El análisis de los resultados electorales siempre es controvertido.
Y, a falta de capacidades necesarias para hacer una evaluación completa, uno puede refugiarse en la mención de dos o tres cosas, que le pudieran resultar llamativas.
El discurso victorioso de ayer, de De La Sota, por ejemplo.
Que marcó el nacimiento del «cordobesismo», al decir del electo gobernador. Con la más fanatizada y expresiva alocución de que los cordobeses eran el faro del desarrollo de la nación.
Frases que denotan lo que no todos los habitantes del paÃs pueden darse el lujo de expresar: la intención de ganar «centralidad».
En esa arremetida desafiante y hasta pechadora De La Sota expresa lo que en algunas regiones (pocas) es visto con naturalidad: la grandeza del paÃs les pertenece; su bienestar precede, en orden de prioridades, al del resto del paÃs.
Lo cual, en determinados contextos, implica mostrar las lanzas para conservar lo que, en virtud de la necesidad de alcanzar un desarrollo integrado, alguien les quiera retacear. El «ismo» complementando el gentilicio provincial es un lujo que solamente las regiones natural y estructuralmente privilegiadas se pueden dar.
Es, además, manifestación de la voluntad de la pujante burguesÃa cordobesa, expresada en el discurso de un gobernador que lo traduce, a su vez, a un lenguaje que representa mayoritariamente a las distintas capas sociales, en sentido transversal, que en momentos de auge económico se sienten copartÃcipes, solidarias, del crecimiento.
De ahÃ, podemos pasar a decir que ayer Córdoba no eligió un gobernador, sino un futuro candidato a presidente y asistió, entonces, a un prematuro lanzamiento de campaña, que por ahora sólo sirve para marcar intenciones vocacionales pero que para cumplirse deberán esperar el desarrollo de muchos acontecimientos demasiado lejanos todavÃa.
Sin embargo, es bueno remarcarlo, porque los manuales de lugares comunes que emplean algunos analistas, que intentan ver patrones similares en el voto de «la gente», en distintos distritos, se queman en la hoguera de las pelotudeces ni bien uno empieza a ejercitar la profundidad en la mirada.
Me refiero, principlamente, a quienes sobrevaloran la existencia de un voto «racional» o varios tipos de voto («el voto del campo», etc.) cuyas premisas de análisis pueden extrapolarse (como estructuras) a cualquier realidad local.
En el mismo sentido, es también necesario señalar que el candidato que el PRO en su conjunto señaló como de su preferencia, Aguad, terminó tercero y muy lejos de De La Sota, lo cual vuelve a demostrar que esta vez Córdoba se encargó de ridiculizar el gastado tópico de la «caja de resonancia», que a veces resuena y otras no, depende el contexto, que en general se dota de elementos mucho más influyentes que los resultados de elecciones porteñas, de alcance limitado.
De manera que la hipótesis más ajustada a este tipo de impresiones personalÃsimas, es que en las elecciones distritales prevalecen las particularidades, por encima de las estructuras que replican los lineamientos de análisis para elecciones distintas y territorios disÃmiles.
ya TN(CLARINBOYS)se encargo de señalar que el triunfo de De la Sota se debio al»apoyo del campo»…
a mà el discurso de de la sota no me pareció «una fanatizada alocución», me pareció más bien, muy federal. córdoba es, despues de BSAS con la CABA incluida, la provincia más importante del paÃs, y a los q somos del interior no nos molesta tanto q se haga un poco de equilibrio.
Es que Córdoba tiene particularidades tan particularÃsimas que más bien puede decirse que no tiene nada que ver con el resto del paÃs. (Cualquier parangón que no pase por esta sentencia, no tiene lugar)¿No es asà Mariano?
Saludos
Bueno, cualquier razonamiento puede ser sometido a una búsqueda tan extrema de la paradoja, con igual resultado que en este caso.
Pero, la entrada dice algunas cosas más que eso de las «particularidades particularÃsimas».
Seguramente todas unas boludeces galopantes, eh.
Pero reducirlo a solamente eso me parece que tampoco es muy preciso que digamos.
Saludos
Posiblemente lo paradójico alcance entidad cuando el «cordobesismo» acorde de acá al 14 de agosto o en su defecto entre esa fecha y la primera vuelta el apoyo a CF (en función de los intereses locales y las necesidades electorales del FPV) u a otro candidato/s o decida mantenerse prescidente. En caso de la primera opción: la relatividad con que se mira la elección cordobesa se perderá y asomará la convicción de que la mitad de los cordobeses son votos cristinistas, aunque el FPV-Cdba haya estado ausente de las listas. He ahà la paradoja similar a lo acontecido en la CABA que rápidamente llevó a aseverar que muchos de los votantes macristas votarán por CF. No viene al caso considerar.las otras opciones.
Lo que interesa remarcar, como en otras oportunidades lo he hecho, es el déficit de construcción polÃtica del FPV, hablo de algo genuino (que no es la expresión La Cámpora), que ha llevado a la nula participación en las elecciones de Córdoba, y que «obliga» a operar sobre los hechos consumados si es que «sumar» es el norte de aquà a octubre. Es una situación no deseada puesto que expone a un desgaste a la dirección y candidata aun si en la coyuntura no se vea afectada..
Tal vez el ejemplo de Córdoba no sea más que una anécdota y no sirva para tener en cuenta, pero sà hay que ver qué es de aquellas concepciones, actos, gestos, decisiones, consignas, encuestas, propaganda, mensajes, spots televisivos, etc. donde se empieza por «restar».
Cualesquiera puede acordar, sintetizando un poco, que la construcción del kirchnerismo ha sido la mediatización del poder polÃtico, adquirir poder mediante el poder social, polÃtico, económico, cultural de otros actores. Esto, como se ha demostrado es efectivo y durable en el cortoplazo. La génesis de un poder polÃtico propio por lógica va a determinar fricciones, disputas, porque necesariamente se va a avanzar sobre el espacio de «polÃtico» del otro actor afin, aliado, etc. Y obviamente, y es lo que interesa, que la concepciones se deben adecuar a ese cambio de polÃtica, puesto que hay que llevarlo a la práctica. En la implementación ha resultado a veces hasta antagónico con lo que se venÃa haciendo hasta ese momento, en otras rupturistas. Se puede imaginar, que hasta aquà no han sido convocados aquellos de espÃritu critico, prevalece por cierto una concepción militarista de la polÃtica: el verticalismo y el disciplinamiento convertido en método.
(Más sobre militarismo, opinión e intercambio, en la parte final de los comentarios del post de Escriba: http://artepolitica.com/articulos/losnietos/#comment-94220
También Alberto Fernández hizo hincapie en esta cuestión en su artÃculo: http://artepolitica.com/lecturas/alberto-fernandez-el-kirchnerismo-tiene-cada-vez-menos-vocacion-de-pensar/
E interesante exposición de R Gargarella en su debate televisivo con Pia Gonzalez (quien prefirió rumbear por la tangente): http://www.youtube.com/watch?v=tXhqntw5Ygc&feature=related)
Devenido de este concepto militarista, aparece el concepto anacrónico de construcción polÃtica, que gusta explicitar Artemio como propio del peronismo (que sà encajaba con Perón y el momento histórico de la Argentina), el del encumbramiento del lÃder y su relación con las masas, nada más que tomado parcialmente por cuanto prescinde de intermediarios. De ahà viene eso de quien es la propiedad de los votos, lo de «ser un puente», etc. y en lo instrumental el armado de las listas, la campaña, etc. Esta concepción, extrapolada en el tiempo, desde luego errónea, baste observar como buena parte del electorado ha decidido su voto, se hace imperativo desplazar, más allá del resultado electoral de octubre.
Es donde estamos. La fragilidad de espacios de debate da cuenta también de ello.
Saludos.
Bueno, Ricardo, está bien.
Pero no sé si todo deba ser planteado en términos de kirchnerismo o no-kirchnerismo.
Eso es asà para todas las fuerzas polÃticas, para todas las figuras de proyección nacional.
Yo intentaba hacer una lectura de por qué la autonomÃa respecto de una figura nacional con poder real (o con posibilidades de armarlo vÃa acuerdos) ganaba espacio como virtud electoral de un candidato en las provincias más prósperas. Que es una explicación con pretensiones sociológicas, y que por ahà son totalmente falsos los razonamientos.
Qué sé yo. Tenés razón en los lÃmites que señalás del kirchnerismo. Que no son exclusivos del kirchnerismo, además.
Es algo que afecta a todas las figuras polÃticas con intención de trascender al ámbito nacional. Le pasarÃa a Scioli, también. Les pasa a Binner, AlfonsÃn, Duhalde, RodrÃguez Saa. Macri no quiso que le pasara.
Es asÃ.
Bueno, podemos pensar por qué.
Pero no veo la necesidad de traducir todo en clave de cristinismo – anticristinismo (o los ismos que quieras).
Saludos
El Cordobesismo, como los «santafesinos somos grandes», son voces federales ante el sometimiento ultra-unitario de este gobierno.
Lo mismo va a pasar en Mendoza. No queremos delegados, no queremos mendigar lo q nos pertenece. Y ese grito empezo con el conflicto del campo.
si, claro. El cuco es el gobierno nacional que recibe votos en todo el paÃs y no los representantes de una provincia que solo los votan ahi.
El problema con el cordobesismo, el mendocismo, el santafecismo es que solos no representan «más federalismo». Son, en todo caso, unitarismo provincial.
Si cada provincia «se corta» sola no tenés un paÃs federal. Tenés microestados que vaya uno a saber si son viables o que tipo de «relación» establecerÃan con sus vecinos para poder sobrevivir.
pd. En Santa Fe algunos festejaron la gran elección del candidato del PRO que con apoyo de parte del PJ fue presentado como un candidato federal, que respondÃa a los electores de la provincia frente a un Agustin Rossi que era el candidato del PEN. Sin embargo, Rossi compitió en las internas abiertas contra otro candidato y ganó (votado por santafecinos). Del Sel fue puesto a dedo por el intendente de BsAs. De qué federalismo hablan?
Uffffffff, siempre q se habla de federalismo saltan por el mismo lado, por dio.
Este gobierno te bicicletea la guita q te corresponde, baja recursos para obras netamente locales para aliados y para otros no, planes de vivienda en algunas localidades si, otras no (todo bajo la optica de amigo-enemigo politico) y montonces de etc.
En este pais la posta es ver quien se agacha mejor en la rosada. En eso se sintetiza las «gestiones» de los gobenadores.
Y cómo reparten los gobernadores para ‘abajo'(intendencias)?
Bloncha:
cuál es la guita que te corresponde y te bicicletean?
Saludos
del preambulo de 1853 respecto a los represemtantes,emtre otoros objetivos»para constituir la union nacional»….¿cuanto falta?
Mariano:
Me parece bastante difÃcil intentar diferenciar al votante de los tres primeros partidos (*), en general creo que expresan una misma tendencia, que estuvo bastante bien expresada en el discurso del gobernador electo: «A la Nación le decimos: cuenten con Córdoba para unir y no para dividir. Para la construcción de un federalismo en serio. Para resolver los problemas, no para crearlos artificialmente. Para mirar el futuro y no sólo el pasado. Con memoria, sÃ, pero sobre todo con mucha imaginación».- Creo que tanto los peronistas, como los radicales, socialistas y votantes del Pro, muchas veces han cuestionado las polÃticas que el discurso rechaza.-
(*)Salvo algunos kolados o que intentaron kolarse al triunfador.
Saludos.-