La deuda, el Fondo y Brasil sugieren no apurarse a festejar la primavera

Las veinte manzanas del poder económico necesitaban un desahogo como el de esta semana primaveral. Lo trajeron la disparada de las acciones locales, el desplome del riesgo país y la estabilización del dólar, que no se vivían en simultáneo por lo menos desde marzo. El buen número de gobernadores que logró juntar Mauricio Macri para la foto y las tratativas para endosarles una porción generosa del ajuste también insuflaron optimismo a las vapuleadas huestes oficialistas. Pero las crecientes disputas internas en el Fondo Monetario en torno a la Argentina, la inquietante deriva política de Brasil y la dinámica explosiva de la deuda local sugieren que Nicolás Dujovne no debería dejarse arrastrar por la euforia de sus antiguos colegas de los pisos altos de la City.
La buena recepción de las Lecap (Letras Capitalizables), el último Frankenstein financiero del Gobierno, dibujó las primeras sonrisas de la semana en el quinto piso del Palacio de Hacienda. A nadie le importó que el interés haya superado el 50%. Luis “Toto” Caputo olvidó su pelea de hace un mes con Dujovne y también festejó en el Banco Central. No era para menos: los nuevos papelitos ayudaron a sacar de circulación ayer más de 100.000 millones de pesos que habían quedado flotando anteayer tras la renovación parcial de Lebacs, y que de otro modo habrían ido al dólar a cualquier precio. La caída de ayer del billete a menos de $39 hizo el resto.