Las últimas denuncias de Elisa Carrió sobre la muerte del fiscal Natalio Alberto Nisman y el ex jefe de gabinete Juan Manuel Abal Medida evocan un fantástico episodio olvidado de la crisis de 2001.
Por Horacio Verbitsky
Un domingo de julio de 2001, Elisa Carrió me llamó por teléfono y me dijo que debÃa verme con urgencia. Integraba la comisión parlamentaria sobre lavado de dinero y me habÃa hecho algunas consultas sobre la información que recibÃa. Llegó a mi casa cerca de las once de la noche, en compañÃa de Leandro Despouy. Estaba muy excitada porque habÃa descubierto varias cuentas en guaridas fiscales compartidas por Carlos Menem, Ramón Hernández, David Mulford y Domingo Cavallo. Los documentos probatorios que me mostró llevaban el sello de un organismo denominado MIGA y me dijo que se los habÃa entregado el coronel de las Naciones Unidas Daniel DÃaz Droulhon, con acceso a las bases de datos de inteligencia financiera de la organización mundial, que contienen información confidencial sobre cuentas secretas y sociedades de cobertura. Para acceder a las bases, este hombre viajaba a Montevideo, con pasajes y estadÃa pagados por Carrió. Les dije que desde la fuente hasta la documentación y la mera existencia de las cuentas compartidas con el nombre de sus titulares me parecÃan inverosÃmiles. Despouy permaneció en prudente silencio. Prometà profundizar el análisis y en agosto le entregué mis conclusiones a Carrió.
1. Encontré en mi archivo la minuta sobre una visita que DÃaz Droulhon realizó en 1997 a mi oficina, donde lo atendió mi colaboradora Lilia Ferreyra, la viuda de Rodolfo Walsh. DD se atribuyó una cantidad descomunal de tÃtulos y actividades, con gobiernos, fuerzas de seguridad y organismos internacionales y dijo que trabajaba para una “fuerza de protección de Naciones Unidas que integran los servicios de Estados Unidos, ingleses, alemanes, franceses, rusos, de Arabia Saudita y el Mossad (sic), para realizar una tarea de inteligencia informáticaâ€. Narró una “guerra internacional entre el Opus Dei y el sionismo, con componentes de narcotráfico†(sic), que se proponÃan “la desestabilización económica del paÃs para que en algún momento apareciera el salvador de la patria. Manejaban bonos de la islas Caimánâ€. Le encomendaron la Operación Libanian Horse, para la que viajó a Paraguay, donde “logró entrar a la base de datos de los fedayines. TenÃan tres códigos en clave. Descubrió la clave: Alfil 7equs3â€. Por Cavallo, agregó, insinuante. Mi evaluación fue: Delirios y Basura.
2. Verifiqué que MIGA es la sigla en inglés del Organismo Multilateral de GarantÃa de Inversiones, que facilita garantÃas a empresas que desean invertir en paÃses de economÃas de alto riesgo o afectadas por un conflicto.
3. Consulté con Jack Blum, el mayor experto mundial en lavado de dinero, asesor del Poder Ejecutivo y del Senado de su paÃs, a quien habÃa conocido en Washington durante un encuentro del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación. Me contestó en forma categórica que son los paÃses y no las Naciones Unidas los que tienen unidades de reunión de inteligencia financiera. La del Tesoro de los Estados Unidos es el FINCEN (la sigla en inglés de la Red de Control de Delitos Financieros). De paso me regaló este pronóstico: “La Argentina está al borde del default. Y aunque no defaulteara, la comunidad internacional pedirá que los argentinos soporten un precio demasiado alto por un rescate. En mi opinión, quienes deberÃan pagar son los que saquearon el paÃs y se llevaron la plata offshore y quienes manejaron el mercado de la deuda externa argentinaâ€.
4. También consulté a Tex Harris, por entonces secretario general de la Asociación del Personal Diplomático de su paÃs. Nunca habÃa oÃdo nombrar al World Diplomat Council, que DD invocaba, y dijo que le sonaba a pantalla de otra cosa.
5. Una vez que le comuniqué a Carrió esas primeras averiguaciones, los informes de DD dejaron de originarse en el MIGA y empezaron a llegar con sello del FINCEN. Le advertà que ese sello estaba tomado de Internet, lo cual se verifica porque en uno de los documentos decÃa “Inside Fincenâ€, que es donde hay que cliquear para entrar en la página de ese organismo.
6. Luego accedà a uno de los expedientes judiciales, en los cuales DD fue procesado por estafa. ConsistÃa en presentar grandes proyectos con aval de Menem o de Naciones Unidas y pedir dinero para empezar, hasta que llegaran las partidas del Sistema de Naciones Unidas. Uno de los testigos declara que DD “no pertenecÃa a Naciones Unidas y que anteriormente habÃa dejado un tendal de gente estafadaâ€. Los proyectos recorrÃan un amplio espectro, desde informática hasta televisión satelital y reciclaje de residuos alimenticios. El expediente de la causa 21.272/95 del juzgado de instrucción 31, secretarÃa 119, consigna que en el momento de su detención, por pagar cuentas propias con cheques ajenos que le habÃa hecho firmar en blanco a un socio, tenÃa un carnet de las Naciones Unidas. Según el comisario Aldo Silva, jefe de Defraudaciones y Estafas, la credencial era apócrifa, hecha en una computadora normal, en papel común, plastificada en el boliche de la esquina y sin bandas de seguridad. También le encontraron tarjetas personales de Seven Stars Group, “ente consultor de las Naciones Unidasâ€. En su declaración indagatoria dijo que usaba la credencial para hacerle creer a su concubina que debÃa partir en misión de Naciones Unidas y asà “tener una excusa para ausentarme de mi hogar y estar con mi hija†y su exposa. Confesó que la ropa para la foto de coronel la adquirió en la tienda “Rezagoâ€, de Morón. Funcionarios de Naciones Unidas dictaminaron que las credenciales eran “a simple vista apócrifas†y que el uniforme y la gorra “no corresponden a los de las fuerzas de paz, cuyos oficiales jefes no usan gorra sino boinaâ€. Entre los elementos secuestrados se encontraron el papel y el software de computación con el que confeccionó las credenciales y un sello de goma de las Naciones Unidas. Al dictarle la falta de mérito, el juez Francisco Trovato dijo que las credenciales falsas servÃan para “teatralizar con eficacia la mise en scène caracterÃstica de las defraudacionesâ€, eran “un puro artificio, originado en la capacidad creativa del imputadoâ€, pero que “al no corresponderse en lo más mÃnimo con las legÃtimamente expedidas por la ONU, aparecen como grosero remedo de las mismas, inhábiles per se para engañar a cualquier persona avisadaâ€. El juez arriesga una hipótesis: además de estafar, las usaba por “motivaciones más profundasâ€, visibles en sus “afirmaciones mito y megalomanÃacasâ€.
Carrió me agradeció que hubiera desenmascarado al fabulador y me olvidé del tema, hasta que leà en los diarios que se habÃa presentado con esos documentos ante el fiscal Carlos Stornelli, quien inició una causa con ellos. Cuando le pregunté por qué lo habÃa hecho si ya sabÃa que eran falsos, me respondió que como funcionaria tenÃa la obligación de denunciar y que las precisiones sobre los hechos correspondÃan a la justicia. No hablé con ella desde aquel dÃa. La primera vez que recordé el episodio fue en febrero de 2010, cuando DD fue detenido por actuar como falso perito en el triple crimen de la planta transmisora de la PolicÃa Bonaerense en Arana. Cuando lo capturaron estaba prófugo en otras seis causas. Volvà a evocarlo en estos dÃas, cuando Carrió le explicó a la fiscal Viviana Fein la conspiración entre los ayatolas iranÃes, el gobierno de Venezuela, la SIDE y el general Milani para asesinar al fiscal Nisman, y al leer el desopilante reportaje de Hugo Alconada Mon, quien se limitó a hacerle preguntas y dejar que la autodenominada tribuna de la plebe se explayara en las respuestas sin interrumpirla. ¡Qué aburrida serÃa la polÃtica argentina sin este extraordinario personaje!
Por Horacio Verbitsky
Un domingo de julio de 2001, Elisa Carrió me llamó por teléfono y me dijo que debÃa verme con urgencia. Integraba la comisión parlamentaria sobre lavado de dinero y me habÃa hecho algunas consultas sobre la información que recibÃa. Llegó a mi casa cerca de las once de la noche, en compañÃa de Leandro Despouy. Estaba muy excitada porque habÃa descubierto varias cuentas en guaridas fiscales compartidas por Carlos Menem, Ramón Hernández, David Mulford y Domingo Cavallo. Los documentos probatorios que me mostró llevaban el sello de un organismo denominado MIGA y me dijo que se los habÃa entregado el coronel de las Naciones Unidas Daniel DÃaz Droulhon, con acceso a las bases de datos de inteligencia financiera de la organización mundial, que contienen información confidencial sobre cuentas secretas y sociedades de cobertura. Para acceder a las bases, este hombre viajaba a Montevideo, con pasajes y estadÃa pagados por Carrió. Les dije que desde la fuente hasta la documentación y la mera existencia de las cuentas compartidas con el nombre de sus titulares me parecÃan inverosÃmiles. Despouy permaneció en prudente silencio. Prometà profundizar el análisis y en agosto le entregué mis conclusiones a Carrió.
1. Encontré en mi archivo la minuta sobre una visita que DÃaz Droulhon realizó en 1997 a mi oficina, donde lo atendió mi colaboradora Lilia Ferreyra, la viuda de Rodolfo Walsh. DD se atribuyó una cantidad descomunal de tÃtulos y actividades, con gobiernos, fuerzas de seguridad y organismos internacionales y dijo que trabajaba para una “fuerza de protección de Naciones Unidas que integran los servicios de Estados Unidos, ingleses, alemanes, franceses, rusos, de Arabia Saudita y el Mossad (sic), para realizar una tarea de inteligencia informáticaâ€. Narró una “guerra internacional entre el Opus Dei y el sionismo, con componentes de narcotráfico†(sic), que se proponÃan “la desestabilización económica del paÃs para que en algún momento apareciera el salvador de la patria. Manejaban bonos de la islas Caimánâ€. Le encomendaron la Operación Libanian Horse, para la que viajó a Paraguay, donde “logró entrar a la base de datos de los fedayines. TenÃan tres códigos en clave. Descubrió la clave: Alfil 7equs3â€. Por Cavallo, agregó, insinuante. Mi evaluación fue: Delirios y Basura.
2. Verifiqué que MIGA es la sigla en inglés del Organismo Multilateral de GarantÃa de Inversiones, que facilita garantÃas a empresas que desean invertir en paÃses de economÃas de alto riesgo o afectadas por un conflicto.
3. Consulté con Jack Blum, el mayor experto mundial en lavado de dinero, asesor del Poder Ejecutivo y del Senado de su paÃs, a quien habÃa conocido en Washington durante un encuentro del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación. Me contestó en forma categórica que son los paÃses y no las Naciones Unidas los que tienen unidades de reunión de inteligencia financiera. La del Tesoro de los Estados Unidos es el FINCEN (la sigla en inglés de la Red de Control de Delitos Financieros). De paso me regaló este pronóstico: “La Argentina está al borde del default. Y aunque no defaulteara, la comunidad internacional pedirá que los argentinos soporten un precio demasiado alto por un rescate. En mi opinión, quienes deberÃan pagar son los que saquearon el paÃs y se llevaron la plata offshore y quienes manejaron el mercado de la deuda externa argentinaâ€.
4. También consulté a Tex Harris, por entonces secretario general de la Asociación del Personal Diplomático de su paÃs. Nunca habÃa oÃdo nombrar al World Diplomat Council, que DD invocaba, y dijo que le sonaba a pantalla de otra cosa.
5. Una vez que le comuniqué a Carrió esas primeras averiguaciones, los informes de DD dejaron de originarse en el MIGA y empezaron a llegar con sello del FINCEN. Le advertà que ese sello estaba tomado de Internet, lo cual se verifica porque en uno de los documentos decÃa “Inside Fincenâ€, que es donde hay que cliquear para entrar en la página de ese organismo.
6. Luego accedà a uno de los expedientes judiciales, en los cuales DD fue procesado por estafa. ConsistÃa en presentar grandes proyectos con aval de Menem o de Naciones Unidas y pedir dinero para empezar, hasta que llegaran las partidas del Sistema de Naciones Unidas. Uno de los testigos declara que DD “no pertenecÃa a Naciones Unidas y que anteriormente habÃa dejado un tendal de gente estafadaâ€. Los proyectos recorrÃan un amplio espectro, desde informática hasta televisión satelital y reciclaje de residuos alimenticios. El expediente de la causa 21.272/95 del juzgado de instrucción 31, secretarÃa 119, consigna que en el momento de su detención, por pagar cuentas propias con cheques ajenos que le habÃa hecho firmar en blanco a un socio, tenÃa un carnet de las Naciones Unidas. Según el comisario Aldo Silva, jefe de Defraudaciones y Estafas, la credencial era apócrifa, hecha en una computadora normal, en papel común, plastificada en el boliche de la esquina y sin bandas de seguridad. También le encontraron tarjetas personales de Seven Stars Group, “ente consultor de las Naciones Unidasâ€. En su declaración indagatoria dijo que usaba la credencial para hacerle creer a su concubina que debÃa partir en misión de Naciones Unidas y asà “tener una excusa para ausentarme de mi hogar y estar con mi hija†y su exposa. Confesó que la ropa para la foto de coronel la adquirió en la tienda “Rezagoâ€, de Morón. Funcionarios de Naciones Unidas dictaminaron que las credenciales eran “a simple vista apócrifas†y que el uniforme y la gorra “no corresponden a los de las fuerzas de paz, cuyos oficiales jefes no usan gorra sino boinaâ€. Entre los elementos secuestrados se encontraron el papel y el software de computación con el que confeccionó las credenciales y un sello de goma de las Naciones Unidas. Al dictarle la falta de mérito, el juez Francisco Trovato dijo que las credenciales falsas servÃan para “teatralizar con eficacia la mise en scène caracterÃstica de las defraudacionesâ€, eran “un puro artificio, originado en la capacidad creativa del imputadoâ€, pero que “al no corresponderse en lo más mÃnimo con las legÃtimamente expedidas por la ONU, aparecen como grosero remedo de las mismas, inhábiles per se para engañar a cualquier persona avisadaâ€. El juez arriesga una hipótesis: además de estafar, las usaba por “motivaciones más profundasâ€, visibles en sus “afirmaciones mito y megalomanÃacasâ€.
Carrió me agradeció que hubiera desenmascarado al fabulador y me olvidé del tema, hasta que leà en los diarios que se habÃa presentado con esos documentos ante el fiscal Carlos Stornelli, quien inició una causa con ellos. Cuando le pregunté por qué lo habÃa hecho si ya sabÃa que eran falsos, me respondió que como funcionaria tenÃa la obligación de denunciar y que las precisiones sobre los hechos correspondÃan a la justicia. No hablé con ella desde aquel dÃa. La primera vez que recordé el episodio fue en febrero de 2010, cuando DD fue detenido por actuar como falso perito en el triple crimen de la planta transmisora de la PolicÃa Bonaerense en Arana. Cuando lo capturaron estaba prófugo en otras seis causas. Volvà a evocarlo en estos dÃas, cuando Carrió le explicó a la fiscal Viviana Fein la conspiración entre los ayatolas iranÃes, el gobierno de Venezuela, la SIDE y el general Milani para asesinar al fiscal Nisman, y al leer el desopilante reportaje de Hugo Alconada Mon, quien se limitó a hacerle preguntas y dejar que la autodenominada tribuna de la plebe se explayara en las respuestas sin interrumpirla. ¡Qué aburrida serÃa la polÃtica argentina sin este extraordinario personaje!