Defender la Constitución debe ser la apuesta de la oposición

10/01/13
Durante 2012, en general se ha criticado a la oposición por su falta de capacidad para generar una alternativa política frente al oficialismo.
Pero más allá de sus limitaciones, las fuerzas opositoras han dado un paso muy importante en el plano institucional . El acuerdo firmado por 28 senadores nacionales el 31 de octubre y por 107 diputados nacionales el 6 de noviembre, asumiendo el compromiso de oponerse a la reforma de la Constitución y en consecuencia a un eventual tercer mandato consecutivo de Cristina Kirchner, ha sido un hecho trascendente que mostró la convergencia en el plano institucional desde el PRO, de Mauricio Macri, hasta el Proyecto Sur de Pino Solanas, pasando por el PJ Disidente, la UCR, el FAP y sectores de la Coalición Cívica.
No fue un hecho aislado, ya que días antes todo el espectro opositor -más allá de su ideología- había coincidido en apoyar al Auditor General de la Nación, cuestionado desde el oficialismo- y días después la oposición -también en su conjunto- defendió a la justicia y al Consejo de la Magistratura frente a las presiones del oficialismo en la controversia judicial por la ley de medios.
El compromiso mencionado cerró el paso a cualquier intento del oficialismo de negociar con sectores de la oposición los dos tercios de ambas cámaras necesarios para declarar la necesidad de la reforma constitucional, por lo menos hasta que asuman los nuevos legisladores el 10 de diciembre de 2013 (muchos de los cuales estarán entre los firmantes de este compromiso, ya que renovarán sus bancas).
Pero el gran paso que puede dar la oposición en el año que se inicia, donde el resultado de la elección legislativa será el que en última instancia determine la viabilidad o no de la reforma -como la elección de 1993 se la permitió a Carlos Menem- es que los candidatos a legisladores nacionales de todas las fuerza que en 2012 firmaron el compromiso para defender la Constitución en su actual texto, firmen el mismo compromiso. Si así fuera, las posibilidades de que el oficialismo pudiera negociar con algún sector de la oposición en 2014 también se cerrarían.
Es utópico pedirle a la oposición la unidad electoral total para las elecciones de 2013. En el mejor de los casos podrá articularse un eje opositor de orientación socialdemócrata, con la UCR, el FAP, sectores de la Coalición Cívica -que en algunos distritos como Ciudad de Buenos Aires podría incluir al Proyecto Sur-, y otro de centroderecha, si el PRO y el PJ Disidente logran reeditar la alianza que tuvieron en 2009.
Pero sí es posible que se profundice un compromiso institucional más allá de las ideologías.
La defensa de la Constitución de 1853 y, en su marco, la independencia del Poder Judicial, es el tipo de iniciativa que la oposición ya ha logrado y puede profundizar.
Una oposición unida en lo institucional, aunque esté dividida en lo electoral, es el límite más concreto que puede encontrar el oficialismo a su proyecto de reformar la Constitución y permitir un tercer mandato consecutivo de la Presidenta, que sigue siendo el eje del proyecto político del cristinismo.
De haber existido un compromiso de este tipo veinte años atrás, Menem, aun ganando claramente la elección intermedia, no hubiera podido reformar la Constitución.

Acerca de Nicolás Tereschuk (Escriba)

"Escriba" es Nicolás Tereschuk. Politólogo (UBA), Maestría en Sociologìa Económica (IDAES-UNSAM). Me interesa la política y la forma en que la política moldea lo económico (¿o era al revés?).

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