Los mercados acorralan a Macri
Carlos E. Cué,elpais.com

Mauricio Macri y Mariano Rajoy no solo son buenos amigos. Presumen de haber vivido situaciones económicas similares. Hace menos de un mes, cuando se vieron en Buenos Aires, estaban convencidos de que ambos saldrían igual de airosos de sus crisis. Pero mientras Rajoy logró esquivar el rescate que habría marcado su final político, Macri no ha podido evitar pedir ayuda al FMI. El presidente argentino llevaba dos años y medio prometiendo que nunca lo haría. Como Rajoy, sabía que esa decisión era durísima, tal vez definitiva.

Macri conservaba hasta el momento de anunciar la decisión una fortaleza política importante: tiene a la oposición dividida y viene de un gran éxito electoral, pero es difícil calcular las enormes consecuencias políticas de recurrir al FMI, un auténtico anatema en un país en el que este organismo es sinónimo de la política de ajuste de los 90 que terminó en la crisis de 2001. La pobreza se disparó por encima del 50%, los ciudadanos perdieron sus ahorros en el corralito y el peso se devaluó un 400% en pocas semanas. Nadie lo ha olvidado. El 67% de los argentinos tiene una imagen negativa del FMI, un récord total en la región.

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