Hasta una idea que había surgido en las últimas horas también naufragaba. Consistía en que la mayoría opositora en la Cámara de Diputados impulsara un proyecto de boleta única para octubre, como hubo en Córdoba, donde existió una sola boleta para todas las categorías. Eso les permitiría bajarse a algunos candidatos presidenciales y dejar a sus candidatos a legisladores dentro de una misma boleta. Ideas para derrotas dignas, no para fracasos bochornosos. La Presidenta ganó ayer hasta en ciudades rurales y en barrios elegantes de la Capital. En esos mismos lugares, la oposición había triunfado ampliamente en elecciones recientes. ¿Qué pasó? ¿Cambió tanto el país en sólo un mes? No. En las elecciones pasadas había candidatos locales (Macri, los socialistas santafecinos o De la Sota en Córdoba) en condiciones de seducir al electorado sin colocarlo en el riesgo de la ingobernabilidad.
Definitivamente, fueron los candidatos presidenciales opositores los que se mostraron incapaces de construir un discurso atractivo y confiable. La sociedad sabe o intuye que el conflictivo mundo actual será un desafío difícil para el próximo gobierno; la propia Cristina Kirchner aceptó anoche públicamente esa realidad por primera vez.
La sociedad prefirió quedarse con lo que tiene, aunque algunas cosas no le gusten, como lo demostró en las últimas elecciones distritales, antes que empezar a darle el gobierno a líderes que sólo saben mirarse entre ellos. Lejos, muy lejos, de los más básicos afanes sociales.
Una oposición incapaz y vapuleada Leer más