Bajo el asfalto, La Pampa

Una retrospectiva del conflicto entre el gobierno y el campo pronto a cumplirse un años de su iniciación

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-Venite para acá, – me dice Mario -, yo estoy en la rotonda. Esto es un Burning Man Venadense.-
-Pero si ayer estuve yo, te invité y vos no querías ir.- Le contesté sorprendido por el cambio de opinión.

-Noooo… ¡Venite! ¡No sabes lo que es esto…! Venite que estoy comiendo cordero.- Ahí me interesó más.

Después nos encontramos a la tardecita, estaba excitado, quería contarme.

Lo que yo que había visto el día anterior en la rotonda del cruce de ruta Nac Nº 8 y Nº 33 era una prolija y ordenada concentración

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-¡Nooo!. No sabés ahora, hay dos parrillas, que dos, tres cuatro, con costillares, corderos, chorizos. Los camioneros juegan al fútbol. Se armó una ciudad con las casillas de los tractoristas. Todos están de fiesta. Es un Burning Man.-

Debo decir que despertó mi curiosidad. A partir de ese día tomamos la rutina de darnos una vuelta por el piquete de la rotonda y de paso le hacíamos una visita a las parrillas. Las había, en efecto, para los camioneros, (chorizos, pollo), y también para la gente con otros recursos, donde los chorizos eran de puro cerdo y los costillares eran de novillos Aberdeen -Angus.

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Como toda fiesta tiene su apogeo para luego declinar y quemarse, como las esculturas del Burning Man, esta fiesta debía quemarse.

Efectivamente se había autoorganizado una ciudad, con clases sociales, urbanización, espacios para la deliberación, para jugar al fútbol (esparcimiento), zona de dormitorio, surtidores de agua caliente para el mate y fría para el calor, chicas lindas y camioneros feos.

Los de la ciudad íbamos como si hubiese venido un circo, a eso de las seis de la tarde se juntaban para recapitular el día o para planificar el día siguiente. Como se armó, se desarmó, desapareció, se quemó, se esfumó.

No dejó de ser una experiencia fuerte para nosotros que somos fanáticos de los sistemas autoorganizados.

Lo que sigue es el resumen de que relevábamos a diario por aquellos días de lo que se dio en llamarse “El conflicto ente el gobierno y el campo”, o “El conflicto de la 125” (por el número de la Resolución del Ministerio de Economía que elevaba las retenciones para el sector agropecuario)

Las invalorables contribuciones de Any Tow

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3 comentarios en «Bajo el asfalto, La Pampa»

  1. Charlie le podes decir a la Rebelión de los iguales, si me pueden pagar el alquiler, que no se si llego este mes, ya que en Rosario siguen comprando departamento de a 3? ¿Y ya que esta preguntale, si podemos vivir juntos, yo que apoyo a Cristina?

    «El miedo a perderlo todo» esa frase fue la mas graciosa de todas.

    Además te olvidaste de algo que sin los medios (TN-Continental-Canal 13-Radio2 etc etc) transmitiendo en vivo y en directo, la protesta tenia 2 dias de duracion.

    Vos sabes que casi me haces emocionar y llorar, pero quede atrapado entre tantas redes, sistemas autoorganizados, que me maree.

    Charlie le recomiendo que le diga a la masa critica, que me devuelva lo que pague de mas por ej el aceite de 900cm3 a 10, y que hoy mismo la pague 2.90$.

    Sin una espalda tan forrada en dolares de la «guerrilla rural», no podes sostener el conflicto durante tanto tiempo.

    Por ultimo. Se armó un ciudad. Muy risible. En las ciudades, la gente trabaja, sale a la calle, yuga, pone el lomo, el oficinista, el carpintero, el mecanico, hasta el gerente de banco, no se reunen en un cruce de calles a comer asados de shorton, ni de aberdeen angus y sostener la joda por mucho tiempo.

    Como cientista social, tu articulo es una linda propaganda.

    Para mi fue un ataque deliberado articulado, no solo a un gobierno constitucionalmente elegido, sino a los pobladores comunes, que tuvimos que pagar los alimentos a un precio excesivo y ridiculo gracias a estos piquetes paquetes.

    Si ud lo quiere disfrazar con su mundo de fantasia, y de hermosas palabras esta en todo su derecho.

  2. Sombra dijo…
    Boyle: apenas leí un 10% de éste post. Lo dejo para después por razones de trabajo, y para poder disfrutarlo como se lo merece.

    Hasta donde leí ya le estoy poniendo un MB10, con pedido de publicación, como dice mi novia que es docente.

    Si algo puso en evidencia el quilombo del campo es la miseria de la cc. ss. en la Argentina. Miles de «cientistas sociales» y millones de páginas escritas intentando detituir la realidad y racionalizar sus propios miedos. Sobre el objeto, nada.

    No me imagino un biólogo furioso porque descubrió que las lagartijas no se comportan como faisanes. Si embargo ese parece ser el patrón de conducta de nuestros «cientistas» sociales.

    Así que se imagina mi alegría cuando orejié el post.

    Saludos.

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