Dilma Rousseff (PT) y Aécio Neves (PSDB), candidatos a la presidencia de Brasil.REUTERS
En Brasil, anunciar un apoyo claro al Partido de los Trabajadores (PT) y a la reelección de la presidenta Dilma Rousseff a esta altura de campaña, puede ser un ejercicio de valientes. En la última semana se han registrado varios incidentes de seguidores del PT que han sido amenazados, insultados, e incluso golpeados por afines al candidato Aécio Neves, o simplemente por personas antipetistas.
Desde que se conocieron los resultados del primer turno electoral con la clásica disputa entre el PT (Dilma Rousseff) y el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB, liderado por Aécio Neves) la polarización de la campaña ha ido en aumento. El ex presidente Fernando Henrique Cardoso (PSDB) colaboró a encender la llama con las declaraciones que hizo un dÃa después de celebrarse la primera vuelta: «No es porque sean más pobres que votan al PT, sino porque son mal informados. (…)El gran error de nuestro partido es no ser capaces de conversar directamente con los mal informados, porque ellos están en el paÃs y votan», completó el ex presidente y uno de los sociólogos más reputados de Brasil.
Lula da Silva no tardó en contestar a su eterno adversario: «Con estas palabras muestra lo que piensa una parte de la élite brasileña y especialmente la élite paulista. Ellos no tienen prejuicios contra el nordestino rico o el negro rico, tienen contra el que trabaja. (…) Fernando Henrique Cardoso no tiene noción de la evolución polÃtica de la clase más pobre de la sociedad».
«Castración quÃmica para los nordestinos», pedÃa un colectivo de 97.000 médicos y estudiantes de Medicina en FacebookDespués de este careo de expresidentes explotó una ola de odio en las redes sociales que aunque ya estaba presente, llegó a lÃmites obscenos contra las personas del Nordeste, región del paÃs que suele votar al PT y de donde es originario el ex presidente Lula: «Un 70% de votos para Dilma en el Nordeste!!! Médicos del Nordeste hagan un holocausto por ahÃ, tenemos que cambiar esa realidad. Castración quÃmica para los nordestinos», pedÃa un colectivo de 97.000 médicos y estudiantes de Medicina que tienen un grupo en Facebook dedicado a insultar al PT. La auditora fiscal Ingrid Berger declaró en la misma red social; «Tenemos que tirar sobre el Nordeste una bomba como en Nagasaki para que ni en 70 años vuelva a salir una flor». En apenas tres dÃas el Ministerio Público Federal recibió 131 denuncias por racismo en las redes sociales, de las cuales 86 estaban dirigidas contra los nordestinos.
Las «bromas» sobre personas de esta región están a la orden del dÃa. Sin embargo, este odio declarado con tal vehemencia es un fenómeno particular de estas elecciones: «Nunca he visto algo asà en el paÃs. Ni durante la dictadura se proclamó la idea de un enemigo interno que debe ser excluido. Esta es una parte del electorado de Neves que me asusta mucho», señalaba la filósofa Marilena ChauÃ.
Desde el PSDB aseguran que los comentarios racistas en las redes son creados por los propios petistas a través de perfiles falsos, con la idea de acusar a la oposición de pertenecer a una derecha radical. DÃas después de sus primeras declaraciones, Fernando Henrique Cardoso aseguró que era el PT el que querÃa hacer una división entre ricos y pobres, y no su partido.
«Voy a salir de aquà porque voy a acabar dándote de hostias», le espetó un antipetista al actor y poeta Gregorio DuvivierSi hay una estrategia de marketing en este antipetismo declarado, no se ha podido comprobar, y si la hubiera probablemente no se sabrÃa hasta pasada la segunda vuelta. Sin embargo, los ataques a personas reales se han seguido produciendo. El actor y poeta Gregorio Duvivier, muy conocido por su programa de humor Porta dos Fundos, reconoció en su columna semanal en la Folha de São Paulo su apoyo al PT y denunció sentirse «en tierra extranjera» en relación a los ataques que habÃa recibido en su ciudad por ser considerado de izquierdas. Dos dÃas después de salir la publicación, el actor fue agredido verbalmente mientras comÃa en un restaurante del rico barrio de Leblón: «Voy a tener que salir de aquà porque voy a acabar dándote de hostias. DeberÃas estar comiendo en un bandejão (espacio de comida popular) ya que te gustan tanto los pobres», le espetó un antipetista.
Si esto sucede con personajes conocidos, entre los anónimos también han denunciado agresiones verbales e incluso fÃsicas. Una de las últimas sucedió el pasado martes en el centro de São Paulo, cuando el funcionario público Ênio Barroso volvÃa a su casa tras estar en un acto a favor de Dilma Rousseff. Barroso está en una silla de ruedas debido a una enfermedad degenerativa y en aquel momento llevaba una camiseta roja, una pegatina de Dilma y un pin con las siglas del PT. De repente un coche con pegatinas de Aécio Neves paró y dos jóvenes comenzaron a insultarle, le dieron una bofetada y le zarandearon la silla de ruedas: «No te creas que por ser un minusválido comunista no mereces una paliza para enderezarte». Según Barroso, lo peor fue cuando se encontró con dos policÃas y al denunciar lo ocurrido, le respondieron que no debÃa llevar esos sÃmbolos porque en estos momentos era un «acto peligroso».
El moralismo de los antipetistas
El profesor de Comunicación de la Universidad Federal de BahÃa, Wilson Gomes afirma que «el antipetista se agarra a cualquier idea que pueda usarse para demostrar que el PT es moralmente inferior. El antipetismo es un moralismo». El odio al PT se producirÃa por diversas razones: «Culpan al PT por ser un partido sindical, unido a los movimientos sociales, dicen que ha inventado un racismo al apoyar polÃticas compensatorias, que tiene un lÃder analfabeto (Lula), alcohólico, que inventó programas sociales para mantener clientes de su partido, que da dinero a Cuba, Bolivia y Venezuela, que provoca a Obama, mientras apoya a Ahmadineyad y a todos los dictadores de la galaxia», ironiza Gomes en un post publicado la última semana.
«La clase media-alta, afectada por las polÃticas de reducción de la desigualdad, es la que está detrás del fuerte rechazo al PT»Para el politólogo y sociólogo Leonardo Avritzer el antipetismo estarÃa vinculado con un problema de clase: «La clase media-alta brasileña se ha sentido afectada por todas las polÃticas que han contribuido a reducir la desigualdad y a mover el mercado de trabajo. (…) Ella es la que está detrás de este fuerte rechazo al PT en las principales capitales del Sur y Sudeste del paÃs. El rechazo a veces es sutil y se ve en el discurso contra el Nordeste, contra las personas que ahora pueden viajar en avión o aquellos que se compran coches cuando antes no podÃan. Pero también hay un discurso menos sutil que aparece contra los pobres y contra las polÃticas de transferencia de renta», analizaba el profesor en un artÃculo de la revista Carta Maior.
El papel de los medios de comunicación también ha sido cuestionado. «El clima de esta elección es muy peligroso. No tanto por el discurso de sus candidatos, sino por el odio que es estimulado por parte de los medios y por algunas celebridades», dice Renato Rovai, editor del diario Forum, que recuerda la declaración que hizo esta semana el actor de novelas Dado Dolabella cuando aseguró: «Para mà alguien que dice que está con Dilma es como decir que tiene ébola».
«Sólo un necio cree que los periodistas y columnistas no ayudan a echar leña el fuego», afirma un periodistaEl periodista Leonardo Sakamoto mantiene la tesis de Rovai y asegura que recibe todos los dÃas textos y vÃdeos de gente amenazada por apoyar una candidatura o partido polÃtico: «Sólo una ostra en coma con problemas previos de conocimiento cree que los periodistas y columnistas no ayudan a echar leña el fuego».
Sean las redes sociales, los medios o una estrategia de marketing, la campaña electoral ha superado todos los lÃmites. La última perla sucedió el pasado jueves después del debate entre Rousseff y Neves. Al acabar el programa se supo que Dilma habÃa tenido una bajada de tensión y que no habÃa podido responder a una de las periodistas de la cadena de televisión. Al dÃa siguiente las bromas comenzaron a expandirse en las redes. El médico Milton Pires, de Rio Grande del Sur, colocó en su Facebook: «Â¿Se está sintiendo mal? ¿Su presión ha bajado? Por qué no llama a un médico cubano, pedazo de hija de puta».
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En Brasil, anunciar un apoyo claro al Partido de los Trabajadores (PT) y a la reelección de la presidenta Dilma Rousseff a esta altura de campaña, puede ser un ejercicio de valientes. En la última semana se han registrado varios incidentes de seguidores del PT que han sido amenazados, insultados, e incluso golpeados por afines al candidato Aécio Neves, o simplemente por personas antipetistas.
Desde que se conocieron los resultados del primer turno electoral con la clásica disputa entre el PT (Dilma Rousseff) y el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB, liderado por Aécio Neves) la polarización de la campaña ha ido en aumento. El ex presidente Fernando Henrique Cardoso (PSDB) colaboró a encender la llama con las declaraciones que hizo un dÃa después de celebrarse la primera vuelta: «No es porque sean más pobres que votan al PT, sino porque son mal informados. (…)El gran error de nuestro partido es no ser capaces de conversar directamente con los mal informados, porque ellos están en el paÃs y votan», completó el ex presidente y uno de los sociólogos más reputados de Brasil.
Lula da Silva no tardó en contestar a su eterno adversario: «Con estas palabras muestra lo que piensa una parte de la élite brasileña y especialmente la élite paulista. Ellos no tienen prejuicios contra el nordestino rico o el negro rico, tienen contra el que trabaja. (…) Fernando Henrique Cardoso no tiene noción de la evolución polÃtica de la clase más pobre de la sociedad».
«Castración quÃmica para los nordestinos», pedÃa un colectivo de 97.000 médicos y estudiantes de Medicina en FacebookDespués de este careo de expresidentes explotó una ola de odio en las redes sociales que aunque ya estaba presente, llegó a lÃmites obscenos contra las personas del Nordeste, región del paÃs que suele votar al PT y de donde es originario el ex presidente Lula: «Un 70% de votos para Dilma en el Nordeste!!! Médicos del Nordeste hagan un holocausto por ahÃ, tenemos que cambiar esa realidad. Castración quÃmica para los nordestinos», pedÃa un colectivo de 97.000 médicos y estudiantes de Medicina que tienen un grupo en Facebook dedicado a insultar al PT. La auditora fiscal Ingrid Berger declaró en la misma red social; «Tenemos que tirar sobre el Nordeste una bomba como en Nagasaki para que ni en 70 años vuelva a salir una flor». En apenas tres dÃas el Ministerio Público Federal recibió 131 denuncias por racismo en las redes sociales, de las cuales 86 estaban dirigidas contra los nordestinos.
Las «bromas» sobre personas de esta región están a la orden del dÃa. Sin embargo, este odio declarado con tal vehemencia es un fenómeno particular de estas elecciones: «Nunca he visto algo asà en el paÃs. Ni durante la dictadura se proclamó la idea de un enemigo interno que debe ser excluido. Esta es una parte del electorado de Neves que me asusta mucho», señalaba la filósofa Marilena ChauÃ.
Desde el PSDB aseguran que los comentarios racistas en las redes son creados por los propios petistas a través de perfiles falsos, con la idea de acusar a la oposición de pertenecer a una derecha radical. DÃas después de sus primeras declaraciones, Fernando Henrique Cardoso aseguró que era el PT el que querÃa hacer una división entre ricos y pobres, y no su partido.
«Voy a salir de aquà porque voy a acabar dándote de hostias», le espetó un antipetista al actor y poeta Gregorio DuvivierSi hay una estrategia de marketing en este antipetismo declarado, no se ha podido comprobar, y si la hubiera probablemente no se sabrÃa hasta pasada la segunda vuelta. Sin embargo, los ataques a personas reales se han seguido produciendo. El actor y poeta Gregorio Duvivier, muy conocido por su programa de humor Porta dos Fundos, reconoció en su columna semanal en la Folha de São Paulo su apoyo al PT y denunció sentirse «en tierra extranjera» en relación a los ataques que habÃa recibido en su ciudad por ser considerado de izquierdas. Dos dÃas después de salir la publicación, el actor fue agredido verbalmente mientras comÃa en un restaurante del rico barrio de Leblón: «Voy a tener que salir de aquà porque voy a acabar dándote de hostias. DeberÃas estar comiendo en un bandejão (espacio de comida popular) ya que te gustan tanto los pobres», le espetó un antipetista.
Si esto sucede con personajes conocidos, entre los anónimos también han denunciado agresiones verbales e incluso fÃsicas. Una de las últimas sucedió el pasado martes en el centro de São Paulo, cuando el funcionario público Ênio Barroso volvÃa a su casa tras estar en un acto a favor de Dilma Rousseff. Barroso está en una silla de ruedas debido a una enfermedad degenerativa y en aquel momento llevaba una camiseta roja, una pegatina de Dilma y un pin con las siglas del PT. De repente un coche con pegatinas de Aécio Neves paró y dos jóvenes comenzaron a insultarle, le dieron una bofetada y le zarandearon la silla de ruedas: «No te creas que por ser un minusválido comunista no mereces una paliza para enderezarte». Según Barroso, lo peor fue cuando se encontró con dos policÃas y al denunciar lo ocurrido, le respondieron que no debÃa llevar esos sÃmbolos porque en estos momentos era un «acto peligroso».
El moralismo de los antipetistas
El profesor de Comunicación de la Universidad Federal de BahÃa, Wilson Gomes afirma que «el antipetista se agarra a cualquier idea que pueda usarse para demostrar que el PT es moralmente inferior. El antipetismo es un moralismo». El odio al PT se producirÃa por diversas razones: «Culpan al PT por ser un partido sindical, unido a los movimientos sociales, dicen que ha inventado un racismo al apoyar polÃticas compensatorias, que tiene un lÃder analfabeto (Lula), alcohólico, que inventó programas sociales para mantener clientes de su partido, que da dinero a Cuba, Bolivia y Venezuela, que provoca a Obama, mientras apoya a Ahmadineyad y a todos los dictadores de la galaxia», ironiza Gomes en un post publicado la última semana.
«La clase media-alta, afectada por las polÃticas de reducción de la desigualdad, es la que está detrás del fuerte rechazo al PT»Para el politólogo y sociólogo Leonardo Avritzer el antipetismo estarÃa vinculado con un problema de clase: «La clase media-alta brasileña se ha sentido afectada por todas las polÃticas que han contribuido a reducir la desigualdad y a mover el mercado de trabajo. (…) Ella es la que está detrás de este fuerte rechazo al PT en las principales capitales del Sur y Sudeste del paÃs. El rechazo a veces es sutil y se ve en el discurso contra el Nordeste, contra las personas que ahora pueden viajar en avión o aquellos que se compran coches cuando antes no podÃan. Pero también hay un discurso menos sutil que aparece contra los pobres y contra las polÃticas de transferencia de renta», analizaba el profesor en un artÃculo de la revista Carta Maior.
El papel de los medios de comunicación también ha sido cuestionado. «El clima de esta elección es muy peligroso. No tanto por el discurso de sus candidatos, sino por el odio que es estimulado por parte de los medios y por algunas celebridades», dice Renato Rovai, editor del diario Forum, que recuerda la declaración que hizo esta semana el actor de novelas Dado Dolabella cuando aseguró: «Para mà alguien que dice que está con Dilma es como decir que tiene ébola».
«Sólo un necio cree que los periodistas y columnistas no ayudan a echar leña el fuego», afirma un periodistaEl periodista Leonardo Sakamoto mantiene la tesis de Rovai y asegura que recibe todos los dÃas textos y vÃdeos de gente amenazada por apoyar una candidatura o partido polÃtico: «Sólo una ostra en coma con problemas previos de conocimiento cree que los periodistas y columnistas no ayudan a echar leña el fuego».
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