“Conflicto y cooperación, lÃderes y organizaciones, el mundo y América Latina: de eso trata este libro. Y lo hace con espÃritu de popularización del conocimiento a partir de una disciplina académica —la ciencia polÃtica— que estudia un arte: la polÃtica. El objetivo es mostrar la trastienda de ese arte, entender el teatro de la polÃtica poniendo el foco detrás del telón y, siempre que sea posible, dentro de los camarines. Porque el Titanic lo hundió un témpano del cual el 90% estaba bajo el agua, tenemos que cuidarnos de tomar lo visible por el todo. Para entender el mundo, y para cambiarlo, hay que aprender a mirar debajo de la superficie. Tomen aire, ahà vamos.â€
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Andrés Malamud – “El oficio más antiguo del mundo“
Alguna vez leà que la inspiración es un concepto escurridizo. Que su definición es lo contrario a no tener qué decir. Cuando aparece la inspiración adquirimos una suerte de ‘conciencia’ de que tenemos algo que transmitir; en ocasiones eso puede dar lugar a una obra maestra, o en otras puede convertirse en ese cuadro horrible que hay en tu casa pero aun asà se muestra con orgullo. De chico, antes de jugar al fútbol por ejemplo, miraba vÃdeos de Messi. Esos vÃdeos que duran unos cuantos minutos y recopilan jugadas, goles y pases. Me motivaba verlos, pero sobre todo creÃa que mirándolos iba a lograr la inspiración que me llevase a realizar alguna gambeta que cause la admiración de mis amigos. Unos cuantos años después me encuentro terminando la licenciatura en Ciencia PolÃtica, y mientras preparo mi tesis busco inspiración, ya no en videos de Youtube sino en libros, sobre todo en uno en particular, “El oficio más viejo del mundoâ€, de Andrés Malamud.
Andrés se recibió con honores en la carrera de Ciencias PolÃticas que cursó en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y se doctoró en el Instituto Universitario Europeo. Vive en Portugal, fruto de su trabajo como investigador de la Universidad de Lisboa, donde tuve la oportunidad de conocerlo en febrero de este año cuando me recibió amablemente para que le hiciera esta entrevista. El libro, cuyo prólogo data de la fecha de nuestro encuentro, es según su sinopsis “Un intento único por entender la polÃtica, captar sus posibilidades y limitaciones, descubrir sus secretos, develar sus mentiras y también iluminar su bellezaâ€. Desde un primer momento, en este libro se rehúsa a la tentación de rellenar hojas con tecnicismos y conceptos encriptados, haciendo uso de una estructura narrativa breve que despeja dudas analÃticas, y donde la capacidad de análisis se luce con ideas simples y agudas que ayudan a hacer foco y despejar lo esencial de lo accesorio. Sin dudas, Andres hace caso a aquella frase de Sábato que afirma que “un buen escritor expresa grandes cosas con pequeñas palabras; a la inversa del mal escritor, que dice cosas insignificantes con palabras grandiosasâ€.
La entrevista en cuestión recorre varios temas y con la advertencia del tiempo transcurrido desde su realización decido publicarla como testimonio de quien yo creo es uno de los politólogos más hábiles de la Argentina. A lo mejor, usted lector, llega a la conclusión que Andrés Malamud es el Messi de la Ciencia PolÃtica.

Al momento de realizar el contacto, usted me hizo una advertencia. Me dijo que era politólogo y militante por separado, no “politólogo militanteâ€. ¿ PodrÃa contarme un poco acerca de eso ?
Mi vocación por la polÃtica, hacerla y estudiarla, empezó en 1981, 1982 y 1983. En 1981 con el fin de la Guerra FrÃa, en 1982 con Malvinas y 1983 con AlfonsÃn, que, de alguna forma, se relaciona con lo anterior, porque AlfonsÃn fue uno de los pocos que se opuso a la guerra de las Malvinas.  Al mismo tiempo me hice radical y aspirante a politólogo. Pero cuando hago análisis polÃtico no soy radical, y cuando hago radicalismo no puedo decir que no soy politólogo…  Webber y Maquiavelo lo explican bien, pero vamos a resumirlo en Gramsci… El pesimismo de la razón, esto es ser politólogo. El optimismo de la voluntad, esto es ser militante. Cuando uno es politólogo analiza y se saca la camiseta del partido; cuando uno es militante lo que hace es decir “si, la realidad es esta y es complicada, y sin embargo hay que hacer esto para cambiarla’’.
Los debates actuales de la izquierda o el campo popular refieren directa o indirectamente a una reflexión acerca de los años kirchneristas. Ahora bien, si los 70’s son recordados como la década perdida en lo democrático, los 80’s en lo económico y los 90s en lo social… ¿Cómo será recordada década kirchnerista?
El kirchnerismo es una intersección histórica y contemporánea, es una intersección histórica del peronismo… El kirchnerismo no es otra cosa que la forma que adopta el peronismo en los 2000’s con el superciclo de las commodities (1). Es la forma que adopta los sectores llamados progresistas en América Latina, sobre todo América del sur, cuando las commodities se disparan y la tasa de interés en Estados Unidos baja. Esto significa que lo que vende América del Sur es caro y hay capitales en el mundo que pueden invertir porque la tasa es baja y por lo tanto no es negocio invertir en el mundo desarrollado. Cuando se erosionó el superciclo (no se acabó del todo porque bajaron los precios de las commodities pero no subieron las tasas, asà que todavÃa no es desastrosa la combinación, aunque podrÃa llegar a serlo más adelante) empiezan a entrar en crisis todos los gobiernos parecidos. El kirchnerismo es uno más. Emerge y se agota como cada etapa peronista, como el menemismo, el peronismo de Perón y como todos los fenómenos contemporáneos que coexistieron. En este aspecto, el kirchnerismo no es una cosa particular sino que es la combinación de dos cosas y lo particular es el peronismo.
En este sentido te escuché señalar que durante este ciclo, los gobiernos de derecha también pueden hacer gala de reducir pobreza y hasta desigualdad, la pregunta ineludible es ¿cuáles son los lÃmites de la polÃtica ? O mejor dicho, ¿cuáles son los lÃmites de la voluntad polÃtica?
La economÃa. Siempre el lÃmite de la polÃtica es la economÃa. Marx lo tenÃa muy claro, él lo hubiera llamado la ‘esfera de la producción’, donde hoy también es la ‘esfera de las finanzas’, y en paÃses periféricos como los nuestros, esa esfera se define afuera. Lo que nosotros hacemos es tomar los precios y los valores que llegan del mundo desarrollado y actualmente también de China. En este sentido, la gran novedad en el mundo es la emergencia China, el centro no es sólo occidente… sino que el centro se transfiere. El papel de América Latina es exactamente el mismo que antes, periferico. Es una periferia que ahora se centrifuga a partir de la presión de un nuevo centro. América del Norte y Central siguen vinculadas con el mercado norteamericano, y América del Sur se vincula cada vez más con el mercado chino, pero no cambió lo que producimos o lo que exportamos.
La búsqueda de soberanÃa en la última década por parte de los gobiernos latinoamericanos intentó materializarse de distintas formas: Ampliación de miembros del MercoSur, creación de UNASUR y del consejo de defensa Sudamericano, lanzamientos del IRSA, el ALBA y la CELA.  ¿Cual es el balance?
Irónicamente, la soberanÃa es lo contrario a la integración. La soberanÃa nacional significa la autonomÃa del Estado nacional, el aislamiento de sus fronteras y la decisión propia. La integración significa compartir o delegar soberanÃa. Francia no tiene moneda propia, la maneja con dieciocho Estados más; no maneja su frontera, la tiene… pero la maneja el espacio Schengen (2); tampoco puede firmar un tratado de comercio, lo firma la Unión Europea. La soberanÃa nacional se diluye en la integración regional. En América Latina cuando se habla de las dos cosas al mismo tiempo están haciendo una de las dos. O se están engañando sin querer o nos están engañando queriendo. Mi percepción es que los lÃderes no saben de lo que hablan y, por lo tanto, se engañan; no nos están mintiendo, ellos creen que están haciendo integración, cuando en realidad lo que están haciendo es refuerzo de la soberanÃa nacional a partir de la cooperación con los vecinos.
Alguna vez le pregunté a Juan Carlos Monedero acerca de cuáles habÃan sido los principales errores de los gobiernos de corte popular de la última década, y él mencionó que se habÃan rescatado 70 millones de personas de la pobreza, pero no se habÃan creado 70 millones de ciudadanos, sino 70 millones de consumidores…
Yo veo tendencias globales en ese aspecto. ¿Cuál es el modelo? ¿En dónde se crearon ciudadanos independientes? Las condiciones materiales definen el rango de lo posible; entonces lo que hace la voluntad polÃtica es llegar hasta el lÃmite y eventualmente forzarlo un poco, pero cuando lo fuerza demasiado provoca una reacción. Eso es lo que pasó muchas veces… pensaron que estaban yendo más allá de lo posible, y lo que estaban haciendo es preparando las condiciones para que lo posible vuelva con fuerza y se tome revancha. La distinción entre ciudadanos y consumidores me parece muy católica. Si uno va a los discursos de la Iglesia se quejan del hedonismo, del individualismo, del liberalismo, de la ruptura de los lazos, etc. Es asà cómo funciona el ser humano que se seculariza en occidente, asà que no hay distinción en una democracia capitalista entre ciudadano y consumidor. Somos lo mismo, nos ponemos el sombrero en función de si vamos a comprar o si vamos a votar.

En el caso particular de Argentina, ¿qué paÃs esperaba encontrar Macri ?
Se encuentra con un paÃs esperado en un mundo inesperado. Él pensaba que el mundo era occidente e iba a seguir siéndolo, y Cristina tenÃa la visión contraria, occidente se hunde y si no nos corremos nos arrastra. Al final los dos terminaron haciendo algo que no es muy diferente: diversificar, que es la receta correcta, porque ni occidente se hunde del todo ni el ‘global south’(3) emerge del todo. Asà que el mundo que viene es un collage de varias regiones, de varias potencias, de paÃses que se hunden por un lado, pero emergen en otros aspectos. Estados Unidos va a seguir siendo la principal potencia económica y militar del mundo por mucho tiempo; China es cada vez más importante pero tiene limitaciones estructurales y otras autoimpuestas; por ejemplo, no quiere competir polÃticamente con Estados Unidos en América Latina, por lo que poner los huevos en diferentes canastas es la apuesta correcta. Lo hizo Cristina aunque gritase contra occidente y lo hace Macri que sigue yendo a Rusia y a China.
Macri tenÃa como Plan A una supuesta normalización, esta idea del ‘sueño argentino’ de regreso a lo que alguna vez se supuso que era nuestro destino de potencia. Ahà me surgen dos preguntas: una histórica, ¿en qué momento ese camino tomó otra dirección?, y la otra, de cara al futuro, ¿cuál es el Plan B de Macri?
El punto de quiebre en Argentina es en 1930. Cuando se quiebra la legitimidad formal y la legitimidad sustancial ya no creemos ni en los procedimientos ni en el vivir común, y a partir de 1930 se profundiza. Pero no es el peronismo… El peronismo es una consecuencia de esta ruptura total de la legitimidad, tanto del contenido como del procedimiento.  A partir de 1983 hay un reencuentro, una reconstrucción que, a pesar que cada tanto se rompan cosas, la base está. La base es la democracia capitalista, esto ya no se pone en duda, el problema es que Macri pensaba que habÃamos retomado un camino y ese camino era el del mundo occidental que él veÃa representado en Obama, que sigue siendo el modelo que él admira, pero Obama dio a Trump. No es por ahà por donde el mundo va, no por este momento.
El Plan A de Macri era crear confianza y atraer inversiones. Lo sigue intentando pero semi-resignado a que las inversiones no van a llegar a la velocidad esperada como para que el paÃs arranque a partir de eso, asà que ahora tiene que buscar crecer a partir de otros motores y que esos son: exportaciones, mercado domésticos y gasto público. El mercado doméstico está muy crÃtico, sobre todo porque tiene que ajustar las tarifas, las exportaciones están muy mal porque la Argentina es poco productiva y el tipo de cambio no ayuda.. Asà que solo queda el gasto público. Lo que se viene es gasto público, emparchar mucho y ganar tiempo. El gasto público enfocado en la provincia de Buenos Aires porque hay muchos votos y está su gran esperanza, Maria Eugenia Vidal.
¿ Cual es el tiempo lÃmite que tiene Macri para mostrar logros de gestión ?
Las elecciones del 2019. Los 8 años no están cantados y lo que él tiene que aspirar es que haya sucesión dentro de Cambiemos, puede ser el o no. Yo soy minimalista, para mà completar el mandato y entregar el bastón es suficiente, para el no. El quiero entregarse el bastón a si mismo o alguien de su espacio polÃtico, los hechos tiene que llegar para las elecciones del 2019 sin duda. ¿Qué hechos van a llegar ? ¿Las inversiones? No mucho. ¿El consumo doméstico ? Un poco. ¿Las exportaciones? Mas o menos. Lo que va a llegar es el gasto público, la obra publica sobre todo en el conurbano bonaerense.

¿ Siguiendo a Juan Carlos Torre, 2015 fue el 2001 del peronismo?
Juan Carlos Torre tiene esa hipótesis y esa posibilidad está en proceso, todavÃa no sabemos. Lo que está claro es que la base social del peronismo está dividida, esto lo dice tanto Torre como Zarazaga que es un politólogo jesuita brillante también.. Pero justamente el papel del liderazgo es unir los retazos que la sociedad dividida, la polÃtica junta los pedazos y está por verse si el peronismo genera un liderazgo capaz de unir esta base fragmentada, esto depende de las condiciones económicas y de la habilidad del gobierno. Si hay crisis, el peronismo tiene una oportunidad, la oportunidad llama al hambre y el hambre a la estrategia pero el gobierno también juega, y jugó a dividir y lo logró en la provincia de Buenos Aires y va a seguir jugando a eso. La cuestión es que el margen estratégico del gobierno depende de la economÃa.
En ese sentido Alejandro Grimson es quien mejor expresa esa ecuación la cual el campo popular intenta resolver diciendo eso que “Con el kirchnerismo no alcanza pero sin el kirchnerismo tampocoâ€
Sin Cristina no hay kirchnerismo, el kirchnerismo es Cristina. Si Cristina desaparece, el kirchnerismo naturalmente vuelve al peronismo. Cristina estiró y rompió pero sin ella no hay nada. El peronismo no tiene base ideológica, tiene votos y un instinto por el poder. El kirchnerismo tiene un base ideológica con votos, pocos, pero esos votos se los da Cristina. Sin Cristina no hay votos y la base ideológica se disuelve en nada, como arena en el agua. Sin Cristina el kirchnerismo que queda es peronismo de nuevo y se acabó, con Cristina todavÃa hay posibilidades de irrupción, quiebre y de obstrucción de renovación de liderazgos. En otras palabras, el voto peronista lo tiene Cristina, sin ella ese voto se reagrupa en un nuevo liderazgo. Ese es el voto clásico del peronismo, de clase popular y clase baja. Ni siquiera de clase media baja porque ese voto fue con Massa.
Juan Carlos (Monedero) me decÃa que para él, el peronismo era una liebre porque nunca la podÃa atrapar y que en ese sentido el kirchnerismo para él significaba un avance histórico porque clarificaba la polÃtica en cuanto podÃa haber peronistas de derecha pero no kirchneristas de derechas.
En el peronismo históricamente convivieron sectores de derecha, con sectores de izquierda o de centro izquierda pero en Argentina la ideologÃa es poco relevante. El 50% de los argentinos no concibe auto ubicarse en el espectro ideológico y no consigue ubicar a los partidos, y cuando se fuerza la pregunta te dicen “de 1 al 10, poneme 5â€. Es por eso que uno dice desde afuera que conviven la izquierda y la derecha porque los actores no se sienten representados por esas etiquetas. El eje izquierda-derecha existe en Latinoamérica pero es mucho menos relevante que en Europa y en Argentina es aún menos relevante que en el resto de América Latina.
¿ Por el fenómeno del peronismo ?
Yo dirÃa que el peronismo es un sÃntoma de esto, porque el radicalismo era lo mismo porque el programa de Yrigoyen, que hace el primer partido popular de la Argentina de masas, es la constitución nacional no es el manifiesto comunista. Es puramente institucionalista y republicano y tiene como Idolo a un filósofo de segundo orden Alemán, Krause.

Quiero volver a esto, y tiene que ver con mi juventud que de seguro me hace creer que todo se trata de voluntad polÃtica. Te escuche decir que Menem, que gano siendo una alternativa popular en su interna, fue lo que pudo ser. Néstor y Cristina ¿Fueron lo que quisieron ser? ¿ O fueron lo que la coyuntura los hizo ser?
Fueron lo que creyeron que les convenÃa ser y lo fueron con mucha habilidad. Néstor y Cristina no lucharon contra la dictadura, se enriquecieron durante la dictadura. No defendieron los derechos humanos en la CONADEP, el peronismo de Néstor y Cristina estuvo al margar de la CONADEP. No participaron en reclamos de derechos humanos, no presentaron hábeas corpus, tienen otra historia y sin embargo se subieron hábilmente al caballo de los derechos humanos que supuestamente reinventaron cuando Néstor dice “En 20 años la democracia no hizo nadaâ€, se olvido de todo. Se olvido de la CONADEP, de la asamblea por los derechos humanos, de los abogados que presentaban habeas corpus, los juicios a la juntas…
El peronismo votando a la autoamnistÃa ..
Tal cual. Porque Nestor no votó a Menem una vez, lo votó dos veces. Los kirchner votaron a Menem en 1995 después del indulto pero fueron muy hábiles. Mario Wainfeld tiene un argumento contra esto que dice “Que importa, si cuando tuvieron que hacer lo correcto lo hicieron’. ¿Que importa de dónde venÃan? Yo no critico el argumento lo que digo es que los Kirchner no tenÃan este proyecto de origen, lo tuvieron cuando pensaron que ese proyecto era rentable polÃticamente y si después lo sintieron Ãntimamente como propio es mérito de ellos lo bien que hicieron. Se subieron a un proyecto que era ajeno y si después sintieron que era propio los felicito pero no es de ahi donde surge el kirchnerismo, es ahà donde llega.
Es el ciclo del poder. El proyecto de Néstor era ‘un paÃs normal’. Son palabras de el, “un paÃs normal donde el ex presidente pueda caminar por la calleâ€. El proyecto de Cristina viró radicalmente, sin ser anticapitalista o antidemocrático pero ya no era “el paÃs normalâ€. QuerÃa algo más. Esto no lo digo yo, lo dice un ‘insider’ como Mario Wainfeld.  Cuando yo digo que el macrismo perdió el Plan A, no tiene Plan B y ahora tiene que emparchar no estoy criticando y Mario (Wainfeld) dice “gobernar es emparchar†y el kirchnerismo se pasó 12 años ‘emparchando’, a veces bien y aveces mal. No es una crÃtica.
Mucha táctica y poca estrategia ..
Esa es una excelente definición tanto del kirchnerismo como del peronismo. Peròn no lo aceptarÃa porque él se consideraba un estratega, un militar pero despues de él, el peronismo fue pura táctica. Y de nuevo, no es crÃtica. No hay proyecto de paÃs a largo plazo. En cada momento uno puede decir ‘mi proyecto de paÃs es este’ pero dentro de 4 años va a ser otro.


Edición: Bertina Ruffini.
(1) Periodo de bonanza económica en la región marcada por los altos precios de materias primas que, impulsados sobre todo por la demanda china, se han mantenido en niveles muy altos prácticamente desde 2004 y hasta mediados de la actual década.
(2) El espacio Schengen o espacio de Schengen  es el área que comprende a 26 paÃses europeos que han abolido los controles fronterizos en las fronteras comunes, también conocidas como fronteras internas. El espacio se creó en 1985 por el Acuerdo de Schengen y empezó a funcionar en 1995 para suprimir las fronteras comunes entre los paÃses integrantes y establecer controles comunes en las exteriores de esos paÃses. En la práctica, el espacio Schengen funciona en términos migratorios como un solo paÃs, con una polÃtica común de visados.
(3) Sur global es un término utilizado en estudios postcoloniales y transnacionales que puede referirse tanto al tercer mundo como al conjunto de paÃses en vÃas de desarrollo.
