El estreno de las P.A.S.O. originó un hecho inédito: la oposición se sinceró y comenzó a hacer campaña por Cristina. Este curioso fenómeno se ha producido después de conocerse el resultado de las elecciones primarias, con un abrumador apoyo al gobierno nacional. Tanto los medios fervorosamente opositores como muchos polÃticos de la oposición cometieron una especie de «sincericÃdio» y comenzaron a reconocer méritos de los gobiernos kirchneristas 2003-2011 que hasta hace unos dÃas negaban, ocultaban o desconocÃan fervientemente. La mitad de los votantes reconocieron las virtudes del gobierno, pero la otra mitad puede ahora tomar nota de lo que le fue ocultado durante tanto tiempo, conocer, a través de las plumas más «contreras» al gobierno y algunas independientes, cuáles son las razones del arrollador apoyo popular a Cristina Fernández y reflexionar sobre el microclima mediático-polÃtico que parece haber existido en la Argentina opositora. Y, quizás, después repensar su voto.
Para eso, este humilde servidor público presenta a continuación lo recolectado en su última ronda basurera por los medios:
“Quienes la siguen pueden esgrimir razones de peso para justificar su éxito: Argentina se ha recuperado en materia económica, social y cultural; en un proceso único en el mundo, juzga los crÃmenes cometidos por sus militares en los años setenta, y encara con ciertas seguridades, por primera vez en muchos años, la tormenta financiera internacional.
“Las primarias expresaron un enorme vacÃo de liderazgo cuyas raÃces pueden rastrearse en el estallido social de 10 años atrás, cuando millones de «indignados» argentinos exigieron «que se vayan todos» los dirigentes polÃticos y estos… se quedaron.
“En esos dÃas de agitación en las calles, se desmoronaba el bipartidismo de radicales y peronistas que habÃa administrado la democracia desde su instauración en 1983, tras medio siglo de golpes militares y proscripciones. Ambos partidos fallaron en las dos cuestiones básicas de su tiempo. Primero, cedieron a las presiones militares y otorgaron impunidad a los oficiales que torturaron y asesinaron a millares con leyes de perdón que el radical Raúl AlfonsÃn envió al Congreso e indultos que el peronista Carlos Menem, su sucesor, firmó luego. Segundo, retrocedieron ante las presiones del poder económico hasta adoptar, con Menem, el programa thatcheriano de desregulación total y la imposición por ley de la igualdad entre el peso y el dólar, una fantasÃa que se financió con la privatización masiva de las empresas estatales, endeudamiento externo y ajuste social.
“En diciembre de 2001, con el Estado al borde de la quiebra, el Gobierno del radical Fernando de la Rúa impuso un corralito bancario que impedÃa a los ahorristas retirar dinero de sus cuentas. Multitudes de «indignados» salieron a las calles en una de las peores crisis económicas, polÃticas, sociales y morales de la historia nacional.
“La decadencia del bipartidismo quedó al desnudo. Cuando De la Rúa abandonó el poder en helicóptero y el radicalismo se desmoronó, los barones del peronismo se reunieron para elegir al sucesor. Hubo silencio en la sala. Solo Adolfo RodrÃguez Saá, gobernador de San Luis, levantó la mano: «Yo tengo ganas… Es mi sueño». Lo ungieron allà mismo. Una semana más tarde, con las calles aún tomadas, anunció su renuncia. En 10 dÃas se sucederÃan cinco presidentes.
“El último fue Eduardo Duhalde, cacique del poderoso peronismo de la provincia de Buenos Aires, quien gobernó un año y cinco meses sin haber sido elegido por el voto popular. Duhalde decidió llamar a elecciones anticipadas, cuando temió caer, también él, vÃctima de la protesta social, después de que dos activistas murieran durante la represión policial de una protesta.
“El rechazo colectivo era tal que los polÃticos que se aventuraban por lugares públicos se arriesgaban a un linchamiento.
“Cada noche, los legisladores hacÃan cola, durante horas, en el estacionamiento subterráneo del Congreso sitiado por las multitudes hasta que los custodios se aseguraban de que podÃan salir.
“Kirchner llegó al Gobierno con un pequeño grupo de colaboradores de una provincia de apenas 270.000 habitantes y su esposa y senadora nacional, Cristina Fernández. Argentina, como otros paÃses de América Latina, giró hacia un nuevo modelo que se reivindicó progresista, o de izquierda.
“Como parte de este cambio, los Kirchner se aliaron con los movimientos sociales y las organizaciones de derechos humanos, cortejaron a la antiperonista clase media atacando a la estructura tradicional del partido del que provenÃan con un proyecto de «transversalidad» que unirÃa a los grupos de centro-izquierda en una nueva fuerza polÃtica. Pero, hacia el final de su primer gobierno, comprendieron que ese proyecto habÃa fracasado y que no les quedaba más que aliarse con el viejo aparato clientelista del peronismo que antes habÃa servido al neoliberal Menem.
“Cristina triunfó, en las elecciones presidenciales de 2007, con el 46% de los votos pero perdió a las clases medias urbanas, que 90 dÃas después marchaban por las calles para rechazar un impuesto a las exportaciones de granos.
“En las elecciones legislativas de mitad de mandato, en junio de 2009, la oposición se dividió entre los restos del radicalismo y sus aliados, y un peronismo tradicional disidente. El electorado quedó distribuido en tres tercios y se pronosticó el fin del kirchnerismo.
Poco después, esa misma oposición se hundÃa en el descrédito. Ambiciones pequeñas, falta de visión, permanente uso de la hipérbole ante todo lo que el Gobierno hacÃa o decÃa -una dirigente llegó a denunciar el «peligro de un III Reich»- provocaron una nueva desilusión colectiva.
â€En octubre de 2010 murió Néstor Kirchner. La desaparición del jefe polÃtico de un Gobierno en el que no tenÃa cargo formal puso en evidencia lo que años de debate sobre su presunto «autoritarismo» habÃa ocultado: la falta de liderazgo polÃtico que habÃa dejado la crisis de 2001. Y un reconocimiento póstumo e inesperado a su marido como gran estadista. Faltaba un año para la elección presidencial pero se dio por descontado que el triunfo serÃa suyo (de CFK). La oposición pasó de prometer que acabarÃa con el «régimen» a enredarse en la fuga de sus dirigentes, que se desesperaban por eludir candidaturas que iban a una derrota segura. Las fuerzas ganadoras de 2009 se partieron en cinco pedazos que, sumados, obtuvieron el domingo menos votos que entonces.â€
«Esa gente votó a Cristina, no la del campo. Esa gente a la que no le importa que aparezcan casos como el de Schocklender ni que haya inseguridad. Solo le importa pagar el plasma. «La gente mira (el programa de Marcelo) Tinelli y si puede pagar el plasma, no le importa nada más».
«La pelea de (Hermes) Binner, (Elisa) Carrió y la centro izquierda, y la de (Eduardo) Duhalde con (Alberto) RodrÃguez Saá, que resultó el moño de todo esto, fueron fruto de la ingenierÃa electoral con objetivos egoÃstas y personalistas. Los productores agropecuarios votaron a una oposición «atomizada» y «sin propuestas», los referentes antikirchneristas fueron «personalistas que le mostraron a la sociedad su cara más desagradable» y lo que no acompañó fue la gente que apoyó la protesta (del campo) en 2008″. porque a la gente en el interior no le va mal», aunque «en lugares con fuerte presencia de productores agropecuarios como Córdoba y Santa Fe, Cristina ganó pero no arrasó». Y ni hablar de la ciudad de Buenos Aires: en la Capital también hay muchos productores agropecuarios». «Cuando nos convenÃa a los productores rurales, nosotros nos vendimos como el 15 por ciento del padrón, pero en realidad no llegamos al 8»..Y «en 2008 mucha gente de los pueblos y las ciudades apoyó la protesta del campo, pero la mayorÃa no tenÃa ni idea de lo que era la 125″. Y creyeron que con el voto no positivo de el vicepresidente Julio Cobos -que rechazó que la 125 se convirtiera en ley- ya estaba, el campo habÃa ganado.»Entonces ahora dicen ´bueno, muchachos no sigan hinchando, si no les va mal´. Y si a nosotros nos va bien, y tenemos una oposición que no presenta ninguna propuesta, sino que se dedica a hacer ingenierÃa electoral, ante la posibilidad de que la crisis económica internacional impacte acá, el ciudadano votó la continuidad del Gobierno».
Ricardo AlfonsÃn dijo que «se juntó con (el diputado Francisco) De Narváez haciendo creer que habÃa un conjunción de radicales y peronistas» pero «ningún peronista cree que De Narváez sea peronista». «La pelea de Binner, Carrió y la centro izquierda, y la de Duhalde con RodrÃguez Saá, resultó el moño de todo esto, fueron fruto de la ingenierÃa electoral con objetivos egoÃstas y personalistas».
Algunos sectores del campo votaron al gobiernoâ€. “Hay una sensación de que la economÃa está bienâ€.
â€A la gente no le importa que le hables de inflación, en la medida que tenga un sindicato que le consiga los aumentos. A “la gente†no le importa “la inflación†mientras consiga “aumentos†de sueldo y agregó que “la gente mira la economÃa por el espejito retrovisor. “Los empresarios tienen un buen pasar y siguen acumulando buenas ganancias sobre todo los empresarios medianos con cierto proteccionismo, con una valorización en dólares de su patrimonio.â€
“Los jubilados tienen un incremento de diez veces en los últimos nueve años, hay 5 millones de familias de bajos ingresos que tienen una especie de plan o hijos con Asignación Universalâ€. “También hay un sector, que es el 50% de los asalariados que están formalizados, que tienen sindicatos que les consiguen incrementos de salarios de alrededor del 30% en los últimos dos años. Entonces creo que cuando mirás ese panorama decÃs ‘qué difÃcil que es’â€, para la oposición para las elecciones de octubre. En la UCR existen “grietas internas†y que eso le “ha costado varios puntos†en las primarias
Hay dos millones de nuevos jubilados, cinco millones de familias que reciben asignaciones, es muy difÃcil pelear contra eso».
que el voto del domingo pasado fue un respaldo “a la gestión y logros del Gobierno†y destacó que la oposición “hizo todo lo posible por fragmentarse y no tener un programa propio o alternativoâ€.
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“El verdadero campo, los productores que trabajan diariamente en las cosechas, son conscientes de los buenos precios y de la rentabilidad que reciben. Hace diez años andaban en tractores y camionetas antiguas, cuando hoy tienen maquinaria de última generaciónâ€.
Para evitar el triunfo de la presidenta en el campo hay que juntar a todos los empleados en las estancias, subirlos a la camioneta y decirles claramente a quién hay que votarâ€.
Pero está claro que la victoria fue abrumadora y que la percepción de la mayorÃa de la gente sobre el Gobierno es un mérito innegable de este. La Argentina está en tiempos en que todos los gobiernos, de todos los niveles e ideologÃas –Cristina, Macri, Binner, Insfrán, Scioli, tanta gente distinta entre sÖ, sintonizan con la mayorÃa de los pueblos que gobiernan y eso quiere decir que deben estar haciendo las cosas muy bien, mucho mejor que en otros tiempos, ellos u otros. Pero el tema me aburre. “Volvamos al creador del Universo.
“Los números de Cristina en la última elección son impresionantes.
“Hay múltiples formas de tratar de entender qué es lo que pasa, de acercarse mÃnimamente a un análisis frÃo, más allá de las pasiones. Parece claro que dos elementos estructurales enmarcan lo que ocurre polÃticamente en el paÃs. Uno es que la Argentina atraviesa un perÃodo de bonanza excepcional, junto a todo el continente. Desde la crisis del ’30 que no se producÃa un proceso similar. Y asà como entre 1860 y 1916 la bonanza económica dio lugar a un proceso de hegemonÃa polÃtica que parecÃa eterno, lo mismo ocurre ahora: el partido de gobierno parece invencible.
“El segundo elemento estructural es la existencia de un partido único –o dominante, excluyente, como se lo quiera llamar–. La crisis del 2001 barrió con el radicalismo y terminó, al menos por un tiempo, con la idea de alternancia en el poder. En la Argentina hay un solo partido que llega hasta el último rincón del paÃs, que tiene concejales, diputados provinciales, legisladores nacionales, intendentes, gobernadores. Esta democracia se ha convertido desde el 2003 en sistema de partido único. Si nadie sabe, por ejemplo, quién va a fiscalizar la elección de octubre por parte de la oposición.
“SerÃa muy mezquino no agregar a estos dos aspectos la capacidad de liderazgo, resistencia y audacia del matrimonio Kirchner, durante los primeros siete años, y de Cristina Fernández luego de su viudez.
“Si se suman sólo los dos primeros elementos –bonanza económica y partido único–, está claro que el punto de partida otorga una ventaja notable para el oficialismo.
â€Pero nada de eso explica lo abrumador de la victoria, lo humillante de la derrota de la oposición. Sirve para explicar tendencias. Pero nunca estas magnitudes, ni tampoco por qué es el peronismo y no otro partido el que expresa este momento, y el anterior, y el previo a ese.
«Duhalde quiere instalar “un discurso del miedo†y la idea de “yo soy el hombre fuerte y el conductor†que requiere la Argentina. “En las pelÃculas de cowboys se busca traer un matón para enfrentar a otro, y aquà muchas personalidades de las empresas y la polÃtica buscaron esoâ€, estimó RodrÃguez Saá, quien dijo que “para nada†la situación es similar a la de 1998 y que, en definitiva, Duhalde “busca meter miedoâ€.
“No está bien que un candidato esté agitando fantasmas de la crisis del pasado, la situación económica de hoy es distintaâ€, remarcó el candidato a vicepresidente de Elisa Carrió. “Es un dato objetivo el crecimiento económicoâ€,
“Me parece que Duhalde está afectado por la inanición electoral. Tiene una crisis de inanición electoralâ€, se sumó el dirigente del Frente Amplio Progresista (FAP) Eduardo Macaluse, quien estimó que “las fuerzas que expresan el pasado en franca declinación, que son Duhalde y AlfonsÃnâ€. “No me sorprende lo que dijo Duhalde. Puede decir cualquier cosa que sirva para su objetivo.
Mientras la oposición sean Duhalde y AlfonsÃn, hay kirchnerismo para ratoâ€. “Nadie en la Argentina va a comprar recetas del pasado para resolver los problemas que tiene este presenteâ€.
«Hay bonanza económica. Con relación al voto rural se explica porque gran parte de la poblacion rural esta viviendo un momento excepcional. Fijese que la soja pasa de U$S 300 la tonelada a U$S 500 la tonelada, y con ese incremento del ingreso las retenciones han quedado disminuidas. Este incremento representa un 2% de PBI, entonces, ante esta realidad, la gente del campo ha aprovechado, ha licuado sus pasivos, ha mejorado su estandar de vida, ha incorporado tecnologìa y ha invertido como nunca. Ha comprado vehiculos, ahora esta comprando departamentos o ha comprado. Hay una posibilidad cierta de una bonanza económica a través de la actividad rural que es importante, yo creo que esto explica por qué durante el conflicto del campo la presidenta tenÃa un 15% de imagen positiva y ahora tiene un 50% de votos. TendrÃamos que haber logrado una sola candidatura, pero no fue posible porque no hubo interes real ni de Carrio ni de Alfonsin. Es la tradicion argentina de que quien no piensa exactamente como pienso yo pasa directamente a la categoria de enemigo… Nos perdemos la oportunidad de crear una propuesta que sea compatible con un dialogo mas cercano con el justicialismo.
«Ahora es todo bondad, es todo crecimiento. Carne para todos, leche para todos, cerdo para todos, casa para todos, auto para todos. Mucha gente dijo: está todo bien, vamos a ir a votar.»
Para los que siembran soja y son grandes productores, no les va tan mal… y a los chicos. En las zonas rurales votaron a Cristina… pero no es el voto del «campo».
¿Cuál es la situación actual del campo argentino?
Escuchemos un reportaje muy esclarecedor al respecto, hecho al productor agropecuario y presidente de la Sociedad Rural de Morteros, provincia de Córdoba.
El paÃs «mostraba anoche a una oposición vencida por el fuego amigo y por la vieja propensión social a votar con la economÃa como prioridad. La economÃa mueve las elecciones aquà y en cualquier paÃs del mundo. El default de la oposición fue la noticia más relevante de las primeras elecciones primarias argentinas.
Sin embargo, serÃa arbitrario colocar a la Presidenta y a Duhalde en un mismo paquete polÃtico e ideológico, más allá del origen común en un mismo partido. De hecho, fueron Duhalde y Elisa Carrió los opositores más duros y confrontativos con el oficialismo durante la campaña electoral. Duhalde pudo ascender, al final de una noche larga y contradictoria, al chato podio de los opositores; Carrió no logró eso.
“El segundo traspié fue confiar en una sociedad supuestamente fatigada de las formas del kirchnerismo pero la oposición no advirtió una extendida sensación social de estabilidad económica, marcada por un alto consumo y por el crédito fácil. Ningún lÃder opositor le habló de la economÃa, más allá de algunas frases demasiado vagas para ser creÃbles, a esa sociedad que requerÃa serias garantÃas para dar un salto.
“¿Dónde quedaron aquellos tres tercios en los que se dividió el electorado nacional en 2009? Uno lo representaba el oficialismo kirchnerista; otro lo expresaba el peronismo disidente (con algunos aliados como Mauricio Macri), y el restante correspondÃa a la oposición no peronista, lo que fue el Acuerdo CÃvico y Social que integraron el radicalismo, la Coalición CÃvica y el socialismo. El peronismo disidente, con la figura nueva de Francisco de Narváez, le ganó entonces la elección bonaerense a la propia candidatura de Néstor Kirchner. El Acuerdo CÃvico y Social empató con el kirchnerismo en la cosecha nacional de votos. ¿Qué fue de esos opositores? ¿Dónde están? Macri ganó ampliamente su distrito hace quince dÃas y se fue; no quiso ni participar de las primarias de ayer; Felipe Solá se encerró en su casa; Carlos Reutemann se ocupó sólo de hacer una diferenciación santafecina con el kirchnerismo; De Narváez saltó del peronismo a una alianza con el radicalismo sólo porque algunas encuestas le señalaban que Ricardo AlfonsÃn era en ese momento mejor candidato que Duhalde, y RodrÃguez Saá se envolvió en el viejo sueño familiar de trasladar al paÃs el liderazgo cuyano.
“Sólo partÃculas de lo que fue la alianza de hace dos años. Nada más que ambiciones personales, abundancia de mezquindades y rÃgidas cinturas polÃticas.
“El Acuerdo CÃvico y Social se rompió cuando el radicalismo empezó a buscar una coalición con cierto peronismo y se empeñó en la inmodificable candidatura de AlfonsÃn. Aquella necesidad de acercarse al peronismo disidente (que encontró en De Narváez a un socio oportuno) alejó al radicalismo de los socialistas. La intransigencia con las postulación de AlfonsÃn ahuyentó a Carrió. Y los tres descartaron la estrategia más razonable, que era disputar entre ellos, ayer, la candidatura en nombre del viejo Acuerdo CÃvico y Social.
La oposición terminó ayer vapuleada y acorralada. Cristina Kirchner le sacó más de 30 puntos al que le siguió, Duhalde, y se colocó sobre un porcentaje de votos propios que le asegura, hoy por hoy, el triunfo en primera vuelta.
“Carrió descartó ayer cualquier intención de bajarse para apoyar a Duhalde, aunque aceptó los términos de su derrota: «Un ciclo de mi vida polÃtica ha terminado. Ya no me siento responsable de defender a todos ni de oponerme a todo», señaló. ¿Por qué no apoyarÃa a Duhalde? «Ni mi partido ni mi conciencia me lo permiten», dijo.
“La Presidenta ganó ayer hasta en ciudades rurales y en barrios elegantes de la Capital. En esos mismos lugares, la oposición habÃa triunfado ampliamente en elecciones recientes. ¿Qué pasó? ¿Cambió tanto el paÃs en sólo un mes? No. En las elecciones pasadas habÃa candidatos locales (Macri, los socialistas santafecinos o De la Sota en Córdoba) en condiciones de seducir al electorado sin colocarlo en el riesgo de la ingobernabilidad.
Definitivamente, fueron los candidatos presidenciales opositores los que se mostraron incapaces de construir un discurso atractivo y confiable. La sociedad sabe o intuye que el conflictivo mundo actual será un desafÃo difÃcil para el próximo gobierno; la propia Cristina Kirchner aceptó anoche públicamente esa realidad por primera vez.
“La sociedad prefirió quedarse con lo que tiene, aunque algunas cosas no le gusten, como lo demostró en las últimas elecciones distritales, antes que empezar a darle el gobierno a lÃderes que sólo saben mirarse entre ellos. Lejos, muy lejos, de los más básicos afanes sociales».
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«Tres razones explican ese éxito. En primer término, la regeneración del kirchnerismo a partir de la muerte de Néstor Kirchner. En segundo lugar, la percepción de una bonanza económica que induce a una tendencia de pasable conservadurismo: igual que en la Capital Federal, Santa Fe y Córdoba, ayer ganó el que gobierna. Por último, la persistencia de la crisis polÃtica abierta en el año 2001, que volvió a manifestarse en la incapacidad de las fuerzas de la oposición para construir una alternativa al Gobierno.
“El movimiento se sostuvo en una onda de recuperación del consumo,
“La percepción de mejorÃa se recorta sobre la caÃda que se verificó en el PBI durante 2009. La derrota de Kirchner estuvo acompañada con una retracción de 2,5%, mientras -como recuerda el perspicaz Pablo Gerchunoff- la gripe A ahuyentaba a la gente de los shoppings.
La relativa estabilidad del precio de las commodities y la tenaz desconexión con las redes de financiamiento internacional ponen a resguardo a la economÃa doméstica.
El discurso oficial se vuelve convincente para muchos: el kirchnerismo ha edificado un modelo del que las economÃas avanzadas deberÃan tomar lecciones.
Pero el Ãndice de confianza en el Gobierno que elabora la Universidad Di Tella era entonces del 50% y en estos dÃas es del 58%.
“Ese déficit tampoco se compensó con la construcción de alianzas interpartidarias. Al revés, las que se habÃan inaugurado en 2009 fueron desmanteladas pocos meses después de su bautismo. Ni la victoria sobre Kirchner consiguió que Mauricio Macri, Felipe Solá, Francisco de Narváez y Eduardo Duhalde mantuvieran su contrato. Macri siguió los comicios de ayer desde ParÃs, en un nuevo gesto de altruismo hacia Federico Pinedo, su candidato en la ciudad. Duhalde y Narváez fueron en listas separadas. Y Solá miró la pelÃcula desde su casa. También el Acuerdo CÃvico y Social entre el radicalismo, Elisa “Carrió y los socialistas se hizo añicos.
“Cristina Kirchner tiene rivales pero no está amenazada por ninguna alternativa. Ella proyectó una imagen de energÃa llevó adelante una campaña coherente desde el punto de vista conceptual y publicitario. Esa maquinaria contrastó con candidatos que debieron abandonar sus carreras cuando todavÃa no las habÃan comenzado: los desistimientos de Julio Cobos, Ernesto Sanz, Pino Solanas, Solá, Macri y, en su momento, Duhalde y Alberto RodrÃguez Saá instalaron una imagen de impotencia que el triunfo oficialista de anoche no hizo más que reflejar.
“En el mercado de las imágenes del paÃs sigue circulando un solo producto definido: el del kirchnerismo».
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«En los 30 dÃas previos a estos comicios no hubo ni un solo indicio serio que permitiera pensar que Cristina Kirchner iba a obtener otro resultado en todo el paÃs que no fuera una arrolladora victoria. A pesar de las derrotas de sus candidatos en Capital Federal y Santa Fe; a pesar del escándalo de Schoklender y Hebe de Bonafini, a pesar de la inflación creciente, a pesar de.
“La situación económica, que permite sostener altÃsimos niveles de consumo masivo, y numerosas medidas del Gobierno de alta aceptación popular (asignación universal por hijo, matrimonio igualitario, otorgamiento de jubilaciones y suba de jubilaciones mÃnimas, intervención del Estado en la economÃa, polÃtica de derechos humanos, ley de medios, entre otras) se sumaron en esta elección a una conjunción de factores que afectaron decisivamente a la oposición y potenciaron al oficialismo.
“Macri bajó su candidatura presidencial para optar por la reelección comunal dejando a la centro derecha sin una opción renovadora. Binner (impedido de ir por otro mandato provincial) se subió a la disputa nacional, tras romper con el radicalismo, para sostener las chances de su candidato a gobernador y fragmentar aún más a la centro izquierda.
La UCR, que tenÃa tres precandidatos, optó por defección por el que mejor medÃa en las encuestas: Ricardo AlfonsÃn. Duhalde y RodrÃguez Saá, en lugar de dirimir el candidato del peronismo disidente en las primarias de ayer, adelantaron su enfrentamiento en una interna de realización imposible y de fracaso anunciado.
“Surgieron asà alianzas contranatura para sumar individualidades que al juntarse sólo dividÃan, como la extraña pareja de Ricardo AlfonsÃn y Francisco de Narváez.
“AsÃ, la ilusión que fogoneó Duhalde de que la ciudadanÃa harÃa lo que la dirigencia habÃa sido incapaz de concretar (optar por uno de los seis postulantes opositores para erigirlo en «el» desafiante del oficialismo) no podÃa ser si no una quimera. Los casi cuarenta y tres puntos repartidos entre cuatro opositores son la mejor evidencia de ese error de diagnóstico».
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«Una economÃa en crecimiento, una oposición dividida cuyas principales caras (AlfonsÃn y Duhalde) no lograron presentarse como una opción renovadora, dejando que Cristina, con eficacia, se quedara con la imagen de lo nuevo, aunque el kirchnerismo lleve ocho años y medio en el poder».
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«El impresionante triunfo de Cristina Fernández pone en evidencia, entre otras cosas, que «no hay oposición». O para ser más precisos: que está fragmentada y dispersa. O también: que la oposición no tiene un candidato lo suficientemente atractivo para enfrentar con alguna posibilidad a la muy buena candidata que es la Presidenta.
“La holgada victoria de Cristina, por fin, tuvo un par de buenas noticias extras. Fue presentada, por la propia candidata, con equilibrio, mesura y sin ningún tipo de soberbia. Y deberÃa servir, entre otras cosas, para aceptar que la mayorÃa de la sociedad aprueba sin ninguna duda le gestión de este gobierno y opta por la continuidad de esta gestión».
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«El resultado electoral convalidó el peor escenario que podÃa esperar la oposición. Cristina Fernández de Kirchner superó la cifra mágica del 45 por ciento, el oficialismo alcanzó la mayor diferencia sobre su más inmediato perseguidor que se haya registrado en una elección nacional desde la reapertura democrática de 1983 y, por si fuera poco, ningún candidato opositor obtuvo una clara diferencia como para convertirse en indiscutido lÃder de un polo antikirchnerista.
“Se dio el escenario soñado para el kirchnerismo. Y no sólo por los porcentajes alcanzados por unos y otros, sino también por el desconcierto en que ha quedado sumida la oposición de cara a las elecciones generales del 23 de octubre.
“Cualquier postulante opositor que enfrente una derrota como la de ayer deberÃa ensayar una mÃnima autocrÃtica.
“Quedó demostrado ayer que la oposición no ha sido capaz de ofrecer una clara alternativa de poder, basada en una propuesta y un candidato presidencial que puedan entusiasmar a quienes aspiran a un recambio gubernamental. Ninguno de los postulantes de la oposición supo construir lo que esa parte importante de la ciudadanÃa les reclamaba: una coalición basada en coincidencias programáticas sólidas que existÃan pero no fueron suficientes para superar las mezquindades partidarias y personales.
“Más aún, jamás pudieron superar la contradicción que reside en reclamar calidad institucional pero no ser capaces de elegir a sus candidatos de otra forma que no sea a través del dedo de una cúpula partidaria supuestamente iluminada.
“Habrá que preguntarse seriamente por qué aproximadamente la mitad de los votantes no tiene intenciones de ponerle fin al ciclo kirchnerista».
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«La «ola antikirchnerista» que pareció asomar detrás de las derrotas del Gobierno en Capital, Santa Fe y (por ausencia) en Córdoba no sólo quedó en la nada, sino que se desmoronó con estruendo. La Presidenta se impuso (cómoda) en los tres distritos. Las preguntas afloran. Automáticas. ¿Dónde fueron los votos de Macri? ¿los de De la Sota? ¿Y los de Del Sel? ¿Dónde quedaron el malestar con el Gobierno y el reclamo de renovación?
“El «test del 40 por ciento», la vara con las que la Presidenta afrontó la elección de ayer, fue superado con creces.
“Los próximos 70 dÃas prometen ser un hervidero. Sobre todo para la oposición que, en tiempo récord, deberá barajar y dar de nuevo. Y sin demasiadas reglas a la vista. Cristina Kirchner, en cambio podrÃa apostar a dejar que los dÃas pasen haciendo campaña desde la gestión. Como hizo hasta ahora.
“A la luz de los resultados de ayer, sólo un coletazo de la crisis económica global podrÃa perturbarla».
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«Este hecho deja perplejos a amplios sectores sociales y a algunos dirigentes opositores que no terminan de comprender cuáles son las razones que explican la abrumadora victoria que obtuvo la Presidenta. Cómo es posible que Cristina Kirchner sea reelegida con el nivel de inflación que hay, se preguntan y nos preguntan en muchas ocasiones. Cómo, agregan, va a ganar con la inseguridad que reina, con la corrupción del Gobierno, enfrentada a los principales medios y a varias corporaciones, con una administración desgastada tras ocho años de gestión. Cómo va ser reelegida si el PJ está dividido. Cómo va a ganar sin el voto del campo, si perdió las elecciones de Córdoba, Santa Fe y la ciudad de Buenos Aires.
“Para responder a estos interrogantes que tienen contrariados a muchos debemos empezar por lo principal: la economÃa. Aquà y en toda democracia, la marcha de la economÃa es la variable más importante para entender el comportamiento electoral. El crecimiento económico del último año y medio es uno de los principales sostenes del Gobierno. A esto se suma lo abarcativo de la asignación universal por hijo, el aumento del número de jubilados y del monto de las jubilaciones, los planes sociales, subsidios y la obra pública.
Junto con la pata económica, el Gobierno cuenta, además, con un amplio sector social que se identifica con su ideologÃa, su discurso y su relato de la historia reciente argentina. Esta identificación afectiva con el kirchnerismo se da en sectores sociales que apoyan la polÃtica de derechos humanos del Gobierno, las posturas más garantistas frente a la inseguridad y la protesta social, y la existencia de un Estado amplio y fuertemente interventor.
AsÃ, la mejora en las condiciones económicas y el fuerte nivel de consumo, en primer lugar, y la identificación polÃtica e ideológica, en segundo término, son los principales factores que determinan el apoyo al Gobierno.
“Pero esto serÃa insuficiente para entender cómo la Presidenta obtuvo ayer la mayor diferencia en una elección presidencial desde 1983. Se requiere observar que la oposición se encuentra fragmentada como nunca antes. Hace sólo dos años, la UCR junto a los socialistas y la Coalición CÃvica obtenÃan destacadas victorias en el interior del paÃs bajo el paraguas del Acuerdo CÃvico. Este espacio polÃtico no sólo no se consolidó en este tiempo, sino que se dividió casi ridÃculamente. Que Binner, Carrió y AlfonsÃn no hayan definido ayer entre ellos la candidatura presidencial de un espacio que aglutina a casi el 30% de la sociedad es una irresponsabilidad de la que deberán responder ante sus electores».
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«Ni Juan Perón ni Carlos Menem se dieron ese lujo polÃtico en sus tiem pos de gloria. En la noche del domingo y en la mañana de ayer, Cristina Kirchner se dedicó a defender el voto de los sectores medios de la sociedad, que la apoyaron ampliamente. Una presidenta cordial, consensual y homologable se paró delante de los micrófonos. Hasta aceptó la condición pasajera de las victorias y de las derrotas en la polÃtica.
“¿Dónde estaba Mauricio Macri? ¿Dónde, Julio Cobos? ¿Qué hacÃa Carlos Reutemann? Cualquiera de ellos hubiera sido mejor candidato que los que compitieron por la oposición anteayer. Macri cayó tumbado por la letanÃa del peronismo disidente que buscaba, sin encontrarlos, sus genes peronistas. Pero ¿acaso no habÃa sido un útil aliado del peronismo en 2009? SÃ, pero entonces no se jugaba la Presidencia. El peronista más cercano a él, Eduardo Duhalde, fue el primero en descartarlo por falta de credenciales partidarias. «No es peronista», explicó para eliminarlo.
“Reutemann no conversó más con sus colegas disidentes desde que éstos, algunos viejos perdedores de elecciones provinciales, le pidieron explicaciones por haber concurrido al velatorio de Néstor Kirchner. «No voy a dar explicaciones a estas alturas de mi vida por ir a un velorio», se enojó. Es cierto también que al senador no le gustan las causas perdidas; él venÃa anticipando, incluso en sus esporádicas declaraciones públicas, que Cristina Kirchner ganará las elecciones de este año. No le gusta la derrota y detesta el desgaste polÃtico y personal que significarÃa un enfrentamiento con el kirchnerismo.
Cobos conoció el esplendor y la caÃda. Era, con todo, mejor candidato que Ricardo AlfonsÃn. HabÃa sido gobernador de una provincia importante, Mendoza, y debió tomar cruciales decisiones como vicepresidente de la Nación. Esos antecedentes, y el recuerdo social de aquella madrugada de julio de 2008 cuando balbuceó un voto que condenó al kirchnerismo a su primera derrota polÃtica en la declarada guerra contra el campo, lo convertÃan de hecho en un candidato más sólido que AlfonsÃn. El radicalismo, en cambio, leyó a la sociedad con la limitada cartografÃa de los radicales.
“Reutemann o Felipe Solá tenÃan posibilidades de convocar a un acuerdo polÃtico o electoral mucho más amplio que el que podÃa construir Duhalde, que era -y es- casi nulo. Solá vivió con sus ex socios Macri y Francisco de Narváez una situación parecida a la de Reutemann en el peronismo disidente. Nunca lo aceptaron ni lo respetaron como un par. Reutemann y Solá viven ahora más en medio del sosiego del campo que en el furor de la polÃtica.
“No hay una sola razón para el arrasador triunfo de anteayer de Cristina Kirchner , antesala segura de su reelección en octubre. La oposición hizo su contribución. La economÃa fue decisiva».
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«En principio, la Presidenta y sus acólitos se ufanan de haber obtenido el 50% de los votos en una elección que no fue polarizada. «En un escenario como el de 1983, AlfonsÃn o Luder, es fácil para el que gana quedarse con la mitad del electorado. Pero, dada la dispersión actual, la mayorÃa que eligió a Cristina está expresando una adhesión, no sólo descarte», señalaba ayer un relevante dirigente del PJ.
“Hay una dimensión cualitativa que justifica el triunfalismo. La Presidenta produjo un fenómeno central para la historia de su grupo: reconquistó el voto agropecuario, que habÃa puesto en fuga el conflicto de 2008, y superó su propia marca en los grandes centros urbanos, en los que habÃa perdido en 2007.
“Algunos datos. La señora de Kirchner se impuso en la Capital (30,08%), Córdoba (31,15%), La Plata (40%), BahÃa Blanca (44%), Mar del Plata (50%), San Isidro (31%), Vicente López (28,78%), ciudades en las que habÃa caÃdo cuando ganó la Presidencia. En Rosario no pudo superar, pero casi empató a Hermes Binner (38,04% a 37,34%). Son porcentajes relevantes con independencia de los antecedentes. No se pueden aislar de las razones económicas que inciden en el voto, en este caso, poderosÃsimas. Pero tienen un significado polÃtico, en alguna medida, independiente de ese factor.
“En las primarias de ayer, el kirchnerismo se exhibió como la fuerza más capacitada para atraer el voto del universo urbano. Además, consiguió el resultado en el marco de un conflicto explÃcito con los medios de comunicación independientes, que ejercen sobre ese electorado su mayor influencia. Para el Gobierno, este aspecto de su triunfo deberÃa interpelar al periodismo crÃtico, inspirando un reajuste en la imagen que se forma de la polÃtica.
“Hay un segundo rasgo de las internas que resulta sorprendente. El Gobierno recuperó para su base electoral a buena parte de la clase media rural, y corrigió el que, aun para el oficialismo, fue el mayor error de Kirchner en toda su carrera: la despiadada guerra contra el campo, de 2008. Su viuda ganó en las localidades bonaerenses de Pergamino (39,07%), Navarro (45,71%), Pehuajó (50,89%), Rauch (45%), JunÃn (43%), Villegas (43%) y General Belgrano (48,81%), donde tiene su campo Mario LlambÃas, según apuntaba ayer el ministro Julián DomÃnguez. En Santa Fe, Cristina Kirchner se impuso en Venado Tuerto y en Rafaela (ciudad del candidato a diputado Omar Perotti); ganó en Llambà Campbell, el reducto de Reutemann, y en J.B. Molina, terruño de Eduardo Buzzi».
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«Nadie podrá culpar al Frente para la Victoria por haberse convertido en el Partido Unico.
“El gran contribuyente al logro de este Ãntimo anhelo kirchnerista no haya sido el tropel de opositores desarticulados que han preferido, en estas primarias, la exaltada pequeñez del fragmento a la sobria grandeza de la unidad.
“La pobre lectura que la dirigencia antioficialista ha hecho de la demanda social reinante en los distintos sectores adversos al oficialismo se manifiesta en el hecho de que confió desmedidamente en el rechazo popular a la gestión del Gobierno y muy poco en la necesidad de ganar espacio como alternativa novedosa, afianzando la convergencia que, desde hace tanto, se le reclama.
“La oposición no existe como tal ni existió tampoco en esta oportunidad.
“Y la gente castigó esa insolvencia para el acuerdo. Si se sabÃa que la economÃa podÃa tener un papel decisivo en la orientación polÃtica de las capas medias, ¿por qué no se supo persuadir al electorado, durante la campaña, de lo que iba a hacerse en esta materia, preservando lo indispensable y transformando lo necesario?
“El electorado no oficialista manifestó claramente su disconformidad profunda con lo que los adversarios del Gobierno le ofrecÃan. Tal es la conclusión ineludible que ponen de manifiesto los resultados del plebiscito de anteayer. En otras palabras, ese electorado prefirió lo que habÃa al balbuceo. Y se volcó hacia el Gobierno.
“Hay que reconocerlo: el Gobierno sabe ir hacia donde quiere, mientras que los opositores dicen querer ir hacia donde no saben hacerlo.
“Hasta el campo terminó volviendo al redil y apoyando a quienes hasta ayer se ganaron su desconfianza. La Presidenta triunfó en el sur de Santa Fe, en La Pampa, en Córdoba.
Las inconsistencias opositoras, las sospechas que recayeron sobre la idoneidad de sus representantes y las dudas sobre su aptitud para gestionar colectivamente lo que prometÃan terminaron siendo mayores que todas las reservas inspiradas por el partido gobernante.
Si bien los factores que determinan la predilección popular por un candidato suelen ser variados y volátiles, estas primarias obligatorias no deben inducir a engaño a las vapuleadas fuerzas de la oposición. Ellas deben dejar de confiar en que la disconformidad con el Gobierno pueda hacer por ellas el trabajo fundamental. Tal como se muestran, no son representativas. Si desean llegar a serlo o al menos a intentarlo, tendrán que entender qué es lo que hasta ahora se lo impidió.
“Vale la pena reiterarlo. Quienes se postularon como voceros de la democracia republicana ante los representantes de la democracia populista no fueron convincentes.
Supo hacer llegar su mensaje y contó con el apoyo invalorable de un bullicio estéril por la parte contraria. El electorado desoÃdo que ésta contribuyó a crear, en lo que hace al reconocimiento de sus demandas primordiales, acaba de castigar a quienes no supieron representarlo».
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«Cabecitas, descamisados, perucas, kirchneristas puros, ultra kirchneristas, cristinistas, grasitas, camporistas, excluÃdos, evitistas, incorregibles. Llámelos como quiera, intégrelos en un conjunto único y descubrirá que no consigue sumar el 50 por ciento de los votos, superar por casi 40 puntos al segundo y alzarse con todos los distritos electorales con la previsible excepción del Ducado de San Luis.
“A Cristina la votaron todos.
“No hay en la Argentina un sector, ni un partido polÃtico, ni un referente ideológico que pueda por sà solo siquiera rozar esos números.
A ese rÃo caudaloso de boletas confluyeron las aguas de otros múltiples arroyos: estudiantes y jubilados, industriales y agricultores, ateos y creyentes, profesionales y empresarios, cientÃficos y comerciantes, y hasta plateÃstas de River que ya habÃan pelado el GPS para llegar a la cancha de Deportivo Merlo y que ahora podrán seguir al equipo de sus amores por televisión.
“Cuando el aluvión zoológico -la pluralidad de la hora hasta permite un homenaje al ingenio gorila- deviene masa multicolor, difusa en su perÃmetro pero compacta en su superficie, homogénea en sus objetivos pero siempre beligerante y tentada a discutir a palazos los caminos, ese curioso fenómeno llamado peronismo adquiere su imponente dimensión histórica.
“Quizás ni siquiera haga falta. Bastará a los efectos prácticos saber que la mitad de los argentinos confÃan en ese piloto que, soplen vientos favorables o nos tiren para atrás tsunamis incontrolables, sabrá surfear las olas para llevarnos a mares más apacibles.
Me dolió, en cambio, comprobar que, durante tantos meses, tantos y tan poderosos medios hayan abusado de nuestra ingenuidad y nos hayan empaquetado con la idea de que sólo se podÃa votar a favor o en contra de Cristina. Y me dolió que, una vez instalada la mentira, hicieran crecer artificialmente y arteramente un «clima anti K» que sólo existÃa en el resbaladizo territorio de sus deseos».
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«Ni el resultado de los comicios ni esta participación récord son ajenos a una realidad polÃtica, social y económica que estamos viviendo los argentinos. Hoy, ya lejos de las especulaciones, es probablemente más fácil hacer una lectura sobre los resultados. No menos evidente es que existe una construcción de un discurso desde ciertos sectores que fue duramente rebatido por la inapelable opinión de los votantes.
La Presidenta se refirió al triunfo como un voto de apoyo a una gestión, «a un modelo que se desarrolla con errores y aciertos». Quizá no haya que buscar más interrogantes acerca del porqué de semejante triunfo, sino hacer un repaso de las polÃticas más importantes llevadas adelante por este gobierno.
“Como rector e integrante de la universidad pública observo cómo las polÃticas sociales siempre han caminado de la mano con la educación. Asà como las crisis no fueron ajenas a la Universidad, tampoco lo son los grandes triunfos de la democracia, las etapas de crecimiento ni este modelo de paÃs que también apuesta a la educación, la salud, la equidad social y el bienestar de la población.
“Para citar un ejemplo: el presupuesto de la UBA, en números redondeados, pasó de $ 750 millones en 2007 a $ 2500 millones para 2011, un incremento cercano al 340% en cinco años. Para la educación pública significa reformas edilicias y mayor presupuesto para el incremento de salarios docentes y no docentes.
“La educación superior avanza porque el gobierno nacional avanza en el mismo sentido y existen polÃticas de Estado que asà lo permiten.
“La polÃtica de repatriación de cientÃficos a través de la Red de Argentinos Investigadores y CientÃficos en el Exterior, las becas de investigación y el equipamiento necesario para llevarlas adelante, o el Programa Conectar Igualdad, nos incumben y nos benefician, ya no sólo como universidad pública, sino como ciudadanos. En la era del conocimiento nos transformamos de sujetos de derecho en sujetos de igualdad de oportunidades. Y, también, como paÃs, porque seguimos generando la posibilidad de la movilidad social.
La creación del Ministerio de Ciencia, TecnologÃa e Innovación Productiva o el acrecentamiento del porcentaje del PBI destinado a educación, cuando en paÃses limÃtrofes aún se discute la pertinencia de la educación pública universitaria, reafirman mi acompañamiento a este modelo que asume al conocimiento como un bien público y social.
La consolidación de un paÃs depende, en gran medida, de la formación académica, ética y ciudadana. La responsabilidad de la universidad pública es acompañar el devenir cotidiano y pensar un modelo de nación inclusivo, integrador y siempre en crecimiento, con el agregado del acceso a la educación. La Asignación Universal por Hijo, la inclusión jubilatoria, la asignación por embarazo, como polÃticas de Estado, garantizan hoy que niños, jóvenes y adultos mayores se beneficien. Pero fundamentalmente estos beneficios garantizan un futuro con mayor formación y educación para todos; una mejor calidad de vida y el bienestar general de toda la ciudadanÃa.
“La sociedad eligió el domingo participar, apoyar la polÃtica de derechos humanos, de igualdad de género, las polÃticas de salud pública. La población decidió ser parte de una gestión que apuesta al futuro, a la redistribución de la riqueza, a la educación, a las nuevas tecnologÃas, a la salud, al bienestar, a la igualdad y a la equidad».
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«La importancia que adquirió en estos años el Estado como motor de la polÃtica K y regulador-gerenciador de la economÃa . El mismo Estado que Carlos Menem descuartizó, fue rehecho por los Kirchner con lógica ochentista pero robustecido con su gigantesca capitalización .
“El voto agrario habÃa dejado en soledad en Santa Fe al candidato K, AgustÃn Rossi. Emigró con el discÃpulo de Mauricio Macri, el cómico Miguel Del Sel. Eso sucedió el 24 de julio. Tres semanas después, sin que mediara ninguna medida oficial que los hubiera seducido, una parte gruesa de esos votos terminó respaldando a Cristina.
“El impacto del voto del campo dejó al descubierto –como sucedió con la oposición– fragilidades de su dirigencia. HacÃa rato que la Mesa de Enlace, clave en los tiempos del conflicto, venÃa trastabillando. Hugo Biolcati, de la Sociedad Rural, dijo que el voto agrario sigue siendo opositor. Dijo otras cosas que, por un instante, trajeron a la memoria las palabras funestas de Fito Paéz. Eduardo Buzzi, de la Federación Agraria, abrió rápido sus puertas a un diálogo con el Gobierno. Alfredo De Angeli trató de explicar que el campo no habrÃa respaldado, como dicen las urnas, a Cristina. La Presidenta también se impuso en Gualeguaychú, lugar emblemático de las épocas de la refriega. Esos dirigentes debieron haber hecho muchas cosas mal para no contener ni darse cuenta del vuelco producido2.
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«La dimensión de la votación de Cristina se expresa en los números (50%) y también en la distribución territorial . Sólo fue vencida en San Luis, gobernada por Alberto Rodriguez Saá, también candidato para octubre. El puntano parece tener un 7% del electorado cautivo: en 2007 sacó ese mismo porcentaje. La Presidenta venció en tres distritos importantes donde, hace pocas semanas, sus candidatos la pasaron mal: Santa Fe (AgustÃn Rossi quedó tercero) , Córdoba (José de la Sota ganó y habÃa roto con los K) y Capital (Daniel Filmus perdió dos veces con Mauricio Macri). La Presidenta se dio el gusto de vencer en la Ciudad, donde un peronista no se imponÃa desde la década del 90».
A mà lo que me hace cagar de risa es como estas «plumas ilustres» cagan a pedos a quienes encarnaron su propio relato, sin hacerse cargo ni ahà del libreto que los ponÃan a recitar. Ni ahÃ. Perdieron por vedettismo, miraombliguismo, etc.
De los relatos, de la hegemonÃa, el doble comando, el viento de cola, el Tercer Reich, Chauchescu, que se haga cargo otro :)
Espero que sigan asÃ. Si yo fuera Cristina, los pongo por cadena nacional a recitar su republicanismo de cartón, su federalismo esteroidal, que son temas que, como todo el mundo sabe, nos tienen sin dormir a los argentinos :)
Que sigan por esa vÃa, asà no bajamos del 60% en octubre…!
Quizás unos spots en los entretiempos de Fútbol para Todos sean suficiente… ¿No?
cuánta basura, basurero!
impresionante selección.
gracias y felicitaciones.
para repartir entre amigos.
saludos,
¡¡Muy buena selección de textos, Basurero!!
¡¡Juicio y Castigo a los Medios Mentirosos!!
¡¡Que les Crezcz la Nariz!!
Mi impresión personal es que el error básico de toda esta gente es haber pretendido la existencia de «la oposición». Durante dos años convencieron a casi todo el paÃs que existÃa algo llamado «el campo», que en realidad era un abanico muy complejo de situaciones, ideologÃas e intereses muy dispares; tuvieron éxito. Después – y también simultáneamente – pretendieron hacerle creer que existÃa algo llamado «la oposición», que en realidad se trata de un conjunto muy heterogéneo de ideologÃas, de proyectos nacionales y locales y de proyectos personales. La gente (me incluyo) generalmente tarda bastante en darse cuenta cuándo lo están cagando, pero no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo.
Marcelo
Sabias palabras las suyas don El Gaucho. Es más, un polÃtico yanqui dijo hace muuucho tiempo: «Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo.» (Abraham Lincoln)
Y un filósofo griego dijo hace muuuuuuuuuuuchooooooo tiempo: «Si me engañas una vez, tuya es la culpa; si me engañas dos, es mÃa.» (Anaxágoras)
No sabÃa que esa frase era de Lincoln. Todos los dÃas se aprende algo nuevo.
Si, el de las galletitas.
Yo prefiero las frases de Manon, tienen màs música.
Ah: excelentìsima selecciòn de agachadas opositoras, p’al archivo…. en 2 años serà n ùtiles.