Marta Minujín y el gobierno de los artistas


Si yo fuera el Escriba, diría que esta mujer ,más allá de su sublime talento artístico, no mide ni un poquito .
Si fuera Tomás, escribiría un maravilloso cuento que describa la Argentina gobernada por esta mujer un día o dos (!).
Si fuera Mendieta, diría que no puede sorprendernos ni por un segundo que La Nación entreviste a este tipo de «inocentes» personajes tan afines a su línea política y que los giles de Página 12 tenemos mucho que aprender de ellos.
Si fuera Lucas, hablaría de la República Unida de los Artistas, la última propuesta de Binner, y lo rico que me salieron los fideos anoche.
Si fuera Manolo, diría que los planteos de esta mujer harían levantar de su tumba al mismísimo Platón. (cito: Su esperanza de cambio está depositada en los jóvenes, los únicos capaces de crear «una aristocracia de las ideas que eleve el nivel del pensamiento»).

Pero como soy simplemente yo, sin el talento de ninguno los antes mencionados, me limito a afirmar que la justicia , definitivamente, no reina en este mundo! (Y aclaro que esta conclusión no tiene nada que ver con mi condición de mendocina y nuestros bellísimos magistrados,eh!), oigan sino lo que dice la muy turra, porque no hay otra palabra: ¿Cómo ve la preparación de la Argentina, a poco de festejar el Bicentenario? «No veo ningún festejo. Es terriblemente pobre la importancia que se le está dando al Bicentenario. Me parece que se tendría que haber hecho mucho más hincapié en la independencia, que tendríamos que haber festejado todos los días desde que estamos en democracia. Habría que haber construido edificios y cosas que marcaran un hito. Se está haciendo muy poco y es demasiado importante como para dejarlo pasar así. ¡Son 200 años! Yo hubiera hecho algo para que quede, algo así como la estatua de la Libertad».

Y pensar que su obra esta presente en la maravillosa Casa Nacional del Bicentenario: Marta Minujín, fotografía de la obra La pieza del amor en el atelier de la artista en Paris, 1963.

Como dice la propaganda de Tang: NO SE LO MERECE!!!!!!

15 Comments on “Marta Minujín y el gobierno de los artistas”

  1. Lo que me sorprende es que proponga algo tan obvio como «una estatua de la libertad». Pero bueno, que se yo. Los artistas son así. Si se sigue llamando moderno algo que lleva 40 años…

    1. chicxs, pensaba que eran kirchneristas en este blog pero me hacen acordar mucho de pino al burlarse así de minujín. no vieron la hora de los hornos? ja, en realidad cualquiera que la haya escuchado hablar más de 10 minutos (no digo ya conocer su trabajo), pero que la haya escuchado hablar realmente y no a través de una nota de la nación, se puede dar cuenta de que tiene una apreciación de la coyuntura política bastante aguda. de paso me gustaría preguntarle a leila qué tiene de maravilloso la casa del bicentenario, aparecerá entre las próximas maravillas del mundo?

      1. Claudio: Conozco su trabajo como artista y de verdad me parece excelente, no fue en tono irónico lo de artista sublime. En cuanto a sus opiniones políticas, su apreciación «aguda» de la coyuntura política a mi me parece totalmente perjudicial y contraria a los intereses de los sectores populares. Seguir hablando mierda de la política solo favorece a los poderes fácticos que destrozaron este país, por eso creo que es bueno seguir denunciando a quienes repitan el discurso neoliberal más allá de quienes sean y de las ideas brillantes que puedan tener en otros ámbitos. Ella habla de construir puentes de un modo símbolico y artístico: yo creo que este gobierno los construyendo:

        http://artepolitica.com/articulos/estan-tocando-nuestra-cancion-palabras-de-la-presidenta-cristina-fernandez-de-kirchner/

        Pero los artístas de vanguardia y prestigio internacional muchas veces no tienen la «agudeza» ni la «sensibilidad artística» necesaria para percibir esos cambios.

      2. es verdad todo eso, igual situar sus palabras en una entrevista para la nación en el contexto de la discusión sobre los «discursos antipolíticos» me parece un poco contraproducente. o sea minujín no es sergio lapegüe por más loca que esté.

        y en la misma entrevista, de hecho, las comentarios que hace no me parecen para nada reducibles a un imaginario neoliberal ni mucho menos. insisto con la casa del bicentenario y sus maravillas porque, por buena que pueda ser la muestra (yo no la vi aunque varios amigos me hablaron bien), creo que ella pide más de eso (es decir, un rol más activo del estado en la educación y la cultura, y no menos).

        poniéndonos más finos, las críticas que le hace a «los políticos», es verdad que las formula en esos términos, pero cuadran mucho más para caracterizar a la oposición que al gobierno, no sé si me explico. la entrevista obviamente está editada para el churrete. yo hubiera puesto el último párrafo sobre los medios en el copete. y le hubiera repreguntado también, pero bueno.

      3. La gran diferencia entre esta clase de artistas de mercado y artistas verdaderamente revolucionarios como pudieron ser los impresionistas reside en que estos últimos nunca esperaron nada del Estado y buscaron los medios para expresar su visión de la realidad a puro pulmón, sin padrinazgos de ninguna clase. En cambio estos artistas semicool, como la Señora Minujín, cuyo marido es un economista reconocido y cuyo nivel de vida no opaca al de un Degas o el de un Manet, parecen necesitar una ayuda financiera que sobrepase la megalomanía de cualquier artista del pasado. Para ser vanguardista de verdad, concluyo, hay que jugarse a la pobreza, la locura o la ignominia, y Doña Marta parece demasiado cómoda en un personaje de artista superada a prueba de sufrimiento. Algo está podrido en las galerías de Dinamarca y no es un happening de la miserabilidad.

      4. Sabés que justo me quedé pensando en eso que decís de que su descripción de los políticos cuadra muy bien a la mayor parte de la oposición, pero si uno no separa el trigo de la paja solo genera mayor confusión. Siento que todavía no superamos la crisis de desconfianza de la política y cada declaración en este sentido resta. (Ojalá fueras editor de La Nación ! ja! No le demos más transcendencia a las palabras de Minujín tampoco).
        En cuanto al rol del Estado en educación y cultura siento que hemos avanzando años luz en estos años, pero igualmente falta muchísimo por hacer. Ojalá se pueda profundizar el modelo,en ese aspecto también!

        Saludos!

  2. Pero en serio es medio depre un bicentenario sin ningún proyecto faraónico-megalomaníaco para festejarlo.
    Yo que sé, una estatua de Lilita de 100 metros de alto y 150 de ancho

    1. La duda es con que materiales lo haría!
      una Lilita de hostias?
      una Cristina de pechito de cerdo vigorizante
      un Nestor de pinguinos? (muy obvio)

      1. Una tira un post al aire y no se imagina LAS IDEAS que puede despertar! jajajaja! Hablando en serio, a mi la verdad los proyectos faraónicos no me atraen tanto. El bienvenido a los chicos con la asignación universal es el mejor festejo que podíamos pedir.O no cumpas? Igual si hacen una Lilita de ostias, les hago un monumento!!!!!

  3. Habría que levantar una Estatua de la Libertad que en vez de alzar una antorcha escupiera fuego por el culo. Una libertaria sadomasoca vestida con ropas de china y trenzas al uso. O mejor aún, con ropas de China: cuello Mao y demás accesorios orientalistas.

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