InfografÃa: Mercado cambiario en perspectiva
Los que comenzaron a apostar en las últimas semanas a una aceleración en la tasa de devaluación del peso, consistente con una paridad oficial cercana a los $ 5 por dólar hacia fin de año, deben estar satisfechos.
Las últimas movidas del Banco Central (BCRA) en la plaza cambiaria local convalidan esas proyecciones y hasta amenazan con dejarlas cortas si lo visto en las últimas 48 horas se convirtiera en regla de aquà en más.Ocurre que, en los últimos dos dÃas, el BCRA dejó que el mercado empujara al alza en más de dos centavos el dólar mayorista: pasó del $ 4,4740 a $ 4,4960 cuando, en el verano pasado, hacer un recorrido de ese tipo le insumÃa al billete no menos de un mes.
En el mercado descuentan que este baño de realismo de las autoridades monetarias -frente a la marcada pérdida de competitividad que sufrió el tipo de cambio oficial en los últimos meses y el surgimiento de un mercado paralelo con precios que los agentes económicos tienden a incorporar a sus negocios como una referencia- llegó para quedarse.
Pero advierten que lo visto en las últimas 48 horas no deberÃa considerarse como una regla ya que el aporte de divisas de los exportadores pasó a verse afectado por las medidas de fuerza que lleva adelante el campo para protestar por la creciente presión impositiva.
«Si uno se detiene a mirar los montos ingresados al Siopel, el canal por el que más opera el BCRA, se cayeron a la mitad o incluso a un tercio en los últimos dÃas. Una parte debe estar relacionada por las dificultades generales para exportar; pero otra seguramente mayor por el paro del campo, ya que es habitual que en esa cadena no haya voluntad de malquistarse con los productores en una situación asû, interpretó el director de ABC Mercado de Cambios, Fernando Izzo, al repasar lo sucedido en las dos últimas ruedas en la plaza.
La aceleración en la tasa de devaluación fue avalada por el BCRA que, hacia el filo de la jornada, compró unos US$ 5 millones a los precios máximos del dÃa en una jornada en la que el Gobierno además habrÃa habilitado mayores compras de empresas ahora que empieza a notar que su polÃtica de abruptas restricciones a las importaciones afecta duramente el nivel de actividad.
La estrategia oficial hace que los analistas revisen al alza también sus proyecciones del tipo de cambio.
«Sin comunicarlo, el BCRA convalidó primero un corrimiento en la curva de futuros con tasas implÃcitas a un año que pasaron del 11% a principios de año al 14,5% un mes atrás y a 18% últimamente. Además, permitió que el mayorista pase de subir 0,6% mensual en el primer trimestre al 1,3% en mayo. Por estos movimientos proyectamos un dólar en torno de $ 4,96 para fin de año sin descartar incluso que cierre más cerca de $ 5», apuntó ayer el Estudio Bein en un informe.
De confirmarse estos pronósticos, la tasa de devaluación del peso contra el dólar estadounidense serÃa la mayor desde el crac de 2002. Más que duplicarÃa a la observada en 2011 (8% promedio) y serÃa 4,5 veces mayor que la registrada en 2010 (4,6%), lapso en que el Gobierno decidió anestesiar el dólar para no sumar más presión inflacionaria a la economÃa. Y dejarÃa en ridÃculo las proyecciones oficiales volcadas en el presupuesto para repetir esa estrategia en el año en curso.
Aunque no se diga, el plan apunta además a achicar con una estrategia de mercado la brecha abierta entre el dólar oficial y el paralelo, que habÃa llegado a superar el 37% hace algunos dÃas, dejando indexar al primero a tasas algo altas mientras se intenta ahogar las operaciones informales.
En este sentido, en el Gobierno se ilusionan con que la parálisis en que se sumió el mercado paralelo (ayer nuevamente casi no hubo ventas) tras el fallido acuerdo que el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, buscó sellar con los operadores cambiarios para tirar abajo el dólar blue, se perpetúe. Pero en el mercado nadie cree que esa hipótesis oficial se cumpla mientras el Gobierno no flexibilice las restricciones impuestas a la demanda del público o reconozca que la inflación es el principal enemigo que tiene la credibilidad del peso.
El canciller Héctor Timerman sostuvo ayer que «la Argentina jamás congeló ninguna relación con España», y destacó que por lo tanto «no tiene nada que descongelar». Timerman se refirió asà a las declaraciones del canciller español, José Manuel GarcÃa-Margallo, quien consideró «deseable un deshielo» en la relación con Argentina, tras la decisión del Gobierno de expropiar el 51% de las acciones que Repsol tenÃa en YPF. «Me alegro que el canciller haya entrado en razones» y no vea esto como un tema bilateral sino con una empresa, dijo Timerman en una conferencia de prensa..