A simple vista, el nombre pasa desapercibido entre tantos otros: Gerardo Alberto MartÃnez. Está ubicado en el orden número 2798 de un listado inquietante: la llamada “Nómina del Personal Civil de Inteligencia que revistó en el perÃodo 1976-1983â€, es decir, el de la dictadura. El MartÃnez del puesto 2798 tiene el DNI 11.934.882. Eso sà dice. Se trata entonces del secretario general de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA), uno de los sindicalistas más poderosos del paÃs, ex secretario general de la CGT, cargo al que aspiraba volver con el impulso de la presidenta Cristina Kirchner. El pasado de agente civil de Inteligencia durante gobierno militar era desconocido. Ayer, el sindicato de los Trabajadores de la Industria de la Construcción y Afines (SITRAIC), la CTA opositora y diferentes organizaciones de Derechos Humanos presentaron una denuncia penal contra MartÃnez: piden que sea detenido y se lo someta a declaración indagatoria por haber sido integrante “del Batallón 601†que “fuera definido judicialmente como asociación ilÃcita en el marco del conjunto del plan criminal genocida implementado por el estado argentino en la última dictadura militarâ€.
Los querellantes, que presentaron su escrito en el juzgado federal de Sergio Torres, reclaman además que se investigue puntualmente si MartÃnez cometió crÃmenes de lesa humanidad relativos a los casos de los 105 detenidos-desaparecidos de la dictadura que eran afiliados a la UOCRA. Según fuentes gremiales, MartÃnez entró justamente en el sindicato que hoy lidera en el año 1978.
Dice el escrito judicial de SITRAIC, CTA, CORREPI y la Asociación de ex Detenidos Desaparecidos (entre otras organizaciones): “Bajo la dictadura -y también desde tiempos previos- el Batallón 601 se especializaba en hacer inteligencia sobre todos aquellos grupos y personas consideradas subversivas, utilizando tácticas de infiltración, seguimientos, secuestros, torturas y desaparición final mediante el seguimiento de cautivos y ocultamiento o destrucción de cuerposâ€.
ClarÃn se comunicó el lunes con la UOCRA para preguntar si efectivamente MartÃnez habÃa sido agente civil de Inteligencia durante la dictadura y, sà habÃa sido asÃ, se pidió que se explique cuáles habÃan sido sus funciones. Ayer se repitió el llamado.
MartÃnez evitó responder sobre el tema . Desde su sindicato se deslizó en un principio que el jefe gremial tiene ahora 55 años, por lo que habrÃa sido demasiado joven en la dictadura como para haber tenido labores de relevancia. La matemática más simple desmuestra que el jefe de la UOCRA tenÃa 22 años en 1978.
La llamada “Nómina de Personal Civil de Inteligencia que revistó en el perÃodo 1976-1983†está on line en el sitio del Archivo Nacional de la Memoria, y se hizo pública gracias al decreto 4/2010 firmado por la presidenta Cristina Kirchner, el ministro de Justicia, Julio Alak, y la entonces ministra de Defensa, Nilda Garré.
Pasó más de un año desde que el listado de los agentes de Inteligencia de las FF.AA. durante la dictadura se hizo público hasta que se supo que MartÃnez estaba incluido en él.
La denuncia presentada ayer en el juzgado de Torres se pregunta “cómo resultó posible, desde su ingreso a la estructura represiva de inteligencia, hasta la fecha, que el denunciado gozara de suficiente protección oficial para seguir desempeñando sus funciones sindicales sin que se conociera su vinculación con el aparato genocida represivo de la dictaduraâ€. Siguiendo esa lógica, los querellantes piden que se “establezca, puntualmente, quiénes fueron los responsables del encubrimiento, máxime considerando que el listado del personal que revistó en el Batallón 601 fue hecho público por el propio Gobierno, silenciando la filiación del imputadoâ€.
El 15 de mayo, en su columna “La primacÃa polÃticaâ€, publicada en Página/12, Horacio Verbitsky escribió que el Gobierno “sugiere†que no impulsa a Gerardo MartÃnez para que reemplace a Hugo Moyano en la secretarÃa general de la CGT, un fantasma que acecha al camionero, y agrega una lÃnea que tal vez ahora toma mayor sustento: “Por último, el Gobierno nacional tiene un informe descalificatorio sobre la actuación de MartÃnez durante la dictadura militarâ€.
¿Qué dice esa carpeta? ¿Tiene información sobre el accionar del secretario general de la UOCRA como agente civil de Inteligencia del Batallón 601? El Gobierno no la ha hecho pública, ni tampoco se ha presentado en la Justicia para denunciar a MartÃnez.
Los querellantes, que presentaron su escrito en el juzgado federal de Sergio Torres, reclaman además que se investigue puntualmente si MartÃnez cometió crÃmenes de lesa humanidad relativos a los casos de los 105 detenidos-desaparecidos de la dictadura que eran afiliados a la UOCRA. Según fuentes gremiales, MartÃnez entró justamente en el sindicato que hoy lidera en el año 1978.
Dice el escrito judicial de SITRAIC, CTA, CORREPI y la Asociación de ex Detenidos Desaparecidos (entre otras organizaciones): “Bajo la dictadura -y también desde tiempos previos- el Batallón 601 se especializaba en hacer inteligencia sobre todos aquellos grupos y personas consideradas subversivas, utilizando tácticas de infiltración, seguimientos, secuestros, torturas y desaparición final mediante el seguimiento de cautivos y ocultamiento o destrucción de cuerposâ€.
ClarÃn se comunicó el lunes con la UOCRA para preguntar si efectivamente MartÃnez habÃa sido agente civil de Inteligencia durante la dictadura y, sà habÃa sido asÃ, se pidió que se explique cuáles habÃan sido sus funciones. Ayer se repitió el llamado.
MartÃnez evitó responder sobre el tema . Desde su sindicato se deslizó en un principio que el jefe gremial tiene ahora 55 años, por lo que habrÃa sido demasiado joven en la dictadura como para haber tenido labores de relevancia. La matemática más simple desmuestra que el jefe de la UOCRA tenÃa 22 años en 1978.
La llamada “Nómina de Personal Civil de Inteligencia que revistó en el perÃodo 1976-1983†está on line en el sitio del Archivo Nacional de la Memoria, y se hizo pública gracias al decreto 4/2010 firmado por la presidenta Cristina Kirchner, el ministro de Justicia, Julio Alak, y la entonces ministra de Defensa, Nilda Garré.
Pasó más de un año desde que el listado de los agentes de Inteligencia de las FF.AA. durante la dictadura se hizo público hasta que se supo que MartÃnez estaba incluido en él.
La denuncia presentada ayer en el juzgado de Torres se pregunta “cómo resultó posible, desde su ingreso a la estructura represiva de inteligencia, hasta la fecha, que el denunciado gozara de suficiente protección oficial para seguir desempeñando sus funciones sindicales sin que se conociera su vinculación con el aparato genocida represivo de la dictaduraâ€. Siguiendo esa lógica, los querellantes piden que se “establezca, puntualmente, quiénes fueron los responsables del encubrimiento, máxime considerando que el listado del personal que revistó en el Batallón 601 fue hecho público por el propio Gobierno, silenciando la filiación del imputadoâ€.
El 15 de mayo, en su columna “La primacÃa polÃticaâ€, publicada en Página/12, Horacio Verbitsky escribió que el Gobierno “sugiere†que no impulsa a Gerardo MartÃnez para que reemplace a Hugo Moyano en la secretarÃa general de la CGT, un fantasma que acecha al camionero, y agrega una lÃnea que tal vez ahora toma mayor sustento: “Por último, el Gobierno nacional tiene un informe descalificatorio sobre la actuación de MartÃnez durante la dictadura militarâ€.
¿Qué dice esa carpeta? ¿Tiene información sobre el accionar del secretario general de la UOCRA como agente civil de Inteligencia del Batallón 601? El Gobierno no la ha hecho pública, ni tampoco se ha presentado en la Justicia para denunciar a MartÃnez.