Mundo
Video: AFP, 14 de enero de 2015
(Montevideo, 14 de enero. AFP).- Ser o no ser Charlie es un dilema en Latinoamérica, donde, si bien todos los gobiernos y grandes medios latinoamericanos condenaron enérgicamente los atentados en ParÃs, algunos paÃses como Cuba, Argentina, Venezuela y Ecuador evitaron mencionar la libertad de expresión en sus notas oficiales de duelo.
Uno a uno, gobiernos y medios expresaron su horror y su solidaridad con Francia tras los atentados que dejaron 17 muertos y 20 heridos la semana pasada.
Pero también resonó el lema “Je ne suis pas Charlie†(“Yo no soy Charlieâ€), que contradice el eslogan internacional “Je suis Charlie†en apoyo a la revista satÃrica Charlie Hebdo.
Con el hashtag #YoNoSoyCharlie, las voces discordantes se manifestaron desde blogs, redes sociales y columnas de opinión para argumentar que la libertad de expresión tiene un lÃmite y que no se puede defender a una revista “racista†que insulta a las minorÃas.
“Azuzar con palabras e imágenes fuertemente ofensivas a un enemigo fanático, en momentos en que arde la contienda internacional, no parece la actitud más prudente ni esclarecidaâ€, opinó la lingüista argentina Ivonne Bordelois en su columna en La Nación, que fue retuiteada por la Casa Rosada.
Con menos donaire, la ministra de Comunicación de Bolivia, Amanda Dávila, escribió en un tuit: “Fanatismo racista contra islamistas, xenófobo y de derecha cavernaria en caricaturas de #CharlieHebdo, pero nunca justificación para masacreâ€.
También es cierto que en América Latina no hay revistas con viñetas tan provocadoras como las de Charlie Hebdo. En la mayorÃa de los paÃses no serÃan culturalmente aceptadas. Eso sÃ, los caricaturistas más conocidos de la región portaron estos dÃas la leyenda “Yo Soy Charlieâ€.
“A mà me ha pasado también de haber hecho dibujos que han enojado a mucha gente, especialmente con el tema religioso. Hay gente que tiene una sensibilidad exageradaâ€, consideró JoaquÃn Lavado, conocido como Quino.
Profesionales irreverentes no faltan, como señala Luciano Ãlvarez, exdirector de Comunicación de la Universidad Católica de Uruguay.
“La gran pregunta es quién se atreverÃa a financiar (una revista como Charlie Hebdo) mediante la publicidad, que es la gasolina que mueve un auto como eseâ€, dijo el profesor, agregando que tales publicaciones además tendrÃan que lidiar con “la autocensura de la izquierda hegemónicaâ€.
#YoNoSoyCharlie
Justamente, una de las bases de esta beligerancia discursiva es el antiamericanismo que impera en la región, explicó Carlos Malamud, investigador de América Latina para el centro de estudios español Real Instituto Elcano.
“En América Latina el antiimperialismo se ha instalado con fuerza, no ahora sino desde hace mucho tiempo. Y esta idea va unida a una especie de antieuropeÃsmo y antioccidentalismo en algunos casos: la idea de que el enemigo no sólo es Estados Unidos, sino Occidenteâ€, dijo a la AFP.
El experto destacó que los gobiernos de Cuba, Argentina, Venezuela y Ecuador, todos paÃses con estrictas –o cuando menos polémicas– leyes de medios, eludieron mencionar la libertad de prensa en sus condolencias oficiales. La omisión, según Malamud, no fue casual.
En el lado opuesto del debate, la capital colombiana protagoniza este miércoles una concentración respaldada por autoridades locales con el lema “Bogotá es Charlieâ€, tal como sucedió en otras urbes latinoamericanas.
En paÃses como Brasil, México, Colombia y Perú la lÃnea de pensamiento “#YoNoSoyCharlie†es “más marginalâ€, observó Malamud.
Yo soy Nigeria
Varios fueron más lejos y evocaron la historia colonial de Francia y sus intervenciones militares en Ãfrica y Medio Oriente para contextualizar los atentados.
Por ejemplo Hebe De Bonafini, titular de la ONG Madres de Plaza de Mayo, escribió en la página de internet de la asociación: “La Francia colonialista que dejó a miles de pequeños paÃses en la ruina no tiene autoridad moral para hablar de terrorismo criminal y, si no, que le pregunten a los argelinos, a los haitianos y a decenas de sus coloniasâ€.
Muchos comentaristas también exigen de los medios una cobertura que dé igual importancia, por ejemplo, a la reciente escalada de ataques contra civiles por los islamistas de Boko Haram en el nordeste de Nigeria.
Fue el caso en el diario cubano Granma (oficial), cuyo columnnista Elson Concepción Pérez condenó en igual medida los recientes “actos terroristas en naciones europeas y africanasâ€.
Incluso el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, dedicó un pensamiento a otros conflictos en su mensaje a los franceses: “Todos contra el extremismo y el terrorismo. Parece una pesadilla lo ocurrido en Francia, Pakistán, Nigeriaâ€.
Video: AFP, 14 de enero de 2015
(Montevideo, 14 de enero. AFP).- Ser o no ser Charlie es un dilema en Latinoamérica, donde, si bien todos los gobiernos y grandes medios latinoamericanos condenaron enérgicamente los atentados en ParÃs, algunos paÃses como Cuba, Argentina, Venezuela y Ecuador evitaron mencionar la libertad de expresión en sus notas oficiales de duelo.
Uno a uno, gobiernos y medios expresaron su horror y su solidaridad con Francia tras los atentados que dejaron 17 muertos y 20 heridos la semana pasada.
Pero también resonó el lema “Je ne suis pas Charlie†(“Yo no soy Charlieâ€), que contradice el eslogan internacional “Je suis Charlie†en apoyo a la revista satÃrica Charlie Hebdo.
Con el hashtag #YoNoSoyCharlie, las voces discordantes se manifestaron desde blogs, redes sociales y columnas de opinión para argumentar que la libertad de expresión tiene un lÃmite y que no se puede defender a una revista “racista†que insulta a las minorÃas.
“Azuzar con palabras e imágenes fuertemente ofensivas a un enemigo fanático, en momentos en que arde la contienda internacional, no parece la actitud más prudente ni esclarecidaâ€, opinó la lingüista argentina Ivonne Bordelois en su columna en La Nación, que fue retuiteada por la Casa Rosada.
Con menos donaire, la ministra de Comunicación de Bolivia, Amanda Dávila, escribió en un tuit: “Fanatismo racista contra islamistas, xenófobo y de derecha cavernaria en caricaturas de #CharlieHebdo, pero nunca justificación para masacreâ€.
También es cierto que en América Latina no hay revistas con viñetas tan provocadoras como las de Charlie Hebdo. En la mayorÃa de los paÃses no serÃan culturalmente aceptadas. Eso sÃ, los caricaturistas más conocidos de la región portaron estos dÃas la leyenda “Yo Soy Charlieâ€.
“A mà me ha pasado también de haber hecho dibujos que han enojado a mucha gente, especialmente con el tema religioso. Hay gente que tiene una sensibilidad exageradaâ€, consideró JoaquÃn Lavado, conocido como Quino.
Profesionales irreverentes no faltan, como señala Luciano Ãlvarez, exdirector de Comunicación de la Universidad Católica de Uruguay.
“La gran pregunta es quién se atreverÃa a financiar (una revista como Charlie Hebdo) mediante la publicidad, que es la gasolina que mueve un auto como eseâ€, dijo el profesor, agregando que tales publicaciones además tendrÃan que lidiar con “la autocensura de la izquierda hegemónicaâ€.
#YoNoSoyCharlie
Justamente, una de las bases de esta beligerancia discursiva es el antiamericanismo que impera en la región, explicó Carlos Malamud, investigador de América Latina para el centro de estudios español Real Instituto Elcano.
“En América Latina el antiimperialismo se ha instalado con fuerza, no ahora sino desde hace mucho tiempo. Y esta idea va unida a una especie de antieuropeÃsmo y antioccidentalismo en algunos casos: la idea de que el enemigo no sólo es Estados Unidos, sino Occidenteâ€, dijo a la AFP.
El experto destacó que los gobiernos de Cuba, Argentina, Venezuela y Ecuador, todos paÃses con estrictas –o cuando menos polémicas– leyes de medios, eludieron mencionar la libertad de prensa en sus condolencias oficiales. La omisión, según Malamud, no fue casual.
En el lado opuesto del debate, la capital colombiana protagoniza este miércoles una concentración respaldada por autoridades locales con el lema “Bogotá es Charlieâ€, tal como sucedió en otras urbes latinoamericanas.
En paÃses como Brasil, México, Colombia y Perú la lÃnea de pensamiento “#YoNoSoyCharlie†es “más marginalâ€, observó Malamud.
Yo soy Nigeria
Varios fueron más lejos y evocaron la historia colonial de Francia y sus intervenciones militares en Ãfrica y Medio Oriente para contextualizar los atentados.
Por ejemplo Hebe De Bonafini, titular de la ONG Madres de Plaza de Mayo, escribió en la página de internet de la asociación: “La Francia colonialista que dejó a miles de pequeños paÃses en la ruina no tiene autoridad moral para hablar de terrorismo criminal y, si no, que le pregunten a los argelinos, a los haitianos y a decenas de sus coloniasâ€.
Muchos comentaristas también exigen de los medios una cobertura que dé igual importancia, por ejemplo, a la reciente escalada de ataques contra civiles por los islamistas de Boko Haram en el nordeste de Nigeria.
Fue el caso en el diario cubano Granma (oficial), cuyo columnnista Elson Concepción Pérez condenó en igual medida los recientes “actos terroristas en naciones europeas y africanasâ€.
Incluso el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, dedicó un pensamiento a otros conflictos en su mensaje a los franceses: “Todos contra el extremismo y el terrorismo. Parece una pesadilla lo ocurrido en Francia, Pakistán, Nigeriaâ€.
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