Buenos Aires, Argentina, 25 de julio de 2009
EN APOYO DEL PUEBLO Y EL GOBIERNO CONSTITUCIONAL DE MANUEL ZELAYA EN HONDURAS.
El repudiable golpe cÃvico militar en Honduras, perpetrado contra el digno pueblo catracho y el gobierno constitucional del Presidente Manuel Zelaya, es también un golpe a las condiciones de institucionalización democrática y popular que hoy predominan en América Latina.
Sus ejecutores y sus mandantes son parte de la vieja tradición golpista y autoritaria que asolara al continente en décadas pasadas. Ahà están los que mantienen una estrecha relación y dependencia con los halcones norteamericanos, las grandes fortunas familiares, los medios de comunicación alquilados por los poderosos, los narcotraficantes, la cúpula eclesiástica que los bendice y todos aquellos que, con su silencio cómplice, alientan un regreso de la nación hondureña al redil de los dominados. Se trata de la faz más terrible y salvaje de la derecha continental, aquella que ya intentara golpear a los gobiernos de Hugo Chávez y de Evo Morales y que, de modos más encubiertos, insiste en desgastar a las experiencias democráticas y populares en distintos paÃses instalando, con gradaciones diversas, una misma situación destituyente. En el mismo sentido, se inscribe el retaceo, la parcialización, la minimización y la tendenciosidad de la información distribuida por los grandes medios internacionales y nacionales que impide a las grandes mayorÃas enterarse de lo que realmente le está ocurriendo al hermano pueblo hondureño
Saludamos la inmediata y directa participación de varios mandatarios de la región, entre quienes se encuentra la Presidenta de los argentinos, asà como el papel que ellos cumplieran en la resolución adoptada por la OEA y ahora en la reunión del Mercosur. Pero la barbarie de los golpistas hondureños, que ya ha cobrado vidas y decenas de heridos entre el pueblo pacÃfico y desarmado, ha impedido el retorno efectivo del Presidente Zelaya a su paÃs. También impiden dicho retorno las recientes amonestaciones explicitadas por la diplomacia norteamericana que, en definitiva, continúa legitimando la existencia de “dos partes†en conflicto.
Por ello, debe haber un claro e inequÃvoco pronunciamiento de todos los bloques parlamentarios, los partidos polÃticos, las centrales sindicales, los movimientos sociales, las agrupaciones estudiantiles, los dignatarios de todos los credos y aun los representantes de las organizaciones patronales. Nadie en la Argentina deberÃa permanecer al margen de la solidaridad activa con el pueblo y el gobierno constitucional de Honduras, so pena de apañar la barbarie con una actitud equÃvoca y especuladora. De hecho, quienes en esta hora dramática de las democracias del continente optan por el silencio o la crÃtica oblicua, asumen una muy concreta responsabilidad en contra de los intereses reales de la inmensa mayorÃa de los argentinos.-
Adhiero incondicionalmente, e invito a la comunidad bloguera a adherir a esta clara declaración.
Tengamos memoria.
Adhiero.
Quienes optan por el silencio o la crÃtica oblicua, aparte de asumir responsabilidades en contra de la mayorÃa de los argentinos (y de la mayorÃa de los habitantes de los paises de Latinoamérica), son unos tremendos hijos de puta.