Viaje al interior de una cabeza liberal

Dos fuerzas se han reacomodado en el escenario político. Absorben imaginarios, relatos históricos, nociones del adversario. Construyen sus identidades más que en sí, en la relación de rechazo. Es el rechazo al adversario lo que cohesiona y luego, construye. Primero, cohesiona, luego construye.

En estos días, el aniversario del triunfo de Alfonsín, y el contrapunto del kichnerismo visto como hegemónico, posiblemente se rescaten en los análisis esta dimensión verdaderamente transversal a los partidos políticos, pero no a las clases sociales ni a los bloques económicos que sustentan la foto partidaria. Hay dos campos en disputa, nuevamente.

De un lado están los que creen que tenemos que ser un país exportador. No necesariamente de productos primarios, incluso, plantean industrializarlos. Pero eso se lograría, a través de la promoción de inversiones (esta es la dimensión activa que le otorgan al estado en el manejo de la economía) y de la educación de la mano de obra. Mientras en el corto plazo exportamos materias primas, en el largo plazo a través de la educación exportaremos ciencia. Eso creen algunos. Llevamos 200 años de corto plazo y de mientras tanto, pero hay quienes –incluso, dentro del gobierno y abundan en la oposición- creen eso. Este tópico, incluso, es visualizado como progresista, aunque disloca la historia nacional para remitirse a Pellegrini, a Sarmiento, a Mitre, a Rivadavia. El estado de bienestar a la criolla no se subraya como propalador de la educación, esencialmente por que ésta es vista como una cuestión dialéctica de voluntad versus perversión de los gobernantes. Por eso están muy a favor de la educación, y muy en contra de los paros docentes.

Todos tenemos una tía que cree que los políticos no educan al pueblo para seguir gobernando a través de la ignorancia. Por eso, ellos que no son ignorantes, votan a López Murphi. Bien por ellos.

Esta gente cree siempre que estamos desaprovechando oportunidades históricas que no se van a volver a dar, que estamos despilfarrando el dinero, que la mitad de los argentinos son descerebrados que votan lo que sea por un choripán y una zapatilla con firma, que es una mala palabra “intendentes del conurbano”, que yo soy un siervo de la gleba que vivo en “los feudos del interior”, que la alianza entre Aldo Rico y Kunkel explica una verdad que viene del fondo de la historia y ya estaba en las tablas de Moisés: que yo soy un demagógico.

¿Es razonable ser razonable y preguntar a quiénes votan los partidarios de la dictadura militar, indagar si es cierto que las hordas de la Pando están en el kirchnerismo? No, obvio que no: ya está escrito en las tablas de Moisés que no es razonable ni viene al caso indagar eso. La oposición es democrática, el oficialismo es demagógico, ¿querés una prueba? La alianza de Rico con Kunkel, ahí tenés.

Porque, atención, este grupo de gente, que dicho sea de paso, ha gobernado esencialmente a través de dictaduras, está convencido que SON la democracia. No creen que vivan en democracia, porque eso sería aceptar un adversario, el conflicto, las instituciones como reguladoras del conflicto. Naaa, ellos saben, están convencidos, ellos SON la democracia. Y están, en serio, convencidos.

Lo estuvieron cuando bombardearon Plaza de Mayo, cuando depusieron a Irigoyen –que no respetaba al Congreso, decían- cuando lo sacaron a Perón, cuando gobernaba Frondizi y también cuando lo sacaron, cuando gobernaba Illia y también cuando lo sacaron. Ahora, que sus referentes no son salvajes y bárbaros, y en la mayoría de los casos no son asesinos de sangre fría, no se los puede convencer de que ellos no son siquiera “toda” la democracia. Lo creen a pies juntillas.

También creen que todo lo nacional es trucho, es coima, es versero y ventajero. Se relamen con las críticas provenientes del exterior, les encanta lo que triunfe en el exterior, detestan la versión criolla de casi todo y sueñan con que nos parecemos –perdón, yo no: vivo en Entre Ríos, tiera feudal y atrasada-  a lo más diferente de estas tierras lejanas, a Europa. La más europea de las capitales, es Buenos Aires, porque los argentinos somos así. (No es una confusión semántica: equiparar la presuposición de cómo son los porteños a cómo son los argentinos, no ocurre en ningún otro lado: no se le ocurre a un jujeño, a un desarraigado sureño, sí a un empresario del campo pampeano, pero es que ahí son socios culturales).

Son buenas gentes. Creen en la movilidad social ascendente a través de la educación. Son eficientes, son los que compran diarios, miran canales de cable, leen los libros argentinos y del exterior. Estudian, incluso, carreras humanísticas. Hasta pueden ser de izquierda. Son solidarios. Cultos, complejos. Pero eso sí, son mejores. O lo creen, profundamente lo creen. Jamás se sentirán inferiores. Están en contra, además, del materialismo. Odian la caja, la billetera, la plata, la política social. Para ellos, la economía es el valor del dólar, la inflación y la libertad. Quieren justicia, pero sobretodo, libertad. Son, las más de las veces, coherentes con sus posturas: libertad de cultos, sexual, artística, de prensa.

Creen que enfrente está todo lo contrario. Está el fachismo. Que será, sí, más distributivo, pero por pura demagogia, para sacrificar la libertad, para alienarnos. Creen todo eso. Están profundamente equivocados. Pero nunca leerán una posición distinta. Se sorprenderían, incluso, de que sepamos escribir.

Suena raro, pero así con nuestros democráticos, tan distintos de esa derecha salvaje y bananera de los países vecinos. No, oh, no: ellos son, fijate bien, refinadamente liberales, sofisticadamente burgueses, europeos que nacieron equivocadamente pero que ojo, por puro patriotismo se quedan en el país. Aunque, siempre, tienen muchas ofertas en el interior. Sí, es cierto, antes era Victoria Ocampo vacacionando en París, y ahora es un vedette que tiene un montón de propuestas de la televisión chilena. Igual, el caso es que nunca las agradecemos del todo que se queden.

Una pena que no pueda llegarles, pero quería decirles que, muchas gracias. Si no existieran, quién sabe si este país noe staría lleno de indios, negros, intendentes del conurbano. Tipo como son en Bolivia, viste. Lo digo de onda. Sin discriminar, como son nuestros hermanos latinoamericanos residentes del conurbano.

Acerca de Lucas

31 años, periodista, vivo en Santa Fe, trabajo en Entre Ríos. Me encanta el consenso, si la primera moción es la mía. Creo que el disenso es productivo (al interior de la oposición). Todo lo que digo lo digo convencido, porque creo que es más importante decir las cosas con convicción que tenerlas. No me gusta Ricardo Arjona, pero no me molestaría ser Ricardo Arjona. Lo que sí tomo verdaderamente en serio, es la cerveza.

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8 comentarios en «Viaje al interior de una cabeza liberal»

  1. Estimado: nos regocijamos de su vuelta al ruedo, esperando se haya repuesto por completo del coma etílico.
    En cuanto a sus apreciaciones, me parece que es Ud. muy benevolente. Yo no les concedería la buena intención, que quiere que le diga, vió ?
    Rasquelos un poquito nomás y aparecerá la verdadera, negra y peluda piel del gorila racista.

  2. eso no es completamente liberalismo.

    eso es conservadurismo, que les guste el libre mercado es otro tema.

    no te olvides de «cristo vence»

    eso es el diario la nacion y la nacion, salvo en lo economico(y hasta ahi nomas) no es liberal. Existe una subcategoria argenta del liberalismo y esta es mas o menos asi: lo que diga o haga USA esta bien, los villeros y negritos y choripaneros son creaciones peronistas para molestar a «los decentes».

    pero en realidad la discriminacion no es un valor liberal y esto lo podes comprobar en todo el mundo, no son los liberales los que dicen «los hipanos les sacan el trabajo a los americanos», son los conservadores nacionalistas(igual que aca con los bolivianos,etc)

    esto no quiere decir que yo sea liberal, pero si queremos «conocer al adversario» hay que ir a las fuentes y no creerse que argentina es el centro del mundo donde se producen las contradicciones del capitalismo y el liberalismo mundial.

    saludos.

  3. AH,los liberales!!! Buena su reflexión , compañero y es una buena punta para hilar mas fino si se quiere.Otro concepto interesante que circula en estas cabezas es el de la limpieza, la asepcia necesaria que purifica el alma,pobre , pero limpiiiito,diría Carlitos.Creo Ellos serían felices si pudieran meter a todo el conurbano incluso a los intendentes, a todo el pobrerío y darle con una supermanguera hasta que queden biennnn limpitos. Siempre cuestionan la limpieza de las veredas, de las calles, y hasta de los habitantes-las familias,las casas,las plazas,etc del conurbano.Se les escapa un sabihondo : si yo fuera intendente ,en vez de robarme la plata,dejaría todo biennnn limpio, hasta a los cirujas,mirá.
    Claro no se detienen a pensar si en las casitas hay agua para tanta ducha o si se sigue usando el fuentón, que es necesario priorizar en un presupuesto si detergente o veredas,etc.
    Los liberales,igual que una tía mía también,tienen la enorme virtud de «ver» aquello que se les antoja sustancial para «su» vida, generalmente relacionado a lo cultural, y ven desde el cristal de la estética , de su estética.No les vengas con que el neoliberalismo,que no hay habitus de cultura del trabajo,naaa. Nada de cuestiones estructurales de pobreza, ni esos temas.
    A mí no me digas, diría mi tía, son negros «de cabeza» ,digo de cabeza porque yo no tengo nada contra los morochos,ehhhh…
    Da para hacer el decálogo de un buen liberal en estos tiempos donde el ganado se va juntando para un lado o el otro.

  4. Lucas: En lo único que acertaste es que para un liberal la Libertad es el valor más alto. Lo demás, es todo maquineo tuyo. No te has cruzado con muchos. O desempolvaste al resentido de Jauretche?

    Heme aquí un liberal-progresista no antipopulista.

    A esa no la tenías, o sí?

  5. Patricio Z, definamos primero qué es un «liberal» (por empezar, la diferencia entre liberal y líberal). Creo que Lucas habla del liberal argentino, que es liberal sin tilde en lo económico y conservador en todo lo demás que venga a cuento.

  6. Analía: Más allá de esta sutíl distinción, quiero rescatar el liberalismo en la Argentina, que pareciera automáticamente remitirnos a la UCD, y ahora al PRO. Me quedaría con cierta tradición radical ligada a Frondizi. Y nunca fui radical.

  7. Lucas excelente!!!! Yo solo le agregaría liberales de Alvaro que no son lo mismo que de Pellegrini, creo. Pero lamenatblemente, los K sin ser liberales, con sus desaciertos terminan siendo casi tan antinacionales como los otros. Por supuesto que me quedo con un Kunkel, insoportable, ignorante y resentido que con un MArtinez de Hoz brillante.
    Patricio Z. no creo que Lucas sea resentido, solo dice las cosas como son. Por otro lado, Si te referís al Frondizi que gobernó no te podés quedar con cierta tradición radical, porque el día que asumió dejo de ser radical o quizás con el pacto con Perón. No olvidar que Frondizi es dspreciado por la mayororía de los radicales. Entonces, sos un liberal-desarrollista no antipopulista. Si es contradictorio para vos, quedate con el desarrollista no antipopulista.
    saludos

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