El clásico de Félix Luna, ‘’Perón y su tiempo’’, se divide en tres tomos, que describen el perÃodo 1946-1955. Tras ‘’La Argentina era una fiesta’’, y ‘’La comunidad organizada’’, el tercero se llama ‘’El régimen exhausto’’. En éste describe la acumulación de limitaciones del sistema polÃtico peronista, las limitaciones propias del lÃder e, implÃcitamente, los lÃmites del apoyo popular al gobierno.
Conozco mucho más, lo confieso, la historia argentina del siglo XIX que la del siglo XX. El único perÃodo que, en varios aspectos, puede compararse con el peronismo es el perÃodo de Rosas, que también pasó por diversos perÃodos y también llegó a su propio “régimen exhaustoâ€. En apariencia, en marzo de 1852 estaba en su apogeo, habÃa rendido a todos sus enemigos excepto Montevideo y el pueblo lo apoyaba sin fisuras. Un año más tarde estaba en el exilio, y todos los gobernadores que no lo habÃan abandonado habÃan sido derrocados.
La opinión de mi viejo es que en el 55 los laburantes, que habÃan apoyado a Perón con alma y vida, ya habÃan conseguido todo lo que habÃan pretendido. Ahora querÃan otra cosa. ¿Transparencia polÃtica, respeto a las otras corrientes polÃticas? ¿Menos crispación en los discursos? Tal vez. ¿Mayor participación directa de los mismos trabajadores en las decisiones? ¿Renovación del equipo gubernamental? Posiblemente. ¿Frenar la corrupción que se habÃa enquistado en varias reparticiones? Seguramente.
Como fuera, en 1955 los mismos que habÃan apoyado a Perón ahora le pedÃan cambios. Cambios polÃticos que el viejo ya no podÃa dar, porque ya no estaba capacitado para darlos. También le pedÃan completar un esquema de justicia social y redistribución que excedÃa los lÃmites que podÃa aceptar un hombre de formación militar, por más populista que fuera. Por último, le pedÃan económicamente más de lo que el sistema económico podÃa aguantar.
Pero habÃa otro componente: las nuevas clases medias, enormemente aumentadas durante el gobierno de Perón, terminaron por asumir la ideologÃa de las viejas clases medias, que siempre necesitaron diferenciarse de las clases bajas (laburantes, desocupados) para asumir una identidad propia, pareciéndose en algo a las clases altas y lo menos posible a las clases bajas. Amplias capas de clase media de origen muy humilde pero que ahora habÃan pelechado, se resentÃan de la llegada de nuevas capas de lo que Jauretche llamaba “guarangosâ€, nuevos ricos que estaban dando el salto económico pero aún no habÃan dado el salto en cuanto a comportamiento y gustos. Esa clase media abandonó a Perón. El dilema no tenÃa salida: cada camada de pobres que subÃa de categorÃa apoyaba a Perón, pero le enajenaba la camada anterior.
El problema del gobierno de Perón (y el de Rosas) es el de todo gobierno largo: cómo sostenerse en el tiempo, conservando los mismos apoyos que le permitieron el acceso al poder. En general suele descartarse buscar otros apoyos, o se intenta en una medida muy marginal.
Una solución absurda pero sencilla al dilema es la que propuso Menem: cambiar de apoyos. Fue elegido por los laburantes y gobernó con el apoyo de las clases altas. En el Ãnterin, los trabajadores se dividieron en tres grupos. Por un lado, los que perdieron su trabajo y se salieron del sistema, muchos de ellos dejaron incluso de votar. Por otro, los que se pasaron a la oposición, pero necesitaron años para encontrar una opción polÃtica que los representara; el Grupo de los 8, al que perteneció mi viejo, no era polÃticamente una opción viable para ir por afuera. El último grupo fue el de quienes tardaron muchos años en terminar de darse cuenta de la traición del Carlo. De modo que, con el apoyo de estos últimos y de la clase alta (y de una clase media que se cree alta), y eliminados en la práctica del padrón muchos de los desocupados, Menem logró sostenerse durante diez años.
El actual gobierno tiene una vez más ese dilema: es percibido (con cierta razón) como la continuidad del gobierno de NK, de modo que debe ser interpretado como un gobierno largo. El problema, entonces, es cómo convencer de quedarse en esta vereda a un sector muy amplio, que comienza a cansarse (o ya se ha cansado) de las limitaciones de este gobierno. Dado que, en la práctica, es imposible que todos se queden, la segunda parte del problema es cómo incluir nuevos apoyos a un sistema polÃtico que ya está en el gobierno.
En parte, Cristina lo ha hecho: el apoyo de sectores “progresistas†a partir de la 125 – y su significado como carátula de polÃticas de redistribución y de direccionamiento de las opciones productivas privadas – fue seguido por el aumento de ese apoyo debido a gran cantidad de medidas de corte progre: nacionalización de las AFJP y de AerolÃneas, la AUH, aumentos de jubilaciones, etc. También el apoyo del gobierno al matrimonio igualitario debe haberle ganado la simpatÃa de parte de la comunidad homosexual.
Pero si ese apoyo es bastante amplio y ruidoso, es de temer que no sea suficiente. Hay otros sectores que deben ser atraÃdos, como los laburantes y desocupados que votaron por De Narváez.
Un sector que no debe ser desdeñado es el de los trabajadores rurales y de pueblos chicos: es muy posible que no hayan obtenido beneficio alguno de su apoyo a los patrones rurales en el 2008, y podrÃan estar empezando a cansarse de la cantinela de los chacareros que se dicen pobres. Allà hay que hacer un trabajo minucioso, de base, con buenos candidatos a intendentes y concejales. Estos atraerán su voto y, si tienen tiempo de enunciar un discurso sobre polÃtica nacional, podrán extenderlo a nivel provincial y nacional. Si esto es importante hacerlo en los partidos rurales de la PBA, es vital hacerlo en Córdoba, Santa Fe y Ente RÃos.
Hay otros sectores que uno piensa que deberÃan ser fácilmente atraÃdos hacia el gobierno, pero que prefieren identificarse preferentemente como no pertenecientes a las clases bajas. Los docentes en actividad y jubilados, por ejemplo, pueden ver todos los meses, en sus recibos de sueldos y jubilaciones, la conveniencia de votar al gobierno; pero generalmente son impermeables a ese tipo de estÃmulo.
Por último, juega a favor del actual gobierno la impresentable oposición. Sobre todo, que esa oposición efectivamente ganó las últimas elecciones; quiero decir, hay millones de personas que se arrepienten de haber votado a Cristina, pero también debe haber varios cientos de miles que – en privado – deben querer cortarse las manos con que votaron a los diputados del grupo Ah.
Rosas y Perón no supieron salir de la trampa del régimen exhausto. Menem la esquivó por un tiempo de la forma más abyecta. Cristina la está desarmando de una forma mucho más digna, pero creo que insuficiente. SÃ, claro, hemos subido mucho desde el 31% del 28J, pero hay que llegar al 40% (o 45%, según el caso), y todavÃa no estamos allÃ.
Marcelo
La equivalencia enre Menem Rosas-Perón me parece poco feliz. SÃ,Menem capeó las dificulades del gobierno largo a costa del paÃs que fue el exhausto. En cambio en los casos de Rosas y Perón, fue después de su caÃda que llegó la pelagra.
Tampoco concuerdo con que los rabajadores retacearon el apoyo a Perón. No fue asà y la cantidad de votos en blanco posteriores lo prueban.
Creo sà que un aspecto importante fue la defección de la incipiente buruesÃa indusrial.Al parecer el proyecto de Perón era sustituir la vieja oliarquÃa por una burguesÃa indusrial, para formar la cual hubo toda clase de estÃmulos.Pero estos no se conformaron con la fábrica, después quisieron el campito, las vaquitas y ser aceptados por la puta oligarquÃa.Y esto es importante tenerlo en cuenta para la elaboración de cualquier proyecto.
Un último punto:pensar que desocupados y marginales del como urbano, desatendidos por el kirchnerismo
pusieron su esperanza en de Narváez y que eso fue un error del gobierno, es un poco duro de tragar.¿Qué deberÃa hacer el gobierno, largar un slogan que dijera «chupa, chupate»,»puta, putate»?¿Qué tiene mejor alica alicate?
No hay más equivalencia entre Menem y Perón que los dos gobernaron más de seis años. Nada más.
Algo que me quedó en el tintero mientras escribÃa este artÃculo es que, aunque la gente seguÃa apoyándolo pasivamente, no estuvo dispuesta a defender a Perón con el cuerpo. HabÃa delegado toda la acción polÃtica en el dirigente y no salieron a defenderlo; más allá de que fuera o no razonable hacerlo contra los tanques de Aramburu, casi siempre hay grupos capaces de hacer una tonterÃa como ésa. En 1955 no fue asÃ.
Lo que sà ocurrió es que se dieron cuenta de lo que habÃan perdido muy poco después. Recién después de la caÃda de Perón se dieron cuenta de que de todo lo que su gobierno habÃa hecho, los golpistas no estaban dispuestos a conservar nada. Nada de nada. Era el regreso a los 30. Sólo después de ocurrido la gente se dio cuenta, y eso es lo que explica la reacción posterior: la abstención y la lucha armada (tanto vertiente Valle como Montoneros).
Ese es el peligro hoy: si los K pierden el año que viene, invariablemente la gente se dará cuenta de lo que se habrá perdido cuando ya no estén más. Verán las consecuencias del regreso a los 90 y quedará claro que la corrupción y los malos modos polÃticos son, en realidad, temas secundarios. Se formará un kirchnerismo tan mÃstico como el peronismo 1955-1973. Pero será tarde; cuando vuelvan, habrá que remarla de nuevo desde cero.
Estoy de acuerdo con lo de la burguesÃa industrial. Lo describe muy bien Jaurecthe en El Medio Pelo, y la realidad es que muchos de los estancieros de mi zona son industriales retirados y sus hijos. Da mucho más prestigio (sobre todo después del 55) tener un campo que una fábrica; y reqiere más esfuerzo.
El gobierno no tiene nada mejor, comunicacionalmente, que el nabo ése. Hasta hoy, los marginales son alejados del gobierno por la televisión, no por la realidad. ¿Cómo se ofrece otra cosa? En los pueblos chicos se puede trabajar desde la base por medio de gente conocida como buena gente, porque en general los candidatos radicales son clasemedieros orgullosos de no ser como ellos, y los PJ opositores son moralmente escoria, casi sin excepción. Pero en el conurbano, o en ciudades muy grandes como Mar del Plata, ¿cómo se revierte? ¿Cómo se llega a la conciencia de la gente que nos interesa más que la televisión?
Sigue siendo la pregunta.
Marcelo
«Y requiere menos esfuerzo» quise decir.
No creo que volvamos a ver un escenario noventoso nuevamente si pierde el oficialismo. Te lo digo como opositor (aunque no antikirchnerista promedio-furibundo). Si hay algo que hizo este gobierno – no es la primera vez que lo digo – es elevar el estándar de gobernabilidad. La población va a exigir que se mantengan ciertas cosas (sobre todo a nivel económico) y no va a permitir que se diluya fácilmente lo construido. En ése sentido – si viene un gobierno de otro signo – tengo más miedo de las trabas que pongan ciertos actores hoy preponderantes a la gobernabilidad que a las medidas que vayan a tomar los inquilinos del perÃodo. Creo que se pueden dar momentos tensos en situaciones que no lo ameritan realmente.
Si tuve que escribir todo eso para responder 15 lÃneas tuyas, te darás cuenta por qué dejé cosas en el tintero: habrÃa sido un ensayo de 60 páginas.
Marcelo
Tá bueno este, abrazo.
hablar de un regimen exhausto es muy pesimista y ayuda a la oposicion.Todavia no empezo la campaña para elegir presidente.Atenta contra los K.su duracion en el tiempo y la falta de gestacion de lideres internos nuevos que convenzan a los sectores poblacionales señalados por Juan y el Gaucho.Este es el precio del defecto de autoritarismo que acompaña lamentablemente al proyecto gobernante.Es evidente que hay dentro de la mentalidad social argentina rasgos que pasan por fuera de la identificacion peronista,que esta no ha sabido o no ha podido reformar.¿Que hace que muchos docene o jubilados,aunque hayan sido beneficiados se nieguen a asumirse como laburantes y se despeguen de una clase media que toma a las altas como modelo de aspiracion?¿tendran que ver la Legrand y la Gimenez,los medios en general?¿por que De Narvaez llega a ser votado,mas alla de su superficialidad y gastos en publicidad?…
El tÃtulo es sólo un tÃtulo. Lo robé porque me pareció que titular «El problema del gobierno de Cristina (como el de Perón y el de Rosas) es el de todo gobierno largo: cómo sostenerse en el tiempo conservando los mismos apoyos que le permitieron el acceso al poder» era, no sé, un poco largo.
A diferencia del de Rosas en el 52 y del de Perón a principios del 55, el sistema polÃtico actual no está agotado. Justo cuando sus enemigos creyeron que estaba terminado, dio una sorprendente lección de renovación de sus fuerzas y de sus apoyos (sin reemplazar los originales, sino cubriendo los baches). Lo que no sé es si será suficiente. Hasta hoy creo que no.
Lo que sà parece estar agotado es la capacidad de incorporar cuadros dirigentes. Y eso es mucho más preocupante aún, sobre todo porque no alcanza con ganar en el 2011, hay que llegar al 2015. En eso sÃ, se parece demasiado trágicamente a las experiencias de Rosas y Perón. La incorporación de unos cuantos jóvenes (Irigoyen, Obligado en el siglo XIX; Cafiero y no sé quién más en el XX) no es una renovación. Se necesitan muchas caras nuevas, con estilos y discursos renovados. Y no se está dando.
Peor aún, los dirigentes que se alejan pasan automáticamente a la oposición (Lavagna, Ocaña, A. Fernández, Massa), que se renueva alimentándose con ellos.
Marcelo
Supongo que ya es tarde para cambiar el tÃtulo por «Â¿Un régimen exhausto?»
el gaucho.
Buena idea la de tu post.
Me parece que tanto Rosas, Yrigoyen y Perón, fueron desplazados del poder en gran parte por haberse agotado su proyecto, lo que no significa un fracaso, sino lo natural dentro del desarrollo de nuestra sociedad. No regresaran al gobierno ni Rosas, ni Irigoyen, este último explicable por su pronto fallecimiento; sà lo hizo Perón, a pesar de que su proyecto estaba agotado; recuerdo en el 73 nos hablará del pacto social, la comunidad organizada, las 20 verdades. No era lo que la sociedad esperaba, y menos la juventud.
La pregunta del millón es, por lo tanto: ¿Está agotado el proyecto kirchnerista? y en su caso ¿Existe un proyecto superador?
No hay muchas dudas de que la Argentina mejoró con Yrigoyen, con relación a Rosas, y con Perón con relación a Yrigoyen. Luego del derrocamiento de Perón sabemos lo que ocurrió: décadas de inestabilidad, gobierno débiles y la violencia como vÃa para la polÃtica.En el 83, la sociedad le dijo no a la posibilidad de regresar a un pasado demasiado cercano. Sin perjuicio de todo lo positivo que este gobierno ha logrado, ¿puede dentro de su concepción de la polÃtica, ofrecer más a la sociedad? ¿No se corre el peligro de una involución en el caso de que se vuelvan a suceder los esposos en el gobierno?
Saludos.-
Lo que yo quise destacar es justamente la diferencia entre proyectos que se siguieron repitiendo a sà mismos con el de Cristina, que se renovó muchÃsimo en sus herramientas polÃticas, especialmente después de la derrota del 88. Justamente creo que en muchos sentidos ha demostrado no estar agotado.
Personalmente creo que el peligro real no es la involución, sino el estancamiento. Que el peligro de involución es real, en cambio, con gran parte de la oposición.
Yo espero que aparezca el postkirchnerismo, no en el sentido de Grondona, sino en el de Sabatella. Lamentablemente todavÃa no ha aparecido, sino en forma muy marginal. En esas condiciones, creo que es más razonable esperar una nueva renovación en los apoyos y en la polÃtica de este gobierno, que un cambio positivo con los candidatos opositores.
Creo que la comparación entre los gobiernos de Rosas y Perón no se sostiene demasiado más allá de ciertos rasgos comunes, más simbólicos que estructurales.Y menos decir que «en los casos de Rosas y Perón, fue después de su caÃda que llegó la pelagra.» Desmerece al régimen peronista compararlo con el rosismo. Entre Mitre y el Pepe Rosa creo que en 2010 ya estamos maduritos como para no casarnos con nadie…
De acuerdo en todo. De nuevo, sólo quise destacar la repetición del agotamiento de modelos, no comparar éstos.
Dice el gaucho: «La opinión de mi viejo es que en el 55 los laburantes, que habÃan apoyado a Perón con alma y vida, ya habÃan conseguido todo lo que habÃan pretendido. Ahora querÃan otra cosa. ¿Transparencia polÃtica, respeto a las otras corrientes polÃticas? ¿Menos crispación en los discursos? Tal vez. ¿Mayor participación directa de los mismos trabajadores en las decisiones? ¿Renovación del equipo gubernamental? Posiblemente. ¿Frenar la corrupción que se habÃa enquistado en varias reparticiones? Seguramente.»
Al margen de lo que opine tu viejo, me parece que eso es lo que le pedÃs vos a los K y no los trabajadores a Perón en el 55. Me da la idea que estás haciendo un guiso histórico para defender tu posición frente al gobierno. Me permito recomendarte de Marcos Schiavi La huelga metalúrgica y las luchas obreras de 1954, y de Mónica Peralta Ramos Acumulación del capital y crisis polÃtica en Argentina (1930-74). Ayudan más a entender el incipiente malestar de los trabajadores que tus trasposiciones y los libros de Luna.
No es exactamente eso lo que le pido al actual gobierno. Lo que intenté fue apenas una aproximación a lo que los apoyos de Perón estaban pidiendo, con gategorÃas y lenguajes actuales. Gracias por las recomendaciones, aunque por el momento estoy enfrascado en un proyecto historiográfico sobre temas del siglo XIX.
Hay muchas verdades en lo que decÃs, Gaucho. Punteo algunas y agrego otras:
1. Lo referido a que, ahora con la panza llena, ya no basta con «más de lo mismo», aún cuando «lo mismo» pueda calificarse como entre bueno y excelente.
Por supuesto que es asÃ. Nadie se acuerda que hace siete años andaba del cartoneo al club del trueque, del corralito al corralón. O cuando los chacareros se ahorcaban (literalmente) por el remate de sus campos, en tiempos de Feli Pillo. Que lo cuente Lucy de Cornellis, sinó. O de sus propios hijos haciendo cola en las embajadas para huir del diluvio.
Es como si éso no hubiera sucedido. La primera palabra que se me representó en tiempos de la 125 fue «INGRATITUD». Con la panza llena, todo es una mierda. Se olvidan de lo que pasó, de lo que ellos mismos pasaron. Están «crispados» y piden la vuelta de los que los dejaron en bolas y a los gritos.
¿Alguien se hace una representación de lo que significarÃa la vuelta de los «ajustadores seriales»? ¿Alguien se pregunta cuánto durarÃa en sus manos las conquistas conseguidas contra viento y marea? ¿Cuántos criminales quedarÃan en la cárcel si vuelven «los que les gusta Videla»? ¿Cuánto tardarÃan en volver las AFJP? ¿El FMI? Nada. En 10 minutos firmarÃan los decretos que voltearÃan todo. Y vuelta la burra al trigo.
Y hay 2 punto más que me gustarÃa abordar:
2. Uno que irÃa a contracorriente del clima de «final de época» que pintás, es el de las expectativas de transformación que el kirchnerismo generó, quizás involuntariamente: En efecto, kilos de cosas que parecÃan ya parte del escenario inmutable comenzaron a discutirse, y se está generando una contracorriente al estilo «mayo francés», en la que hasta se está discutiendo EL PODER. Nada menos. Con M*n*em y el Bobo, sólo se discutÃan las formas. Ahora se cuestiona al poder mismo. Al poder real. Y sus voceros enloquecen. Porque éso no estaba en su agenda, que, creen, debiera ser la agenda nacional. ¿Cómo se les ocurre que la palabra es un bien a redistribuirse? ¿La ganancia de las empresas? No, paren la mano, muchachos. Discutamos la coima, la Feyari, la sarasa. No el poder. El poder no se discute. Se ejerce. Cómo no van a estar locos.
2. El otro punto, que vos abordás de un modo excelente con ribetes Jauretchianos, es el de la transformación que sufre quien acaba de sacar la cabeza que tenÃa enterrada en la mierda, y que quizás debiera abordarse desde el costado marxista clásico. En la medida en que el laburante crea ser lo que no es, defenderá las causas ajenas como si fueran propias. Las reacciones de la clase media/baja ante la 125 fueron de libro, mostrando la carencia absoluta de conciencia de clase en particular y de estructuras de pensamiento en general. Éso hay que trabajarlo. Generar conciencia de clase.
A modo de ejemplo, yo recuerdo que las discusiones más fuertes que he tenido respecto de la AUH, no se dieron con gorilas de la Recoleta o señoras gordas de Callao y Quintana, sino con gente del estrato medio-bajo. En efecto, muchos de los que se rompen el lomo de la mañana a la noche para ganar 2 lucas al mes, ven con HORROR que alguien termine llevándose esa misma guita sin laburar, con el solo expediente de tener hijos.
Hacerles entender que, al revés, no es que los demás sean privilegiados, sino que ellos son explotados, es imposible. Invertirles la lógica, una tarea absurda. En ningún momento se ven a sà mismo como explotados. ¿Quién querrÃa asumirse a sà mismo como semi-esclavo? No. Mejor pensar que «el otro» recibe lo inmerecido. Y si no se logra remover esta propia anomia, esta no autopercepción, es difÃcil que alguien pelee por sà mismo. Si ya cree estar donde debe.
Deconstruir esta lógica, descolonizar esta subjetividad abonada durante décadas, va a llevar años. Para esta tarea pongo mis fichas, sin demasiadas expectativas en el corto plazo, en la Ley de Medios. Algún mensaje del tipo «Ché, boludo, mirá dónde estás parado» puede llegar a colar en medio de la diversificación del mensaje. Y, capaz, alguien por ahà entiende lo que le están diciendo. AhÃ, sÃ, será el principio del fin. El «sentido común» prevalente será enterrado.
Estimado Eduardo Real:
Quizas ahora, vencido en sezgo anticomunista heredado desde Yrigoyen a la fecha, podrÃa empezar a generarse «conciencia de clase». Sin embargo, me inclino a pensar que en cada argentino existe un «pequeño burgues» latente, que pugna por salir a flote en la primera de cambio. Con lo ocurrido en los ultimos años es muy dificil que nos encaminemos hacia una dictadura del proletariado, máxime cuando los «lideres» no son intelectuales sino precisamente manifiestos «pequeño-burgueses(o no tanto, P/ej Moyano y cia…)
Respecto de tus afirmaciones finales sobre la esperanza en la Ley de Medios, reitero lo que dije en otros post: es una ley que debe perfeccionarse con el uso, porque por voltear a Clarin, se llevó puesta la producción local y regional.
Es muy dificil que en el interior, sobre todo en el interior profundo, se escuche otra voz que la de los medios «oficiales o para/oficiales» ya que de ninguna manera cierra el «negocio» de los contenidos y mucho menos para una PYME de la industria de la información y el entretenimiento (radio FM de potencia media o baja, TV zonal, cable o medio grafico local).
A pesar de su apariencia democratizante, la concentracion de medios en manos del estado se encamina a reemplazar a los monopolios privados, algo tan peligroso como lo que se pretende reemplazar.
«…podrÃa empezar a generarse “conciencia de claseâ€. Sin embargo, me inclino a pensar que en cada argentino existe un “pequeño burgues†latente, que pugna por salir a flote en la primera de cambio.»
Seguro. Por éso es una tarea de largo plazo. Nada sucederá de la noche a la mañana. Pero pongo mi fichita a la fisura que se ha producido en el mensaje único. A la larga, la fisura se convierte en grieta y la grieta en derrumbe.
«se escuche otra voz que la de los medios “oficiales o para/oficiales†ya que de ninguna manera cierra el “negocio†de los contenidos y mucho menos para una PYME de la industria de la información y el entretenimiento (radio FM de potencia media o baja, TV zonal, cable o medio grafico local).»
Depende: Si alguien esperaba convertirse en Murdoch o el Berlusca, con esta ley está al horno. Para éso está hecha. Ahora, si la ambición de su propietario no es convertirse en un media mogul, yo creo que puede vivir decentemente de su vocación y su trabajo, con un nivel de vida similar a un comerciante medio.
Bien por Eduardo y por Ernie. Cuando escribà el post no era consciente que era bastante malo, tenÃa 38 de fiebre, pero cuando me bajó me di cuenta. Pero estaba seguro que obligarÃa a otros a decir cosas que me pusieran a pensar a mÃ. Eso obtuve de ustedes, gracias.
Para los trabajadores de la época, los humildes, los que sólo tenÃan su fuerza de trabajo, la caÃda de Rosas significó sÃ, la pelagra. Y si no ¿que significó la frontera, la desaparición del gaucho, el proyecto de suprimirlo para traer ingleses, el MartÃn Fierro, etc. etc.? La comparación Rosas-Perón no la puse yo, pero una vez traÃda a cuento hay que recordar el proceso que siguió a Caseros.
Creo que la unica forma de escapar a este «determinismo» que planteas es volver a impedir la reelección. Reformar nuevamente la Carta Magna, imponiendo nuevamente ese «contrapeso» que sabiamente los hombres del ´53 enfrentaron a un presidencialismo «fuerte» como consagó la versión original de la Constitución Ncional.
En teorÃa, yo siempre me opuse a la reelección: entiendo que la democracia real no sólo requiere la posibilidad del recambio periódico, sino que necesita el recambio mismo. Sistemas que premitieron recambios, pero por décadas no lo tuvieron, como el PRI en México, derivaron en la práctica en algo bastante alejado de la democracia. Por otro lado, cuando no hay recambio de partidos pero sà recambio de personal, se asegura un cierto grado de cambio de polÃtica, por el simple giro personal de sus dirigentes. Asà que, en teorÃa, el sistema más democrático es el que existÃa en Ecuador, por ejemplo, que impedÃa la reelección de por vida y funcionaba con más de un partido.
No obstante, también estoy seguro que todos los cambios sociales en América Latina estuvieron siempre identificados con una personalidad fuerte: Yrigoyen, Perón, Kirchner, Lula, Ortega, Chávez, Evo, Fidel, Siles Suazo (de joven), etc. Todos los procesos polÃticos liderados por partidos, no por figuras, fueron (o terminaron siendo) conservadores. La única revolución profunda de América Latina que fue guiada sin un lÃder único fue la Revolución Mexicana; y derivó en el conservadorÃsimo PRI. Yrigoyen cedió el lugar a Alvear, y todo volvió al más crudo conservadurismo, sólo que con boina blanca.
Me gustarÃa que no fuera asÃ, pero asà es como es. Desde ese punto de vista, evitar la reelección es asegurarse la rápida conservadurización de todo proceso polÃtico. Ése me parece un determinismo mucho más fuerte.
Por otro lado, en el orden práctico, de nada servirÃa hoy impedir la reelección, ya que no hay forma de evitar constitucionalmente que los K se sucedan uno a otra. Salvo aplicar la absurda «ley Susana» de Fujimori; pero dejemos los absurdos legales para las maniobras oportunistas tipo grupo A-.
Otro dÃa hablamos de «sabiamente», una palabra que difÃcilmente podrÃa estar peor usada respecto de Alberdi y Gutiérrez.
Luego hablaremos de la sabidurÃa de Alberdi, en lo referente a la reelección presidencial. Pero en el siglo XX también hubo alguien que advirtió sabiamente los peligros de la perpetuación del gobernante:
En el mensaje de apertura de las sesiones legislativas de 1948 expresó el Presidente General Perón con relación a la reforma de la Constitución Nacional para permitir su reelección: “Mi opinión es contraria a tal reforma. Y creo que la prescripción existente es una de las más sabias y prudentes de cuantas establece nuestra Carta Magna. BastarÃa observar lo que sucede en los paÃses en que tal reelección es constitucional. No hay recurso al que se acuda, lÃcito o ilÃcito; es secuela de fraude e incitación a la violencia, como, asimismo, una tentación a la acción polÃtica por el gobierno y los funcionarios (…) En mà concepto, tal reelección serÃa un enorme peligro para el futuro polÃtico de la República. Es menester no introducir sistemas que puedan incitar al fraude a quienes supongan que la salvación de la Patria sólo puede realizarse por sus hombres o sus sistemas. SerÃa peligroso para el futuro de la república y para nuestro Movimiento, si todo estuviera pendiente y subordinado a lo pasajero y efÃmero de la vida de un hombre.â€
Lamentablemente el General no siguió su propio consejo. ¿Serán sus seguidores más sabios? Esperemos que sÃ.-
muy bueno lo ultimo de Eduardo Real.
mis preguntas siguen vigentes…ahora bien,por cansancio que haya,ignoramos si el kirchnerismo propondra nuevas politicas cuando encare la campaña.
Algo que sà lamento es que estoy seguro que no van a proponer nuevas polÃticas: las van a llevar adelante sin preguntar, como han venido haciendo. Hicieron cosas muy positivas, pero serÃa bueno que por lo menos pregunten. No que hagan una encuesta, porque en cuanto metan mano los medios, «la gente» va a pedir seguridad, mano dura, consenso y conferencias de prensa. Lo que pido es que propongan cosas nuevas y que la gente vote (o no) esas propuestas.
Claro, serÃa suicida proponer un plan completo que tenga que ser contrastado con la realidad («Â¿y por qué no lo hicieron hasta ahora?») y con las propuestas de dos clases de polÃticos irresponsables: los que proponen la revolución social antes de las 12 porque saben que no van a ganar pero asà juntan algunos votos más; y los que sà pueden ganar, que proponen volver a la polÃtica de los 90 pero sin sus consecuencias. Proponer un plan de gobierno contra eso es correr contra el caballo del comisario.
Pero no me digas que no serÃa lindo que hicieran esas propuestas y ganen.
Gaucho: «Algo que sà lamento es que estoy seguro que no van a proponer nuevas polÃticas: las van a llevar adelante sin preguntar, como han venido haciendo. Hicieron cosas muy positivas, pero serÃa bueno que por lo menos pregunten.»
No digo que no sea deseable, pero tengo claro que con una oposición irresponsable no se puede. ¿Te imaginás si en la plataforma electoral hubieran propuesto eliminar las AFJP? Cuando llegara el momento de materializarlo, ya los «economistas serios» nos habrÃan hecho suicidar en masa tipo Jim Jones.
Una apelación casi permanente en el discurso de Cristina y Nestor es «les pido que tengan memoria…», espero que la tengan.
Los laburantes y desocupados que votaron por De Narváez, no la tuvieron, o quieren otra cosa. Si no recapacitan la tendrán.
PolÃtico: Con el tema memoria, me parece que hay un problema de «higiene mental». A modo de ejemplo, yo no hice la colimba, pero recuerdo que cuando nos juntábamos con amigos que sà la habÃan hecho, siempre recordaban lo positivo del tema, las jodas que se hacÃan, los amigos que habÃan hecho, etc. Jamás recordaban los bailes hasta dejarlos de cama, pasarse toda una tarde «buscando petróleo» al rayo del sol, etc.
Supongo yo que por una cuestión antropológica, la memoria tiende a conservar lo positivo y obliterar lo negativo.
Es probable que dentro de los anti-K haya muchos que lloraron en Ezeiza porque un hijo se les iba para zafar del diluvio; otros que, como ya mencioné, iban con 20 lecops que rescataron del corralito al club del trueque, o estuvieron ahà preparando la soga para colgarse porque les remataban el campo, etc.
Como en la colimba, nada de éso ocupará un lugar relevante en la memoria. SerÃa prácticamente imposible convivir permanentemente con ese estado de angustia. Y éso ayuda a que el error se vuelva a cometer.
Lamentablemente, Cristina, y siendo tan deseable que cada uno tuviera presente la angustia con la que vivió esos momentos, me parece que muy pocos lo van a tener presente en el 2011. Lamentablemente.
Bien Eduardo, yo también tengo un buen recuerdo de Lavagna.
no desconfiemos tanto de la gente y noseamos tan pesimistas…la cuestion del olvido de lo negativo no es una cuestion antroplogica,sino puramente psicologica.Y depende de las personas.El melancolico recuerda mas lo negativo.Tenemos psicologos que sostienen que la mayoria tiende a recordar mas lo negativo para no repetir el dolor.En esto se basa el»Nunca mas».Otros hacen hincapie en que la amnesia de lo doloroso es fruto de un mecanismo de defensa que usamos para que no nos venza la depresion.
La falta de dialogo con los representados de toda la clase politica implica nuestra falta de madurez politica,carencia de participacio,funcionamiento de intereses mezquinos,etc.
La alternancia serÃa sana. El tema es alternar con qué. Adhiero con Eduardo Real, esta vez.