Cuando alguna “gente†sale a movilizarse y, sobre todo, si lo hace de a miles y en distintas partes de nuestro paÃs, lo primero que debe inspirarnos es respeto.
Si ellos han superado su propio miedo a protagonizar, decir lo que piensan, cortar calles, ocupar los espacios públicos y construir un colectivo saliendo de su faz defensiva o individual, nos desafÃa a no temerles. Nos interpela, además, el ver tantos compatriotas movilizados en forma autoconvocada.
Las expresiones de esas “gentes†son tan valiosas como las de las otras “gentes†. Tan valiosas como la “gente†reprimida ese mismo dÃa en El Chaco cuando manifestaban contra el ajuste, o la “gente†de la Cooperativa La Estrella del Norte sufriendo la violencia policial en Salta, o el pueblo peleando con el sindicato frente al Ingenio El Tabacal, otrora propiedad de Patrón Costas y hoy de la multinacional norteamericana Seaboard Corporation.
La “gente†en Córdoba movilizada y reprimida por defender la jubilación a pesar de que no eran mostrados en la dimensión que corresponde por la comunicación hegemónica. Por supuesto, también es “genteâ€, la que se moviliza o se puede movilizar por miles en apoyo a las medidas gubernamentales, que expresan sus deseos transformadores.
Hay quienes salen apresurados a definir todo entre “oficialismo u oposición†alentando la confrontación entre las distintas “gentes†y no se animan a entrever la crisis de representación que todavÃa vive y que fuera explicitada aquel 2001 heroico.
O lo que es peor, asumiendo la existencia de una sola “gente†y negando el derecho a la existencia de las otras. Siempre pienso que cuando en un partido de fútbol una hinchada canta al rival el clásico “No existÃsâ€, no se está dando por enterada de que si eso fuera cierto carecerÃa de sentido su propia existencia.
Quizás sea hora no de discutir “54†contra “46†y ver quién le quiebra la muñeca a quién , sino comenzar a entrever que más que distintas “gentes†alentadas a confrontarse y enfrentarse, sea necesario y esperanzador construir un pueblo.
Posiblemente si preguntáramos a todas esas “gentes†y se pudieran expresar en consultas populares vinculantes si hay derecho de los jubilados al 82%, o al matrimonio igualitario, nos darÃamos cuenta de que serÃamos el 80% contra el 20% . No tengamos miedo al debate democrático de las ideas y en vez de refugiarnos en nuestras verdades absolutas, salgamos a preguntar, sin prejuicios, a nuestro pueblo que está para más que la mayorÃa de las dirigencias partidarias, sindicales, religiosas, deportivas, culturales, etc. Quizás para enfrentar lo que viene sea necesario atrevernos, aun defendiendo lo individual –y no el individualismo-, a construir el pueblo que pueda ser protagonista en la construcción no sólo de una Nación soberana, sino, también, de su propia felicidad.
Si ellos han superado su propio miedo a protagonizar, decir lo que piensan, cortar calles, ocupar los espacios públicos y construir un colectivo saliendo de su faz defensiva o individual, nos desafÃa a no temerles. Nos interpela, además, el ver tantos compatriotas movilizados en forma autoconvocada.
Las expresiones de esas “gentes†son tan valiosas como las de las otras “gentes†. Tan valiosas como la “gente†reprimida ese mismo dÃa en El Chaco cuando manifestaban contra el ajuste, o la “gente†de la Cooperativa La Estrella del Norte sufriendo la violencia policial en Salta, o el pueblo peleando con el sindicato frente al Ingenio El Tabacal, otrora propiedad de Patrón Costas y hoy de la multinacional norteamericana Seaboard Corporation.
La “gente†en Córdoba movilizada y reprimida por defender la jubilación a pesar de que no eran mostrados en la dimensión que corresponde por la comunicación hegemónica. Por supuesto, también es “genteâ€, la que se moviliza o se puede movilizar por miles en apoyo a las medidas gubernamentales, que expresan sus deseos transformadores.
Hay quienes salen apresurados a definir todo entre “oficialismo u oposición†alentando la confrontación entre las distintas “gentes†y no se animan a entrever la crisis de representación que todavÃa vive y que fuera explicitada aquel 2001 heroico.
O lo que es peor, asumiendo la existencia de una sola “gente†y negando el derecho a la existencia de las otras. Siempre pienso que cuando en un partido de fútbol una hinchada canta al rival el clásico “No existÃsâ€, no se está dando por enterada de que si eso fuera cierto carecerÃa de sentido su propia existencia.
Quizás sea hora no de discutir “54†contra “46†y ver quién le quiebra la muñeca a quién , sino comenzar a entrever que más que distintas “gentes†alentadas a confrontarse y enfrentarse, sea necesario y esperanzador construir un pueblo.
Posiblemente si preguntáramos a todas esas “gentes†y se pudieran expresar en consultas populares vinculantes si hay derecho de los jubilados al 82%, o al matrimonio igualitario, nos darÃamos cuenta de que serÃamos el 80% contra el 20% . No tengamos miedo al debate democrático de las ideas y en vez de refugiarnos en nuestras verdades absolutas, salgamos a preguntar, sin prejuicios, a nuestro pueblo que está para más que la mayorÃa de las dirigencias partidarias, sindicales, religiosas, deportivas, culturales, etc. Quizás para enfrentar lo que viene sea necesario atrevernos, aun defendiendo lo individual –y no el individualismo-, a construir el pueblo que pueda ser protagonista en la construcción no sólo de una Nación soberana, sino, también, de su propia felicidad.