En el post de Anyuletta  El Plenario de Carta Abierta se plantea algo que siempre sentà en ese tipo de plenarios asambleÃsta. Algo asà como «abramos el espacio pero no lo abramos nada por las dudas».
Anyuletta ralata con una honestidad brutal su primera experiencia plenaria, y de su post se saca un gusto a fósforo que a todos nos queda. Una pregunta que revolotea y revolotea: ¿Nos están forreando estos tipos?
En un comentario un tal Luciano dice. «Yo no fui ningún sábado, ya el armado de comisiones me pareció un gesto excluyente y además poco creativo, equiparable al de cualquier orgánica polÃtico-partidaria tradicional. La segmentación temática que provocan esas comisiones le dejan poco espacio a la discusión polÃtica. »
Esto me lleva al Principio de generación de escasez  de David de Ugarte que tiene lugar cuando se rompe la Lógica de la abundancia  «aparece cuando la estructura de producción y costes vuelve innecesario dirimir colectivamente -via mercado o decisión autoritaria o democrática- qué se produce y qué no.» Entonces si se rompe la lógica de la abundancia se vuelve necesario dirimir colectivamente qué se produce y qué no.
Se supone que un especio de ideas debe responder a esta lógica, la de abundancia; verticalizar, segmentar el espacio lo que crea es jerarquÃa y centralidad, por ende escasez. Contradicción esta, ya que si el espacio CARTA ABIERTA era un espacio:
 «No ya entendido desde las lógicas de la pura gestión y de saberes tecnocráticos al servicio del mercado, sino como escenario del debate de ideas y de la confrontación entre modelos distintos de paÃs. Y, fundamentalmente, reabriendo la relación entre polÃtica, Estado, democracia y conflicto como núcleo de una sociedad que desea avanzar hacia horizontes de más justicia y mayor equidad.»
«Se trata de una recuperación de la palabra crÃtica en todos los planos de las prácticas y en el interior de una escena social dominada por la retórica de los medios de comunicación y la derecha ideológica de mercado. De la recuperación de una palabra crÃtica que comprenda la dimensión de los conflictos nacionales y latinoamericanos, que señale las contradicciones centrales que están en juego, pero sobre todo que crea imprescindible volver a articular una relación entre mundos intelectuales y sociales con la realidad polÃtica. Es necesario crear nuevos lenguajes, abrir los espacios de actuación y de interpelación indispensables, discutir y participar en la lenta constitución de un nuevo y complejo sujeto polÃtico popular, a partir de concretas rupturas con el modelo neoliberal de paÃs. «
Verticalizar, centralizar el espacio es tecnificarlo y gerenciarlo, lo que lo convierte en manijazo. Uno más, en el rosario de frustraciones que venimos padeciendo quienes queremos contribuir desde las ideas a la polÃtica.
Pero no es solo patrimonio de este espacio la verticalización, es una dinámica instalada desde hace tiempo. Creo que tiene que ver con un componente facho que tenemos incrustado, y es preciso destruir para que podamos ver la diversidad.
Es mucho mas facil el subsidio que la acción colectiva. Intentar una nueva forma de hacer polÃtica es lo que tiene que convocarnos.
No soy peronista, no soy kirchnerista, milité en el Ari desde el 2002, hoy estoy muy cerca del espacio Sï y de Lozano, o sea que me caben todas las puteadas que les hacen a ellos, tampoco soy profesional aunque cursé ingenierÃa electromecánica y nunca me recibÃ, adeudo una pocas materia. O sea, no soy ni peronista ni kirchnerista, tampoco profesional con tÃtulo pese que hace años que laburo en estudios de ingenierÃa. No quiero quedar afuera, ni quiero que me pregunten ¿Ud a qué institución representa? ¿Es profesional? Solo soy un boludo con 30 años de militancia polÃtica, nunca vivà del estado, siempre fui empleado y no quiero que me bajen por eso. Puteenme todo lo que quieran, pero cuando se calmen piensen lo que reclama Anyuletta.
 «porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tienen una segunda oportunidad sobre la tierra»
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Me gustarÃa destacar y agregar algunos temas al excelente relato de Anyuletta:
Yo agregarÃa a «los sociólogos nunca hicimos un mango» que «los de Filo tampoco nunca hicimos un mango».
Es llamativo como nota el hecho de que es muy vergonzoso admitirse como kirchnerista dentro de la clase media. Yo agregarÃa que esto ya viene desde el 2005 al menos. Hay un cierto rechazo hacia el estilo de conducción del kirchnerismo en la clase media que apoya al Gobierno. Ya en 2003, en 2005 y en 2007 los progresistas que votaron a Kirchner y repitieron siempre apoyaron pero en el análisis más cualitativo o profundo, más cultural, surge el rechazo hacia el estilo del kirchnerismo.
Creo que es bueno el reverdecer del trabajo y del debate intelectual pero considero desacertado que no tengan una estrategia que trascienda a los «conocidos». Es raro que no se les hayan ocurrido ideas como promocionarse en las facultades, lo que también coincide con las ideas del kirchnerismo con respecto a la facultad, a la que se le pide todo el apoyo pero no se le tira un solo mango. Un politólogo ahà por favor.
Copio el comment que puse en el blog de Anyuletta:
Anyuletta: yo no soy peronista ni kirchnerista, aunque le tengo una enorme simpatÃa al kirchnerismo y estoy dispuesto a defenderlo a muerte hasta que aparezca algo mejor (no lo veo en el horizonte ni desde lejos) y creo que esa descripción que hago de mà mismo se aplica a buena parte de la gente que va a Carta Abierta. Pero también hay bastantes kirchneristas, peronistas o no, incluso algunos con cargos. Hay de todo. Lo que nos juntó, se dijo mil veces, es la urgencia, la necesidad de responder a la arremetida de la derecha, y eso sigue siendo lo principal. Las asambleas son siempre un despelote, por momentos insoportables: no sé si hay otra forma posible de funcionamiento. Y la gente del campo intelectual tiene ciertas taras largamente aprendidas (decir quién es, su especialidad, etc.) de las que no es fácil desprenderse, pero a veces también viene bien para saber desde dónde se habla. Hay mucho narcisismo flotando en el aire, es inevitable. Lo importante es que taambién hay otras cosas. Un tema recurrente (yo debe hacer cinco reuniones que voy, más o menos) es «tenemos que redefinir carta abierta», «volver a los orÃgenes» o «lo que éramos en los orÃgenes ya no basta». Se pierde mucho tiempo con eso. Pero no hay remedio con gente tan diversa, y además, hay que decirlo, estamos todos muy angustiados por lo que está pasando, y eso de alguna manera se vuelca. Yo creo que hay que ser más comprensivos: Carta Abierta es lo que puede ser, ni más ni menos, hace lo que puede. Y algo de eso trató de decir Rodolfo Hamawi, que conducÃa la última reunión, cerca del final: «no nos pidan lo que no podemos». Lo que ya se hizo es mucho, muchÃsimo, sorprendente, pero los lÃmites son enormes, entre otras cosas porque se está experimentando con algo totalmente desconocido. Nunca hubo nada igual en la Argentina, y menos en un paÃs donde el campo intelectual parecÃa desde hace rato ocupado en dedicar su tiempo a abstracciones, tecnicismos o cuestiones que hacen estrictamente al oficio de cada uno. Estamos aprendiendo a actuar colectivamente. No sé si lo vamos a lograr, por ahà todo fracasa, pero valió la pena. En cuanto a las comisiones: es cierto que en la proliferación de comisiones se puede ver (no es el único factor) una necesidad de protagonismo. Pero, mal o bien, a los tropiezos o superponiéndose, las comisiones cumplen la función de ampliar la actitividad de Carta Abierta más allá de las reuniones de sábado de por medio, y enriquecerlas. Yo creo que podemos ser muy crÃticos con lo que vemos en Carta Abierta y al mismo tiempo tratar de verlo con buena leche: estamos cumpliendo una función, no sè si muy importante o un poquito, pero es bastante más que nada. Mi principal confianza, lo confieso, está en la persistencia del grupo fundador, el que conforma la dirección de hecho: Casullo, González, Forster, MarÃa PÃa, Hamawi, Girotti, SorÃn, a veces Verbitsky. Y alguna gente que se le acercó después y trabaja muy bien, como Narvaja y Jorge Testero. Voy a parecer muy poco democrático, pero creo que en tanto ellos mantengan algún tipo de manija hay cierta confianza que podemos mantener, a pesar del despelote y de que las reuniones se vuelven cansadoras (de la última me fui antes de que termine, no aguantaba más tanto tiempo parado).
Hastá acá llega lo que puse en Anyuletta. Agrego ahora: ni el puro asambleismo ni la democracia horizontal ni el autonimsimo a lo Holloway ni la subordinación -o al menos la adhesión- a una fuerza polÃtica, en este caso el kirchnerismo, bastan. Aceptemos que aparecen cosas que no se pueden definir, que se van haciendo al andar. Personalmente, desconfÃo de todo manijeo y de todo autoritatismo, pero a la vez creo que nada funciona de verdad sin un poco de manija y autoridad. Estamos todo el tiempo moviéndonos entre contradicciones. Para mÃ, las tres principales, y muy particularmente acuciantes (y queizá sin posibilidad de resolución) son estas:
1) No llegamos, directamente no llegamos, ni tenemos menera de llegar, a la gente de más abajo y de saber qué piensa y qué quiere y si podemos hacer algo con ellos. En parte se debe a un histórico desencuentro, muy explicable por la diferencia de extracción social, de costumbres y lenguajes, que en algún momento pareció atenuarse a principios de los 70, pero solo un poco y fue un fenómeno efÃmero. De todos modos, temo que la causa principal de esa falta de llegada se deba a que la gente de más abajo está más desorientada y desperdigada que nosotros, salvo unas pocas organizaciones sociales y los resabios de clientelismo), y esto es jodido si se lo compara con el caso venezolano: fueron los venezolanos de abajo los que salieron de los barrios pobres masivamente a dar vuelta el golpe de 2002 (fenómeno inédito en la historia, salvo quizá el 17 de octubre) y aun hoy la gente de esos caserÃos está dispuesta a dar la vida por Chávez porque les devolvió el sentido de la dignidad, cosa que acá no sé si ocurre, y temo que no ocurra.
2) el estilo de los Kirchner, su incapacidad de escuchar nada, su modo de operar como si siguieran gobernando una provincia patagónica de pocos habitantes, su pésimo modo de construir polÃtica (de ahà la derrota en el senado y el escaso margen de triunfo en diputados), esa confusión que tienen metida en la cabeza por la cual ser firmes en los objetivos, las ideas y los principios implica oirse nada más que a sà mismos y no poder relativizar ni reconsiderar nada de lo que se les ocurre (estoy exagerando: algo ya reconsideraron y relativizaron, pero demasiado poco para lo que necesita el paÃs y para lo que necesitan ellos mismos para no hundirse).
3) La dificultad para contactarnos y establecer acciones comunes, o al menos intercambios, con otra gente que podemos considerar del mismo lado, en lÃneas generales: desde la militancia del SI, desde las posibilidades de al menos discutir con alguna gente de Proyecto Sur, avanzar más hacia la CTA e incluso hacia la propia CGT (como se dijo en la última reunión), organizaciones juveniles y piqueteras (algunos contactos hubo), o colectivos como el de ArtepolÃtica. Ya sé que sé chifló a Lozano, pero no estarÃa mal reunirse con ellos para discutir dos o tres cuestiones muy puntuales, sin esperar una integración más amplia. Aunque sea para acuerdos parciales, aunque sea para discutir.
De todos modos, como dice Hamawi, estamos haciendo mucho pero esto nos excede de lejos. No hay que desesperarse por eso. Se hace lo que se puede. Y las discusiones sobre lo que es o debe ser Carta Abierta, soportarlas como se soporta un dÃa de lluvia o viento. Son tan inevitables como inútiles: el peligro es que terminen por cansar demasiado y alejen gente.
Uno de los rasgos que generó la crisis del gobierno y exhibiò sus puntos dèbiles, reside en su PENSAMIENTO CERRADO.
Cerrado de alternativas y de equipos sòlidos, de lo cual fue un patético ejemplo la brillante conferencia de prensa de la Presidenta en el dìa de ayer.
Brillante por su discurso y patètica por la soledad ilustrada por la ausencia de ministros, legisladores, asesores y tantos que deberÃan llevar adelante una polÃtica de metas tan ambiciosas, donde las oraciones balbuceantes del jefe de prensa, o las caras en exclusiva del Jefe de Gabinete o el Ministro del Interior, demostraban mà s las ausencias que las presencias.
En polìtica, eso es un pensamiento cerrado, un MANIFIESTO EXCLUYENTE.
Y para los que a pesar de todo eso, queremos apoyarlo, CARTA ABIERTA es la apertura – valga la redundancia -de una herramienta, para sumar, profundizar y sostener un proyecto que estarà siempre pendiente de realizaciòn, con los K o sin ellos.
Si una idea de pocos, pudo en tan poco tiempo convertirse en un espacio de bastantes, creo que por el momento solo hay que regarla para que siga creciendo.
Y no da para dar esas materias Charlie?
que picardia no tener el titulo por un par de materias…en fin muy bueno el post. saludos!