Cuando uno se va de mambo…

Se torna ridículo, deviene gracioso. Los «grandes» analistas políticos de la derecha mediática le dan vueltas al asunto y no se lo explican. Resulta ser que Cristina Fernández y Néstor Kirchner están avanzando fuertemente en las encuestas (ella bastante más que él, por suerte), y nadie puede explicarlo. Están un poco desconcertados, siendo que hace un año atrás el tiempo lo ocupaban en imaginar como repartirían los pedazos de torta que dejaría el kirchnerismo (que cosa esa, que puedan imaginar como repartir lo que va a quedar; en 2003, casi no había lugar de donde rascar).

Solamente Beatriz Sarlo intentó un eufemismo, que en realidad tenía la misma intención de siempre. O sea, decir que todo se debe al supuesto clientelismo, solo que esta vez optó, Sarlo, por no condenarlo, sino -según sus propias palabras- intentar «comprenderlo». Flojísimo. Llama la atención como no se hacen cargo de la parte que les toca, y pretenden -en su mayoría- culpar de todo al sector dirigencial de la oposición. «Porque se dividen» (¿por qué estarían obligados a unirse?, sería una buena pregunta para hacerles). «Porque no acuerdan un programa de gobierno común» (¿programa de gobierno en «la» oposición?).

¿De verdad piensan que todo se debe, simplemente, a que se dividen los opositores? Piensen. Un poquito, nomás. Vamos, que se puede. Igual de divididos y con la misma carencia de propuestas fueron a las elecciones de 2009, y sin embargo ganaron (ahí nomás, pero ganaron). A ver, va una ayudita: Exageración, ¿les suena? ¿No creen que se les fue la mano un poquito con los embates al Gobierno Nacional, y muchos cayeron en la cuenta de que tanto ensañamiento podía tener segundas intenciones, como advertía el kirchnerismo? ¿O que se fueron de mambo con los anuncios de catástrofes no ocurridas, y entonces, siendo que el Gobierno optó por plantear un duelo de relatos, el de ustedes cayó en desgracia por tanto Apocalipsis fallido, y encima, ante un 2010 que viene bien de números alguien pensó «me han estado engañando? ¿Se durmieron en los laureles porque creyeron que esto ya estaba listo, acaso?

Si un lector de Perfil.com lee «Por qué fracasó la mediación K» para solucionar la disputa entre Colombia y Venezuela -cuando la gestión ni siquiera había comenzado-, ¿que creen que siente cuando después ve al Secretario General de UNASUR anunciando que los países en pugna finalmente relanzaban sus relaciones diplomáticas? Si un seguidor de Alfredo Leuco le oye decir que nunca hubo menos libertad de prensa en democracia que en la era K, y después ve que la mayoría de lo que se ve, lee y escucha es una manada de lobos aullando tranquilamente a todo volumen contra el Gobierno, y con una saña como pocas veces se vio en la historia reciente, ¿no piensan que puede haber notado la distancia entre los hechos y los análisis que se hacen de ellos?

¿Y Morales Solá anunciando un muerto que no hubo? ¿Y las supuestas amenazas y/o escraches a periodistas? ¿Y aquello de que se acabarían las reservas del Banco Central si se usaban para pagar deuda externa? ¿Y Bonelli y Santillán anunciando una «caída estrepitosa” en la producción de automóviles para 2009, que finalmente se convirtió en récord de ventas? ¿Y el aislamiento internacional? ¿Y la leche, carne, pan, trigo, alfajores Milka, caramelos Sugus y gomitas Yummi que, supuestamente, habría que importar? ¿No bastaba con criticar, qué falta les hacía jugar tan a fondo, pintando un caos que en verdad no existe? Porque acá se habló de la necesidad de acabar con el régimen K ya que este había convertido al país en un infierno. Da la sensación que no es, al menos, tan así. Y que son varios los que se están dando cuenta.

About Pablo D

Abogado laboralista. Apasionado por la historia y la economía, en especial, desde luego, la de la República Argentina.

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6 Comments on “Cuando uno se va de mambo…”

  1. Finalmente!!! cuantas cosas han quedado en el camino. cuantas facturas está ahora pasando Clarín a los diputados y senadores (el poder legislativo!!!) por los servicios prestados antes del 28 de junio!!!

  2. Los políticos opositores siguieron la tónica impuesta por los medios concentrados. Pero a la vista de los hechos y sobre todo de los resultados de los análisis y las conclusiones apocalíticas, la realidad demostró no ser tan mala como se diagnosticó en algun tiempo. Un problema concomitante a tal fracaso (se me ocurre) resulta ser que el escenario del «caos» no es sostenible durante mucho tiempo; es mas, me animo a pensar que toda situación caotica reclama una resolución, un corte, un salida, de lo contrario se cae la idea o mas bien revela la falsedad de la premisa. Asimismo, considero que el escenario de caos permanente conspira contra las aspiraciones mas inmediatas y en algun punto innegociable a mediano plazo, de gran parte de la población: la normalidad. La tesis del caos permanente impide la consumación de lo estable. Y sobre marcos inestables todo resulta mas dificil, por no decir imposible. En definitiva, creo que Aca se demostró no sólo que el caos no era tal, sino que las «cosas buenas» empezaron a brindar sus frutos, de manera que el aislamiento progresivo de los opositores acérrimos no es mas que la consecuencia inevitable de la inviabilidad del caos permanente. Así, mejora la imágen pública de los opositores moderados (Alfonsin) en detrimento de los talibanes (Carrió) porque las promesas mesiánicas nunca llegan y porque, y al fin y al cabo, a nadie le conviene la destrucción de un mundo donde no se vive tan mal.

    1. Totalmente. Lo bueno es que haya pegado la onda de entrar en el duelo de relatos, porque entonces allí se hicieron ostensibles los manejos y desmanejos, operetas y contraoperetas a las que se vio sometido el Gobierno por parte del conglomerado megacorporativo – multimediático desde la 125. Y si la oposición, sobre la base de que, visto que la exageración hizo que un escenario muy favorable para ellos (al 29 de Junio de 2009, día posterior a que Néstor perdiera las elecciones) se transforme ahora en que la chances de triunfar de los Kirchner, lejos de apagarse se revitalizan, pues será el plafond de una oportunidad que no debería dejarse pasar para empezar a racionalizar y ponerle sensatez a los términos en los que se discuten política y gestión en Argentina. Es decir, el abandono de la agitación de fantasmas y el paso a la ne – go – cia – ción, lisa y llanamente un retorno (por fin) de la rosca política entendida en su acepción más pura. En esos términos se inscriben gestos de mediana racionalidad que van apareciendo: «las retenciones las debe fijar el ejecutivo», la negociación que puede aparecer en torno de las facultades delegadas, los pocos esfuerzos de los radicales por contener el elemento contaminante que podría significar tener que convivir con una Carrió en el seno de un hipotético gobierno que pudieran llegar a encabezar en 2011, y hasta el 82 % -porque es forzar un veto que sería muy jodido de sobrellevar, y pega directo en la recuperación de imagen del Gobierno-.

  3. Cuando el lector de Perfil.com lee “Por qué fracasó la mediación K” entre Colombia y Venezuela y ve incluso a la prensa extrangera latinoamericana destacando el rol de la UNASUR en la resolución diplomatica de la disputa, sigue pensando que la «mediación K» fracasó, y que claro, no ves, este viaja en el avion que le pagamos nosotros, y como dice la Mirtha, a mi que me importa Colombia y Venezuela (!), acá hay cosas más urgentes que solucionar, y la inseguridad, y el pais está en la miseria (?), BLA.

    Más allá de que tampoco creo que Nestor usa los calzoncillos arriba de los pantalones y una capa, y que la mediación fue relativamente facil, algo más que un palmoteo de espaldas, porque había un cambio de gobierno en Colombia y que con Uribe hubiera sido prácticamente imposible resolverlo, más allá de todo eso, digo, está la consabida apatía y el pensamiento mágico de que si lo hace el gobierno, debe estar mal, seguro que roban y acá lo que hay que hacer es dejar de robar al menos por dos años.

    No pasa un día sin que me pregunte como cambiar eso, no para ser más condescendientes con este u otro gobierno, qué va, sino para que «la gente» evalúe a sus representantes por lo que realmente hacen o dejan de hacer. Quizá parte de eso sea tener un periodismo más diverso, por eso uno termina confirmando una y otra vez la necesidad y la sabiduría de la ley de medios.

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