Ya es como mucho todo. Demasiado. Me están dejando mudo, sin respuestas.
Resulta que EEUU viene acá a querer hacer la suya, a querer imponer sus lógicas; el Gobierno no lo deja hacer lo que se les antoja, sino que impone el deber de respetar la legislación, criterios de soberanÃa y polÃticas propias, y esto parece estar mal.
Se están superando a sà mismos.
“Se podrÃa haber hecho de otra formaâ€, balbucea De Narváez. “Un dÃa están bien con ellos y al otro malâ€, aporta (¿?) Stolbizer. “Buscan confrontarâ€, cierra Ernesto “Che Guevara†Sanz. ClarÃn y LN hacen de voceros de Washington (hacen de, no; corrección: son). O sea, todo el Grupo A (porque los mencionados dirigentes y diarios, recordemos, son un mismo todo).
Chamuyo, puro chamuyo. Sáquele y coloque ClarÃn, y obtendrá declaraciones casi calcadas a las que se les oyeron durante el debate por la Ley de Medios (o con la Iglesia durante el debate por el matrimonio igualitario; o con las AFJP cuando el debate por la estatización jubilatoria).
No hay cómo oponerse al proceder del Gobierno en este tema (tampoco lo habÃa en aquellos). Por eso apelan a tales paparruchadas, consignas huecas, vacÃas. Etiquetas, apenas.
Huya despavorido cuando alguien le diga que esta de acuerdo con tal cosa que se está haciendo, pero que se podrÃa hacer de otra forma. Le está vendiendo pescado podrido. Eso son: las formas, el cambio de postura, la confrontación.
O el famoso consenso, ese al que sólo el kirchnerismo parece querer hacer honor, porque resulta que el Gobierno está procediendo en el marco de las leyes de Defensa y Seguridad Interior, sancionadas, ambas, con el concurso -¡consenso!- de todos los partidos polÃticos; es de las pocas polÃticas de Estado que, hasta el dÃa de hoy, perduran en el paÃs: pero parece ser que los que mas dicen alabar la táctica consensualista ahora reniegan de ella.
Claro, cuando fueron sancionadas esas leyes, habitaban los partidos polÃticos algunos tipos bastante más piolas que los que hay hoy: uno que, cinco minutos después de opinar de esto, se sienta a negociar un contrato con Mirtha Legrand; otro que se cree Batman porque le pasaba escondida a un antiguo jefe una Coca Cola.
Con poco, con casi nada, Ricardo AlfonsÃn los dejó pintados a todos (algo debe haber aprendido el hijo de oÃrlo al padre, que dijo una buena cantidad de cosas interesante hasta que se dejó ganar por el afán único de ganarle como sea a Menem, lo que lo llevó a cometer una torpeza tras otra los últimos años de su carrera, perdió el olfato).
No era, tampoco, tan difÃcil, esto no admite grises: o se está con Argentina, o no se lo está. SoberanÃa o cipayismo. Y punto. No se trata de retórica, de mÃstica, ni de infantilismo. No me van a correr por ahà esta vez: es cumplir la ley, ni más ni menos que eso. ¡Miren cuan republicano me he puesto!
Me parece razonable (dirÃa La Popys, la de El Chavo) que critiquen al Gobierno de CFK. Me encanta que le den sin asco todos los dÃas, me divierte. Hasta comprendo, aunque no comparto, que quieran tener otro tipo de vÃnculo con EEUU, menos autónomo del que tenemos ahora.
Pero esto, no: la defensa de la soberanÃa no debe, no deberÃa, discutirse. Digo yo, creo.
“El tema del avión gringo saca a la luz la mentalidad de colonizados de muchos. Somos un paÃs soberano, le pese a los q añoran el pasadoâ€, dijo @rialjorge. Y, quizás, lo más triste del caso sea que el conductor de Intrusos y GH (igual, ojo, yo veo Big Brother, y no me avergüenzo de ello), autodenominado mercenario y amarillista, la tiene más clara que cualquiera de los dirigentes opositores.
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Es la ballena (no lo que lleva en el estómago)
El caso del avión militar norteamericano que arribó al paÃs como parte de una misión de entrenamiento a la PolicÃa Federal y que fue requisado en el aeropuerto argentino de Ezeiza a propósito de elementos de su carga que no habÃan sido declarados (y que se pretendieron ocultar) disparó una controversia interesada de la que emergieron dos discursos recÃprocamente funcionales para ocultar un tercero, que apenas se oye.
Tanto el gobierno argentino como el norteamericano se enfocan en la carga del avión. Para el primero, los elementos sensitivos no declarados por EEUU constituyen una violación a las leyes, prácticamente un contrabando, y las exigencias de devolución una afectación a la soberanÃa. El gobierno norteamericano dice que es una contraofensiva como castigo porque Obama no vendrá al paÃs y que hace tiempo que tenÃa acordado con organismos oficiales nacionales la agenda de la actividad y los materiales para realizarla.
Todos merecemos que se vaya un poco más lejos en las presunciones de lo que Timerman y Valenzuela están dispuestos a darnos. Es necesario un tercer discurso: la cuestión es el para qué del avión, no su bodega.
UNO: ¿Cuáles son los mentados acuerdos bilaterales por los que se facultó la entrada al paÃs de personal militar extranjero, armamentos, sustancias psicoactivas, materiales de comunicación e informática? ¿Cuáles son los acuerdos, con qué objetivos y quiénes los responsables de su ejecución? Según pudimos averiguar con la Dirección de Información Parlamentaria de la Cámara de Diputados de la Nación, no se relevaron en sus registros convenios con EEUU sobre entrenamiento de fuerzas de seguridad, ni información alguna al respecto en sus bases de proyectos presentados para su tratamiento en el Congreso de la Nación.
Sin acuerdos, la bodega pasa a segundo plano.
DOS: ¿Qué razones llevaron al PEN a incumplir la obligatoriedad de remitir al Congreso para su tratamiento y autorización -tal como prevé nuestra Constitución y la Ley 25.880- la actividad prevista entre tropas extranjeras y la PolicÃa Federal Argentina, en lugar de mantenerlo bajo su órbita a través de la CancillerÃa, el Ministerio de Seguridad, el RENAR y otros?
TRES: A sabiendas de que constituye un pilar de la legislación democrática a partir de 1983, especialmente por la Ley 23.554 de Defensa Nacional, la separación entre tareas de seguridad interior y de defensa nacional, ¿No evaluó el PEN como contradictorio el hecho de que militares extranjeros instruyan a fuerzas policiales nacionales?
Entonces, es la propia coseidad del avión y sus implicancias el problema de fondo que no se discute.
Me parece excelente la reflexion. Una verguenza lo q hacen los sudamericanos acomplejados junto con los periodistas cautivos.
Y, los mismos que suelen quejarse de que twitter no es un medio de comunicación oficial, y que en el gobierno pierden tiempo usando esa cosa, hoy publican un tuit de un yonki, digo yankee, quejándose de argentina con su prepotencia caracterÃstica («we want our stuff back»). Obvio que si viene de los states y en inglés un tuit es mucho más importante. Cuac.
Uno no puede menos que preguntarse: ¿este tercer vuelo para realizar cursos conjuntos entre los dos paÃses, autorizado por la Presidenta -sin pasar por el Congreso, como hubiere correspondido para el caso de ingreso de tropas extranjeras- era realmente una invasión, o la posibilidad de perpetrar el tercer atentado -como insinúa el canciller- o era algo ya programado? Si era algo programado, y el avión traÃa carga no declarado, es evidente que los EE.UU. no han cumplido con nuestra legislación, y nuestro paÃs puede y debe tomar las medidas correspondientes. Punto.
Entonces ¿por qué todo lo demás?. ¿Por qué el llamado a defender la soberanÃa nacional efectuado por la Presidenta?
¿por qué no se han dado a conocer los convenios que hacen a esta clase de cooperación entre fuerzas de dos Estados?
No hay dudas que en un año electoral seguimos en el nacionalismo de opereta: 1.- Los males lo traen los de afuera.- 2.- Siempre hay enemigos internos que se alÃan con el invasor: los cipayos.
Pareciere que nadie puede pensar de otra forma que la que piensa el gobierno, ni criticar al gobierno.
Se dice que en asunto de soberanÃa debe privar la unanimidad, pero se trata realmente de un tema de soberanÃa nacional, o más bien de soberanÃa electoral. Relean un poco el enfrentamiento Perón.-Braden para saber de que se trata la violación de nuestra soberanÃa.
Es cierto Pablo D, AlfonsÃn los dejó como Adán el dÃa de la madre, no por decir algo distinto de lo que dijo el gobierno, sino por ser una voz respetada de la opo.