Desde hace tiempo vengo preguntándome (y preguntándoles) como transformar en acción las reflexiones que surgen en este espacio.
Además de las columnas de Marianito y de las de Morales Solá_que no admiten comentarios de lectores_ en las demás notas polÃticas de La Nación, ClarÃn, Perfil y CrÃtica, son los propios lectores los que han reemplazado la prédica venenosa de Neustadt por comentarios casi siempre ofensivos, insultantes y discriminatorios hacia el gobierno. Esos comentarios tienen mayor lectura y poder de convencimiento que las propias notas que los originan.
Todos los dÃas entro en las páginas online de esos diarios y denuncio esa basura, con lo que el moderador suele borrarlos. Que se entienda que no predico la censura: muchos de esos comentarios adversos al gobierno son criteriosos y están escritos por gente que hace su crÃtica, muchas veces dura o equivocada, pero con absoluto derecho a ello. En ese caso trato de rebatirlos con mi propia opinión (que, a su vez, muchas veces ha sido censurada!)
Si todos nosotros practicáramos durante 5 minutos al dia nuestro derecho de denunciar esos comentarios fascistas, pondrÃamos un lÃmite a su lectura e impedirÃamos que otros lectores, esos «amables de mierda», como solÃa llamar Pedro Orgambide a los componentes malpensantes de la clase media nacional, odiadores de todo lo que sea un pensamiento nacional y popular, se vean influÃdos por su maledicencia.
La Nación, por ejemplo, admite hasta tres denuncias diarias por abuso. Una acción colectiva por parte de todos nosotros mandarÃa un mensaje claro a editores y lectores: cambien la crÃtica perversa.
Con esa acción no vamos a modificar el pensamiento del fascimo nacional y especialmente porteño, pero si limitaremos el alcance de su influencia.
Yo creo que la mejor lucha es a través de la difusión de los pensamientos alternativos, ya sea mediante blogs, medios alternativos, copar las radios, difundir el mensaje en el boca a boca, en el dÃa a dÃa, comprometerse con el análisis crÃtico y no simplemente adherir inexorablemente a algo por cuestiones de feeling o piel, reprochar lo que creemos que está mal, fijarnos y cuestionarnos cuales son las limitaciones que derrumban toda intención de progreso, etc..
Creo que evitar leer esos blogs de los diarios es un buen comienzo, el paso siguiente es difundir las opiniones alternativas.
Coincido Jorge, desde hace un año le dedico 10 minutos de mi dÃa a LNOL.A veces me tomo unos dias de recreo por salud mental, no solo insultan al gobierno, a mi tambien me insultan y con el verso del chori y el tetra a veces es como demasiado.Tambien me censuran y no insulto a nadie, mientras aparecen mensajes moderados, que son vergonzosos.Pablo:creo que se pueden hacer las dos cosas, no hay que ceder espacios, saludos
Maestro, el foro de La Nación es pasable. Se puede debatir con cierta altura.
Pero el de Perfil y el de CrÃtica son desastrosos e irrecuperables desde nuestro lugar de opinantes.
Aparte, a diferencia del foro de la Tribuna de Doctrina de la Seguridad Nacional, estos dos foros no tienen aparición automática de los coments, de manera que o por censura o por deficiencias técnicas desconocidas para mÃ, los coments se pierden en la nada cibernética.
Yo preferà entrar en los nuevos blogs de los sofistas de la Patria Mediática y molestarlos aunque sea un poquitÃn.
Es mi humilde contribución contra la desinformación y la deformación editorial con la que construyen su aparente visión de la realidad.
Me parece que Marianito G está derrapando, hoy se puede comentar su nota: el caso de la cigarra belicosa!Para los de mi edad:parece el tÃtulo de un caso de Perry Mason.
Jauretche: la «nada cibernética» no existe, los comentarios no publicados se acumulan en un «in-box» creado ad hoc. Los editores de LN online los imprimen en un papel satinado de 80 gramos y los usan para fines perversos…
George, muy simple la doble Mauri. Hacemos un blog paralelo que se llame los lectores de la nación y hacemos un copy and paste del artÃculo y le mandamos fruta a discresión.
udi: Los coments del foro de La Nación no. Se publican todos -¿quién hubiera creÃdo que alguna vez defenderÃa a este diario?-, luego te los pueden rechazar por abuso, y luego de la aprobación del moderador, volver a verse. Yo apelé varias veces al moderador, y como ni insultaba ni hacÃa publicidad, fue republicado.
De los que hablo son los de Perfil y los de CrÃtica de Cristina, que al no tener publicación automática, a veces pueden pasar 20 minutos hasta que se publican, si tuviste suerte.
Coincido en que La Nación no censura. Son demasiado soberbios. Y nadie les cambiará el coco. A sus lectores menos. En cuanto a Perfil y CrÃtica, no mueven el amperÃmetro. Son muy pocos como para preocuparse. Mientras no lean esa mierda por televisión, están como nosotros, casi fuera del mundo. Sólo que nosotros estamos acostumbrados a pelear desde abajo. Y ellos son gorilaa asustados.
¿Y si acompañamos todo eso con alguna reunion asi nos vemos las caras?