ECONOMIA › ENTREVISTA A SANTIAGO SOLER, EXPERTO EN DERECHO FINANCIERO, EGRESADO DE HARVARD
El especialista, quien compartió aula con Barack Obama y fue asesor de la presidencia del Banco Central, desmenuza la decisión de la Justicia de Estados Unidos en favor de los buitres y analiza en detalle la estrategia argentina en el conflicto.
Por Tomás Lukin
Sebastián Soler es un prestigioso abogado especializado en derecho financiero que analiza con rigurosidad y precisión las implicancias del fallo del juez Thomas Griesa, asà como posibles escenarios evitando las afirmaciones aventuradas. “El fallo de Griesa es jurÃdicamente extravagante y técnicamente defectuoso. Su sentencia desbarata 35 años de incentivos virtuosos para los procesos de reestructuración de deuda y pone el balance a favor de los acreedoresâ€, afirma Soler en una entrevista con Página/12. Obtuvo una maestrÃa en Derecho en la Universidad de Harvard, donde compartió aula con el actual presidente de Estados Unidos, Barack Obama, aunque, aclara, no se hicieron amigos. “Solicitar una medida cautelar que suspenda transitoriamente la ejecución del fallo para negociar sin afectar el pago de los vencimientos es el camino correctoâ€, explica en referencia al pedido del Ministerio de EconomÃa al mediador designado por el magistrado, Daniel Pollack. Soler fue socio en uno de los estudios más poderosos del paÃs, Marval, O’Farrell & Mairal, Cuestiona el exiguo plazo de negociación existente y advierte que “el juego de consecuencias es complejo y no es automáticoâ€, ya que depende de las decisiones que tomen, no solo Argentina, los buitres demandantes y el juez, sino también los terceros involucrados y los bonistas que ingresaron al canje. “La situación no está exenta de riesgosâ€, reconoce Soler, quien se desempeñó en el Banco Central entre 2011 y 2013, primero como asesor de la presidencia, a cargo de Mercedes Marcó del Pont, y luego de la Subgerencia General de Supervisión de Entidades Financieras y Cambiarias.
–¿Qué evaluación se puede hacer de la decisión del juez Griesa?
–El fallo es jurÃdicamente extravagante y técnicamente defectuoso. Lo de extravagante no lo digo yo, lo dice el gobierno de Estados Unidos que en el escrito que respaldó la postura argentina frente a la Cámara de Apelaciones expresó literalmente: “La interpretación inédita que hace el juez de una cláusula contractual estándar es contraria al interés público de los Estados Unidos porque altera las expectativas razonables y no controvertidas de cómo debe interpretarse esta clase de disposiciones de los bonos soberanosâ€. Y es técnicamente defectuoso porque en solo 10 dÃas, desde que el fallo quedó firme, se acumularon demandas, intimaciones y pedidos de aclaraciones de innumerables terceros afectados que no solo lo cuestionan, sino que ni siquiera lo entienden.
–¿A quiénes se refiere?
–Desde el fiduciario, el Bank of New York (BoNY), hasta la principal cámara compensadora europea, Euroclear. Desde el Cititbank de Argentina hasta los bonistas radicados en Bélgica. Se supone que se escoge la jurisdicción de Nueva York para emitir bonos porque brinda a las partes previsibilidad y seguridad jurÃdica. Pero de qué clase de seguridad jurÃdica hablamos si un juez de Nueva York puede con su fallo impedir el pago de bonos emitidos por Argentina denominados en euros, gobernados por ley inglesa, pagaderos por un banco de Luxemburgo a bonistas con domicilio en Bélgica.
–El gobierno argentino considera que el fallo es incumplible pero está dispuesto a diseñar una solución en condiciones “justas, legales y equitativasâ€.
–Frente al hecho ineludible de un fallo de estas caracterÃsticas, Argentina actuó correctamente. Desde un principio ha expresado que está dispuesto a dialogar para alcanzar condiciones que le ofrezcan una solución al 100 por ciento de sus acreedores, o sea los buitres, los demás holdouts y los bonistas del canje. En segundo lugar, el paÃs ha explicado que el fallo es de cumplimiento imposible por lo menos con el alcance y los tiempos que pretende aplicar Griesa. No sólo porque de aplicarse de esa forma promoverÃa el incumplimiento de obligaciones legales y contractuales de Argentina y otros terceros que intervienen en el proceso de pago, sino también porque harÃa explotar la deuda de forma que la volverÃa no sustentable. Eso derrotarÃa incluso el propio objetivo del fallo, que es que se le pague a los fondos buitre porque, en el peor escenario, Argentina no estarÃa en condiciones de hacerlo. Consciente de esas caracterÃsticas del fallo, el paÃs buscó la solidaridad de cuanto foro internacional está disponible y ha logrado los respaldos porque efectivamente buena parte de la comunidad internacional comparte este análisis de las implicancias. Y finalmente, mientras ocurre todo esto, cumplió con sus obligaciones depositando los fondos en las cuentas del BoNY en el Banco Central para que los distribuya entre los bonistas. Además, el Gobierno mantiene todas las herramientas en la mesa, incluso la posibilidad del default ya que no está dispuesto a cumplir a como dé lugar con el fallo. La situación no está exenta de riesgos.
–El fallo es “extravagante y técnicamente defectuosoâ€, pero si los 832 millones de dólares pagados por el paÃs no llegan a las cuentas de los bonistas, la deuda Argentina serÃa considerada en default.
–Los términos de los tÃtulos y derechos de las partes están contemplados en un contrato de fideicomiso entre Argentina y BoNY, como fiduciario en beneficio de los bonistas que ingresaron al canje. Bajo ese contrato, la obligación de Argentina es pagar el interés y capital de los bonos. El 30 de junio pasado debÃa pagar los intereses de los Discount. El paÃs cumplió depositando los fondos al banco como prevé el contrato. El BoNY tiene la obligación de transferir los fondos a los bonistas, cosa que no hizo porque el juez le dijo que si lo hacÃa violaba su orden. Frente a esa situación, la posición de Argentina es razonable: cumplió e intimó que cumpla, incluso hay bonistas que le pidieron al banco que les pague.
–¿Qué ocurrirÃa si el BoNY no avanza y transcurren los 30 dÃas del perÃodo de gracia entre el dÃa de cobro y la fecha que puede ser considerada por los bonistas como evento de incumplimiento o default?
–El juego de consecuencias es complejo y no es automático. Bajo argumento jurÃdico la deuda estará considerada en default, pero cuando llegue el 30 de julio los bonistas tienen que tomar una decisión. No está prescripto que debe suceder algo, sino que por contrato ellos tienen derechos. En ese momento, no un bonista, sino el 25 por ciento del capital de esa serie de bonos debe reunirse y considerar que ha ocurrido un evento de default. Como consecuencia de esa decisión, que no necesariamente debe suceder ni será inmediata, se acelerarÃa el pago de toda la deuda de esos bonos Discount. Eso quiere decir que, en lugar de esperar al vencimiento en 2033, el capital y los intereses se adeudan en ese momento. Ahora bien, eso es discutible. Argentina dirÃa que los bonistas no cobraron porque el BoNY no les transfirió la plata. Y seguramente el banco argumentarÃa en su defensa que no lo hizo porque hay una orden judicial. EntrarÃamos en una discusión jurÃdica. Pero incluso una vez iniciada la aceleración, ese proceso puede ser revocado, según el contrato, con el voto del 50 por ciento de los tenedores de esos bonos si Argentina le entregó al fiduciario los fondos adeudados.
–Entonces, en el corto plazo, ¿el impacto del fallo de Griesa y el default serÃa sólo sobre una parte reducida de la deuda?
–El resto de los bonistas podrÃan invocar, con una mayorÃa similar del 25 por ciento, una cláusula conocida como cross-default. PodrÃan alegar que también existe un evento de default de sus bonos. Si en los siguientes 60 dÃas luego del 30 de julio no se cura el incumplimiento original podrÃan reclamar la aceleración de todos sus otros tÃtulos argentinos. A partir de la situación que plantea el fallo se abre una serie de posibles caminos que dependen de decisiones que deberán tomar, no solo Argentina, los buitres y el juez, sino todos los demás afectados: bonistas y terceros.
–¿Puede prosperar el nuevo pedido de stay que hizo Kicillof ante Pollack?
–Esa es la salida técnica razonable. Pero para eso hay que ponerse de acuerdo con los buitres y Argentina está dialogando a través del mediador. Lo que me imagino que se está promoviendo es la posibilidad de que ambas partes le soliciten al juez, en el marco de una solución, la suspensión de sus órdenes hasta fin de año.
El especialista, quien compartió aula con Barack Obama y fue asesor de la presidencia del Banco Central, desmenuza la decisión de la Justicia de Estados Unidos en favor de los buitres y analiza en detalle la estrategia argentina en el conflicto.
Por Tomás Lukin
Sebastián Soler es un prestigioso abogado especializado en derecho financiero que analiza con rigurosidad y precisión las implicancias del fallo del juez Thomas Griesa, asà como posibles escenarios evitando las afirmaciones aventuradas. “El fallo de Griesa es jurÃdicamente extravagante y técnicamente defectuoso. Su sentencia desbarata 35 años de incentivos virtuosos para los procesos de reestructuración de deuda y pone el balance a favor de los acreedoresâ€, afirma Soler en una entrevista con Página/12. Obtuvo una maestrÃa en Derecho en la Universidad de Harvard, donde compartió aula con el actual presidente de Estados Unidos, Barack Obama, aunque, aclara, no se hicieron amigos. “Solicitar una medida cautelar que suspenda transitoriamente la ejecución del fallo para negociar sin afectar el pago de los vencimientos es el camino correctoâ€, explica en referencia al pedido del Ministerio de EconomÃa al mediador designado por el magistrado, Daniel Pollack. Soler fue socio en uno de los estudios más poderosos del paÃs, Marval, O’Farrell & Mairal, Cuestiona el exiguo plazo de negociación existente y advierte que “el juego de consecuencias es complejo y no es automáticoâ€, ya que depende de las decisiones que tomen, no solo Argentina, los buitres demandantes y el juez, sino también los terceros involucrados y los bonistas que ingresaron al canje. “La situación no está exenta de riesgosâ€, reconoce Soler, quien se desempeñó en el Banco Central entre 2011 y 2013, primero como asesor de la presidencia, a cargo de Mercedes Marcó del Pont, y luego de la Subgerencia General de Supervisión de Entidades Financieras y Cambiarias.
–¿Qué evaluación se puede hacer de la decisión del juez Griesa?
–El fallo es jurÃdicamente extravagante y técnicamente defectuoso. Lo de extravagante no lo digo yo, lo dice el gobierno de Estados Unidos que en el escrito que respaldó la postura argentina frente a la Cámara de Apelaciones expresó literalmente: “La interpretación inédita que hace el juez de una cláusula contractual estándar es contraria al interés público de los Estados Unidos porque altera las expectativas razonables y no controvertidas de cómo debe interpretarse esta clase de disposiciones de los bonos soberanosâ€. Y es técnicamente defectuoso porque en solo 10 dÃas, desde que el fallo quedó firme, se acumularon demandas, intimaciones y pedidos de aclaraciones de innumerables terceros afectados que no solo lo cuestionan, sino que ni siquiera lo entienden.
–¿A quiénes se refiere?
–Desde el fiduciario, el Bank of New York (BoNY), hasta la principal cámara compensadora europea, Euroclear. Desde el Cititbank de Argentina hasta los bonistas radicados en Bélgica. Se supone que se escoge la jurisdicción de Nueva York para emitir bonos porque brinda a las partes previsibilidad y seguridad jurÃdica. Pero de qué clase de seguridad jurÃdica hablamos si un juez de Nueva York puede con su fallo impedir el pago de bonos emitidos por Argentina denominados en euros, gobernados por ley inglesa, pagaderos por un banco de Luxemburgo a bonistas con domicilio en Bélgica.
–El gobierno argentino considera que el fallo es incumplible pero está dispuesto a diseñar una solución en condiciones “justas, legales y equitativasâ€.
–Frente al hecho ineludible de un fallo de estas caracterÃsticas, Argentina actuó correctamente. Desde un principio ha expresado que está dispuesto a dialogar para alcanzar condiciones que le ofrezcan una solución al 100 por ciento de sus acreedores, o sea los buitres, los demás holdouts y los bonistas del canje. En segundo lugar, el paÃs ha explicado que el fallo es de cumplimiento imposible por lo menos con el alcance y los tiempos que pretende aplicar Griesa. No sólo porque de aplicarse de esa forma promoverÃa el incumplimiento de obligaciones legales y contractuales de Argentina y otros terceros que intervienen en el proceso de pago, sino también porque harÃa explotar la deuda de forma que la volverÃa no sustentable. Eso derrotarÃa incluso el propio objetivo del fallo, que es que se le pague a los fondos buitre porque, en el peor escenario, Argentina no estarÃa en condiciones de hacerlo. Consciente de esas caracterÃsticas del fallo, el paÃs buscó la solidaridad de cuanto foro internacional está disponible y ha logrado los respaldos porque efectivamente buena parte de la comunidad internacional comparte este análisis de las implicancias. Y finalmente, mientras ocurre todo esto, cumplió con sus obligaciones depositando los fondos en las cuentas del BoNY en el Banco Central para que los distribuya entre los bonistas. Además, el Gobierno mantiene todas las herramientas en la mesa, incluso la posibilidad del default ya que no está dispuesto a cumplir a como dé lugar con el fallo. La situación no está exenta de riesgos.
–El fallo es “extravagante y técnicamente defectuosoâ€, pero si los 832 millones de dólares pagados por el paÃs no llegan a las cuentas de los bonistas, la deuda Argentina serÃa considerada en default.
–Los términos de los tÃtulos y derechos de las partes están contemplados en un contrato de fideicomiso entre Argentina y BoNY, como fiduciario en beneficio de los bonistas que ingresaron al canje. Bajo ese contrato, la obligación de Argentina es pagar el interés y capital de los bonos. El 30 de junio pasado debÃa pagar los intereses de los Discount. El paÃs cumplió depositando los fondos al banco como prevé el contrato. El BoNY tiene la obligación de transferir los fondos a los bonistas, cosa que no hizo porque el juez le dijo que si lo hacÃa violaba su orden. Frente a esa situación, la posición de Argentina es razonable: cumplió e intimó que cumpla, incluso hay bonistas que le pidieron al banco que les pague.
–¿Qué ocurrirÃa si el BoNY no avanza y transcurren los 30 dÃas del perÃodo de gracia entre el dÃa de cobro y la fecha que puede ser considerada por los bonistas como evento de incumplimiento o default?
–El juego de consecuencias es complejo y no es automático. Bajo argumento jurÃdico la deuda estará considerada en default, pero cuando llegue el 30 de julio los bonistas tienen que tomar una decisión. No está prescripto que debe suceder algo, sino que por contrato ellos tienen derechos. En ese momento, no un bonista, sino el 25 por ciento del capital de esa serie de bonos debe reunirse y considerar que ha ocurrido un evento de default. Como consecuencia de esa decisión, que no necesariamente debe suceder ni será inmediata, se acelerarÃa el pago de toda la deuda de esos bonos Discount. Eso quiere decir que, en lugar de esperar al vencimiento en 2033, el capital y los intereses se adeudan en ese momento. Ahora bien, eso es discutible. Argentina dirÃa que los bonistas no cobraron porque el BoNY no les transfirió la plata. Y seguramente el banco argumentarÃa en su defensa que no lo hizo porque hay una orden judicial. EntrarÃamos en una discusión jurÃdica. Pero incluso una vez iniciada la aceleración, ese proceso puede ser revocado, según el contrato, con el voto del 50 por ciento de los tenedores de esos bonos si Argentina le entregó al fiduciario los fondos adeudados.
–Entonces, en el corto plazo, ¿el impacto del fallo de Griesa y el default serÃa sólo sobre una parte reducida de la deuda?
–El resto de los bonistas podrÃan invocar, con una mayorÃa similar del 25 por ciento, una cláusula conocida como cross-default. PodrÃan alegar que también existe un evento de default de sus bonos. Si en los siguientes 60 dÃas luego del 30 de julio no se cura el incumplimiento original podrÃan reclamar la aceleración de todos sus otros tÃtulos argentinos. A partir de la situación que plantea el fallo se abre una serie de posibles caminos que dependen de decisiones que deberán tomar, no solo Argentina, los buitres y el juez, sino todos los demás afectados: bonistas y terceros.
–¿Puede prosperar el nuevo pedido de stay que hizo Kicillof ante Pollack?
–Esa es la salida técnica razonable. Pero para eso hay que ponerse de acuerdo con los buitres y Argentina está dialogando a través del mediador. Lo que me imagino que se está promoviendo es la posibilidad de que ambas partes le soliciten al juez, en el marco de una solución, la suspensión de sus órdenes hasta fin de año.
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