¿Se cae Europa?

En el futbol, cuando se asegura que un técnico que lleva a cuestas varias derrotas está sólido en su puesto, que nadie duda de su continuidad, que los jugadores y el club lo respaldan, por lo general, es un técnico que tiene los días contados.

Con las grandes crisis económicas, a veces, puede ocurrir algo similar. Frente al caos y la incertidumbre, los gobernantes extienden un discurso tranquilizador, afirmando que la economía es fuerte y está preparada para afrontar externalidades negativas, que el sistema bancario tiene una gran solidez o que la moneda va a resistir sin grandes inconvenientes los embates especulativos externos. Sobre el Euro, justamente, se afirma esto último y toda una constelación de líderes europeos lo repite ante cada oportunidad.

No está demás aclarar las intenciones especulativas de este cronista, que por fortuna o casualidad, se encuentra en los pagos del flamenco y el Real Madrid. Siempre que uno intenta predecir acontecimientos futuros, está especulando. Lo concreto, no obstante, es que la economía griega se desplomó en mayo, sin atisbos de recuperación, Irlanda recibe un salvataje histórico en los próximos días, Portugal resiste con una huelga general la ola de ajustes que se viene y España se encuentra a la espera de que el vecino luso no se contagie del otrora tigre celta. Como se ve, panorama complicado si los hay. A todo el embrollo, se le agrega la posibilidad de que Italia (con una deuda superior a su PBI) se sume al club de los “infectados” después que la bolsa de Milán muestra signos muy negativos.

En este contexto de psicosis general, Zapatero decidió enviarle una señal a esa quimera tan poderosa que es el mercado. Con un déficit del 9,7%, el desempleo encima del 20% (entre la juventud de más de 40%), una deuda publica y privada enorme, números negativos en la balanza de pagos, el presidente español ha decidido pegar un manotazo de ahogado para evitar cerrar el año con datos macroeconómicos que pueden hacer huir espantados a los inversores en menos de unas horas. Las medidas son duras y tienen la función de reducir el déficit y hacer frente a la deuda pública. Abandonados los métodos keynesianos que se utilizaron desde el 2008 a mayo del 2010, Zapatero dio giros continuados hacia el conservadurismo económico: la privatización de la Lotería nacional, de los aeropuertos más importantes y, fundamentalmente, la eliminación de los seguros para los desempleados de larga duración fueron sus últimos pasos. Mostrar a los mercados que España es confiable a la hora de asumir sus deudas es el único fin; el fracaso conllevaría el salvataje urgente de la UE con montos que exceden su “humilde” fondo de 75.000 millones de euros para afrontar estos casos. Las ayudas a Irlanda se calculan en 110.000 millones; España tendría un costo varias veces superior y arrastraría a unos cuantos grandes con ella. El país ibérico no es una pequeña economía, como lo pueden ser Islandia, Grecia o Irlanda, su caída pondría en peligro de muerte al Euro y a una idea de Europa que lleva más de de cincuenta años de construcción.

Especulación, repito, es lo que me mueve a escribir este artículo. Especulación del contagio de la crisis a España –en los medios, en la oposición, entre los analistas económicos e inversores- es lo que está acelerando la tendencia de ese país hacia el precipicio ¿Soluciones? Nadie las tiene, o son tantas, que ninguno sabe cuál es la mejor. Lo cierto es que las dudas que atacaron Grecia, Irlanda y ahora Portugal, están acechando a España. Y su suerte puede sellar el destino del Euro como moneda única. Por supuesto, el PSOE y el Banco Central Europeo gastan miles de palabras y comunicados de prensa para asegurar y confirmar la solidez de la economía española. Del otro lado, sin embargo, las criticas y los números siembran dudas que agrietan la credibilidad del partido gobernante y la confianza en la sostenibilidad de la economía.

En el futbol, pese a las críticas, un técnico se puede salvar después de algunas victorias. En la economía, todo depende…

8 comentarios en «¿Se cae Europa?»

  1. a mi lo único que me preocupa es la avalancha de inmigrantes europeos. Esos no vienen a ser quinteros o albañiles. Compiten directamente con los hijos de la clase media.

    1. Bueno, nos vendrían bien algunos miles de ingenieros, profesores de ciencias duras, científicos de punta. Médicos clínicos, psicoanalistas y sobre todo economistas, idos a casa (versión gaita de «go home»). ¿Se podrá hacer un departamento especial en Ezeiza, donde guardemos 48 horas con excusas estúpidas a los españoles que no queremos recibir, para mandarlos de vuelta? Reciprocidad, que le dicen…

      1. En el norte de Neuqúen y en el Río Negro profundo no hay médicos clínicos, en las comunidades aborígenes del chaco y del norte del país tampoco; en el Chaco salteño conocen a los médicos por figuritas; en San Antonio Oeste hay un solo pediatra, en los barrios de emergencia (tomas villas, de Río Negro no hay salitas) en las localidades alejadas a más de 100 km de NQN confluencia no hay médicos, para cancheros estamos todos, y puedo seguir y te doy todos los datos que quieras…

      2. Yo nací ayer, no lo sabía. Si vienen 15.000 médicos, ¿adónde creés que van a ir? ¿A Loncopue y Ñorquinco?

        Médicos hay, hay que tomar acciones políticas para que los médicos vayan a los pueblos chicos del interior. En el mío, que de grande no tiene nada, hay muchos, que no significa que sean buenos; pero claro, estoy a menos de 100 km de Bs As, así cualquiera. Los médicos están, ahora hay que llevar algunos a Laguna Yema y Fiambalá. No traer más de afuera.

        Marcelo

        PD: soy un capo, cuando lo terminé de subir me di cuenta que me iban a criticar por los médicos clínicos. Ja, ando más afilado que Lilita para las predicciones.

      3. Un detalle: vivo sobre la ruta 2, y puedo testificar que pasan el doble o el triple de autos que hace diez años para la costa cada fin de semana. Es una muestra de reactivación, buena noticia. Lo que me llama muchísimo la atención es la enorme cantidad de gente que se vuelve el lunes a las 7 de la tarde. O que sale para la costa antes de las 12 del viernes. ¿De qué trabaja toda esa gente? No son jubilados, los jubilados pasan los martes o los jueves, no los viernes y los lunes. Son gente que trabaja, pero se puede dar el lujo de no laburar un día a la semana.

        Una versión es que son médicos o abogados, gente que está ganando mucha guita y que se puede dar el lujo de no laburar ni siquiera cinco días a la semana. Mi opinión es que, si es así, hay que forzar la cosa de alguna manera para que esta gente labure un poco más. Una forma es mandar médicos al interior.

        Pero claro, el comentario no tiene que ver con Europa y su crisis, a esta hora agarro un hipervínculo al azar tras otro y termino en cualquier lado. Conversando es lo mismo, soy más enfocado más temprano. Perdón, Juan Von.

      4. El gaucho, médicos hay, pero las medidas políticas no existen. La famosa «ley Duhalde», de carácter provincial (que por supuesto siguió vigente bajo las administraciones que le sucedieron hasta el día de la fecha) es una ley de flexibilización laboral para un cuerpo de trabajadores tan indispensable como lo es el de los médicos.

        ¿Ginés? Bien gracias. Hizo su plata con los genéricos y ahora está disfrutando del premio mayor que se le da a un buen empleado: una embajada.

        No sólo en Capital Federal se caen los hospitales.

  2. Se aguarda la cola en la Embajada Argentina en Madrid, de europeos diciendo «Yo tenía un abuelo nacido en Laferrére» o «Mi tía por parte de madre tenía un yerno que nació en Burzaco».

    De cualquier modo, y respecto del Euro (que no de Europa), está claro que tiene un problema de origen: Encadenar a un mismo ritmo a países que crecen al 2% con otros que decrecen al 10%, gente que en un país se jubila a los 55 y en otro a los 65, etc. Si no se sincronizan las políticas, dificilmente puedan andar al mismo ritmo.

    De fondo, éste es el problema del Euro. Si no se sincronizan, tarde o temprano explota. Lo que no me queda claro es si explota ahora o puede tirar todavía algunos años.

  3. No sé, pero ahora que se dio vuelta la torta, entiendo un poco más eso de «nos vienen a sacar el laburo». Nada personal, todo bien, bienvenidos, pero no me entren a lo loco… Hagamos como en Quebec, tenés que entrar poniendo guita, sabiendo el idioma y con un contrato de laburo firmado o por firmar.

    Y a vengarse de todas, la carta de recomendación, y la mar en coche. Lo lamento.

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