Disparen contra Fabiana Ríos

Alejandro Freyre y José María Di Bello deberían haberse casado hace un mes en Buenos Aires. Un fallo judicial los había autorizado, pero el alcalde porteño, luego de no apelarlo, decidió desobedecerlo, motivo por el cual la jueza Gabriela Seijas, del fuero contencioso administrativo, pidió a la justicia penal que determine si Macri cometió un delito. Ante esa situación irregular, la pareja decidió cambiar su domicilio a Tierra del Fuego, confiando en que la gobernadora de esta provincia sería respetuosa de la decisión de la justicia.

Y así fue. El casamiento de Freyre y Di Bello no debería haber sido un hecho excepcional, ya que la norma debería ser que la Constitución se cumpla en todo el territorio nacional, no sólo en Tierra del Fuego. No debería ser necesario que las personas se muden a Usuahia para ejercer sus derechos y hacer valer un fallo judicial.

Sin embargo, luego la boda, los mismos que habían conspirado durante años contra los derechos de gays y lesbianas –con una extraña obsesión que resulta difícil de entender– comenzaron una campaña de desinformación y ataques contra la gobernadora. Si los argumentos esgrimidos por este coro rozan en algunos casos el ridículo, las trayectorias antidemocráticas de algunas de sus voces destacadas podrían explicar las verdaderas razones ideológicas de su ensañamiento contra Fabiana Ríos y su obsesiva militancia contra los derechos humanos de las personas homosexuales.

Uno de los primeros en pronunciarse fue el obispo Romanín, quien sostuvo que la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo “cambiaría radicalmente lo que hoy entendemos como familia” e implicaría además “la redefinición del matrimonio”. No es así. El reconocimiento legal de los derechos de las familias formadas por parejas del mismo sexo no cambia lo que es una familia, sino que incluye a familias que hoy están excluidas. La Constitución Nacional garantiza la protección integral de todas las familias, no sólo de las que le gusten al obispo. Tampoco se plantea ninguna redefinición el matrimonio –que seguirá teniendo las mismas características y efectos que hasta ahora–, sino la eliminación las barreras discriminatorias que les impiden a las parejas formadas por personas del mismo sexo contraerlo.

Los obispos católicos llevan más de cien años sin entender la diferencia entre la ley civil y sus dogmas: en 1887, cuando el gobierno de Roca envió al Congreso la ley de matrimonio civil, se opusieron con los mismos argumentos que ahora usan contra el matrimonio entre personas del mismo sexo: decían que “destruiría” la familia –lo mismo dijeron, cien años después, sobre la ley de divorcio– y que los matrimonios civiles serían “falsos matrimonios”, porque los únicos válidos eran los celebrados por los curas. Al igual que Alex y José ahora, varias parejas formadas por personas no católicas habían recurrido entonces a la justicia porque querían casarse y la legislación de la época no se los permitía. Fue el caso de Benancio Perdía y Josefa Pando, que eran bautistas y querían casarse por civil. La ley finalmente se aprobó y un obispo de entonces llegó a decir que era “una obra maestra de la sabiduría satánica”, culpa de “la gran prostituta de la historia, que fue la Revolución Francesa”.

Pero el más significativo de los argumentos del obispo Romanín contra el matrimonio de Alex y José fue advertir que “los niños crecerán pensando que esta conducta homosexual es natural”. Tiene razón: los niños de las generaciones venideras crecerán sabiendo que homosexuales y heterosexuales tienen la misma dignidad y merecen el mismo respeto y los mismos derechos, y que ni unos ni otros son más o menos normales o “naturales”, ni mejores ni peores. En la década del ’60, en Estados Unidos, quienes se oponían a los matrimonios interraciales argumentaban que Dios había puesto a negros y blancos en continentes diferentes para que no se juntaran. También decían que los negros eran “naturalmente” inferiores. Por suerte, los niños de hoy crecen sabiendo que el racismo es un crimen y que ni Dios ni la naturaleza tienen la culpa de que algunas personas estén enfermas de odio.

En la misma línea de Romanín, la UCA acusó a la gobernadora Ríos de cometer “una maniobra jurídico-política en fraude a la ley argentina vigente, que establece clara e imperativamente que el matrimonio es la unión estable y permanente entre un hombre y una mujer (art. 172 del Código Civil), con el fin de fundar una familia y abierta al don de la transmisión de la vida”. Todo mentira. En primer lugar, lo que hizo la gobernadora fue acatar un fallo judicial que había declarado la inconstitucionalidad de los arts. 172 y 188 del CC y autorizado a Freyre y Di Bello a casarse, de modo que citar uno de esos artículos para acusar a la gobernadora de violar la ley es no entender cómo funciona el control de constitucionalidad de las leyes en una república. En segundo lugar, el art. 172 no define lo que el matrimonio sea, sino que establece formalidades protocolares para su celebración. En tercer lugar, ni ese artículo ni ningún otro del código establece que la finalidad del matrimonio sea la procreación, como insistentemente afirma la iglesia católica. Si así fuera, no podrían casarse las personas estériles, ni los ancianos, ni los que por una u otra razón deciden no tener hijos.

Argumentos similares a los de la UCA fueron usados por el presidente de la Corporación de Abogados Católicos, Eduardo Sambrizzi, una de las voces estables del coro antigay. Sin explicar por qué, Sambrizzi sentenció que el matrimonio de Alex y José María era “nulo” y lo calificó como “un show”.

Además de actuar como vocero habitual de la mencionada “Corporación”, Sambrizzi pertenece al autodenominado Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires, una pequeña entidad entre cuyos “socios honorarios” se encuentran José Alfredo Martínez de Hoz (h), Eugenio Aramburu (h) y Roberto Durrieu, ex presidente del grupo, quien fuera secretario de Justicia de la dictadura de Videla. También son socios de este “Colegio” los abogados de Astiz y Etchecolatz y otros defensores de militares que están presos o bajo proceso por torturas, asesinatos y robo de bebés. La “Corporación” y el “Colegio” suelen actuar juntos cada vez que se trata de oponerse a los derechos de los gays o a los juicios contra los represores. De hecho, el presidente de la Corporación, Eduardo Bieule, integra un grupo que participa de las marchas de Cecilia Pando. Los recursos judiciales contra el matrimonio gay fueron promovidos por Sambrizzi y otros abogados de estos grupos, que actuaron conjuntamente con el letrado Pedro Andereggen, quien tuvo su minuto de fama años atrás al promover la censura contra una exposición del artista plástico León Ferrari. En aquella movida, Andereggen hizo causa común con la agrupación “Custodia”, un grupo violento liderado por los dueños de una librería que vende bibliografía fascista. Los “custodios” firmaban las convocatorias a las protestas contra Ferrari junto al director de la revista Cabildo, en cuyo blog se pueden encontrar fotos del Benito Mussolini y Francisco Franco, junto a varios textos antisemitas.

Pero el que más lejos fue en su ataque contra la gobernadora Ríos fue el presidente del Colegio Público de Abogados de la Capital Federal, Jorge Rizzo, quien le pidió –no formalmente, sino de la boca para afuera– un juicio político. Pese a su condición de presidente del Colegio Público, Rizzo aclaró que hablaba a título personal. Destacados miembros de la entidad, como el constitucionalista Daniel Sabsay, habían respaldado públicamente la decisión de la gobernadora. También debe haber sido a título personal que, dos años atrás, Rizzo le hizo el saludo nazi en una asamblea de la entidad a un abogado judío, que lo denunció por ello ante el INADI.

Es probable que, en unos años, nadie recuerde a estos personajes. Pero cuando los libros de historia hablen de estos años, los niños del futuro, tal como le preocupa a Romanín, no entenderán por qué en esta época se les negaba a gays y lesbianas el derecho a casarse, como hoy no entendemos por qué hubo una época en que las mujeres no podían votar o los negros, en algunos países, no podían comer en los mismos restaurantes que los blancos. Y habrá seguramente una página en esos libros del futuro dedicada a una gobernadora progresista que, en el fin del mundo, el principio de todo, fue fiel a sus principios y ayudó a que el país diera un paso adelante en el respeto a la dignidad y los derechos de sus habitantes.

About bruno.bimbi

Bruno Bimbi nació en Buenos Aires en 1978. Es periodista, profesor de portugués y estudiante de la maestría en Letras en la Pontifícia Universidade Católica do Rio de Janeiro. Trabajó en los diarios Página/12 y Crítica de la Argentina; en este último realizó durante dos años la sección “El Placard”, dedicada a la diversidad sexual. También colaboró con Tiempo Argentino y las revistas Imperio G, Veintitrés y Newsweek Argentina, entre otros medios. Es activista de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans, de la que fue secretario de Prensa y Relaciones Institucionales. Escribió junto a dos abogados el texto de los recursos de amparo por los que varias parejas del mismo sexo consiguieron casarse por fallos judiciales y otras dos llegaron a la Corte Suprema de Justicia y fue uno de los responsables de la estrategia que llevó a la conquista del matrimonio igualitario en la Argentina.

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48 Comments on “Disparen contra Fabiana Ríos”

  1. Si, comparto con charlie. Muy bueno eso de comparar la reacción de la iglesia en la epoca de Roca. Hoy los ultracatolicos son «roquistas», pensar que antes eran enemigos. Quiza dentro de un siglo defiendan la pluralidad familiar, quizá.

  2. Hay dos libros muy interesantes para ver esa relación. Uno se llama «Sí, quiero. Historias y anécdotas del matrimonio en la Argentina», de Arnaldo Calclini y el otro «Matrimonio civil y divorcio», de Héctor Recalde. Ninguno de los dos tiene nada que ver con el matrimonio gay e inclusive Canclini es pastor evangélico y supongo, aunque no lo sé, que estaría en contra. Pero cuentan la historia de la sanción de la ley de matrimonio civil y los paralelos son impresionantes. Varias acciones judiciales (en la época no existía el concepto de «recurso de amparo») de parejas heterosexuales no católicas que se querían casar y no podían, el debate en el Congreso, las declaraciones de los obispos, que salieron con los tacones de punta, la ruptura de relaciones diplomáticas con el Vaticano, etc. Los argumentos eran demasiado parecidos a los de hoy. Otro debate en el que la similitud de los argumentos es sorprendente es el de los matrimonios interraciales en Estados Unidos, hasta el fallo Loving vs. Virginia de la Suprema Corte.

  3. Claramente la Iglesia está más preocupada en frustrar la conquista de derechos civiles de algunas personas antes que se hable de que el tercero de la Iglesia Catolica Argentina fue condenado hace una semana a 8 años de prisión por abuso sexual.

    1. la iglesia se opone a las relaciones sexuales consentidas entre adultos del mismo sexo. ahora, cuando uno de los dos no es adulto y el otro es cura, su postura cambia…

      1. ah, sí? entonces por qué se la pasan todo el tiempo rompiendo las pelotas contra los derechos de las parejas homosexuales, obsesionados con eso, como si jodernos la vida fuera la única cosa que les importa en el mundo y, mientras tanto, frente a los curas abusadores de menores la respuesta es el silencio absoluto y la complicidad? decime, qué dijo bergoglio sobre el padre grassi? sobre storni? dijo algo? les molesta nuestra sexualidad, que es una sexualidad consentida entre personas adultas, les molesta nuestro amor, les molestan nuestras familias, les molesta que seamos felices, pero no les molesta que un cura viole pibitos de 12, 13 o 15 años?

  4. muy bueno el articulo, seria interesante que estos abogados y los diputados y senadores que se oponen a la ley, se ocupen de cosas mas importantes, que hagan porpuestas que sumen, no que resten, en campos como salud, seguridad, educacion, empleo en blanco, y otras tantas cosas que estan pendientes y que son mas importantes.

    yo me sumo a todo esto y en febrero, apenas termina la feria judicial presentare un amparo ante la justicia de mendoza.

    por otra parte seria bueno emprender una campaña masiva por la web y por los medios en defensa de la gorbenadora.

  5. Excelente!
    Que bueno es poder leer que una persona instruida y con sólidos argumentos explique esta situación.
    Mas allá de todo, esto es un tema de RESPETO.
    No puedo creer como hay gente que cree en Dios y hace caso omiso a lo que dice la Biblia: «ama a tu prójimo como a ti mismo».

    Es vergonzoso que la iglesia católica se oponga al amor. Es vergonzoso que la iglesia católica DISCRIMINE.

    TODOS SOMOS IGUALES.
    Todos debemos tener los mismos derechos.
    Es tan simple como eso.

    Que triste es ver que en el siglo XXI siga habiendo creyentes racistas y llenos de odio.

  6. Hace unos días leí en algún medio importante (no me acuerdo cual, pero ahora lo busco) una abogada que decía que en Argentina el matrimonio se entiende como la unión entre un hombre y una mujer con el fin de procrear para formar una familia. Una mentira increíble, porque eso no figura en algún lado, más que en algún manual de derecho civil de algún autor trasnochado.

    El único punto dudoso sobre esta cuestión es un párrafo del art. 188 del C. Civil que dice: «En el acto de la celebración del matrimonio, el oficial público leerá a los futuros esposos los artículos 198, 199 y 200 de este Código, recibiendo de cada uno de ellos, uno después del otro, la declaración de que quieren respectivamente tomarse por marido y mujer, y pronunciará en nombre de la ley que quedan unidos en matrimonio.»

    Fuera de eso, la afirmación de esta abogada es una mentira evidente; sin embargo, el medio en cuestión sólo la reproducía y no hacía ningún comentario al respecto. O el periodista era muy incompetente, o había una clara intención detrás de eso.

    1. Bueno, antes de acusar a la abogada deberias (i) Buscar el significado etimologico de la palabra matrimonio y (ii) revisar de donde viene el concepto: a nosotros nos llega de la antigua Roma donde todas las fuentes coinciden (aunque le duela a Bimbi) con que el matrimonio es la union entre hombre y mujer.
      Por supuesto, los tiempos cambian y las definiciones pueden que tambien… pero eso no la convierte en mentirosa.

      1. Francisco, te hago algunas preguntas: ¿tu salario lo cobrás en sal? ¿para recibir ese salario, trabajás? ¿y en el trabajo, te torturan amarrado a tres maderos? ¿no? ¿en serio? ¿pero no sabías que trabajo viene de tripaliare, es decir, torturar mediante el tripaliu, tres palos? ¿estás de acuerdo conque una madre tenga la patria potestad de sus hijos? ¿pero cómo, no sabías que etimológicamente, patria potestad viene de pater, porque antes sólo el padre la tenía? ¿y el patrimonio? ¿cómo es eso de que las mujeres tengan patrimonio si es exclusivo del pater familias? ah, y en tu casa, ¿tienen esclavos? ¿son parte de la familia? ¿no? ¿pero no sabías que familia viene de famulus, que significa esclavo o sirviente? ay, Francisco, Francisco, fijate en la etimología de las palabras…

      2. francisco.

        no le contestaste a bruno ni sobre la posición de la iglesia frente a los abusos y violaciones de menores por parte de sus autoridades, ni sobre la etimología de las palabras.

        ahora te voy a ayudar a buscar en internet todas las parrafadas de Bergoglio sobre los abusos perpetrados por los vicarios del señor en la tierra y te mando el libro de menéndes pidal para que encuentres bonitas etimologías que justifiquen la exclusión de los homosexuales del derecho al matrimonio.

        yo fumo porro y tomo merca. en una de esas me mostrás cuál es la etimología que justifica que no pueda tener ese derecho sin esconderme de la ley.

  7. Muy buen artículo Bruno, y muy buena investigación sobre quiénes son estos abogados que se oponen. También es interesante mencionar como sale en pagina/12 de hoy que el Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires tiene sólo 1500 afiliados y que es la entidad menos representativa. El otro Colegio Público de Abogados de la Capital Federal tiene 50.000 afiliados y la mayoría no comparten la opinión de Rizzo.
    Me llama la atención que no te publiquen más en Crítica Digital, la última nota que te publicaron es «adolescencias robadas» o me equivoco?
    Y en cambio publicaron esa encuesta tremenda de Poliarquía, y las opiniones de los curas. Cambió de línea política el diario?

    Que vergüenza!

    1. el Colegio de Abogados de la Ciudad es un club de amigos, muy parecido al jockey club. Matricularse en el Colegio PUBLICO de abogados es obligatorio y relativamente reciente.

  8. EXCELENTE!!!!! Me gustaría que la Iglesia atacara con este mismo vigor a los curas pederasta que protege. Por cierto, no podría el INADI actuar en contra de la discriminación de este abominable grupo de Abogados?

  9. Bruno mira que dice el diario La Nueva Provincia, aquel que hacia sus crucigramas en forma de svastica:

    Luego de mucho batallar contra lo que ellos llaman prejuicio y otros llaman orden natural, la pareja de homosexuales a la que una orden judicial había impedido casarse en la Capital Federal se salió con la suya en Ushuaia.
    Como héroes que regresaron de librar algún épico combate, no bien aterrizados en la ciudad que había frustrado su primer intento, fueron recibidos vivados y televisados, mientras el periodismo les preguntaba acerca de sus proyectos.
    Figura entre estos últimos, al parecer y por lo que respondieron ambos hombres de la pareja, el de cobrarse represalia no sólo contra quienes ponen reparos a su pasión amorosa en el futuro, sino también contra quienes hayan estorbado la legalización de ésta en el pasado.
    Así, médicos que se opusieron perderán sus matrículas si las acciones legales prosperan; jueces que invocaron la Constitución Nacional para rechazar el maridaje entre dos varones deberán ser desaforados; y ni qué hablar de los abogados que rehusaron asesorarles o de los psicólogos que no hayan embestido con el debido ardor contra «las mentes enfermas» de sus detractores.
    En otras palabras, no les basta con la tolerancia que siempre reclamaron. Ahora van por la revancha.

    1. Borré mi propio comentario porque había sido un error. Entendí que el texto que había posteado Sindioses era algo que decía él y nada que ver, es una cita del diario fascista La Nueva Provincia. Pido disculpas.

  10. Excelente, impecable, bien escrito, bien fundamentado. Lo colgué en mi pág y lo mandaré por cadena de mails.
    …»Con una extraña obsesión que resulta extraño entender»…¡jaja! obra maestra de la ironía. Sos un grosso Bimbi, sabelo.
    Un beso

  11. Muy bueno el artículo Bruno. Aunque no tiene tanto que ver con este post, aprovecho para consultar tu opinión sobre un tema emparentado.
    En cuanto a las adopciones de parejas homosexuales, escuché muchas veces, de parte de las parejas que quieren adoptar, el siguiente argumento: “los niños adoptados tienen las mismas chances de ser homosexuales que los de una pareja heterosexual”. La verdad esto no me parece cierto, entre los hijos de hinchas de Boca, la proporción de hinchas de Boca sube (no sé cuánto, pero seguro sube), entre los médicos, la proporción de hijos médicos sube, así en montones de cosas, incluso hasta en rasgos de personalidad. Es obvio que los padres influencian un poco las conductas de sus hijos. Naturalmente esto no quiere decir que los condicionen, pero sí que “empujan un poco hacia un lado”. Yo estoy a favor de la adopción de chicos por parte de las parejas homosexuales, pero me parecería mejor el argumento: “sí, seguramente si el 5% de los hijos de heterosexuales termina siendo homosexual, entre los adoptados por parejas homosexuales esa cifra ascenderá al 10 o al 15%. ¿Y? ¿Cuál es el problema? ¿O acaso no son conductas completamente equiparables? ¿Impedirían la adopción a padres hinchas de Racing porque ese chico tiene más chances de ser hincha de Racing?»
    Entiendo que socialmente este argumento es más complejo de ser completamente aceptado, pero ¿no está más acorde con la verdadera igualdad de derechos? ¿No es de algún modo una concesión tener que decir algo que no suena del todo creíble para apoyar el reclamo?
    Bueno, simplemente quería conocer tu opinión sobre el tema, saludos.

    1. Sergio, es muy interesante lo que me preguntas pero, a la vez, bastante complejo, así que divido la respuesta en partes, para ser lo más claro posible dentro de lo que puedo saber:

      1) Ser homosexual no es ni mejor ni peor que ser heterosexual, del mismo modo que ser blanco no es ni mejor ni peor que ser negro, de modo que si el porcentaje de hijos criados por parejas homosexuales que resultara luego ser homosexual fuera mayor al porcentaje que se da entre los hijos de parejas heterosexuales, eso no debería ser un argumento válido en contra.

      2) No obstante lo anterior, hay cientos de estudios, porque hay varios países donde esto está legislado hace muchos años, y todos coinciden en que el porcentaje es estadísticamente el mismo.

      3) Lo anterior tiene que ver conque no hay ninguna relación entra la orientación sexual de una persona y la orientación sexual de sus padres o la manera en que sea criado un chico. Vos planteás como ejemplo que la proporción de hinchas de boca entre hijos de hinchas de boca, o de médicos entre hijos de médicos es mayor. Claro, pero eso es porque el cuadro del que uno es hincha o la carrera que uno va a elegir se elige. La orientación sexual no se elige, es la que es. Del mismo modo que no se elige el color de piel. Y los que tratan de cambiarla, a través de esas sectas tipo Éxodus que dicen que transforman a los gays en heterosexuales, terminan más o menos igual que Michael Jackson después de que se hizo todos esos tratamientos para hacerse blanco.

      4) La creencia de que los hijos van a copiar la orientación sexual de sus padres no tiene asidero científico. Si así fuera, los hijos de padre y madre heterosexuales no podríamos ser gays, y la inmensa mayoría de los gays tuvimos papá y mamá hétero. La orientación sexual no se elige ni se copia ni se imita. Es parte de la biodiversidad y es la que nos toca en suerte. Y como las demás cosas que tienen que ver con nuestra biodiversidad, no nos hace mejores ni peores, ni más ni menos normales. Hay una gran confusión entre «normalidad» y «mayoría». En el pasado, decían que los zurdos (de la mano, no de ideas) eran anormales y los obligaban a escribir con la mano derecha, con terribles castigos físicos en la escuela. Y el resultado era que seguían siendo zurdos. Y eso no tiene nada de malo. Los zurdos escriben tan bien con la mano izquierda como los diestros con la derecha. Y después están los ambidiestros, que vendrían a ser como los bisexuales ja

      5) En síntesis, no hay ninguna relación entre una cosa y la otra.

      6) No obstante lo anterior, lamentablemente, es un tema que causa muchos prejuicios, inclusive entre las personas gays. Conozco el caso de una mamá lesbiana que tuvo a su hijo en una relación heterosexual, luego salió del armario, se divorció, formó una pareja con otra mujer y su hijo eligió vivir con ella (tenía edad para elegir). Y poco después su hijo, que era gay, salió del armario. Y a ella al principio le dio mucho miedo, porque todos iban a decir que era gay por influencia suya. En realidad, supongo que el pibe habrá elegido vivir con ella y no con el padre, entre otras cosas, porque era gay, y habrá sentido que con su madre y su pareja todo iba a ser más fácil. Pero hay tantos hijos gays de padres gays como hijos gays de padres hétero. En uno y otro caso, son minoría. La proporción es la misma.

      7) Ahora bien, nada de esto tiene relación con el debate sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo. Ninguna ley prohíbe la adopción a las personas homosexuales, estén solas o en pareja, ni tampoco les prohíbe procrear –muchas lesbianas, por ejemplo, lo hacen mediante fertilización asistida– de modo que ya hay cientos de niños con dos mamás o dos papás. Lo que una persona homosexual no puede hacer, por no poder contraer matrimonio, es co-adoptar con su pareja, lo cual no significa que no pueda convivir con el niño o niña y su pareja en el mismo hogar: esas familias ya existen. Sin embargo, esos niños son legalmente hijos de uno/a solo/a de sus padres o madres. Su otro papá, o su otra mamá, no puede ir a buscarlos a la escuela, autorizar una operación de urgencia en un hospital o inscribirlos en la obra social y los niños no pueden heredarlo/a, ni reclamarle alimentos o pedir un régimen de visitas en caso de separación. Eso es lo que la reforma de la ley va a cambiar: que todos los chicos tengan los mismos derechos.

      8) Es decir que lo que cambiará con la ley de matrimonio entre personas del mismo sexo no es que haya chicos adoptados por parejas de gays o lesbianas: ya los hay! Lo que va a cambiar es que esos pibes tengan obra social, que tengan derecho a herencia, que en caso de separación de los padres o madres puedan reclamar alimentos y tener un régimen de visitas, etc. Es decir, que esos pibes tengan los mismos derechos que los demás pibes y que sus vínculos filiales tengan el mismo reconocimiento que los de los demás, que dejen de ser kelpers como sus padres. Eso es lo que está en discusión y no otra cosa.

      Abrazo.

      1. Gracias por la extensa respuesta Bruno. Entiendo tu posición, de todas maneras me cuesta asimilar la comparación entre una elección sexual y el color de piel, por ejemplo. La elección sexual implica deseo y luego conducta, actos. La piel viene como viene. No se trata de una opinión que yo tenga específicamente sobre el tema sexual, sino sobre cualquier conducta humana. El ejemplo que das sobre los zurdos me gusta más, el deseo parece difuso allí, pero concretamente uno termina eligiendo escribir con una mano y no con la otra, agarrar los cubiertos de un modo determinado, etc. Y justamente lo que planteás sobre los ambidextros y los bisexuales para mi desmiente un poco que las cosas sean tan tajantes. Evidentemente hay bisexuales más inclinados a lo hetero y bisexuales más inclinados a lo homo, y realmente no puedo creer que todo eso venga como una marca de nacimiento, allí tiene que haber influencias de las experiencias, las vivencias mejores y peores, etc. Entre esas influencias podrían contarse las de los padres. Es comparable a los ambidextros, tal vez a un zurdo o a un derecho muy definidos, no haya modo de cambiarlos a través de la educación, sin embargo a un ambidextro sus aprendizajes los influyen mucho más, porque sus posibilidades estaban más «abiertas», por decirlo de alguna manera.
        Es cierto que con el ejemplo que me contás de la madre lesbiana, me hiciste pensar en algo que no se me había ocurrido, es posible que los padres gays estén predispuestos a asegurarse no tener ningún tipo de influencia en que luego sus hijos sean gays y eso provocaría un efecto incluso inverso al que yo refería. Lo que me parece difícil de creer es que en la elección sexual no influyan las vivencias sino una especie de determinación previa, al menos no encaja mucho con mi manera de ver las experiencias humanas en general. Obviamente no hablo de ninguna manera de una simple copia de las conductas sexuales de los padres, sino en la influencia de muchos factores diversos en los que se cuentan también, las experiencias paternas, lo que se vive dentro de la familia en la infancia, etc.
        Igual sé que esto no tiene que ver con el matrimonio homosexual y que me fuí de tema, un abrazo.

      2. Esta es una de las cosas que nos cuestan más explicar, porque está tan arraigada en el sentido común de la mayoría que no se entiende: no es una elección. Nadie elige su orientación sexual.
        Supongo por lo que decís que sos heterosexual. ¿En qué momento elegiste serlo? ¿Alguna vez te planteaste ambas posibilidades y escogiste una? ¿O desde chico te calentaron las tetas y los culos de las minas? Bueno, es igual. Desde siempre uno siente una atracción que al principio, como les pasa a los heterosexuales, es menos «sexual» y que en la adolescencia, con las hormonas explotando, se hace más intensa. No lo elegís, es lo que sentís y no hay un momento, una decisión, una posibilidad de optar. O te calientan los tipos o te calientan las minas, o te enamorás de los tipos o te enamorás de las minas. Listo.
        Lo que pasa es que como el mundo tal como existe hoy en la mayoría de nuestras sociedades está preparado para ser habitado por heterosexuales, los heterosexuales ni se dan cuenta. Simplemente hacen lo que se espera que hagan, que coincide con lo que quieren hacer. No hay contradicción entre sus sentimientos y emociones y las expectativas de los demás. Cuando sos pibe, estás en la escuela y te gusta una compañerita, eso no te alarma ni alarma a nadie, no tenés motivos para sentirte amenazado por eso. Se lo contás a tus amigos, lo expresás abiertamente, lo saben tus viejos, y cuando sos adolescente, te ponés de novio, o salís de levante, etc. Y vivís todo eso con la misma naturalidad que comer, dormir o vestirte todas las mañanas. La señalización del mundo es heterosexual.
        En cambio, cuando sos pibe y te gusta un compañerito, al principio no tenés idea de qué es eso que estás sintiendo, porque contradice todo lo que todo el mundo te explicó que iba (y debía) suceder. Entonces, lo más común es negarlo. Y te puedo asegurar que funciona. Te descubrís mirando a un pibe y te convencés a vos mismo de que estabas mirándole la remera, que era muy linda. Te ponés celoso de tu mejor amigo, «admirás» a los chicos que, si fueran chicas, dirías que te gustan, etc. Y te declarás enamorado de la chica más linda de la escuela, no porque realmente te atraiga, sino porque entendés que eso es lo que se supone que debería pasar. Hasta que un día todo eso se va al carajo y te das cuenta. Dependiendo del grado de apoyo que imagines que podés tener de tu entorno (familia, amigos, barrio, etc), es más fácil o más difícil, más lento o más rápido, pero inexorablemente termina ocurriendo. Y ahí «salís del armario», primero que nada con vos mismo, después, en algún momento, con los demás. Lo que elgís es eso: salir del armario y hacer tu vida. Lo que elegís es que te chupe un huevo, o no, pero bancártelo, las pelotudeces que piensen los demás. Lo que elegís es bancarte a vos mismo, darte cuenta que sos tan normal como el resto y que no tenés nada de malo y vivir tu vida. Eso se elige y es lo más difícil. Pero que te gusten los varones o las mujeres no se elige. Del mismo modo que vos nunca lo elegiste, yo tampoco. Somos lo que somos y parte de la naturaleza humana (y de varias especies animales) es esa diversidad.
        Si el mundo no estuviera diseñado para los heterosexuales sino para todos, los pibes que en quinto grado se dan cuenta de que les gusta un compañerito no lo vivirían como algo incomprensible e imposible, no se lo negarían a sí mismos, no se sentirían por eso sucios ni feos ni malos ni deformes. Simplemente actuarían igual que los pibes que en quinto grado se dan cuenta de que les gusta una compañerita. Y todo seguiría su curso normalmente. Y nuestras vidas serían iguales a las de ustedes, con sus defectos y virtudes, sus alegrías y sus tristezas, pero sin que nuestra orientación sexual las haga excepcionales o «diferentes». Y a nadie se le ocurriría pensar que «elegimos» ser diferentes, porque esa diferencia no tendría la importancia que le asignamos ahora.
        Los prejuicios sobre la diversidad de la naturaleza humana funcionan siempre más o menos igual. Hay determinadas cosas que, por distintas razones históricas, sociales o culturales marcan diferencias que a su vez establecen relaciones de poder o de desigualdad. El color de los ojos o de los cabellos nunca distinguió seres humanos o los clasificó de la misma manera que el color de la piel. Para el color de los ojos ni siquiera hay nombres, como para el de la piel (negro, blanco) o los cabellos (rubio, castaño, morocho, pelirrojo). ¿Y qué cuestión «natural» u «obvia» hace que el color de la piel deba ser una característica más importante que el color de los ojos o del pelo? Ninguna. Pero por razones históricas (la dominación de unos pueblos sobre otros, la esclavitud como forma de producción económica, etc), el color de la piel ha clasificado seres humanos a lo largo de la historia y el color de los ojos o de los cabellos no. Del mismo modo, por distintos tabúes y prejuicios que se relacionan con religiones o tradiciones instauradas en distintas épocas y por razones económicas que tienen que ver con el modelo de familia reproductiva y con el varón como jefe, la orientación sexual ha clasificado a las personas y establecido relaciones de opresión, desigualdad, persecución, etc. Pero todo eso es cultural, social, no natural. Lo que sí es natural es que a algunos nos gustan los varones y a otros las mujeres. Ha sido así en todas las épocas y en todas las culturas en una proporción más o menos estable en todas las partes del mundo, porque es parte de la biodiversidad.
        Mi hermano era heterosexual y fue criado por los mismos padres, en la misma casa, etc. No tiene nada que ver.
        Y esto sí tiene mucho que ver con el matrimonio homosexual. Nosotros no luchamos por casarnos, solamente. Luchamos por la igualdad porque eso también tiene un valor simbólico que servirá para ayudar a combatir el prejuicio y a que los pibes del futuro se eduquen y crezcan en una sociedad que no esté señalizada exclusivamente para heterosexuales, donde los chicos y chicas gays o lesbianas puedan pasar una niñez y una adolescencia normales y no tengan que atravesar por muchas de las cosas que nos tocó atravesar a nosotros y, sobre todo a los de la generación anterior. Yo tengo 31, pero los que tienen más de 50 la han pasado muy mal en otras épocas.

      3. Está claro que pensamos distinto sobre el tema, pero lo que te aseguro es que de ninguna manera hago diferencia entre la elección homosexual y la heterosexual. Entiendo «elegir» como algo muy complejo, no como decir «quiero albondigas y no milanesas». Llamo elegir a que todas nuestras acciones (y por eso diferencio con el color de piel, que no se elige y no es una acción) incluyen distintos condicionamientos, algunos de ellos vienen desde el nacimiento y otros son las influencias que recibimos y luego hacemos algo con lo que hicieron de nosotros, como decía Sartre. Sí, soy heterosexual y creo que fue una elección, en el mismo sentido complejo que le daba en mi explicación de recién y exactamente igual que tu elección. Bueno, no es que la quiera hacer larga, pensamos distinto a ese respecto, pero quería aclararte que no diferencio en nada, pero en absolutamente nada, la elección hetero y la homo. Que una sea estadísticamente más habitual a mi no me dice nada. Es más, si usaran parámetros que se usan para otros rubros, lo escaso suele considerarse más valioso. Creeme, pienso de otra manera que vos en este sentido, pero de ninguna manera como si la elección gay tuviera nada distinto que la elección hetero.

      4. Está claro y está bueno compartir este tipo de diálogos con diferencias pero planteados constructivamente y desde el respeto mutuo, cosa que lamentablemente no es muy habitual en estos temas…

      5. Igualmente, te hago otro comentario que me quedó picando. Cuando vos hablás de acciones creo que confundís la orientación sexual con la conducta sexual. O sea, el tipo que es gay pero, por no poder bancarse el rechazo de los demás, los prejuicios de su familia, etc, se casa con una mina y lleva una vida heterosexual, con hijos y nietos (hay miles de historias así), no tiene una conducta homosexual (en muchos casos, sí la tiene, secretamente, pero no en todos). El pibe al que la familia lo obliga a meterse en alguna de estas sectas tipo Éxodus que lo convencen de que puede ser heterosexual y se termina poniendo de novio con una chica no tiene una conducta homosexual, al menos por un tiempo. No hay «acción». Pero sigue siendo homosexual. Llevará una vida de mierda, infeliz y angustiante (tan infeliz y angustiante como si vos te sintieras obligado a casarte con un tipo, tener sexo con él y vivir bajo el mismo techo como pareja), pero «heterosexual» en apariencia.
        Por eso te decía que lo que se elige, sí, es vivir de acuerdo con lo que se es. Y es la única forma de ser feliz.
        Lo que no se elige es ser lo que se es.
        No creo que vos hayas elegido ser heterosexual (sea lo que sea que entendamos por elección), porque la inclinación que naturalmente sentiste siempre no entró en contradicción con ninguna norma ni con las expectativas de los demás, entonces, no fue necesario.
        Yo no elegí ser homosexual, pero me siento muy bien siéndolo y no lo cambiaría, como seguramente me sentiría bien si fuera hétero y tampoco querría cambiarlo. Porque lo que me hace sentir bien es ser quien soy y vivir de acuerdo con lo que siento. Pero lo que sí elegí, en determinado momento, es, al darme cuenta de que era homosexual, vivir mi vida normalmente, sin estar escondido ni avergonzado por los prejuicios de otra gente.
        Hay algo que todos los gays nos damos cuenta después de un tiempo y es que en el fondo, muy en el fondo, siemrpe lo supimos. Nos empezamos a acordar de cosas que se remontan a la escuela primaria o quizás hasta al jardín de infantes y que eran obvias! Pero que en ese momento no las entendimos o nos convencimos de que no significaban eso, porque era una manera de protegernos de los prejuicios propios y ajenos. Y si vos te ponés a pensar, te darás cuenta de que desde chiquito siempre te gustaron las mujeres.
        Además, pensá una cosa: la homosexualidad está documentada en cientos de especies animales. Todas las teorías psicológicas o psicoanalíticas que explican la orientación sexual como una elección o como una consecuencia de experiencias de vida no sirven para explicar eso, porque esas especies no tienen el tipo de funcionamiento psíquico que es característico de la especie humana. ¿Eligen sentirse atraídos por los de su mismo sexo?

      6. En el caso de los animales su condicionamiento es mucho mayor y su posibilidad de elección casi nula. Yo creo que estos condicionamientos, voy a llamarlos genéticos, que aunque no sé si vos los llamarías así, es lo que entiendo que querés decir, una especie de orientación que viene con nosotros y no es aprendida a través de la educación o las influencias del medio, es muy importante, es decir, como yo lo veo, la dirección de nuestra orientación sexual, previa a la influencia del medio, puede ser lo suficientemente fuerte como para que las posibilidades del medio de incidir en eso sean pocas. Y no me refiero exclusivamente a las acciones, que como bien decís son algo finalmente secundario, o sea posterior a la inclinación y que pueden incluso contrariar la inclinación, lo que seguramente haría muy difícil la felicidad. Para mi, incluso la orientación, está determinada por una mezcla entre lo «genético» y lo aprendido, vivenciado, etc. Si lo genético (repito que no sé si es el término exacto, lo uso en el sentido de «lo que viene con uno desde el nacimiento»)es muy fuerte, entonces quizás no sea modificable, pero fijate que no me hablaste de los ejemplos que te usé en el caso de los bisexuales, ¿ya vienen con una orientación exacta de 70% homo y 30% hetero o al revés? ¿y otros 90/10 o 50/50? Me parecen los mejores ejemplos para probar que las vivencias y la elección tienen incidencia en algunos casos. Quizás en personas en las que lo genético, en el rubro orientación sexual, está menos marcado, influyan más las vivencias. Yo no descarto «lo que ya viene», no doy una interpretación en la que la educación es LA que nos condiciona, pero sí creo que aporta lo suyo. Luego, en las acciones, uno puede actuar más o menos acorde a las inclinaciones, estoy de acuerdo con vos que eso es posterior y un tema ligeramente distinto.

      7. En este último comentario estamos más de acuerdo. Yo tampoco sé si el término correcto es «genético». Hay muchísimos estudios, ninguno es concluyente. Pero todos indican que existen factores, vamos decir, innatos, que tienen una enorme influencia, quizás determinante, sobre la orientación sexual, sea cual fuere. No hay que buscar la causa de la homosexualidad, sino la causa de la orientación sexual. Porque de eso se trata. Hay estudios sobre gemelos que muestran que las posibilidades de que tengan la misma orientación sexual es más alta que entre hermanos no gemelos. Yo conozco a dos hermanos gemelos, uno varón y la otra mujer. Él es gay y ella es bisexual. Pero hay otros estudios que contradicen esos resultados y dicen que esos estudios estaban mal hechos. No hay un consenso claro sobre el tema. Lo que sí me parece, por lo que he leído, es que hay una mayoría que se inclina a pensar que la orientación sexual, sea cual fuera, viene casi determinada antes de nacer y casi todos coinciden en que termina de definirse en los primeros años de vida. Digamos que cuando llegás al preescolar, ya está definida y no va a cambiar. En el caso de los bisexuales, hay una atracción compartida, hacia hombres y mujeres, y ahí seguramente sea más probable que pese más la experiencia de vida y las elecciones personales, que si sienten atracción hacia ambos sexos, puedan navegar en uno u otro sentido. También ahí debe pesar lo social de otra forma porque al gustarte los dos, tenés más margen de maniobra. Pero un día te enamorás y bueno, supongo que ahí elegís menos. Conozco a chicos y chicas que son bisexuales, aunque mi experiencia personal, y acá ya no es algo ni científico ni estadístico sino apenas mi experiencia, es que la mayoría de los varones bisexuales tienen una atracción más fuerte o hacia un lado o hacia el otro. En el caso de las mujeres, creo que la cosa es más flexible. Hace unos años leí un estudio que explicaba que eso tenía que ver con ciertas diferencias en la constitución de una determinada zona del cerebro o del hipotálamo, no estoy seguro, que tendría relación con esto, y que haría que las mujeres tengan más flexibilidad que los varones con relación a la orientación sexual, es decir, que vengan menos predeterminadas de nacimiento. Pero todo esto, como te decía, es controvertido y no se sabe a ciencia cierta. Lo que sí te puedo decir es que conozco a más mujeres bisexuales que varones bisexuales.
        Hay un libro que ya es un poco viejo pero es muy interesante para tener una base sobre las distintas teorías que existían al momento en que se publicó, titulado «Una historia natural de la homosexualidad», de Francis Mondimore (Ed. Paidós).
        Igualmente, más allá de todas estas teorías científicas, sobre las que sé poco, lo que está claro para mí, a partir de mi experiencia y la de toda la gente con la que lo he hablado (las preguntas que los demás nos hacen y las cosas que se dicen sobre nosotros hacen que los gays hablemos y pensemos más en estas cosas) es que estaba claro desde muy chiquitos, aunque pocos lo entendieron de chicos. Pero cuando te ponés a mirar para atrás, te das cuenta. Hace poco escribí una contratapa en Crítica sobre eso: «Adolescencias robadas» (http://bbimbi.blogspot.com/2009/12/contratapa-de-critica-de-la-argentina.html).
        Pero sacando a los bisexuales, que viven una situación diferente, las personas exclusivamente gays o exclusivamente hétero tienen una tendencia más marcada. La idea de tener sexo con una mujer o enamorarse de una mujer, para un gay, tiene el mismo significado que supongo que podría tener para vos la idea de tener sexo con un hombre o enamorarte de un hombre. Claro que la diferencia es que, por todos los condicionantes sociales que te decía antes, muchos pasamos por las tentativas de hacerlo. Yo tuve sexo con mujeres muchas veces antes de tenerlo con un hombre. Y te puedo asegurar que fueron experiencias bastante desagradables, principalmente porque destruían toda la expectativa puesta. La idea de que era algo maravilloso, que todo el mundo disfruta y le parece genial, y pasás por eso y pensás «¿pero qué parte de esto es placentero?», hasta que tenés sexo con alguien que verdaderamente te atrae, es decir, alguien de tu mismo sexo, y ahí te das cuenta que sí, que era muy placeentero. Pero hoy podría hacer una lista de los chicos que me gustaban en la primaria y en la secundaria. En esa época no me daba cuenta que me gustaban. Pero era más que obvio. Como a vos te deben haber gustado varias chicas.
        En realidad, somos mucho más parecidos de lo que parece. Tenemos una pequeña diferencia que se ha vuelto importante por los prejuicios, pero no debería serlo.
        El tema es que a nosotros nos toca vivir en un mundo que está diseñado para otros. Y ahí se complica.

    2. El consenso es que «venimos de fábrica» así, y así es como cada uno de nosotros lo intuye, ya que uno revisando su propia historia encuentra un hilo constante, un pulso, que trató muchísimas veces de ser sofocado, de distintas maneras, y volvió a aparecer. Que llamamos, a falta de mejor nombre, como sexualidad, pero que tiene ramificaciones, por qué no decirlo, espirituales, y que quizás esté más cerca de la afectividad. Yo me di cuenta que era gay no porque podía disfrutar del sexo con un hombre (quizás con algo de entrenamiento pueda «disfrutar» hasta algún punto con una mujer) sino porque hay una certeza central y radiante de que mi «compañero» es un hombre, que ahí hay comunión. Vos, Sergio, parecés pensarlo al revés, y ahí siento, hay un error garrafal, y una imposibilidad del lado nuestro (el lado de los «gays») de transmitirte qué se siente ser gay, y cómo se vive. Ojalá esta frase de Marguerite Yourcenar te ayude, cuando describe el «asumirse» gay (el verbo acá es fallido también): «Nada iguala la dulzura de una derrota que sabemos definitiva.» Uno lucha incansablemente contra su sexualidad, porque te dicen que es enferma, que vas a ser infeliz, hasta que finalmente es «derrotado» por ella, y así es la identidad. Nuestra identidad es algo que nos derrota y al caer derrotados nos ganamos a nosotros mismos.

      Pero hay algo que es cierto, y que se engancha con tu idea del padre hincha de Boca. Seguramente ese chico en algún momento le dirá al padre: «Pero yo quiero ser como vos, gay.» Porque todos los hijos pasan por esa etapa. Y lo que contesta un padre gay es que quizás ese chico sea gay, quizás no, y que lo más probable es que no, porque la mayoría de los chicos son heterosexuales. Pero que sea lo que sea los padres van a estar siempre junto a él. Eso lo llevamos tatuado en la cabeza: la sexualidad es algo que no debería forzarse, algo demasiado central y sagrado, demasiado conectado a la propia identidad y conectado directamente a nuestra felicidad: y ningún padre gay va a imponerle a su hijo ninguna sexualidad. Para sobrevivir en una sociedad homofóbico y ser psíquicamente sanos tenemos que hacer de esa lección nuestra piel. Eso es lo que todo padre debería decirle a su hijo, que siempre va a estar. Algunos tuvimos la suerte de que nuestros padres nos digan eso cuando les dijimos que somos gays, y eso es lo que hace una gran diferencia.

      Mi intuición y mi convicción (de acuerdo a lo que leí, pero también recuerdo a la gente que conozco, incluyendo a mis dos ahijados, que son hijos de una pareja gay, que los crió desde el día que nacieron y hoy tienen 10 años) es que si hay un mayor porcentaje de chicos gays entre hijos de parejas gays, es porque esos chicos lo han admitido, han podido acercarse con delicadeza más rápidamente, y sin violencias, a lo que son. Lo que sí es obvio es que esos chicos tienen patrones menos rígidos de género, los varones pueden lavar los platos y las mujeres jugar al fútbol, y cagarse un poco de risa de eso, que siempre es una manera asludable.

  12. Brillante, sencillamente. Me interesó lo de Crítica, también, porque hace tiempo no veo la misma cantidad de columnistas que antes,a lgo que distnguía al diario en mi opinón.

    Una sola cosa: Sabsay no es un miembro lo que se dice destacado del collegio. Rizzo tampoco, concuerdo. Pero en realidad son las dos caras de una misma moneda.

    Es tan de perogrullo la mayoría de lo escrito en la columna. Pero, ocurre algo: en los medios se está generalizando el comentar mucho y mal el derecho. Entonces se dicen sandeces tales como que Fabiana Ríos ha acaparado la suma del poder público, desconociendo lo que significa la jerarquuía administrativa, la cual la instituye superior del Registro Civil, y decidó en base a la resoluciónde Seijas que mencionás.

    Como hombre del derecho (no se si vos lo sos, pero se nota que, al revés de la mayoría, sabés mucho) me hace demasiado ruido el hecho de la cantidad de barrabasadas que se dicen al respecto de la materia, pues casi que atraviesa la vida del debate público íntegramente. Y se la usa para medir con distinta vara: por caso, el supuesto desconocimiento de Aníbal F de una orden judicial fue tomado casi que como golpe de estado; mientras que alguna vez Maurizio deslizó que Fino Palacios estaba «mal imputado» en la causa AMIA. Casos casi gemelos, pero tratados en formas muy disntitas desde luego.

    Al respecto de este tema se lo explique a un tipo el otro día muy sencillito: el estado no puede crear ninguna -absolutamente ninguna- institución de derecho privado, y negársela a cualquiera de sus ciudadanos sin motivos que no impliquen una discriminación arbitraria. Negar el matrimonio por cuestiones de sexo, es discriminatorio, toda vez que no se explica el privilegio a una determinada elección que es de las absoluta esfera de intimidad.

    1. El matrimonio no es una institucion de derecho privado. Es un poco mas complejo que eso. De otro lado no se explicaria porque los matrimonios se registran en el R. Civil y porque debe intervenir un oficial publico para que el acto sea existente.
      ¿Como explicas que este prohibida la poligamia? Si las tres – o mas partes -, estan de acuerdo ¿Que le importa al estado?

      1. Porque al estado le interesa la publicidad de dichos actos. También la compra de automoviles es un acto entre privados y uno tiene que dar cuenta al registro de la propiedad automotor. El quid aquí es la calidad de las partes que intervienen en la relación jurídica; y en el caso del matrimonio, ambos son privados. El estado, aún requiriendo la publicidad de que se da cuenta en el Registro Civil, no es parte.

        Y si me preguntan a mi, tampoco estoy de acuerdo en restringir la poligamia, como te preguntaste bien, al estado no le interesa.

  13. Pablo,

    No soy abogado. Tengo aprobadas ocho materias, pero dejé la carrera hace muchos años. Había entrado cuando terminé el secundario y después no me motivó demasiado y la terminé largando. Soy profesor de portugués, aunque nunca ejercí, trabajo como periodista hace años y estoy cursando una maestría en Letras en la Pontifícia Universidade Católica do Rio de Janeiro, donde, aunque en Buenos Aires pueda parecer asombroso, hay una línea de investigación sobre homosexualidad y religión y hacen actividades sobre diversidad sexual como las que se podrían hacer en Filo de la UBA. Mi proyecto de tesis es sobre la discusión lingüística sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo (el debate acerca de la palabra matrimonio).
    Sin embargo, pese a no ser abogado, en estos años he aprendido mucho, ya que redacté junto a dos abogados el recurso de amparo original de María y Claudia, que ya está en la Corte, y en base al cual se hicieron todos los demás, entre ellos el de Alex y José, y desde entonces vengo siguiendo todos los pasos de esta batalla jurídica. Para esto, leí los fallos de Massachusetts, California, Sudáfrica, Ontario, varios fallos del Tribunal Constitucional de Colombia sobre distintos derechos vinculados al matrimonio, jurisprudencia de la Corte argentina sobre otros temas de diversidad sexual y derechos humanos, estudié otros casos internacionales, leí libros sobre la historia del matrimonio civil, sobre la historia de la relación de la iglesia con la homosexualidad, libros de derecho de familia, de derecho civil, etc. Y llevo algunos años estudiando esto en detalle, hablando en off como periodista con jueces, fiscales, secretarios de juzgados, juristas reconocidos, etc. Además, estudié el debate de España (las versiones taquigráficas de todas las sesiones del Senado y Diputados donde se debatió el tema) y soy amigo de Pedro Zerolo, que fue quien impulsó el debate allá, de quien aprendí y sigo aprendiendo mucho. También he buscado y leído los informes sobre adopción hechos en diferentes lugares del mundo (por ej, de la Universidad de Sevilla, de la Universidad de Valencia, del Colegio de Psicólogos de Madrid, de la Asociación Americana de Psicología, de la Asociación Americana de Pediatría, etc). Algunos de esos informes fueron encargados y pagados por la derecha para probar que los hijos adoptados por gays y lesbianas eran todos dementes y traumados y, para sorpresa de quienes los encargaron, el resultado fue lo contrario de lo que esperaban y terminaron contribuyendo a la lucha del movimiento LGBT, que no podría haberlos pagado.
    Para meterse en estos temas hay que leer y estudiar mucho, porque hay que estar preparado para responder y no dejar flancos débiles. De a poquito, en estos años, he aprendido cosas de derecho civil, derecho constitucional, derecho de familia, derecho procesal, etc. Igualmente, cuando escribo notas en el diario en las que doy opiniones sobre temas jurídicos complejos, siempre consulto antes a algún jurista que me merezca confianza y respeto, para no meter la pata.
    Coincido con vos en que la ligereza con la que se tratan los temas jurídicos en los medios es alarmante, no sólo en este tema, sino en muchos otros, por ejemplo cuando se habla de seguridad. No tienen idea de lo que dicen, escriben cualquier cosa, dicen cualquier cosa por televisión, y nadie les responde. A veces da mucha impotencia ver la cantidad de pelotudeces que se dicen sin saber. He leído notas en diarios diciendo que el Código Civil o que tal ley o tratado dice tal cosa, inclusive entre comillas, y cuando lo vas a chequear dice algo completamente diferente o hasta lo contrario.
    En fin, es ese el marco en el que hay que dar el debate, pero aun así creo que lo estamos ganando.
    Abrazo,

    Bruno

    1. «Para meterse en estos temas hay que leer y estudiar mucho, porque hay que estar preparado para responder y no dejar flancos débiles.» Lo que más me pegó de tu respuesta. Es así, nomás. Con la ley de medios me pasó mucho. Me la devoré de arriba a abajo, y de derecha a izquierda, con y sin modificaciones. Sin embargo me encontraba con, una tras otra, personas que no tenían leído siquiera el nombre del proyecto.

      No será abogado, pero la verdad que explicás el derecho mucho mejor que la mayoría de los «constitucionalistas» que pululan por ahi hablando o creyendo que pueden dar cátedra de cualquier tema y dan pena catedrática (Sabsay, Badeni, Loñ), robando encima porque la especialidad esa no existe.

      Saludos

      1. En el debate sobre la ley de medios escuché tantas pero tantas pero tantas estupideces que no lo podía creer. Obvio que la leí porque, además, soy periodista, me interesaba. Además porque firmé una solicitada a favor y no iba a firmar a favor de algo que no había leído. Pero la costumbre en este país es que cualquiera opine de cualquier cosa sin tener la más remota idea de lo que está hablando. Fue genial cuando Bonelli le dijo a Morgado no sé qué cosa sobre los diarios y Morgado le respondió: «La ley no habla de medios gráficos, papá». Me hizo descostillar de risa.

      2. Tal cual. Y ese momento de Morgado que mencionás fue uno de los mejores de aquellos días. Claudio fue uno de los que más y mejor sacó a pasear a la patria clarinista de paseo. Otra fue Silvia Vázquez (que me encanta en todo sentido). Tambien Raimundi, Macaluse y Chivo Rossi.

      3. Morgado estuvo muy bien en los debates en televisión. Lástima cuando la mandaban a defender la ley a Diana Conti, me hacía dudar (¿yo estoy a favor de una ley que apoya Diana Conti?), sobre todo cuando puso mi denuncia como ejemplo de que TN miente. Es verdad, TN mintió por años no diciendo ni mu cuando se llevaban bien con el Gobierno. Ahí le tuve que responder en Crítica. En fin… Lo importante es que la ley se aprobó. Creo que en la cámara las mejores intervenciones fueron las de Macaluse y Raimundi, brillantes ambos.

  14. alguno todavia se sorprende q la derecha piense como derecha y q la iglesia ortodoxa piense como iglesia ortodoxa.

    pero claro,es mejor hablar de eso,y pasar por alto q el gobierno progre tiro abajo el proyecto de ley q habilitaba el casorio homosexual o q la muy tb corte suprema progre siga dilatando aun un pronunciamiento sobre el tema (esperando q el congreso les saque las papas del fuego).

    y siguiendo con los actos «revolucionarios» a los q nos tienen acostumbrados,ahora un gobernador,ante dos sentencias judiciales divergentes,decide por si mismo cual es la mas adecuada constitucionalmente,montesquieu y su division de poderes, un nabo al lado de estos bolivarianos.

    hasta q la corte no se pronuncie al respecto taxativamente o el congreso no vote una ley,todo esto es pura chachara,como diria el compañero saadi leonidas.

    pero quizas,este año si no hay programados viajecitos al vaticano para lucir sombreritos o la tradicional mayoria de derecha peronista se aviene a votar,solo asi quizas salga la ley.

    mientras tanto,q coman perdices.

    1. yo todavía me sorprendo de que la derecha y la iglesia piensen como piensan.

      vos no? no te sorprende que existan grupos cuyo hobbie máximo sea andar diciendo qué tiene que hacer cada uno con su propio culo?

      además si todos los ciudadanos son iguales ante la ley, como se supone que dice la contitución, todos tendían que tener los mismos derechos. eso no se cumple para los homosexuales.

      y vos, en lugar de festejar que en un remoto rincón del ispa un par de tipos pudieron concretar lo que por derecho les corresponde, andás tirando mierda del gobierno.

      en lugar de decir: «bien por Fabian Ríos, che. A ver si ahora sacan la ley», te ponés a boludiar con lo de bolivarianos y revolucionarios.

      en realidad vos fetejás la cara reaccionaria del poder.
      un asco.

  15. Pablo,

    Estas equivocado. Una cosa es la publicidad registral, por ejemplo en materia inmobiliara que tiene un caracter declarativo del derecho y otra cosa es el matrimonio donde la intervencion del oficial publico es un presupuesto no ya para la validez del acto sino para su existencia.

    Si una compraventa no la registras el acto es perfectamente valido para las partes pero inoponible para los terceros (de buena fe). Si no te casas ante el registro – por el momento con el requisito de que los contrayentes sean un hombre y una mujer -, el acto no solo no es valido sino que directamente no existio.

    Art. 172 del C.C. » Es indispensable para la existencia del matrimonio el pleno y libre consentimiento expresado personalmente por hombre y mujer ante la autoridad competente para celebrarlo. El acto que careciere de alguno de estos requisitos no producirá efectos civiles aunque las partes hubieran obrado de buena fe, salvo lo dispuesto en el artículo siguiente.»

    Fijate que en el art. 166 estan las causales de nulidad, las del 172 hacen a su existencia.

    Entonces, estos tipos de actos requieren no solo el consentimiento de las partes sino ademas la intervencion estatal: son actos complejos.

    Obviamente, este caso en particular es mucho mas complejo. Una jueza declaro inconstitucional respecto de las dos personas que se casaron en el sur el articulo que menciono. Cierto, otra jueza declaro nula la primera sentencia pero a esta altura tenemos un entrevero constitucional que ni Bidart Campos y Estrada juntos sabrian resolver: clarisimo ejemplo de la decadencia institucional de la Republica.

    En mi opinion, y nadie me la pidio, el congreso debe resolver esta cuestion con suma urgencia. Yo estoy a favor, con reservas, del matrimonio gay pero nadie me hizo representante del pueblo. La otra alternativa es la que siempre suele suceder en este pais: que la Corte «apriete» a los legisladores que no son muy afectos a trabajar (en sus manos este tema puede llevar decadas).

  16. De paso creo que esto puede interesar y mucho a los que, como Bruno, estan involucrados en este tema. En EEUU esta en los tribunales federales una causa relacionada con el matrimonio gay. El juez de alla, mucho mas piola que los nuestros, ordeno subir todo a youtube. Si les sirve, va el enlace.

    http://www.abajournal.com/news/article/coming_soon_to_youtube_federal_gay_marriage_trial/?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=ABA+Journal+Top+Stories&utm_content=Google+Reader

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