempo, el escenario actual luce bastante menos favorable. Hoy, con un dólar planchado en el afán del Banco Central por controlar la inflación, la retención es más alta; a eso se le suman las lluvias que no pararon desde noviembre a la fecha. Frente a este panorama, el productor entiende que debe ser precavido y por eso venderá sus granos sólo por necesidad, esperando también a ver en qué termina la contienda electoral. Los números son contundentes: los negocios de la soja a futuro muestran una caída del 43 por ciento.
El clima, que le había jugado una mala pasada al productor hace año con la ausencia de lluvias, hoy vuelve a ser una preocupación, pero esta vez por el exceso de precipitaciones. Según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), hay 2,2 millones de hectáreas con 700 milímetros de agua, esto representa 6,6 millones de futuras toneladas de la oleaginosa que a valor FOB significarían ingresos por u$s2.244 millones.
Viendo esto, el productor será cauto y más aún cuando el dólar no sube y se espera un atraso cambiario por elecciones. Todavía resuena las palabras del secretario de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere cuando reflexionaba en septiembre del año pasado: “Cuánto van a valer esos $4 el año que viene, en junio o julio, comparado con lo que significa ese porcentaje hoy (12%)”. Parece que aún está lejos de que pase.
“El campo está en crisis. No va a generar la rentabilidad que se creía”, aseguran