Chile, una nueva luz amarilla.

«Hoy se cierra un ciclo, para bien o para mal se cierra un ciclo. (…) Ésta es la última elección con la lógica de los 90, la última elección con la lógica de la transición»

Marco Enríquez – Ominami, hoy, al momento de sufragar por Eduardo Frei.

El triunfo de la derecha chilena clausura, en cierto modo, el proceso de transición democrática que los países del Cono Sur iniciaron en algún momento de los años ochenta. No lo hace, por cierto, a través de una acción de fuerza, sino del anhelo legítimo de los demócratas de aquí y allá: el surgimiento de una derecha que juega dentro del contexto de la institucionalidad y en el marco del respeto por la voluntad popular. La derrota de la Concertación, la fuerza gobernante desde 1990, puede imputarse a varios factores: el desgaste de sus estructuras, la ausencia de un adecuado recambio generacional, el excesivo centrismo de sus políticas -Chile, modelo favorito de las derechas regionales, mantiene uno de los índices de desigualdad más altos del continente-, su escaso celo transformador -permanece allí, enhiesta, buena parte de la legislación pinochetista-, etc. Pero, al menos en este examen, creo que el dato central reside en que sus adversarios no aparecen como una amenaza surgida del pasado, sino que han logrado reconvertirse en promesa de cambio, en alternativa, frente a fuerzas identificadas con ese pasado.

Como en Uruguay, Brasil y en la Argentina, también en Chile ha surgido, con poderosa incidencia en los sectores progresistas, una proclamada alternativa a los esquemas binarios de la política tradicional, y en especial, a gestiones desgastadas por su diario roce con los factores de poder. Pero esa tercera vía, no obstante, no debe asociarse con un determinado tipo de conciencia social y popular, como demuestra el resultado final. La calidad ideológica de los apoyos que despierta, de las adhesiones que genera, tiene menos que ver con la adhesión a un determinado programa político que con la novedad misma de su existencia. Y la novedad, inevitablemente, es un atributo tan relativo como efímero. Este es un desafío que Enríquez – Ominami conoce bien, y que ha de conocer mejor en los próximos meses.

Chile, como en otros tiempos, marca para nosotros una luz amarilla en el camino centrista elegido por algunos gobiernos de la región. Apresuradamente calificados como progresistas por muchos de sus observadores, muchos de los éxitos cosechados por formaciones políticas renovadoras no eran más que un resultado inevitable de la debacle neoliberal que sufrió el Cono Sur a fines de los años noventa. En disputa con las estructuras de poder heredadas, dichas formaciones políticas asumieron una suerte de «giro pragmático«, que les permitió avanzar considerablemente eludiendo todo obstáculo pasible de ser diferido. Pero el agotamiento de su estrategia política, desde un tiempo a esta parte, se evidencia en toda la región, y resulta especialmente agudo allí donde la articulación entre el Estado y los sectores populares organizados no ha alcanzado la masa crítica necesaria para motorizar un proyecto de desarrollo -esto es, casi en todas partes-.

Tiene razón Enríquez – Ominamila etapa de la transición ha terminado. La denominación vale tanto para el difícil período abierto con la recuperación democrática, como para los gobiernos que se propongan agendas de cambio reducidas a la esfera institucional, disociada del cambio social, cultural y político que nuestra región necesita. Nuevos escenarios se dibujan en una tierra en la que, como ayer, los sucesos trasandinos bien pueden convertirse en espejo de nuestro porvenir.

Ezequiel Meler,

http://ezequielmeler.wordpress.com

12 Comments on “Chile, una nueva luz amarilla.”

  1. LA COMPLEJA TRAMA SOCIAL HA FUNCIONADO…Nosotros tenemos un gobierno de»medias tintas»que solo puede aceptarse si se piensa que»no se puede ir mas alla»en la defensa de lo nacional y popular y si se sabe que nuestro peronismo no es verdaderamente revolucionario.Solo Evo y Chavez aparecen como mas jugados,pero todo depende de la gente,de la sociedad que pueda apoyar y aca diversos factores convienen a la derecha.Tambien produjeron el resultado chileno:temores,deseos de «paz»,admiracion por los winners,accion de los medios de comunicacion cuyos dueños buscan el negocio mayor a traves de la politica,olvido del pasado,mpvolodad social relativa que aspira a mas creyendo en la competencia,etc,,etc.

  2. Bien Ezequiel, se te extrañaba por aca. A mi modo de ver, y desde un conocimiento precario de la realidad chilena, se me ocurre que el caso de ese país es bastante particular y no extensible al resto de Latinoamérica: en Chile la derecha se nutre de dos instituciones con -todavía- mucho poder e influencia en la sociedad: la iglesias y las FFAA. Ademas, el pinochetismo caló mas a fondo en la gente que otras dictaduras del Cono Sur.Pese a los 20 años de la concertacion, parece que el sedimento de la dictadura no ha sido removido del todo y si bien nada me hace pensar que Piñera retome las banderas del dictador, claramente «gano» la derecha que en Chile, aunque se vista de modernidad, es el refugio de los viejos nostalgicos de la dictadura.
    Tal vez sea un apendizaje para la concertacion y la esperanza se llame el tercero en discordia (Enriquez)

  3. cada quien sabe donde le apretan los zapatos.

    un cambio hacia el liberalismo del chileno medio? no creo,al fin y al cabo chile es de lo mas liberal q se puede encontrar en sudamerica,la concertacion no hizo un cambio de modelo,se limito a pulir masomenos el legado economico social del pinochetismo (quizas ese pragmatismo explique sus 20 años en el poder,no quiseron hacerse los «revolucionarios» como cierta gente q conozco,se conformaron con disminuir poco a poco las desigualdades sociales y asentar un sistema democratico ante un poder militar todavia muy fuerte en el pais)).

    otro tema quizas sean las diferencias entre el legado pinochetista comparado con el legado procesista argentino.

    pinochet dejo un pais estable,con graves problemas socioeconomicos,pero a partir de esas estabilidad,la concertacion democratica logro llevar una pobreza historica del 50% al 15% actual.

    comparado con la tierra arrasada q dejo el proceso en argentina en el plano economico social (guerra perdida incluida),quizas eso explique las diferentes percepciones a ambos lados de la cordillera sobre personajes como pinochet y videla respectivamente. (al menos a mi,me impacto esa foto con la efigie de pinochet durante los festejos).

    hasta ahora todos los analisis «progresistas» por el resultado en chile q lei,caen en el mismo error,ideologizan demasiado,caratulan todo infantilmente de «negro-blanco»,»bueno-malo»,»nacional popular-derechoso reaccionario» y asi sucesivamente.

    en ninguno de esos analisis lei algo sobre el tema de la «sensacion de inseguridad» y como eso afecto el comportamiento del votante chileno.

    de mas esta decir,q el tema de la inseguridad fue uno de los pilares de la campaña de piñera junto con el tema de la eficiencia del estado.

    al menos en este tema,la concertacion tenia un discurso muy parecido al de ustedes,la inseguridad se arregla a laaaaaaaargo plazo,asi q a esperar,quizas los chilenos,pese al 80% de imagen positiva de bachelet,no estan dispuestos a esperar tanto.

    uno fue mas pragmatico y los otros prefirieron respetar sus banderas iedeologicas.

    nada q objetar.

    creo q un pais como chile,q arrastra una pesada carga por derecha debido al regimen pinochetista,en este caso da una muestra de adultez democratica en votar a la derecha despues de 50 años,una muestra de madurez diria yo.

    al pasado lo q pertenezca al pasado,nadie quiere ser gobernado por «el regreso de los muertos vivos» ya sean de derecha o de izquierda.

    (mandela miro hacia el pasado,pero para aprender de el y no repetir los mismos errores,no para usar ese «pasado» como cortina de humo mientras ve como su cuenta bancaria crece a pasos agigantados,q diferencia no?).

    p.d. bachelet,hija de un desaparecido muerto bajo tortura,80% de imagen positiva.

    mujica,guerrillero de armas tomar,cumplio du condena por los crimenes q cometio (herido seis veces de bala,apresado y fugado otras tantas.) hoy,presidente del pais.

    lula,historico defensor de los trabajadores,empezo desde cero,como un trabajador mas,casi un estadista de nivel internacional actualmente.

    q difererencia notable con esos pseudo-militantes de la 1050, q todo el tiempo tienen q SOBREACTUAR su pasado «revolucionario» setentista para no quedar en evidencia.

    y como si todo esto fuera poco,el papagayo bolivariano, ex(?) golpista de la democracia,actual fervoroso «marxista» y odioso oficial numero uno de la playstation 3.

    (si no fuese q los dos ultimos ejemplos manejan paises,daria para cagarse de risa un buen rato)

  4. Isabel:

    Efectivamente, el fracaso de la Concertación ilustra las dificultades de un centrismo tan, pero tan lavado, que no alcanza a diferenciarse del pragmatismo de una nueva derecha -que, ya lo sabemos, es vieja, pero se adapta-. Detrás de ello fungen otras causas, que menciona César, como la complejidad del entramado social trasandino. Pero hay también algo que es ya una marca regional: la trasferencia de los recursos propios de una cultura de mercado al campo de una vida política en crisis. El éxito individual, la fortuna personal, los criterios de eficiencia, resultan un ajuste notablemente oportuno frente a marcos ideológicos oxidados, que reúnen cada vez menos auditorios. Ahora,. yo enfatizaría que las herencias de la Dictadura se volvieron eficaces porque dejaron de verse como simples temores. En alguna medida, veinte años de Concertación las naturalizaron, permitiendo que un tipo como Piñera se presente como lo «nuevo».

    César:

    Gracias por la bienvenida. Este es un espacio interesante: siempre leés lo inesperado. Supongo que entre la carrera y el deseo de armar mi propio espacio, la escritura en AP quedó de lado. Veremos si, librado de algunas obligaciones, puedo retomar el ritmo en algún momento del año.

    Gabriel: No sé quiénes son «ustedes», pero a mí, en lo personal, me gusta andar en patas. Saludos.

  5. Hay algo que se olvida, y es que la derecha en Chile fue siempre la primera minoría desde la primera elección.
    La concertación es entre dos partidos que siempre (antes de la dictadura) habían corrido en forma separada, y con programas bastante distintos.
    A pesar de eso, los logros han sido impresionantes, sobre todo en materia social, y en la continuidad del crecimiento.
    Pero subyace la dificultad de que es la alianza entre la segunda y tercera minorías para que no gane la primera. La primera vez que tienen un mal candidato (en la anterior Frei heredaba el prestigio de su padre), pierden.

  6. Mariano Te:

    Hacés una lectura interesante, como siempre. Habría, no obstante, que introducir algunos considerandos. El primero, naturalmente, supone cuestionar la legitimidad de un planteo que enfatice la continuidad de los alineamientos partidarios antes y después de Pinochet. Ni en Brasil ni en Chile perduraron las estructuras previas a la dictadura: difícil es que hayan perdurado las sensibilidades y las identidades culturales correlativas.

    Por eso fue posible la propia experiencia de la Concertación de Partidos por la Democracia: porque Chile no era el mismo país en que alternaban la derecha, y la DC, y esta última, partido dominante de antaño, necesitaba aliados para mantener su rol. Electoralmente hablando, no hay nada entre Alessandri y Piñera. Políticamente, está Pinochet.

    Por otra parte, en dos ocasiones previas la Concertación había vencido con claridad y en primera vuelta: es el caso de Aylwin en el 89 (con el 55%), de Frei – Ruiz Tagle en el 93 (con el 58%), sin necesidad de balotaje. El desgaste se notó ya en 1999 – 2000, cuando Lagos se impuso por apenas cuatro décimas en el primer round, requiriendo de una segunda vuelta para confirmar la victoria en un margen semejante al que ahora obtiene Piñera (51,3% contra 48,6%). Y de nuevo, la buena presidencia de Lagos llevó a un triunfo sencillo y sin sobresaltos de Bachelet, ante una derecha dividida, en 2005 – 2006. Recordemos que, en aquella ocasión, Piñera obtuvo apenas el 18% contra el 47% de la presidente ahora saliente, si bien en segunda vuelta los números serían más ajustados (53,5% a 46,5%).

    A diferencia de muchos observadores, veo en esto un dato que me permite suponer cierta continuidad a futuro de la Concertación, siempre y cuando supere, en lo inmediato, los inevitables efectos centrífugos de la derrota, que también han de llegar a ME-O.

    La otra observación que me gustaría hacer es que en este caso la derecha no fue siempre la misma: de ser apenas la cara lavada del pinochetismo, y en consecuencia pasarla mal en las urnas, se fue reconvirtiendo en una derecha moderna, que reconoce muchos de los méritos del oficialismo saliente -el cual, a su vez, había mantenido buena parte de la estructura preexistente-.

    Finalmente, yo pondría entre paréntesis el supuesto milagro chileno, al menos en lo que refiere a los logros sociales. En Chile, según Dante Contreras, la desigualdad se mantiene, grosso modo, entre 1990 y 1996, con independencia de los cambios significativos en materia tributaria. En 1990, el 20% de la población más rico capturaba el 60% de los ingresos, mientras que el 20% más pobre captaba apenas el 3,59%, una diferencia que se mantuvo en el tiempo, pese a la fuerza y continuidad de la política social, y que equivale a una diferencia de 17 veces más ingresos. Tal vez por ahí, por ejemplo, podamos entender las dificultades de la Concertación para sostenerse como cambio y diferencia.

    Dejo el link,

    http://www.dii.uchile.cl/~revista/revista/vol2/n2/07.pdf

    El dato de color:

    Piñera pudo haber enfrentado a Frei ya en 1993, pero lo enterró un escándalo que, a la fecha, lleva el nombre de Piñeragate.

    http://es.wikipedia.org/wiki/Pi%C3%B1eragate

  7. Te cito lo que publicó Natanson ayer en P12: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/subnotas/138659-44801-2010-01-18.html
    » En los veinte años de gobiernos concertacionistas, el salario real creció 3 por ciento al año, el desempleo se ubicó siempre debajo del 10 por ciento, la inflación se mantuvo controlada y la deuda externa se redujo hasta ubicarse por debajo del 50 por ciento del PBI. El PBI chileno creció a un promedio de 5,5 por ciento al año, aunque el ritmo se ha ido desacelerando en los últimos tiempos e incluso –los números oficiales aún no fueron difundidos– se estima una caída de entre 2 y 3 por ciento para 2009, aunque con una posible recuperación en 2010. »
    «Desde el punto de vista social, los avances han sido igualmente notables. Como resultado de una serie de políticas sociales focalizadas, bien implementadas y sostenidas a lo largo del tiempo, la pobreza se ha reducido significativamente. En 1989, en el último año de la dictadura de Pinochet, la pobreza había trepado al 42 por ciento. Hoy se ubica en 13,2, según datos de Cepal, el porcentaje más bajo de América latina, con una tasa de indigencia de 3,2, casi casi la de un país en desarrollo. Otros estudios coinciden con este diagnóstico: el Indice de Desarrollo Humano –un índice más abarcativo que combina niveles de crecimiento con desigualdad, pobreza de ingresos, salud y educación– sitúa a Chile en el primer lugar de América latina (44º del mundo), superando por primera vez a la Argentina, que ocupa el 49º (el tercero es Uruguay). Y un último dato asombroso: hoy existen en Chile bolsones de pobreza rural, sobre todo en la regiones del Norte, y algunos asentamientos precarios en el Gran Santiago, pero prácticamente no quedan villas miseria.
    A mi me parece impresionante. Si reducen de esta manera la pobreza, la desigualdad no me preocupa tanto.
    Agregale que nunca se endeudaron mucho afuera, así que el «tema de la deuda externa» nunca existió.
    Solo le falta generar un cierto desarrollo industrial para levanta el nivel de vida de algunas capas de la población, y democratizar la educación.

  8. Mariano:

    Tal parece que nuestras fuentes de información divergen. Yo citaba un trabajo de la Uni de Chile que, es cierto, tiene unos años, pero me parece que, de todos modos, el contraste en proporción es tremendo, sobre todo tomando en cuenta que se refieren a los mismos índices (IDH, Gini, etc.) La verdad, hace unos años que no miro estadísticas específicas de Chile, y no tengo por qué desconfiar de Natanson, pero me sorprende. Un abrazo,
    EM

    1. Bueno, según Wikipedia, parece que tenemos razón los dos:

      «Hoy en día, el país cuenta con buenos indicadores sociales como una esperanza de vida de 77,74 años (74,8 años para los hombres y 80,8 para las mujeres) y una tasa de mortalidad infantil de (7,8/1000) a nivel de los países más desarrollados.
      El Crecimiento económico de las últimas décadas ha sido el factor que más ha contribuído a mejorar los aspectos sociales. Esto se refleja también en la fuerte disminución de la pobreza del 45,1% en 1987 al 13,7% en el año 20067 (fue el primer país latinoamericano en cumplir, y superar las metas del milenio de reducción de pobreza).8
      Pero a pesar de los buenos indicadores, la economía de Chile aun presenta un importante problema: Una acusada desigualdad en la distribución de ingresos. Según el informe de desarrollo humano de la ONU en 2005, Chile se encuentra en el puesto 113 de la lista de países por igualdad de ingreso, ubicándose entre los 15 últimos estados a nivel mundial, lo que revela una importante carencia en la economía que aún no ha podido ser subsanada.»

      http://es.wikipedia.org/wiki/Econom%C3%ADa_de_Chile

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