Chicos, por favor, Venezuela no es Argentina

19/10/12
Hace tres semanas, en una noche desafortunada, Cristina patentó una frase destinada a acompañarla mucho tiempo: “Chicos, estamos en Harvard, por favor, esas cosas son para La Matanza” . Fue público y notorio. Y le ocasionó algunos sinsabores, que no serán los últimos. Pero eso no aminoró su vocación por las alusiones geográficas. Hace una semana dijo, palabras más o menos: Chicos, por favor, no se confundan, Venezuela no es la Argentina .
No lo hizo ante estudiantes que preguntaban lo que ella no quería contestar, sino en una reunión con la plana mayor de La Cámpora. Esos “chicos”, ya no tan chicos, alentados por la nueva reelección de Hugo Chávez, le propusieron hacer palanca con ese triunfo amigo para resucitar su proyecto de re-reelección.
Olvídense del tema , dijo ella.
Fuentes oficialistas vinculadas a la Casa Rosada contaron detalles de esa conversación, de la que participaron también funcionarios y legisladores.
¿Descartó entonces Cristina el intento de eternización? No necesariamente, aunque su instinto político, la percepción de un cambio de clima social y quizás la fatiga de material -porque hay que estar allí arriba, sola, lidiando con un equipo ineficiente- la lleven ahora a poner la re-reelección en un muy largo reposo a bajísima temperatura . Quizás algún día pueda descongelarla, quizás no.
Ya no depende solamente de ella.
Los más entusiastas en aquel encuentro eran los de La Cámpora. Y se entiende: sin el paraguas protector de Cristina y su salvoconducto para irrumpir en las estructuras políticas del Estado, esa agrupación podría quedar reducida a una expresión mínima , Similar, por ejemplo, a su escuálida cosecha en las recientes elecciones universitarias. Sin Cristina no son, y ellos lo saben bien. Por eso la quieren tanto como la necesitan.
Otros asistentes a aquella reunión tomaron prudente nota. Entre ellos había burócratas de pura oficina y también dirigentes políticos con inserción territorial. Más de uno de ellos se siente con derecho a creer que el futuro no se agota en 2015. Pero saben que para sobrevivir hoy deben callar esa ambición bajo cualquier circunstancia.
El diputado Carlos Kunkel, que antes con Néstor y ahora con Cristina suele ser un transmisor fiel del pensamiento Kirchner, salió a hacer público el aplazamiento. La re-reelección es un tema que quizás se trate el año próximo , avisó, pateando el asunto bien para adelante. Entre otros factores, dependerá de si la elección de 2013 le da a Cristina el volumen suficiente para intentar la reforma constitucional. Para el momento electoral falta una eternidad y muchas cosas deberán pasar hasta entonces.
El jefe de La Cámpora, Andrés Larroque, también abundó en esa línea. Habló de consolidar y eternizar las políticas de este ciclo de poder. Y dijo que ya se verán las formas y maneras para que eso ocurra. Por las dudas, agregó que La Cámpora no considera oportuno ahora un debate sobre la reforma de la Constitución . Es exactamente el libreto de la prudencia que ordenó recitar la Presidenta.
Pero los intendentes más aplaudidores del Gran Buenos Aires parece que no escucharon bien a Kunkel ni interpretaron de dónde venía la súbita moderación del habitualmente enfático Larroque.
El miércoles pasado, en una reunión que pareció servir para un homenaje vergonzante al 17 de Octubre, varios jefes comunales compitieron en zalamerías a Cristina pidiéndole que siga para siempre. Fernando Espinoza, de La Matanza, y Julio Pereyra, de Florencio Varela, se llevaron el premio al alumno más aplicado, esa tarde-noche en la Casa Rosada.
Cristina pareció fastidiarse : quizás presienta, o sepa a ciencia cierta, que menear el tema de la re-reelección puede ampliar todavía más el universo de los que rechazan las eternizaciones.
Mientras tanto otros peronistas, los que están fuera de la vereda cristinista, se mueven cada vez más abiertamente acumulando fuerzas para una pulseada que sienten inevitable, aunque el momento de librarla aún sea incierto.
El miércoles, a propósito del 17 de Octubre, en el club de pato Barracas al Sur, en Avellaneda, se reunieron las dos vertientes peronistas bonaerenses que se proponen enfrentar al cristinismo. Los del aparato tradicional, nucleados en La Juan Domingo, que operan de algún modo en nombre de Daniel Scioli, y el sector que responde a Francisco De Narváez.
Hubo mucho legislador y mucho concejal, presencia nutrida del Gran Buenos Aires y un clima de optimismo que llevó a Baldomero Alvarez, cabeza visible de La Juan Domingo, a asegurar que con los trasvasamientos de los últimos tiempos, a favor de algunos malos pasos del Gobierno y la expulsión del peronismo de los lugares de decisión y reparto del poder, esta conjunción de fuerzas puede desplazar al vicegobernador Gabriel Mariotto del control del Senado provincial..
“Perón nos enseñó a no ser ni sectarios ni excluyentes, y lo que vemos en este 17 de Octubre es que el Gobierno nacional es sectario y excluyente con los peronistas” se envalentonó Alvarez, levantando el aplauso previsible.
En esa carpa gigante montada en el club de pato de Avellaneda se habló sin vueltas del proyecto Scioli 2015 . Y se dio como un hecho el entendimiento entre el gobernador y la otra figura gravitante en toda encuesta provincial: el intendente de Tigre, Sergio Massa.
En esas mesas se mencionó a Juan José Alvarez, un peronista de extrema flexibilidad que supo servir a varios oficialismos, incluido el kirchnerista, como facilitador de la aproximación entre los dos referentes de la alternativa a Cristina.
El supuesto acuerdo Scioli-Massa debería salir a escena en la elección crucial del año próximo, que definirá el gran escenario de 2015.
La noche del 17 de octubre fue larga y no terminó en Avellaneda. Tampoco terminó en Córdoba donde la flor y nata de Unidos y Organizados, la guardia de corps de la Presidenta, se convocó para pasarle la lija gruesa al rebelde José Manuel De la Sota.
Esa noche emblemática se estiró hacia Mar del Plata, donde sesiona el coloquio de los empresarios de IDEA con el brasileño Lula como estrella excluyente.
Lula desgranó allí elogios y señales de amistad indudables hacia Cristina. Pero también nombró varias veces a De la Sota en su discurso, compartió foto y sonrisas con Hugo Moyano, departió muy amable con los socialistas santafesinos Hermes Binner y Antonio Bonfatti, desayunó con sus compañeros Víctor De Gennaro y Claudio Lozano; y terminó conversando por teléfono ayer a la mañana con Scioli, también viejo conocido.
Scioli, en verdad, se quedó con las ganas de viajar a Mar del Plata . El miércoles, además de aguantar callado que la Presidenta les anunciase a los intendentes bonaerenses que ella les iba a dar la plata que necesitaban, desesperó viendo cómo el acto se alargaba. Scioli ya tenía un nutrido equipo de prensa esperando en Mar del Plata para difundir la foto con Lula, pero nunca llegó a tomar el avión porque salió tardísimo de la Casa Rosada.
En su entorno, y quizás el mismo Scioli, están convencidos de que el acto con Cristina se estiró a propósito, para frustrarle ese encuentro largamente esperado.
Ayer se desquitó teniendo su foto con el presidente uruguayo José Mujica. La de Lula se le quedó atragantada. Otra vez será. Puede parecer un hecho menor, pero Scioli también construyó su carrera con esos gestos. Y tan mal no le fue.

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