Por quién doblan las campanas
Para aquellos que aún conservan la memoria – pocos – o para los que – como en mi caso – se nutrieron de ella, quiero reivindicar una dimensión poco explorada de aquellos años: la romántica.
Para quién se crió en un ambiente de confesa vocación antifascista, con permanentes referencias a la guerra civil, parientes que lucharon en ella, poesÃa y canciones a ella referidas y desprecio eterno al dictador sobreviviente tras la caÃda universal del fascismo clásico (en cuanto a esto último vale aclarar, a la manera de Brecht, «No os alegréis demasiado por la muerte del perro rabioso, la perra que lo parió está ya nuevamente preñada») la Guerra Civil Española, después de más de 70 años, sigue siendo un momento «fundante» de la conciencia democrática universal y también – ¡pero no menos ! – de sus más bellas páginas, sonidos e imágenes.
Para quién se crió en un ambiente de confesa vocación antifascista, con permanentes referencias a la guerra civil, parientes que lucharon en ella, poesÃa y canciones a ella referidas y desprecio eterno al dictador sobreviviente tras la caÃda universal del fascismo clásico (en cuanto a esto último vale aclarar, a la manera de Brecht, «No os alegréis demasiado por la muerte del perro rabioso, la perra que lo parió está ya nuevamente preñada») la Guerra Civil Española, después de más de 70 años, sigue siendo un momento «fundante» de la conciencia democrática universal y también – ¡pero no menos ! – de sus más bellas páginas, sonidos e imágenes.
Quienes fueron jóvenes en esa época no alentaron ninguna duda en su pecho. La decencia y los valores humanos por los que valÃa la pena luchar se encarnaban en la resistencia democrática a los nuevos cruzados que venÃan a tronchar a la España «de la rabia y de la idea«.
En muchos anidaba la conciencia de que en el frente de batalla de España se jugaba el destino de la democracia frente al fascismo, de la revolución frente a la negra reacción, que era, en suma, la primera batalla de una guerra mundial que inexorablemente estaba por librarse.
Eran tiempos de optimismo universal; por negros que fuesen los nubarrones en el horizonte existÃa en los jóvenes de aquella época el Ãntimo convencimiento de que el porvenir iba a ser mejor. Y lucharon por eso.
Creo que aún vale la pena luchar por esos valores tan trasnochados como la libertad, la justicia y la solidaridad.
Udi, abril de 2009
Tengo el mismo sentimiento que Ud. UDI. Mi abuelo bajó del barco que lo traÃa del España, uno de los maestros que habÃa traido Sarmiento, lo primero que hizo fue participar de la Revolución del Parque, que quiere que le diga es un ADN muy jodido de sacarse.