Un fantasma en la provincia de Buenos Aires
Francisco Olivera,lanacion.com.ar

Isabel Martínez, presidenta de la Cámara de Industriales Metalúrgicos de Córdoba, venía de plantear todas las penurias de lo que considera el “desierto” metalmecánico, y sorprendió al final, al levantar la copa. “Por el 2019”, dijo. Francisco Cabrera, único ministro nacional invitado a la comida, no lo tomó como un cumplido: lo celebró casi como acto de campaña. Fue el miércoles de la semana pasada en el hotel Sheraton de esa ciudad. El gesto tenía sentido: los fabricantes cordobeses admiten una tibia recuperación en el sector en los últimos meses, pero apuestan más que nada a una demanda que para dentro de dos años imaginan plena, con la inversión de 1100 millones de dólares que acaban de emprender Fiat y Nissan-Renault.

La campaña electoral encuentra al establishment y al Gobierno más consustanciados que nunca desde que Macri llegó al poder. Menos por la reactivación, que ha empezado a sentirse en junio en la mayor parte de las compañías, que por el pavor que les provoca un eventual regreso del populismo. Cristina Kirchner es, desde esa óptica, una amenaza que ha cooptado esta semana las conversaciones entre pares. ¿Cómo están para las elecciones?, fue lo primero que le preguntaron el miércoles en la Unión Industrial Argentina a Marcos Peña. La inquietud partió del líder de los anfitriones, Miguel Acevedo, hombre siempre medido en las palabras, y el jefe de Gabinete no consiguió calmar la ansiedad de los comensales del almuerzo: dijo que era muy probable que el Gobierno ganara en todo el país, pero que en la provincia, justo el mayor punto de atención de los empresarios, se registraba hasta el momento una situación de “paridad”.

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