Un indigente descansa sobre un banco en un pasillo deteriorado del hospital Rivadavia. Foto: Fabián Marelli
Un estudio de opinión pública revela que la mayorÃa de los usuarios de los hospitales públicos del paÃs no está conforme con la calidad del sistema de salud. Seis de cada diez tienen una opinión regular o mala y un tercio dice que la calidad empeoró en la última década. Con el precio de los medicamentos, las principales crÃticas que identificó la encuesta, de TNS Gallup, son los bajos recursos, el mal estado de los hospitales, la falta de infraestructura adecuada y la poca cantidad de profesionales médicos y de enfermerÃa.
«En general, en los hospitales no hay muchos insumos», dijo ayer David, un paciente de 25 años, frente a la puerta de la guardia del Hospital Oftalmológico Santa LucÃa, en San Cristóbal. Aseguró que la atención habÃa sido «muy buena y rápida». Acababa de hacerse un control de rutina por una esquirla que le habÃa lesionado el ojo derecho el mes pasado.
Para Susana, de 57 años y usuaria del PoliclÃnico de Lanús Oeste, esa falta de insumos es crÃtica. Por eso empezó a concurrir a los hospitales porteños. «Tengo familiares y conocidos que están muy conformes con la atención en el hospital Muñiz y en otros, pero hace 15 dÃas fuimos al Udaondo porque mi esposo se habÃa intoxicado y habÃa un paciente que estaba esperando desde hacÃa cinco horas que lo atendieran», contó.
Y en González Catán, La Matanza, la familia de Carmen no tuvo buenas experiencias. «En el Hospital de Agudos Interzonal Km 32 falta todo y las instalaciones están muy mal», dijo esta joven abuela de 49 años. Con su nieto más pequeño en brazos, rodeada por su hija, su yerno y su nieto mayor, opinó que lo que necesitan los hospitales son mantenimiento y personal, sobre todo enfermeros.
Los resultados de la encuesta, que se realizó a 1007 mayores de 18 años -una muestra que la consultora definió «representativa de la opinión pública argentina»-, indican que las mujeres tienen una visión más negativa del sistema de salud que los hombres (29 versus 21%) y más en la clase media que en la baja y alta. A la vez, en la ciudad de Buenos Aires es donde más se concentran las mayores crÃticas: el 42% de los porteños piensan que la salud pública es «mala o muy mala», comparado con el 27% de los habitantes del Gran Buenos Aires y el 23% de los habitantes del resto del paÃs.
Mariano, de 40 años, recordó su experiencia en el hospital Fernández, de Palermo, con apenas dos palabras: «Un horror». Con su hermano llevó de urgencia a su tÃa abuela de 95 años, a la que le acababan de diagnosticar un tumor cerebral. «Llegamos por la guardia a las 14 -precisó-. Estuvo sentada en una camilla durante 12 horas, a pesar de que tenÃa graves trastornos de vértigo. En un momento tuvo que ir al baño de la guardia, donde habÃan arrancado el inodoro, por lo que tuvo que hacer sus necesidades en cuclillas y no habÃa papel higiénico. La empleada de limpieza nos dijo «Acá eso no hay. Le puedo dar servilletas de papel», asà que salimos corriendo a comprarlo. Después la dejaron en un cuarto de la guardia con un hombre que no hacÃa más que bajarse los pantalones y mirarse los genitales que tenÃa hinchados. La internaron recién después de la medianoche y murió un par de semanas después en esa horrible desolación.»
Alberto Aiza, de 29 años, se quejó de la atención que recibió su mujer, RocÃo, cuando fue con pérdidas a la guardia del Rivadavia. «TenÃa mucho dolor y los médicos no la atendÃan -detalló-. Cuando pedÃamos remedios, la miraban y nos decÃan que le iban a dar algo y no aparecÃan hasta que los llamábamos de nuevo. Estuvo desde las 8 hasta las 14 para que le hicieran el raspado y sufrÃa mucho.» Era su primer embarazo, asà que RocÃo estaba muy asustada.
¿Falta de presupuesto?
Uno de los problemas que mencionaron los encuestados fue que el presupuesto de salud es bajo. Sin embargo, el paÃs invierte el 10% del PBI en salud. «El problema no es presupuestario. Uno de cada 10 pesos que produce el paÃs se gastan en salud. El presupuesto de la ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, supera los 4000 millones de pesos por año. Y asà podrÃamos nombrar otros ejemplos. Entonces, si no hay insumos, probablemente eso tenga más que ver con su gestión o la gestión del presupuesto», explicó el doctor Mario Glanc, director de la MaestrÃa de Sistemas de Salud y Seguridad Social de la Universidad Isalud.
Por otro lado, la Argentina es uno de los paÃses con más médicos por habitante. «Tiene 3,4 por cada 1000 habitantes, cuando el mÃnimo recomendable es 1 por cada 1000; con Uruguay y Cuba, son las naciones con más médicos por habitante en América latina. Cómo los distribuimos y gestionamos es otro problema -agregó-. Si esos médicos están lanzados a la puja distributiva para sobrevivir mejor en un exceso relativo de oferta en un sistema fragmentado, es otro tema. SÃ, en cambio, faltan enfermeros: lo deseable en el mundo es que haya cuatro por cada médico y nosotros tenemos cuatro médicos por cada enfermero.»
A pesar de las cuatro debilidades del sistema identificadas en las investigaciones de Isalud (fragmentación, segmentación, inequidad e ineficiencia), Argentina es en América latina uno de los paÃses «con mayor acceso a la atención y gratuidad en el punto de atención», agregó Glanc.
El nivel profesional, la cantidad de personal médico y el nivel de financiamiento adecuado son las fortalezas. «La ausencia de una ley nacional de salud que asegure idénticos cuidados para idénticas necesidades, la inequidad y la ineficiencia son nuestros mayores problemas», sostuvo.
Testimonio de los pacientes
En su mayor parte, están descontentos por la gestión.
ALBERTO (29 años)
Hospital Rivadavia
«Si tuviera que elegir, no volverÃa. La atención no fue buena. No habÃa mucha gente, pero a mi mujer nadie le prestaba atención. El hospital está muy deteriorado»
SUSANA (57 años)
PoliclÃnico de Lanús
«Empecé a venir a la Capital porque la falta de insumos es crÃtica»
HILDA (78 años)
Hospital Rivadavia
«El edificio está muy mal, pero rescatamos que está limpio»
Del editor: por qué es importante
El 48% de los argentinos no tiene, según el Indec, una cobertura de salud, por lo que debe atenderse en deficientes hospitales públicos.
Un estudio de opinión pública revela que la mayorÃa de los usuarios de los hospitales públicos del paÃs no está conforme con la calidad del sistema de salud. Seis de cada diez tienen una opinión regular o mala y un tercio dice que la calidad empeoró en la última década. Con el precio de los medicamentos, las principales crÃticas que identificó la encuesta, de TNS Gallup, son los bajos recursos, el mal estado de los hospitales, la falta de infraestructura adecuada y la poca cantidad de profesionales médicos y de enfermerÃa.
«En general, en los hospitales no hay muchos insumos», dijo ayer David, un paciente de 25 años, frente a la puerta de la guardia del Hospital Oftalmológico Santa LucÃa, en San Cristóbal. Aseguró que la atención habÃa sido «muy buena y rápida». Acababa de hacerse un control de rutina por una esquirla que le habÃa lesionado el ojo derecho el mes pasado.
Para Susana, de 57 años y usuaria del PoliclÃnico de Lanús Oeste, esa falta de insumos es crÃtica. Por eso empezó a concurrir a los hospitales porteños. «Tengo familiares y conocidos que están muy conformes con la atención en el hospital Muñiz y en otros, pero hace 15 dÃas fuimos al Udaondo porque mi esposo se habÃa intoxicado y habÃa un paciente que estaba esperando desde hacÃa cinco horas que lo atendieran», contó.
Y en González Catán, La Matanza, la familia de Carmen no tuvo buenas experiencias. «En el Hospital de Agudos Interzonal Km 32 falta todo y las instalaciones están muy mal», dijo esta joven abuela de 49 años. Con su nieto más pequeño en brazos, rodeada por su hija, su yerno y su nieto mayor, opinó que lo que necesitan los hospitales son mantenimiento y personal, sobre todo enfermeros.
Los resultados de la encuesta, que se realizó a 1007 mayores de 18 años -una muestra que la consultora definió «representativa de la opinión pública argentina»-, indican que las mujeres tienen una visión más negativa del sistema de salud que los hombres (29 versus 21%) y más en la clase media que en la baja y alta. A la vez, en la ciudad de Buenos Aires es donde más se concentran las mayores crÃticas: el 42% de los porteños piensan que la salud pública es «mala o muy mala», comparado con el 27% de los habitantes del Gran Buenos Aires y el 23% de los habitantes del resto del paÃs.
Mariano, de 40 años, recordó su experiencia en el hospital Fernández, de Palermo, con apenas dos palabras: «Un horror». Con su hermano llevó de urgencia a su tÃa abuela de 95 años, a la que le acababan de diagnosticar un tumor cerebral. «Llegamos por la guardia a las 14 -precisó-. Estuvo sentada en una camilla durante 12 horas, a pesar de que tenÃa graves trastornos de vértigo. En un momento tuvo que ir al baño de la guardia, donde habÃan arrancado el inodoro, por lo que tuvo que hacer sus necesidades en cuclillas y no habÃa papel higiénico. La empleada de limpieza nos dijo «Acá eso no hay. Le puedo dar servilletas de papel», asà que salimos corriendo a comprarlo. Después la dejaron en un cuarto de la guardia con un hombre que no hacÃa más que bajarse los pantalones y mirarse los genitales que tenÃa hinchados. La internaron recién después de la medianoche y murió un par de semanas después en esa horrible desolación.»
Alberto Aiza, de 29 años, se quejó de la atención que recibió su mujer, RocÃo, cuando fue con pérdidas a la guardia del Rivadavia. «TenÃa mucho dolor y los médicos no la atendÃan -detalló-. Cuando pedÃamos remedios, la miraban y nos decÃan que le iban a dar algo y no aparecÃan hasta que los llamábamos de nuevo. Estuvo desde las 8 hasta las 14 para que le hicieran el raspado y sufrÃa mucho.» Era su primer embarazo, asà que RocÃo estaba muy asustada.
¿Falta de presupuesto?
Uno de los problemas que mencionaron los encuestados fue que el presupuesto de salud es bajo. Sin embargo, el paÃs invierte el 10% del PBI en salud. «El problema no es presupuestario. Uno de cada 10 pesos que produce el paÃs se gastan en salud. El presupuesto de la ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, supera los 4000 millones de pesos por año. Y asà podrÃamos nombrar otros ejemplos. Entonces, si no hay insumos, probablemente eso tenga más que ver con su gestión o la gestión del presupuesto», explicó el doctor Mario Glanc, director de la MaestrÃa de Sistemas de Salud y Seguridad Social de la Universidad Isalud.
Por otro lado, la Argentina es uno de los paÃses con más médicos por habitante. «Tiene 3,4 por cada 1000 habitantes, cuando el mÃnimo recomendable es 1 por cada 1000; con Uruguay y Cuba, son las naciones con más médicos por habitante en América latina. Cómo los distribuimos y gestionamos es otro problema -agregó-. Si esos médicos están lanzados a la puja distributiva para sobrevivir mejor en un exceso relativo de oferta en un sistema fragmentado, es otro tema. SÃ, en cambio, faltan enfermeros: lo deseable en el mundo es que haya cuatro por cada médico y nosotros tenemos cuatro médicos por cada enfermero.»
A pesar de las cuatro debilidades del sistema identificadas en las investigaciones de Isalud (fragmentación, segmentación, inequidad e ineficiencia), Argentina es en América latina uno de los paÃses «con mayor acceso a la atención y gratuidad en el punto de atención», agregó Glanc.
El nivel profesional, la cantidad de personal médico y el nivel de financiamiento adecuado son las fortalezas. «La ausencia de una ley nacional de salud que asegure idénticos cuidados para idénticas necesidades, la inequidad y la ineficiencia son nuestros mayores problemas», sostuvo.
Testimonio de los pacientes
En su mayor parte, están descontentos por la gestión.
ALBERTO (29 años)
Hospital Rivadavia
«Si tuviera que elegir, no volverÃa. La atención no fue buena. No habÃa mucha gente, pero a mi mujer nadie le prestaba atención. El hospital está muy deteriorado»
SUSANA (57 años)
PoliclÃnico de Lanús
«Empecé a venir a la Capital porque la falta de insumos es crÃtica»
HILDA (78 años)
Hospital Rivadavia
«El edificio está muy mal, pero rescatamos que está limpio»
Del editor: por qué es importante
El 48% de los argentinos no tiene, según el Indec, una cobertura de salud, por lo que debe atenderse en deficientes hospitales públicos.
Está buenisimo artepolÃtica pero para que publican el artÃculo de la nacion sobre salud pública?
el estudio al que refiere el artÃculo tiene graves errores metodológicos y toma como representativa de toda la Argentina una muestra de poco más de 1000 personas???? y encima todas hechas en Buenos Aires por lo que aparece en los testimonios….además no se pueden evaluar las polÃticas de salud pública solo con una encuesta de satisfacción de usuarios, se precisa de un análisis más profundo. Publicar esto me parece ser funcional a la mala leche del que escribió el artÃculo. Bueno, es mi opinión. Pero el blog está buenisimo!!!
Saludos Cordiales
Julieta: Publicamos de todo para que los lectores planteen información como la que das vos acá.
Saludos
Según La Nación, la foto muestra «Un indigente descansa sobre un banco en un pasillo deteriorado del hospital Rivadavia». A mi me queda una duda: ¿Será un indigente o es un pariente que acompaña un enfermo?
Ayer fui a ver a mi hermano, internado en un estadio terminal de un cancer que lleva años peleando.
Llegué a las 21.30 al impecable sanatorio de la calle Azcuénaga. Pero no pude verlo porque a partir de las 20 hs, cuando termina el horario fijado para visitas, no se puede pasar sin «la tarjeta», que cuesta $ 500, como acompañante del enfermo.
Y el personal de seguridad es inflexible, delante mÃo a un señor le impidieron pasar a ver a su esposa que habÃa tenido su hijo esa tarde.
Desde las 20 hasta las 9.30 del dÃa siguiente un internado tiene dos alternativas: pagar $ 500 o pasar la noche solo.
Para un enfermo, sobre todo terminal, esto es realmente una tortura y quienes sacan plata usando la vulnerabilidad de una familia en esos momentos son torturadores.
Yo prefiero estar en un hospital donde pueda tirarme un rato en un banco del pasillo.
No hay realmente argumentos para defender los prepagos ni el sistema de Obras Sociales.
La salud no debe ser un negocio de pocos, es un derecho de todos. No se puede permitir un comercio donde haya conflictos de interés tan graves.