La calidad del voto

Seguramente recordamos la desafortunada frase de Pino: «Las provincias más pobres, no se caracterizan por tener la mejor calidad de voto. Es así.»
En este momento, muchos compañeros, dicen: «La mitad de los porteños son fachos, no hay nada que hacerle». Parecida a la anterior, aunque un poco más agresiva.
En ambos casos, se discrimina al votante, por «votar mal». Estos infelices no saben votar, y a eso no hay con qué darle.
Sin embargo, no es lo mismo. Ambas son una discriminación, pero no el mismo tipo de discriminación. La primera frase está expresada como una discriminación del débil, la segunda pretende ser expresada como una discriminación del fuerte. Y si así fuera, y se dirigiera realmente a uno muy fuerte y muy malo, no sería criticable. Voy a dar un ejemplo exagerado para que se entienda. Supongamos que en pleno día, en 1977, alguien se ponía a gritar en el obelisco: «¡Los milicos son todos unos hijos de puta!». Imaginemos alguien que se le acerca y le dice: «Lo que estás haciendo está mal. Hablar en general del colectivo «militares», confundiendo a unos con otros, es discriminar. Quizás no todos los militares son malos, al decir milicos, estás incluyendo, por ejemplo, a los de otros países, incluso los cubanos. Eso no corresponde». Técnicamente quizás tiene razón. Pero es un imbécil, ¿verdad?
La discriminación al débil es siempre una bajeza intolerable. La discriminación al fuerte es complicada de evaluar. Ejemplos de estas dificultades encontramos cuando D’Elia decía «odio a los blancos» o cuando en las pinturas de León Ferrari se critica despiadadamente al catolicismo (¿se imaginan si esas pinturas tuvieran como destinatario al judaísmo?).
¿Cómo evaluar en estos casos? Creo que una clave es medir, que tan fuerte y qué tan malo, es aquel al que hacemos objeto de nuestra discriminación. Eventualmente podría ser un votante. En la Alemania de 1940, me hubiera parecido perfectamente válido hablar de los «miserables que llevaron a Hitler al poder con su voto».
El punto es que creo que aquí, hoy, no están dadas esas condiciones. La de Macri fue una elección local, si nos quitamos un poco lo autoreferencial, hasta podríamos decir que el PRO es como el MPN de Neuquén, que gobiernan la provincia hace 40 años, pero no parece que estén por arrasar en las elecciones nacionales. Exagero, ya sé. Pero no viene mal para calmar un poco los ánimos.
Los que nos sentimos kirchneristas, somos gobierno nacional hace ocho años, con proyecto de doce. Para bien y para mal, NO SOMOS LOS DÉBILES. Ese discurso fue razonable en el 2008, ante un gobierno, tan atacado, que pareció tambalear. Pero eso ya pasó. Algo que nos mostraron; Néstor en su momento, y Cristina, antes, y ahora más que nunca, es su fortaleza y la fortaleza de nuestro proyecto político.
Si quieren, el votante macrista de clase media porteño, no es «débil». Pero tampoco podemos decir en serio que es tan fuerte y tan malo. No alcanza ni cerca para discriminar su voto. Creemos en la democracia de verdad, y el tipo ganó bien. Encima, hasta el 23 de octubre, es un aliado político. Quiere que arrase Cristina para que no haya otro opositor más que él.
Para mi gusto es mejor presentarse al ballotage (aunque creo que esto es opinable), seguir haciendo respetuosa campaña, felicitarlo a Macri cuando gane y esperar tranquilos el 14 de agosto.

38 Comments on “La calidad del voto”

  1. Es un análisis inteligente y preciso el que hacés y coincido en general con el mismo. Solo quisiera advertir que puede pensarse que es cierto que el gobierno macrista no sea tan fuerte como el gobierno nacional, pero eso no lo hace menos malo de lo que es. Y parte de las reglas de la democracia es que gobierne el que gane, pero también es admitible que la discusión no se de sólamente en las formas sino también en los contenidos. Que haga ganado no significa que no deba ser criticado éste y sus votantes.
    Pero repito que hacés un buen análisis de la situación.

    1. Gracias Oscar. Desde ya que se puede y se debe criticar cuando uno no está de acuerdo. Ganar no quiere decir tener la verdad. El punto que no veo claro es el de criticar a los votantes. De hecho, en la campaña respetuosa que propongo en vistas al ballotage, propongo criticar muchas cosas que hizo mal Macri en su gestión, o más bien, todo lo que no hizo, dando distintas excusas. También su discurso discriminatorio a los inmigrantes, aunque esto no sume demasiados votos, me parece bien remarcarlo.
      Al gobernante lo critico, al votante lo trato de convencer. Y al que sé que no puedo convencer, lo dejo que vote a quién quiera, tranquilo.
      Digamos, lo que creo que no hay que hacer, está resumido en la nota de Fito en página12: http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-172084-2011-07-12.html
      Muchos piensan así en este momento. Ojo, no digo que no se pueda hablar así, es parte de la democracia también, pero digo que sintiendome parte de ese mismo equipo, prefiero encarar las cosas de otra manera. Como cuando le decís a un compañero jugando al fútbol: «che, no tanto pelotazo, vamos a tocar más por abajo». Nada más.

      1. tal cual. estas notas (la de fito no es la única) restan una banda. son terribles.

        solo pueden divertir a los k convencidos. al resto le deben dar más ganas de votar a la mierda de mauricio.

      2. Coincido mucho con el artículo, pero desde el lunes al escuchar los reclamos de muchos kirchneristas a los votantes macristas, o incluso a los porteños en general, noto que parten de los mismos prejuicios de Pino Solanas al comentar el voto de Salta. Por eso apelo a las sabias palabras de Alejandro Dolina: «A mi me parece que hay una equivocación con respecto a la naturaleza de la voluntad popular. Algunos creen, al revés, que en la política hay una verdad científica y que los electorados aciertan o no aciertan. El acierto es la mayoría para la democracia. El acierto se constituye por la voluntad, no se trata de ver quién es más inteligente. Se trata de saber cuál es la voluntad del pueblo; no importa cuál sea su formación.»
        Para no hacerla muy larga, invito a leer una ampliación del tema de la «calidad del voto» aquí: http://basureronacional.blogspot.com/2011/04/de-pino-silvestre-pino-ilustrado.html

  2. No me quedo claro porque el «fuerte» en determinadas ocasiones, es legitimo que sea discriminado y subestimado…

    1. En el post hablo sobre todo de «fuerte y malo». Claro que esto puede ser subjetivo, pero los puntos de vista, finalmente, siempre lo son. Entonces digo que la no discriminación, no es un valor absoluto. Compite con otros valores. Creo que en ejemplos extremos como el Proceso o la alemania nazi, es más que obvio. No me parece que hubiera problema en discriminar a los miltares en conjunto, mientras gobernaban la Argentina desapareciendo personas.
      Cuando los cuadros de Ferrari apuntan a poner en cuestión muchas cosas lamentables del poder eclesiástico, me parecen válidos. Pero ya veo un claroscuro, la iglesia católica es mucho más que sus puntos negativos. ¿Hasta dónde se la puede englobar, y en qué punto ya es atacar a personas que creen sinceramente en esos valores? Complicado.
      Si en cambio, hoy, en EEUU, hacen cuadros de ese tipo referidos a los musulmanes, simplemente pienso que el que lo hace es de lo peor, no hay nada complicado en eso.
      Mucha gente se la pasa diciendo: «todos los políticos son una mierda», yo, que no estoy de acuerdo, jamás vería esa frase equivalente a «negros o judios de mierda». Por la simple razón de que el que habla así, ve como poderosos a los políticos. Esa hace una diferencia importante. Tampoco estoy de acuerdo, pero le veo un grado de agresividad mucho menor.
      Es en estos sentidos en los que pienso que es un tema que merece más profundidad que la de simplemente decir: «cualquier discriminación es equivalente y debe ser condenada».

      1. Una cosa es englobar una institucion (iglesia, militares y politicos) y otra cosa es englobar una parte de la sociedad. La complejidad es mayor.
        De todas maneras, no creo que exista algun estudio realmente interesante y profundo sobre el nazismo, que se base en la tesis, «los alemanes fueron unos hijos de puta por votar a Hitler».
        Las cosas son mas complejas. En todo caso, habria que preguntarse, porque los alemanes votaron a Hitler? Y me parece que la respuesta no puede apuntar «porque fueron hijos de puta».
        No me opongo a la discriminacion, pero en todo caso, esta debe ser racionalizada. No importa si es sobre un sector fuerte o debil, bueno o malo. Tiene que tener una racionalidad. Discriminar contra un judío es tan malo como discriminar contra un católico. Discriminar a un negro del conurbano es tan malo como discriminar a una rubia de belgrano.

        Decir que la clase media es tilinga, egoista y superficial, no tiene nada de racional. Destila racismo. Es simplemente una forma que encontraron algunos de justificar lo que para ellos es injustificable. Como tienen pereza intelectual para buscar algún argumento un poco mas racional, elijen la via facil, criticar a la clase media.

      2. Acepto tu diferencia entre una institución y una parte de la sociedad. Pero convengamos en que sin pretender una gran profundidad, calentarse en 1940 con los que votaron a Hitler, era, cuando menos, tolerable.
        Por lo demás, cuando decís: «Decir que la clase media es tilinga, egoista y superficial, no tiene nada de racional». Comparto. En buena medida, a eso apunta el post. En cambio para mi, no es exactamente lo mismo lo que planteás como: «Discriminar a un negro del conurbano es tan malo como discriminar a una rubia de belgrano.». Entiendo que no estés de acuerdo, pero para mi es diferente.
        Agrego un ejemplo más, nuestra sociedad es más bien machista, enotnces, los chistes machistas sobre mujeres, me caen peor que los feministas sobre hombres. Creo que la situación relativa de cada uno, en la sociedad en general, hace una diferencia.

      3. Eduardo, es off topic, pero si existen tesis sobre la cultura alemana que se acercan a lo que planteás. Hara unos 15 años, un autor norteamericano (historiador) publicó un libro en ese sentido (los verdugos voluntarios de hitler o algo así) que causó mucho revuelo en Alemania.

        Estoy de acuerdo con Sergio en que no toda discriminación es equivalente. En primer lugar porque no toda discriminación es mala. Para comportarnos como sujetos sociales necesitamos construir categorías que orienten nuestra acción. Y esas categorías siempre implican estereotipos. No se puede esperar un profundo conocimiento etnológico de todos los grupos sociales con los que uno interactúa. Es irreal e imposible. La cosa es tener en cuenta el carácter provisional de esos estereotipos y, por así decirlo, no «casarnos» con ellos.

        Pero si yo le vendo un auto a un gitano miro los papeles seis veces. La «experiencia» (la opinión generalizada al respecto transmitida en el ámbito social y cultural en que muevo) me dice que son garcas. Eso no me convierte en un racista. Sería un racista si ante la evidencia de que no hay tongo sigo pensando lo mismo y elaboro una hipótesis ad hoc (je, lo primerié, sino me dormía) que sustente una visión esencializada. Esperar una interacción social libre de estereotipos es como querer pensar sin categorías, sencillamente no se puede. Nuestra cabeza no funciona así.

        El discurso políticamente correcto de «no discriminar» suele ser pueril y políticamente ineficaz, excepto para el fomento de algunas formas de censura. Funciona como una especie de policía del lenguaje que pone bajo sospecha a todos los que no están versados en la jerga. Y el uso de la jerga «adecuada» poco cambia de las prácticas en que se enmarca y, sobre todo, las representaciones sociales en las que se inscribe.

    2. Guido:
      Que el discurso de la discriminación se utilice como policía es el riego que siempre se corre con esas clases de leyes en una sociedad, no sólo carente de educación en esta materia, sino también siempre dispuesta a utilizar buenas leyes para fines no tan nobles. Además de encubrir la profunda hipocresía que esa materia existe en toda sociedad, incluida la nuestra,donde como dices públicamente hay que cuidar un lenguaje, lenguaje que en lo privado es profundamente discriminatorio.-
      Bueno el recuerdo del libro de Daniel Goldhagen, publicado originariamente en inglés en 1996 y con traducción castellana de Taurus (1997). Aunque el libro no es bueno y por momentos se torna pesado, conviene leerlo porque demuestra el peligro de que a veces, las víctimas pueden adoptar el lenguaje de los verdugos. Hay una buena y por momentos demoledora crítica publicada por EUDEBA: Los alemanes, el Holocausto y la culpa colectiva. editada por Federico Finchestein. (Bs.As.1999) que reúne colaboraciones de Habermas, Hilberg, y otros conocidos expertos en el tema. Vale la pena leerla.
      Saludos.

      1. Goldhagen era!, cierto. Un problema insalvable es el concepto de cultura que supone. Casi como un listado de rasgos. Trabajos más serios, en cambio, de como se construyó históricamente y en relación «lo judío» y «lo alemán» (algo de todorov creo que hay) tiene mucha más riqueza explicativa y se sale del «acusacionismo». Creo que desde una perspectiva de ese tipo también podemos iluminar algo de nuestras propias fracturas.

        Estoy de acuerdo, creo que de ningún modo deben existir leyes que regulen el discurso. De cualquier modo, la tensión seguirá existiendo, más allá de lo jurídico. Porque la tendencia a uniformar el discurso (no las representaciones en la que se inscribe, mucho más líquidas) va paralelamente de los intentos de plasmarlos en leyes. Es muy fuerte en algunos ámbitos (académicos, por ejemplos) y en menor medida en los medios. Pienso en la ridícula anatemización del salame de Del Sel por decir «negritos» en un contexto donde hay que ser boludo para pensarlo como racista por eso, o en el affaire Terranova.
        saludos

      2. Guido:
        Hay un estudio sobre Hitler que pasó prácticamente desapercibido, y que no deja de ser interesante por tratar sobre las diversas lecturas o explicaciones de ese personaje, que te recomiendo: Ron Rosenbaum. Explicar a Hitler. Los orígenes de su maldad. Siglo XXI. México. 1999.
        Saludos.-

  3. Busqué la frase de Pino y encontré esto: http://infosur.info/?p=6874
    Donde al contextualizar vemos que dice «es dependencia, clientelismo y también poblaciones con muy poco nivel cultural»

    Me parece que no te está insultando a vos, sino que está describiendo una situación en la que el pueblo es rehén del poder, a eso se refiere con voto de baja calidad.
    ¿No te parece que esto sea así?
    Entonces la democracia funciona perfecto y todas las elecciones son perfectamente racionales ¿No?

    ¿Leíste ese artículo que explica la elección de buenos aires con el síndrome de estocolmo?
    La gente vota por miedo, por manipulación psicológica, el que más tiene es el que más voluntades compra y es el que gana. El juego de la democracia liberal nos frustra porque no puede escapar de ese problema.

    1. La democracia argentina funciona muy bien, ya que la democracia implica que gobiernen los más votados, no los que a nosotros nos parecen los mejores. No hay ninguna obligación para los votantes de elegir exclusivamente a sus candidatos por cuestiones racionales. Si me preguntás a mi, tiendo a argumentar racionalmente, pero no creo que alguien esté obligado a mejorar su nivel cultural y argumentar racionalmente su voto, para que a mi me parezca con derecho a votar.
      Por ahora, el juego de la democracia liberal es el que mejor funciona, por muchos defectos que tenga. De hecho, creo que la caída de los paises comunistas se debe a esa victoria de la democracia liberal, respecto de la dictadura del proletariado. No, en cambio, a la victoria de la economía de mercado, como el neoliberalismo intentó hacernos creer. Si un país intenta economías socialistas, me parece muy bien, yo las votaría, pero solo creo en implementarlas, si las votan las mayorías.

      1. La calidad es una cuestión subjetiva, estoy de acuerdo con eso. Tampoco hay forma de asegurar que las elecciones del pueblo redunden en el bien común.
        Entonces no podemos confiar en que la gente va a elegir lo que más le conviene.

        Nos quejamos porque creemos que el bien común está en otro lado y no creemos que la gente esté votando para el bien común.
        Entonces ¿Qué votaron?

  4. Sergio:
    Tu comentario me parece profundamente equivocado y peligroso. No existen discriminaciones de diferentes calibres, según sean dirigidas al fuerte o al débil. Sólo existe la discriminación a la que uno debe rechazar ab initio, porque el fuerte de hoy, podrá ser el débil del mañana, o el fuerte de aquí, puede ser el débil de allá o viceversa.- El muy fuerte y el muy malo, son caracterizaciones subjetivas, que pueden ser utilizadas para cualquier fin. Recuerda que Hitler consideró a los judíos como muy fuertes y muy malos, dueños del mundo, de la economía y causantes de la desgracias de los alemanes, y se ensañó contra la población judía alemana y de los países ocupados que eran débiles, estaban desprotegidas y nada tenían que ver con la maldad.
    Por otra parte, el resultado electoral del domingo, requiere de un meditado análisis, puesto que dentro del caudal de votos del PRO, existen votantes que expresaron su rechazo al gobierno nacional,más que un apoyo al gobierno local, por lo que tus observaciones no serían aplicables.
    Si bien al final del texto intentas diluir un poco tus primeras afirmaciones, en mi entender eso no se consigue, y siempre queda abierta una posibilidad de discriminar a quien se considera fuerte y malo.
    No te preocupes que por ahora el INADI está en terapia intensiva y no tiene tiempo para encargarse de las tareas para las que Menem lo creó.
    Saludos.-

    1. Daio, en mi respuesta a Eduardo y en el post explico lo que quiero decir. Entiendo que no estés de acuerdo. Mis diferencias con el republicanismo que creo que representás adecuadamente, pasan por cosas como estas. No creo necesario aferrarse a consignas absolutas. De hecho creo que a menudo vos mismo intentás echar un manto de «corrupción» sobre el gobierno nacional, que excede en mucho los casos puntuales. Ese tipo de generalización, también sería una discriminación. Casi cualquier generalización negativa, sobre un grupo determinado, lo es. Pero no todas son iguales.
      Tomemos cualquier cita tuya sobre Menem, o el menemismo. Luego lo enlazás con el Kirchnerismo. Esos colectivos, completos, quedan subestimados, desacreditados, vistos sútil o abiertamente, como apegados a intereses espureos. Una discriminación, sin dudas. Pero como kirchnerista, no me voy a rasgar las vestiduras, ni a denunciarte al Inadi. ¿Por qué? Sobre todo por la fuerza de los colectivos que atacás. Pero si hicieras lo mismo con los inmigrantes turcos o coreanos, me parecería de última. Todo es relativo Daio. Saludos.

      1. Sergio:
        Si tomar como base denuncias penales que se hacen a funcionarios de un gobierno o a personas favorecidas por el mismo, para hablar de corrupción es discriminación, sonamos. Sería el sueño de todo gobierno despótico que siempre busca la manera de acallar las voces críticas. Si los jueces investigaran como debe ser, si los organismos de control funcionaran debidamente, se podrían aclarar todas las denuncias y dudas que pudieren existir y marchar con la frente alta por parte de los denunciados y en tal caso los funcionarios podrían legítimamente repudiar a quienes siguieran insistiendo con esos temas.
        ¿Por qué Horacio Verbistky se convirtió en un héroe con sus denuncias y en cambio Luís Majul es un maldito mentiroso? Todo depende entonces de quién sea el denunciado, si es de los nuestros es intocable, si no está con nosotros es el jefe de la banda de los 40 ladrones?. No se quejen si ahora son ustedes lo que están expuestos, pero la discriminación no tiene nada que ver con esto.

      2. Me entendiste bien, Daio. Las denuncias penales son sobre personas concretas, hasta ahí, todo bien, decide la justicia. Vos a menudo referís a colectivos como el menemismo y el kirchnerismo, tratando de pegarlos a eso.

      3. Sergio:
        Por supuesto que no comparto el concepto de culpas colectivas o responsabilidades colectivas, algo extraño a nuestro derecho. En tal sentido el militante puede quedarse tranquilo.-

      1. te pregunto qué te parece, tu opinión, no datos bibliográficos de estudios hechos al respecto.

        todo lo hacés siguiendo un decálogo escrito por alguien más?

        o te das cuenta de los límites de tu perspectiva y te hacés el distraido?

      2. En tal caso habría que preguntarle a las personas a quienes se dirigen esos insultos qué opinan. Particularmente no me hacen mella los insultos y trato de no utilizarlos.- Existen muchas causas por las cuales se acude al insulto: odio, impotencia, falta de argumentación,etc., y toda una amplia patología que se la dejo a los estudiosos. «No hay que dar por el pito más de lo que el pito vale», se dice popularmente y por eso se equivoca el denunciante Monner Sanz:
        http://www.clarin.com/politica/Fito-Anibal-presentan-denuncia-discriminacion_0_516548564.htm

      3. te fuiste por las ramas. el punto es ¿toda crítica/insulto es igual? insisto ¿da lo mismo «nazi hijo de puta» que «negro de mierda»?

        vos recomendás preguntarle al agraviado, genial! pero es ridículo, porque aquél al que se insulte sentirá que no es justo el agravio, sea un «negro» discriminado por su piel, o sea un jerarca nazi que mató a mil tipos en una cámara de gas.

        creo que la confusión proviene de que se confunde insulto con discriminación. a un nazi no se lo discrimina, él se aparta de la sociedad al postular un ideario racista y criminal.
        a esto se refiere sergio con la diferencia entre «fuertes» y «débiles». discriminados pueden ser y fueron los negros, las mujeres, los adeptos a religiones minoritarias…

        si se va a hacer una denuncia porque fito páez dijo que la mitad de los porteños son fachos, bueno, imaginate la cantidad de expedientes que se tendrían que haber iniciado cuando la gente habla sobre los peronistas…

        o vos mismo no decís que este es un régimen dictatorial? qué carajo son entonces los votantes k?

  5. Sergio, más allá de quien es el fuerte y el débil, agarrártelas con el tipo que no te votó muestra cierta incapacidad de mirarte un poco al espejo y de entender de qué va la cosa. Yo no lo pensaría en términos de discriminación, sino más bien de miopía y cualunquismo. En una elección se eligen los gobernantes, no la ratificación de nuestras creencias.

    Creo que hay mirar con respeto a MM, teniendo en cuenta su trayectoria. Antes de ganar se presentó varias veces, perdió, no denunció al electorado por incapaz, revisó su estrategia y se puso a armar para su próxima elección. Y ganó, con un armado electoral y político que funciona, al menos para gobernar (mal o bien, mal). Filmus se presentó en el 2007, perdió, acusó de mala gente al electorado, se fue a ocupar de los glaciares, no se presentó en el 2009, no hizo ningún armado.Perdió de vuelta.

    A diferencia de Carrió y otros teóricos del voto de baja calidad, Macri expresa una derecha democrática. Derecha porque bueno, eso es. Democrática porque asume que la legitimidad de un gobierno es el voto, no la verdad y la razón que todos decimos que tenemos (existan esta o no, no planteo una discusión ontológica). Poco importa si cree en eso o es un procesista oculto ñacañaca burujujuá. Lo cierto es que acepta las reglas del juego (que su futuro depende de la opinión de gente que no controla), busca armar en función de eso, y asume los resultados. Es triste que algunos compañeros estén por detrás de Macri en ese aspecto item (y ni hablemos de los exabruptos mediopelistas del ministro «jaurecthiano» que me agarra el patatús).

    Un abrazo.

    1. De acuerdo guido. Yo mismo reviso, ante esta elección, mi visión de Macri. No es que ahora me parece bueno, yo no comparto su ideología, pero es obvio que hace algunas cosas bien respecto de la construcción política y las decisiones que toma.
      Y como decís vos, si algo tiene de rescatable, es su actitud ante el voto. Tantas veces se dijo que necesitábamos una derecha democrática, bueno, ahí está, confrontémosla adecuadamente, no puteando a sus electores. Abrazo.

  6. Sergio: me parece que hay mucho de Mario Wainfeld -esto de particularizar y diseccionar cada situación bien en concreto- para aprender y aplicar a cada elección distrital. Para entender que las lógicas de las grandes líneas nacionales no quieren decir mucho a la hora de discutir elecciones locales. Me extraña del FPV, que sabe de pragmatismo en otros lados, le cueste tanto acá. Y en mucho de eso se juega la comprensión del tipo de voto para diagramar el tipo de estrategia. Abrazo.

    1. Comparto plenamente. El problema con el FPV porteño, es que tal vez tenga más de progresismo que de peronismo. No así, a nivel nacional. Y yo al progresismo le encuentro muchas virtudes, pero el pragmatismo no es una de ellas. Abrazo.

  7. dire que la discriminacion SIEMPRE es mala,pero que cuando se dice algo como lo de Fito en Pagina,equivocado o no,mas que discriminar es buscar razones de por que se produjo ese resultado.Creo que no se apunta a las personas sino a una caracteristica social en la que se vive.

  8. Sergio: La discriminación de los débiles es el mensaje PERMANENTE de los mierdos. Claro que no lo tornan tan explícito como Pino: En vez de decirles boludos a los votantes, dicen que sus representantes son una mierda, que es lo mismo.

    Pienso, claro, en Cristina, donde la mitad de la población que la votó y que la volverá a votar parece que somos unos boludos de cuarta, que no vemos lo que ellos sí ven.

    Pero no sólo: Permanentemente se ataca a la mayoría de los votantes distritales bajo el formato de «los barones del conurbano», como si sus votantes fueran opas que no saben lo que hacen.

    Tal vez Fito se olvidó de envolver el caramelo, pero es en retribución al baldazo de bosta que permanentemente chorrea sobre nosotros desde los mierdos.

    ¿Porqué poner la otra mejilla?

    1. Eduardo, creo que es una discusión muy interesante, la encaro principalmente por el lado pragmático, aunque tiene varias aristas.
      Un grupo trata de ganarle a otro, esto vale para la política, el deporte, la guerra, etc.
      El punto es que según en qué terreno sea la disputa, cambian los métodos a utilizar para lograr la victoria. Si es una guerra, mejores armas, entrenamiento para el combate, etc. En el deporte, también el entrenamiento, coordinación si es un deporte de equipo, etc.
      ¿Cómo se gana en política? Sumando más voluntades que el otro. Entonces aquí tenemos un problema. Porque el que hoy es «del otro», para que ganemos, mañana tiene que ser nuestro. Entonces una cosa es atacar al adversario político (en este caso Macri) y otra, atacar a aquel, a quién hay que conquistar para ganar mañana. Y en la enorme escala de grises que tiene el electorado de cualquier partido, hay algunos que sin duda serán impermeables a cualquier discurso, pero hay otros, por ejemplo en este caso, que votaron el domingo a Macri y planean votar en la nacional a Cristina. ¿Desde este lado les decimos que nos dan asco?
      A mi sinceramente me suena a que te hagan un gol y en la jugada siguiente agarres la pelota con la mano de puro caliente y te cobren penal.
      La discusión ética sería más complicada. Porque si bien, me parece un error criticar a alguien por su voto, dado que nos lo hacen todo el tiempo a nosotros, como vos decís, tampoco es para tanto. Pero aún en este rubro, Fito se puso a la altura de Pino, habló diréctamente a los votantes. Igual el post no es solo por lo de Fito, si fuera eso, sería un exabrupto de uno que se calentó. El tema es que hubo unas cuantas voces en ese sentido y a mi, como a muchos otros que escribieron y hablaron en el mismo sentido que yo, nos parece mejor una posición más adecuada a lo político, que como te digo al comienzo, es una lucha en la que se gana convenciendo gente.

      1. Como no soy peronista, a veces me olvido que hay que ganar a como dé lugar. Yo pienso que hay distritos donde perder enaltece. Como en este caso.

        Ya ganamos en el 2007 con la CABA, Córdoba, Santa Fé y San Luis en contra ¿Cuál es el problema de perder aquí? Ninguno. Pero le daaaamos como si aquí se definiera la historia.

        No jodamos. Vuelta de página y a no perder de vista el juego grande.

  9. Interesantísimo el post amigos. Naturalmente que no hay nada mas frustrante que la discusión con los ideólogos de la oposición, porque esa no se puede ganar ( allí se enfrentan posturas dogmáticas o intereses concretos).

    Lo que si se puede hacer, y esta es la tarea del militante (como bien lo señala Sergio), es operar sobre la masa que conducen los cuadros de la oposición, mostrarles otra (nuestra) realidad y ganar su voluntad, en este caso su voto.

    Por supuesto que es tentadora la postura de Fito o Eduardo de mandarlos todos a la r p m q l p, pero como dice un viejo adagio peronista, en política el que se enoja pierde.

    1. Gracias Político. Sí, creo que en esta coyuntura se aplica perfectamente la frase: el que se enoja pierde.
      El comentario de Filmus sobre lo que dijo Fito, me pareció bien. Dijo que Fito como artista, tiene derecho a expresarse como quiera, pero que él, como político, no puede enojarse con los que no lo votaron, que tiene que seguir trabajando para que lo voten.
      Es posible que mucha gente lo vea así, viniendo de Fito, alguien que habla como observador y alejado de la militancia, puede no caer tan mal. Viniendo cosas similares de alguien del gobierno, o incluso simplemente de militantes políticos, solo sirve para restar.

    2. Político: «en política el que se enoja pierde». YA PERDIMOS. Y vamos a reincidir ampliando la brecha, para solaz de quienes ya sabemos.

      En fin, ya sé que no suma ser «políticamente incorrecto». Pero a esta altura, sumar aquí en la CABA me tiene sin cuidado. Prefiero que sumemos en lugares donde cagar a palos a indigentes resulte una inmoralidad, no un mérito. Porque si uno no los vomita desde el alma, como hizo Fito, después no nos quejemos de los resultados obtenidos.

      No me pienso mimetizar con Mugricio para conseguir un voto más.

      Sori, no me da el cuero.

  10. si,el que se enoja pierde.Pero en mi caso,y no se en el de Fito,no trato de ganar sino de entender.Sostengo que hablo mas de la ciudad que de la gente,pero se dejo llevar por la pasion,y me hace acordar a D’Elia,que por pasional mete la pata.Tanto el peronismo y en en este caso el macrismo demuestran ser viscerales,marchar por los sentidos y lo emocional,mas que por la coherencia y lo intelectual.

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