Dilema

Nos está obsesionando, parece, el tema de la CABA.

Resulta que el kirchnerismo tiene ganas de gobernar la ciudad. Cuenta con candidatos dispuestos a encarar la tarea, y la intención de voto no prevé un escenario demasiado quimérico para la posibilidad de ganar. Digamos, está entre los posibles resultados.

Para ello, empero, deberá pararse al frente de las disconformidades que los vecinos legítimamente manifiestan. Es una condición humanamente muy difundida ésta de pretender mejorar los standares de vida. Y en los niveles socio-económicos medios el inconformismo ante los límites marcados por las condiciones materiales se hace patente en actitudes políticas, o pre-políticas si se quiere. Pero el pedido de «auxilio» a las autoridades ante una adversidad o una insatisfacción se hace visible.

Sin convencer al demandante de que la fuerza política que respalda a determinado candidato puede resolver esas insatisfacciones, las posibilidades de ganar se estrechan.

Así es como se presenta un dilema político que no por permanecer en el «subsuelo» de lo debatido públicamente deja de existir.

Resulta irrisorio, a veces, plantear problemas como los que provocan protestas en los Colegios porteños por las condiciones edilicias. Irrisorio, digo, porque siempre puede aparecer alguien que conozca la realidad de determinada escuela rural en la provincia de Tucumán, por ejemplo, donde la ausencia de sofisticados sistemas anti-incendios no constituye problema ni reclamo alguno, debido a que las urgencias las genera apenas una lluvia y el barro que ésta genera.

Y es un dilema político importante, porque define si realmente los objetivos son los que se declaman.
Tanto la optimización del sistema de extintores automáticos en Almagro como la impermeabilización de un techo o la construcción de un contrapiso en Formosa se hacen con la misma materia prima: la guita.
Que se consigue solamente en el medio de pujas distributivas en las que algunos saldrán más beneficiados que otros.

Aunque sea mucho más complejo el asunto, podríamos reducirlo, a los fines prácticos, a la siguiente ecuación: para mejorar las condiciones infraestructurales de las escuelas del Noroeste, habrá que postergar las obras necesarias para mejorar el tránsito porteño. Porque los recursos ni son infinitos, ni se reproducen fácilmente. Son escasos, y casi nunca alcanzan para nada.

Acá pensamos que en estos 8 años de kirchnerismo se han hecho muchas cosas que son federalismo en serio (no el que reclama el socialismo santafesino cuando dice que su campo aporta más de lo que la provincia recibe de parte del gobierno nacional).
Corrigiendo mínimamente (que de eso se trata) inequidades estructurales que siguen siendo, sin embargo, inmensas. Para cuyo combate, aparte, se debe enfrentar prejuicios de todo tipo que van desde el mencionado concepto mentiroso de federalismo hasta una ideología de difusión internacional como es el ecologismo.

Ganar la ciudad constituye un desafío importante. El de conciliar la intención de resolver los problemas de los vecinos de la CABA (haciendo kilómetros de subte con plata del Tesoro Nacional, por ejemplo) con un  proyecto a nivel nacional (¿existe?) que intente corregir las inequidades estructurales entre las distintas regiones de nuestro país.

11 comentarios en «Dilema»

  1. en serio Mariano crees que hay que optar por una de estas dos opciones?

    que el recurso no es infinito esta claro, pero quiero suponer que el futuro gobierno de la ciudad cuenta con recursos para poner matafuegos en las escuelas y si no los tiene que saque del presupuesto que la misma ciudad tenia asignada a otro tema NO de las escuelas de formosa.

    Si es el gobienro nacional en que se va a encargar creo que tiene guita para ambos casos.

    por supuesto, si HAY QUE ELEGIR (no creo) la prioridad son las zonas mas pobres

    1. Pepe: por supuesto que no es tan lineal. Es un ejemplo, burdo si querés.

      Pero fijate esto: las demandas porteñas principales atañen a seguridad y tránsito.
      Para el primer caso ya discutimos el tema de la policía en otros posteos.
      Para el segundo: subtes, túneles, puentes, soterramiento de ferrocarriles, circunvalación. Obras de infraestructura que la ciudad podría afrontar, pero para las cuales al menos la garantía de Nación para financiarlas sería imprescindible.
      Es guita.

      Qué se yo. Los porteños queremos ir a La Plata a ver a U2 y que no colapse la autopista. El caudal de votantes para ganar una elección en la CABA tiene esas demandas. Que no son fáciles de conciliar con la resolución de otros problemas más urgentes del drama nacional de la inequidad.
      No digo que no haya posibilidad de sintetizar (en este caso, casi excepcional) pero es difícil y sobre todo hay que planteárselo.
      Pero no sé si hay intención real de hacerlo así. No sé.
      Abrazo

      1. Sinceramente Mariano creo que tu post desea, mas que plantear un dilema real, mostrar la frivolidad del electorado porteño. No lo juzgas, claro, pero la idea queda instalada.

        el dilema se puede resover tranquilamente con sentido comun y si, una voluntad politica hacia el federalismo.

      2. Frivolidad?
        Son las demandas materiales acordes al nivel socioeconómico medio.

        Si hasta digo que son legítimas. Está bien que pidan ascensores en los colegios, y wi-fi en las plazas y autopistas más anchas.

        Pero no hay que descontextualizar esas demandas «japonesas» de la realidad «africana» de otros lugares. A los que también, digamos de paso, les vendría bien el wi-fi público.
        Y poner todo en perspectiva para debatirlo.
        Digo, si realmente existe la voluntad de tener un proyecto que genere cambios reales en las inequidades…

        Abrazo

      3. el electorado porteño es frívolo. Le interesa más los glaciares y la posible contaminación del agua para el futuro que la contaminación del río de donde saca el agua que toma hoy.

      4. es frivolo comparado a las necesidades socioeconomicas de otras provincias.

        esto no quiere decir que en la sprovincias sean mas sabios,etc.

  2. ya se que crees que son legitimas, entendi perfectamente lo que quisiste decir.

    igualmente el contraste queda explicitado.

    esta bien, estamos de acuerdo debe haber un debate serio sobre federalismo para mejorar la desigualdad entre recursos de las distintas regiones del pais.

    habria que ver si en tren de elegir prioridades las regiones «africanas» necesitan wi-fi antes que otras cuestiones y no me digas que la-gente-del-interior-tambien-puede-querer-wifi-como-losporteños-y-esta-en-suderecho porque eso esta claro, pero es prioridad?

  3. Obvio que es un dilema falso.

    La Anses duplicó su planta de personal. En general el Estado nacional y la Administración de la Ciudad aumentaron enormemente su planta de personal.

    Garré sacó a la policía de los hospitales y escuelas, pero les pagará igual a los agentes para que no se vean perjudicados. Macri redistribuyó a la gente de la «guardia urbana» no se sabe adónde. Hay 35 empleados por manzana de la Capital, pero solo 6 inspectores de ascensores para 120 mil idem (razón por la cual ya no se inspeccionan).

    No te enojes, Mariano. No hablo solo del gasto en empleados probos, decentes, idóneos, trabajadores, patriotas y sacrificados. También hay un gasto enorme en corrupción, en publicidad y propaganda oficialista a través de infinidad de medios propios, en los «fútboles para todoses», en el disciplinamiento de gobernadores e intendentes, en negocios para los amigos, en subsidios para las empresas de servicios y no para los consumidores, y en intereses de deudas impagables.

    En realidad, si se hace todo eso, es que la plata es mucha y sobra. Dios es argentino y nos dió la soja. Podemos tirar manteca al techo, y de hecho lo estamos haciendo. Eso no quiere decir que alcance para paliar el hambre en el Norte, o arreglar los baños de los hospitales. Ese es otro tema: la gilada nació para sufrir…

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