Cualquier análisis que hagamos de la situación que se desencadena en Córdoba, y luego se extenderá al resto del paÃs, será demasiado limitado, no sólo por la complejidad del tema, sino por las ramificaciones y consecuencias posteriores al “cese†del conflicto. También implica una radiografÃa de la sociedad que tenemos, de cómo somos y cómo actuamos. Y lo que se ve en ella no es para tranquilizarse.
Ya se escribió y habló bastante sobre la impericia de De la Sota, sobre su polÃtica de “seguridad†en estos últimos años (aumentar desmesuradamente la fuerza policÃaca creando más problemas que lo que resolvÃa, incluso creando más inseguridad a un sector de la población, vulnerable justamente a esa policÃa y no justamente por ser delincuentes). También sobre cómo manejó (o mejor dicho no manejó) la situación mientras se incubaba el conflicto y luego cuando estalla. Por supuesto que él, como sectores de la oposición, incluyendo los medios hegemónicos y parte de la población influenciadas por estos, acusaron al gobierno nacional por haber llegado a esa situación. Claro, la reivindicación de ser un paÃs federal es buena para los beneficios y libertades: las responsabilidades y obligaciones no cuentan. Y el tema de los delitos comunes, la seguridad del ciudadano/a y los salarios de los empleados y funcionarios provinciales, entre otros temas, son responsabilidad de cada provincia (poder ejecutivo, legislativo y judicial).
Para colmo, la irresponsabilidad e incapacidad con que De la Sota buscó zafar, cediendo absolutamente al chantaje de grupos policiales, abrió las puertas para que el conflicto se extendiera en las demás provincias. Entregado a la extorsión, pateó la pelota para adelante y para fuera, pues aceptó demandas que exceden la capacidad financiera de la provincia (si no excedieran, por qué entonces no arregló antes de que la población se transformara en rehén y sufriera los efectos que se producen en una zona liberada). Y el derrotado en realidad no es De la Sota, ni el triunfante es el que consigue un aumento de salario (que seguramente merecÃa). Son otras las cuestiones en juego, especialmente porque estamos hablando de un sector profesional que tiene una caracterÃstica: está armado y su capacidad de desestabilización ha sido potenciada.
El conflicto trajo muchas enseñanzas no sólo para Córdoba, sino para todo el paÃs y seguramente también para otros paÃses.
Para las fuerzas policiales un protagonismo pocas veces visto y la constatación de un poder muy grande. No por nada las reivindicaciones se extendieron a otras provincias. Además la consolidación de “nuevas†formas de presión con mayor grado de organización. A los acuartelamientos y la actividad de los cuasi-sindicatos policiales se le sumó un protagonismo importante de las esposas, familiares y del personal retirado. Y la constatación de lo relativamente fácil que es pasar de la presión al chantaje y la extorsión, a través de la promoción de zonas liberadas. Y cómo se potencia el conflicto con la actividad de pequeñas bandas de delincuentes bien organizadas y coordinadas, sea directamente promovida por algunos de los sectores policiales, sea producto de la propia decisión de delincuentes que ven en la crisis una oportunidad inmejorable.
También fue un aprendizaje para los otros gobiernos provinciales. No por nada Bonfatti, antes que se desmadre la situación en Santa Fe, pide a la Nación por la presencia de la gendarmerÃa. Dicho sea al pasar, el gobierno socialista de Santa Fe convocó a la dirigencia polÃtica a un acto “en defensa de las institucionesâ€. Pues es claro que aquà una corporación -la policial-, lo busque o no, probablemente hoy no, es desestabilizante. Al respecto es muy buena la señalización de Sergio Delfino sobre la necesidad de apoyar,
“Hay que ir a la convocatoria de Bonfatti y si hacen acto en la plaza, llenarla por más que no creamos en el diagnóstico socialista.
 Hay que ir recordando lo que ellos hicieron en pleno conflicto de la 125 cuando querÃan voltear a Cristina: Binner recibió a la Mesa de Enlace y les prestó el balcón de la Casa de Gobierno para un discurso. Hay que ir, entre otras cosas, para mostrarle que no somos bosta como ellos.†(http://sergiodelfino.blogspot.com.ar/)
Es un aprendizaje de la Nación, que si bien no puede intervenir en las provincias si no es convocada (o si no hace una intervención con todas la de la ley), sà ve que tiene que monitorear lo que pasa en cada lugar y estar alerta, para estar lista e incluso para sugerir a las jurisdicciones vÃas de acción y coordinación.
También fue un aprendizaje para sectores de la delincuencia, sea los que fueron convocados o son socios o empleados de sectores de la policÃa -y la justicia- corrupta, sea los que ven la oportunidad de aprovechar el rÃo revuelto. Y también para sectores que sin ser delincuentes organizados, viven en el borde de la ilegalidad y no tienen problemas en pasar de un lado a otro de la frontera cuando la situación es propicia.
Pero esto no es todo.
Hay un sector que seguramente aprendió mucho de este conflicto y otro que lamentablemente no debe haber aprendido casi nada.
El sector que debe haber aprendido mucho de este conflicto es aquel que siempre propició golpes de Estado de facto, y que con la profundización de la polÃtica de derechos humanos de Néstor Kirchner y del principio del fin de la impunidad, vieron cerrado (al menos por un tiempo) la posibilidad tradicional de recurrir a los militares. Por ello se volcó con la 125 a propiciar un Golpe de Jure, que por suerte no pudieron concretar. Pero aquÃ, con la policÃa, se abre un nuevo abanico de posibilidades que se le suma a las desestabilizaciones que pueden hacer yendo contra la moneda argentina, estimulando la especulación, la incertidumbre y la inflación entre otras. Habrá que hilar más fino en todo lo que han hecho contra el proceso chavista en Venezuela en los últimos años (especialmente los últimos 15 meses), asà como tener en cuenta lo ocurrido en Ecuador con la PolicÃa, que si bien ninguna de las cosas son trasladables mecánicamente, si encierran enseñanzas y advertencias.
Pero la pregunta del millón no se refiere tanto a todos esos aprendizajes, sino a ¿aprendimos algo nosotros, la gente común?. Y si juzgamos por los resultados, no sólo no aprendimos algo bueno, sino que hay cosas que se aprendieron que serÃa muy bueno desaprenderlas.
Veamos una pequeña lista de algunas cuestiones a analizar, sacando de ella por ser obvias temas como cómo se encuadran las reivindicaciones de asalariados -empleados- que están armados, cómo se debe proceder frente a una reivindicación -justa o no- que es acompañada directa o indirectamente de extorsión, chantaje y graves inconvenientes para la población -donde se ponen en riesgo sus vidas y bienes-, que exceden lejos al de una huelga común, incluso a un paro general:
1) Si bien en Córdoba, con más de 1000 comercios robados (la palabra saqueo es más débil para describir lo que pasó), fue evidente la presencia de bandas delictivas organizadas, también participaron de los mismos gente común, incluso algunos que se consideran “clase media†y no justamente porque estaban “carenciada†y necesitaban comer. “La oportunidad hace al ladrón†dice un refrán con gran carga de pesimismo sobre la fortaleza de nuestros valores, resaltando la hipocresÃa de conductas. Asimismo el encierro y temor de gran parte de la población pone de manifiesto un nivel de anomia generalizada, que aflora tras un acuartelamiento de un sector, ni siquiera mayoritario, de la policÃa. Es muy grave lo que pasó y seguirá pasando aunque el conflicto cese, no tanto respecto a la policÃa, sino a nuestras conductas y reacciones como sociedad..
2) La auto conformación de “fuerzas represorasâ€, jueces y verdugos, entre sectores también autoconsiderados “de la clase mediaâ€, que agredÃan violentamente a cualquier sospechoso, especialmente si iba en moto y vestido como laburante, tampoco es casual y muestra el nivel de racismo y de violencia existente entre nosotros que no se resuelve con más policÃa o mano dura. No por nada la mayorÃa de los homicidios y casos de violencia grave registrados en Argentina no están vinculados al narcotráfico, como inadvertidamente algunos quieren hacer creer, sino a relaciones familiares, sexismo, conflictos de vecinos, etc.
3) Los salarios de los policÃas, si bien más altos que en otras épocas, debÃan ser mejorados, no sólo respecto al salario mÃnimo de aquel que recién ingresa, sino que la escala salarial no esté tan achatada. ¿Pero cuál debe ser ese mÃnimo -con todos los adicionales que existen? Obviamente que lo cedido por De la Sota termina siendo un piso del cual menos nadie querrá aceptar. Pero acordado ese incremento salarial ¿Cómo afectará a las demandas de los uniformados de las Fuerzas Armadas, de la PolicÃa Federal, de Prefectura y de GendarmerÃa? ¿Y cómo afectará a los demás empleados públicos, a los docentes por caso, que son de los sectores con mayor cantidad de personal?
4) ¿Y cómo afectarán los incrementos salariales las finanzas provinciales, municipales y nacional? Pues obviamente los ingresos son finitos y previos a estos aumentos y aún asà las provincias estaban endeudadas (Córdoba lejos con la mayor tasa de policÃa por habitante del paÃs y con un sistema jubilatorio en crisis, por ejemplo). Y la Nación ve disminuir las reservas por las corridas contra el peso, la usura financiera y las presiones alcistas de corporaciones y debe atender los embates que le hacen desde sectores especulativos o corporativos. Y por supuesto: aumentos significativos en el sector público será un ingrediente importante para la recomposición salarial en el sector privado. No es que cada sector no tenga derecho a mejorar sus ingresos: lo tiene y mucho, pero hay que considerar todas las variables.
5) Lo anterior nos lleva a un dilema casi de hierro: Seguir en la eterna calesita o algún dÃa comenzar tal vez no tanto a romperla, pues serÃa mucho pedir, pero al menos a cambiar sus términos.
Seguir con lo de siempre implica que producida una mejora real del salario se pondrán en movimiento los mecanismos para licuarla: las empresas formadoras de precio incrementará sus precios; municipios, provincias y nación incrementarán la presión impositiva y el precio por servicios, abandonarán inversiones, especialmente en obras públicas y cuestiones sociales, realizarán recortes o se endeudarán muchÃsimo más.
Pero no es el único camino: también está establecer otra relación entre capital y salario, bajar los márgenes de ganancia -que en Argentina son superiores a muchos paÃses, especialmente de todos los paÃses que la propia clase dominante pone de modelo frente a los modelos “populistasâ€.
Es sabido que la brecha que existe entre el rendimiento de la hora de trabajo y lo percibido por el trabajador por dicha hora es el tripe, el cuatriple o aún más, según el sector que analicemos. Si tomamos el PBI y descontamos del mismo la masa destinada al salario y lo que recibe el Estado (que supuestamente devuelve de diversas formas), queda un gran porcentaje del PBI que va al capital y a la renta. Aumentar el salario sin tocar la verdadera redistribución del ingreso es pan para hoy (que es necesario) y hambre para mañana (evitarlo requiere de otras polÃticas que suelen estar en las antÃpodas de lo que piensa gran parte de la dirigencia polÃtica y de gran parte de la propia población).
Y si hilamos más fino aún, en la propia masa destinada al salario encontramos sueldos que superan los 150,000 pesos mensuales frente a asalariados que ganan menos de 3000.
Los mismos sectores liberales y “progresistas†que se oponen a los gobiernos que predican una mayor justicia social, ponen como modelos a seguir paÃses como Suecia. Pero ocurre que en Suecia, la diferencia salarial entre los deciles inferiores y las superiores no supera el 50% y fue durante muchos años menor al 40% aquà superamos con creces el 500%.
O si lo miramos de otra manera: los tres deciles de salario más bajos representan el 40,6% de la población y reciben del total de ingresos el 14,7%. En cambio los tres deciles más altos representan el 21,1% de la población y reciben el 49,7. Y la diferencia es mucho mayor aún si comparamos el decil más bajo, que representa el 15,1% de la población y recibe el 3,1% del ingreso, mientras que el decil más alto representa el 5,9% de la población y recibe el 22% del ingreso. (Datos del 2012, no son exactos y pueden encontrarse otros, pero en todos los casos hay coincidencia en que la brecha -que se redujo algo en los últimos años- es muy grande entre el primer decil y el último -más o menos el más alto gana más de 12 veces que el más bajo)
Naturalmente que los mecanismos para licuar los aumentos salariales, o hacer frente a los gastos que implican son parte de un camino trillado, conocido y malo para los trabajadores.
El otro camino, apuntar a rediscutir la tasa de ganancia o incluso la relación que debe existir entre el salario más alto y el más bajo, conlleva un mayor e impredecible conflicto polÃtico, ideológico, económico y social. Pero jamás una tortilla se hizo sin romper los huevos.
«Entregado a la extorsión, pateó la pelota para adelante y para fuera…»
«Seguir en la eterna calesita…»
Aumento y amnistÃa, promesa para desactivar motÃn policial
ADIÓS A LA REFORMA
Hola Silenoz. Realmente fue patético e indignante. Por poco De La Sota levantó la mano de los policÃas acuartelados, como cuando se levanta la mano a un ganador de boxeo; parecÃa que eran los héroes de la jornada. Y no sólo eso, nos avisó un De la Sota eufórico que ahora la policÃa iba a volver a perseguir a los delincuentes, en medio de un aplauso general…
Estuve tentado de poner en el articulo una foto de De la Sota con un «Gracias De la Sota», que obviamente no sólo firmarÃan acaloradamente los extorsionadores, sino irónicamente los gobernadores de las otras provincias, pues les regaló un peludo. En todo caso también sirve para ver en funcionamiento -una vez más- a dónde conducen las polÃticas de la llamada renovación peronista.
una semana y diez muertos
tardaron en que les caiga la ficha
http://artepolitica.com/videos/saqueos-en-cordoba-asi-quedo-el-cordiez/
solo con la iglesia no les va a alcanzar
necesitan a la policia
p. d. :
la policÃa es solo mano de obra ofrecida
en un mercado demandado
no es un partido
Usted tiene como referente al partido del gobierno de Santa Fe ¿no?
QUÉ DICEN LA OIT Y NUESTRAS LEYES SOBRE LA SINDICALIZACIÓN
POLICIAL ?
Las fuerzas de seguridad, sin derecho a la
sindicalización (*)
Tratados internacionales, a los que nuestra Constitución adscribe, y
normas de la OIT restringen la actividad sindical de Fuerzas Armadas y
PolicÃa.
En las últimas semanas se ha instalado el debate acerca del derecho
de sindicalización del personal que integra las fuerzas policiales.
La Organización Internacional del Trabajho, en el convenio N° 87 de
libertad sindical, se ha ocupado de esta cuestión y los tratados
internacionales vinculados a los derechos humanos fundamentales han
regulado la materia.
El convenio 87 ha regulado en el artÃculo 9° su situación en los
siguientes términos: «La legislación nacional deberá determinar hasta
qué punto se aplicarán a las Fuerzas Armadas y a la PolicÃa las
garantÃas previstas por el presente convenio». Nuestro paÃs ha
ratificado este instrumento internacional por la ley 14.932.
Este convenio permite que la normativa vigente en cada Estado
miembro admita o no la constitución de sindicatos, tanto para las
Fuerzas Armadas como para la PolicÃa.
Por este mismo camino ha transitado la doctrina del Comité de
Libertad Sindical, que es un organismo creado para controlar la
vigencia del convenio 87 en los casos que se presentaron. AsÃ, el
comité ha expresado: «El artÃculo 9°, párrafo primero, permite
excluir totalmente a esta categorÃa de trabajadores del amparo del
convenio o bien limitarles algunos derechos de sindicalización. Este
Comité de Libertad Sindical ha dicho claramente que esta posibilidad
ha sido dejada a la apreciación de los Estados miembros de la OIT».
La libertad sindical como un derecho humano esencial ha sido
receptada en otros instrumentos internacionales. Asà se ha abordado
este tema en el artÃculo 8° del Pacto Internacional de Derechos
Económicos, Sociales y Culturales, garantizando la libertad de
constituir sindicatos, aceptando como única restricción aquella que
necesita la sociedad democrática en interés de la seguridad nacional o
el orden público.
En la misma lÃnea de pensamiento, el artÃculo 22 del Pacto
Internacional de Derechos Civiles y PolÃticos ratifica la plena vigencia
del derecho a asociarse libremente, preservando la restricción legal al
ejercicio de tal derecho cuando se trate de miembros de las Fuerzas
Armadas y de la PolicÃa.
Más explÃcito aún, con relación a la reserva formulada, es el artÃculo
16 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos —Pacto de
San José de Costa Rica— cuando expresa en su punto tercero: «Lo
dispuesto en este artÃculo no impide la imposición de restricciones
legales y aun la privación del ejercicio del derecho de asociación a los
miembros de las Fuerzas Armadas y de la PolicÃa».
Al respecto, es interesante recordar que estos tratados internacionales
integran el plexo normativo de nuestro paÃs con el carácter de
instrumentos con jerarquÃa constitucional, de conformidad con lo
establecido en el artÃculo 75, inciso 22, en la segunda parte de la
misma.
Por otra parte, los convenios de la OIT, en virtud de lo dispuesto en el
mismo artÃculo e inciso de la Constitución, en su apartado primero,
tienen carácter supralegal. En consecuencia, tanto desde el aspecto
sustantivo legal como del constitucional, el tratamiento de la
sindicalización de las Fuerzas de Seguridad y de la PolicÃa se
encuentra contenido en nuestra legislación interna con el
alcance previsto en los instrumentos internacionales .
Todos los instrumentos mencionados restringen la sindicalización
de los integrantes de dichas fuerzas en el marco del Estado de
Derecho.
Reconocida la plena vigencia de la libertad sindical, exclusivamente
limitada por los supuestos analizados, es indispensable debatir si por
la naturaleza de la actividad que desarrollan los integrantes de las
Fuerzas Armadas y la PolicÃa pueden organizarse gremialmente, tal
como lo prescribe la Ley de Asociaciones Sindicales.
No se encuentra cuestionado que existe un principio de
jerarquización en estos colectivos que contradice el principio de
democratización sindical , que constituye un presupuesto esencial a
los fines del reconocimiento de la tutela de las asociaciones sindicales
como sujetos colectivos del Derecho del Trabajo.
Una asociación sindical es un grupo colectivo de individuos unidos
por la afinidad y la solidaridad que se establece entre ellos por
pertenecer a una misma profesión o actividad y que posean un
funcionamiento autónomo de los empleadores y del propio Estado.
La autonomÃa respecto de empleadores y del Estado, especialmente
regulada en el artÃculo 6° de la ley 23.551, constituye un requisito
esencial. Ningún poder puede someter o interferir en su acción a una
asociación sindical, de manera que impida el cumplimiento de su
objetivo principal.
Las Fuerzas Armadas y las policiales no son independientes del
Estado, sino que lo representan y lo integran, ya que son depositarias
exclusivas del monopolio de la fuerza pública y garantes de la
seguridad interna.
Por otra parte, al ratificar el Gobierno argentino el convenio 154 de la
OIT sobre Fomento de la Negociación Colectiva, en el artÃculo 2° de la
ley 23.544 estableció que el mismo no serÃa aplicable a las Fuerzas
Armadas y de Seguridad.
La concurrencia armónica de las leyes 23.551, 14.250 y 23.544 nos
permite ratificar que nuestro ordenamiento jurÃdico ha ejercido el
derecho de limitar el ejercicio de la libertad sindical a los integrantes
de las Fuerzas Armadas, de seguridad y policiales. En reiteradas
oportunidades, el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social se
expidió sobre el tema, recordando que la tarea de la seguridad que la
ley impone a las Fuerzas Armadas y policiales, a partir de una
organización jerárquica vertical, es esencial para el mantenimiento del
orden interno de la fuerza y la operatividad en el cumplimiento de los
objetivos a su cargo, los que se dificultarÃan considerablemente a
partir de la constitución de un sindicato para estas categorÃas.
La posición de la autoridad de aplicación fue ratificada por la Cámara
Nacional de Apelaciones del Trabajo en las causas: Asociación
Profesional de PolicÃas de la Provincia de Buenos Aires, c/Ministerio
de Trabajo s/Ley de Asociaciones Sindicales y Asociación Unión
Personal Policial de RÃo Negro c/Ministerio de Trabajo s/Ley de
Asociaciones Sindicales, entre otras.
No tengo duda de que la sociedad civil y las Fuerzas Armadas y
policiales estamos transitando por el camino adecuado para
consolidar sólidas bases de comunicación y respeto mutuo, marco de
referencia que permitirá el reconocimiento de los derechos
individuales de los integrantes de las citadas fuerzas a partir de la
implementación de mecanismos administrativos donde dichos
derechos sean garantizados.
* http://www.edant.clarin.com/diario/2003/01/30/o-01701.htm
aparentemente la sindicalizacion canalizaria la protesta institucionalmente,pero la conducta policial requiere mejor preparacion.
La palabra sedición cubre cualquier cosa. Hace 5 años era protestar en las rutas. Hoy es que la policÃa se niegue a reprimir.
Lo de hace 5 años no es sedición, es ser golpista tÃpico de los rentistas vernáculos (que explotan, enferman y matan)
Sile: vos que tanto criticas a los otros, contame si hiciste algo en tu vida, ademas de cobrar un subsidio por por blogguero y militante intenso.
Hola Daniel
Hay muchas formas de intentar reprimir la palabra, de censurar, de descalificar las opiniones del otro. Creo que nosotros tenemos que debatir ideas, no personas y en todo caso respecto a la persona, las diversas posturas que ha tomado en el tiempo.
También suelen descalificarse las ideas de las personas por un supuesto saber que dan los tÃtulos o la «cuna» de la persona, y en ese sentido va lo mismo: hay que discutir, rebatir, analizar o apoyar las ideas que se expresan, no las personas. Por ejemplo sobre Redrado, es de mala leche caerle por cómo vende su vida personal, sexual, etc, sino que lo que corresponde por sus propuestas polÃticas y económicas, por sus alianzas, por lo que en definitiva defiende que tiene o puede tener impacto en la sociedad.
Sà tiene caso discutir conductas personales cuando la misma afectan a terceros de una manera ilegal: si un cura se encama con otro cura no es problema nuestro, en todo caso es problema de la curia, pero sà si lo hace con un menor.
Volviendo a tu crÃtica a Silenoz, yo no sé qué cosas hiciste vos en la vida como para entrar en ese terreno donde vos sÃ, él no.
Pero sinceramente ni a mi ni a nadie nos interesa (o nos deberÃa interesar) cuánto de frutÃfera fue tu vida o cuando de satisfecho están con ella y qué hiciste en ella referida a los otros. Y sólo vendrÃa a cuenta si fueras un genocida o cómplice de, o sos un reconocido y juzgado y condenado corrupto que nos viene a hacer recomendaciones contra la corrupción.
No lo conozco a Silenoz y seguramente no necesita que nadie lo defienda y para mi es valioso que exprese sus ideas todo lo que pueda. Tampoco te conozco a vos y también me parece valioso que vos expreses defiendas tus ideas. Y se confronte, argumente y rebata. Pero sin mezclar a las personas, las familias, la vida privada pues en realidad con ello no se busca rebatir una idea sino descalificar, perseguir, agredir o intimidar no sólo a la persona que se pone en la picota, sino a muchos otros que podrÃan llegar a escribir pero vista la respuesta que pueden recibir, prefieren no hacerlo. O si se animan deben recurrir al anonimato.
En general, cuando alguien expresa una idea y se lo rebate con chicanas, descalificaciones personales, etc, lo que suele ocurrir es que no se tienen suficientes ideas para rebatirlas. Sea porque se intenta cambiar el eje y en vez de discutir las ideas se discute la persona que expresa la idea, sea porque se quiere dar fin a una discusión o mellar una idea con la vieja práctica que muy bien desarrolló en Estados Unidos Joseph MacCarthy (comunmente reconocida como macartismo)
Por último, en estos comentarios veo sólo dos entradas de Silenoz
Una que dice Aumento y amnistÃa, promesa para desactivar motÃn policial ADIÓS A LA REFORMA» y la otra «Lo de hace 5 años no es sedición, es ser golpista tÃpico de los rentistas vernáculos (que explotan, enferman y matan)»
Y me cuesta entender tu reacción. Saludos. Fernando
Fernando, Silenoz contesta diciendo que Mariano T. es un rentista vernáculo, golpista, explotador y asesino, sin otra prueba que que el lo dice, te parece una forma de debate aceptable. Si Daniel le dice a Silenoz que cobra subsidio por bloguear y militar, dudando si tiene otro empleo, te parece lamentable, y merece una corrección larga. No veo la diferencia, pero evidentemente vos sÃ.
CarlosN, Silenoz da una respuesta general, no se dirige a Mariano T. acusándolo erspecÃficamente a él de rentista vernáculo, golpista, explotador y asesino.
Saludos.
Esther
Fernando, adhiero en un todo a tus ideas sobre qué significa debatir ideas y no descalificar personas sin argumentos que vengan al caso.
Saludos.
Esther
Hola CarlosN
Vos decÃs que
«Silenoz contesta diciendo que Mariano T. es un rentista vernáculo, golpista, explotador y asesino, sin otra prueba que que el lo dice, te parece una forma de debate aceptable»
y que critico a Daniel por decir que Silenoz cobra, etc mientras que callo sobre algo peor.
Si Silenoz hubiera dicho todas esas cosas de Mariano T adhiero con vos que es muchÃsimo peor que lo que Daniel dijo de Silenoz y la crÃtica deberÃa ser más dura.
Pero ocurren dos cosas: yo no leo que S. hubiera dicho eso de Mariano T, sino que hace una aclaración entre sedición y golpismo e identifica -para mi sólo a una parte, faltan otros- a estos como rentistas vernáculos: «Lo de hace 5 años no es sedición, es ser golpista tÃpico de los rentistas vernáculos (que explotan, enferman y matan)
La segunda cosa es que que cuando yo me refiero a ciertas «metodologÃas» en la discusión, me refiero en general y eso se aplica a cualquiera, incluso a mi mismo,si yo en vez de rebatir argumentos me dedico a descalificar a la persona que emite la opinión que no me gusta o me parece incorrecta.
Y ojo, no descarto que si revisáramos todos los comentarios que existen en ArtepolÃtica encontrarÃamos ese tipo de descalificiones en las que solemos caer todos, con mayor o menor frecuencia, ya que vivimos en una sociedad con demasiado grado de violencia y no nos enseñan a comunicarnos y debatir con personas cuyas ideas están en nuestras antÃpodas, o tal vez ni siquiera antÃpodas, matices. Creo que es todo un aprendizaje también lo que hacemos aquÃ, incluyendo tus crÃticas (pues si fuera asà tenés toda la razón, en todo caso hemos «leÃdo» distinto lo de D y S (y MT). El asunto es que de todo esto saquemos las debidas conclusiones y actuemos en consecuencia.
Saludos.
Redrado esta muy seguro de la delincuencia del vice presidente.
Hola, Fernando.
Tu artÃculo me parece excelente.
Nos queda como saldo que se reveló, con toda potencia, un poder policial capaz de poner de rodillas al poder polÃtico. Eso fue lo que sucedió: nada de paritarias donde se negocia entre sindicato y empleador. No fue asÃ.
Asusta. La policÃa, a diferencia de las fuerzas armadas, tiene poder territorial. Un poder cercano al vecino, al ciudadano de a pie. Durante aquella semana santa del gobierno de AlfonsÃn la gente podÃa ir a la Plaza de Mayo. Y fue. Si se trata de la policÃa no podrás ir a la Plaza de Mayo porque estarás encerrado en tu casa, pensando que te van a asaltar.
Asusta.
También austa que, como sociedad, perdemos rápidamente la pátina de civilización en cuanto se desborda el miedo. No me tocó vivir el acuertalamiento policial de la ciudad donde vivo. Fui una de los privilegiados. TodavÃa me pregunto: si las cosas hubieran sido diferentes, ¿de qué hubiera sido capaz? ¿De matar a una persona sólo por la sospecha de que fuera un saqueador? Me digo que no. Pero ¿quién sabe cómo podrÃa actuar cuando el mundo conocido se te viene abajo, y estás en el medio de la pesadilla de una ciudad aterrorizada?
No cre que De La Sota sea incompetente. Creo que sabÃa bien qué estaba haciendo, en todo momento. No es un chiquilÃn sin experiencia. Quizás, más adelante, nos enteremos de cuáles fueron los entretelones reales.
El paÃs federal es una entelequia. Como decÃs, está todo muy lindo con el federalismo, pero si hay problemas la culpa la tiene el gobierno nacional y, además, tendrá que pagarla. Pagarla polÃticamente y también en dinero: las provincias no pueden soportar el aumento que le dieron a sus policÃas. Requerirán de la Nación para ello.
Me preocupa que todo esto se banalice y se insista en el chicanaje partidista o de «soy antiK». Eso no resuelve un problema de la gravedad de este. Hay que ser capaz de pensar más allá de la trivialidad. Y creo que a todos nos toca una parte de la responsabilidad de hacerlo. Hay cuestiones que a todos nos toca pensar. Me temo que, entre otras cosas, estamos viendo que el entretejido social ha sido, en gran medida, reemplazado por otro: el que entrelaza el delito (narcotráfico, trata de personas, entre otros), la policÃa, la justicia y la polÃtica.
Los sectores más vulnerables de la sociedad son los candidatos perfectos para cargar con todas las culpas. Es fácil, si tengo trabajo, casa y automóvil, mirar para otro lado cuando se fragmenta a la sociedad en una justicia injusta: a mà no me toca, a otros sà (porque son pobres, son negros, son jóvenes).
También es fácil que uno «que es persona educada» ande en las redes sociales o en los blogs generando más violencia, y más violencia, y más violencia. Pongo entre comillas: una persona realmente educada no harÃa eso, porque si está realmente educada sabrÃa las consecuencias de lo que dice (o escribe). Pero allà estamos, los «educados», llamando a armarse, a matar gente.
En fin. Hoy Verbistky publica una nota densa en datos y análisis, que vale la pena leer:
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-235726-2013-12-15.html
En una de las subnotas habla de qué posibilidades puede tener el gobierno nacional para hallar soluciones que superen la fragmentación provincial sin afectar la federalización provincial de las policÃas.
Saludos.
Esther
PD: creo que también vale la pena echarle un vistazo a este otro artÃculo:
http://tallerlaotra.blogspot.com.ar/2013/12/las-policias-de-la-region-estan.html
Hola Esther
Disfruto de leer tus comentarios en otros artÃculos, creo que ayudan a pensar, a hacernos preguntas que no nos hemos hecho, y a profundizar los análisis.
Y esto de que asusta, y lo distinto que es la policÃa por su vinculación con el barrio, me hizo acordar a cuando era joven y estaba en la facultad, como muchos, luchando contra el gobierno militar y por un mundo mejor. Y a pesar de la represión (estoy hablando en épocas de OnganÃa), y de que tenÃamos que vernosla con la policÃa, también el ejército, etc, dentro de todo yo estaba tranquilo, pues tomando medidas de seguridad, se podÃan capear los temporales. Pero luego, cuando sube Perón y se comienza a dar ese proceso represivo que empezó mucho antes del golpe del 76 y se agudiza a fines del 74/75, la cosa fue distinta, pues entre los estudiantes, habÃa tendencias polÃticas que eran partÃcipes de esa polÃtica y oficiaban -o podÃan oficiar- de parte de la inteligencia de la represión. Y lo mismo pasaba en las fábricas con algunos grupos militantes sindicalistas que no pongo siglas para no herir susceptiblidades y no generalizar, pero quienes vivimos aquellos años fue muy claro (incluso algunos sectores de izquierda jugaron ese papel, no sólo sectores del peronismo).
Para la policia y ffaa era casi imposible identificar quién era quién, pero «adentro» nos conocÃamos todos. Obviamente que como muchos, tuve que abandonar la universidad (y no por andar en algún grupo armado). En fin. Saludos. Fernando
Hola, Fernando, ¡gracias por tus palabras!
He escuchado otras historias como la tuya, y todas son coincidentes; si se compara con lo que se nos vino encima desde mediados de los setenta, la época de OnganÃa y sucesores se vivió con una cierta inocencia, un cierto toque idÃlico; la policÃa reprimÃa pero habÃa un conjunto de reglas que se respetaban. Luego… Luego, como decÃs, vino la violencia desatada sin cuartel a fines del 74/inicios del 75. La represión ya era muy dura antes del golpe de estado. Luego del golpe, la policÃa actuó en consonancia con las fuerzas militares.
Recuerdo anécdotas familiares que llegan hasta los años treinta; ya en aquel momento existÃa una «maldita policÃa» en, por lo menos, la provincia de Buenos Aires. También recuerdo historias familiares de ¿quizás los cincuenta, sesenta? que hablaban de las diferencias económicas entre distintas policÃas; algo asà como que en cuanto salÃas de la provincia de BA y entrabas a Córdoba o a Santa Fe, te paraban, enseguida, en la ruta, policÃas mal vestidos y con alpargatas, que coimeaban para comer. No sé si eran ciertas o no estas historias, sólo que las escuché como esas historias que pasan de generación en generación.
Lo que me parece cierto es que en general la policÃa es una deuda pendiente de estos treinta años de democracia, aunque los problemas asociados con ella vienen desde mucho antes.
Saludos.
Esther
estimada:
en su época el peronismo no dió
los mejores ejemplos en el ejercicio del poder de policÃa
http://rib-moregeometrico.blogspot.com.ar/2013/12/poder-de-policia.html
borlenghi, lopez rega … milani ???
saludos
Rib, tenés razón, por supuesto. Tampoco ahora el peronismo, como genérico, está dando los mejores ejemplos. Eso tampoco le quita responsabilidad a otros partidos, por lo menos a todos los que han tenido o tienen responsabilidades a niveles provincial o nacional.
Te agradezco los links, sobre todo el pdf sobre «el poder de policÃa», que estoy leyendo.
Otros links muestran justamente las fallas polÃticas: cada uno intenta deslindar esa responsabilidad de la que hablaba antes echándole la culpa al otro.
Saludos.
Esther
interesante tu aporte,ESTHER,como siempre.Esto incluye tus citas.Si duda,a la educacion hay que pensarla de otra manera.La persona educada»de verdad»no se deja llevar por los medios tecnologicos que la bombardean porque tiene la fortaleza y el criterio suficientes como para filtrar la informacion.En mi ciudad hay tranquilidad pero en el tiempo nefasto de la dictadura del 75 la primer denuncia por solicitada de un abogado local sobre como funciona la maldita policia bonaerense.Lo apresaron y liberaron para fusilarlo delante de su esposa,que lo habia ido a buscar…
Estoy de acuerdo, Isabel. La educación no pasa por aceptar cualquier información y/o conclusiones, sino por adquirir criterios, y eso cada vez es más importante con ese bien real bombardeo del que hablás.
La historia que contás… esas son las cosas que duelen y entristecen; las que muestran la realidad sin tapujos. Desmontar tanto poder impune… sà que es difÃcil, pero si no se desmonta somos rehenes, aunque creamos ser libres.
Saludos.
Esther
Sin ser experto en cuestiones legales me parece que es mas adecuado el término de amotinamiento que el de sedición para calificar las recientes actitudes de algunas policÃas provinciales.
En cuanto a los bloqueos de ruta protagonizados por «el campo» hace un lustro, junto con su apoyatura polÃtica y mediática no puedo menos que coincidir con Silenoz en la calificación de golpista.
Naturalmente cada cual tiene todo el derecho del mundo de verlo con otras ópticas.
aunque la policia no fuera «golpista»sino simplemente hambrienta detras de ella resulta claro que algun grupo social busca que el gobierno se vaya.