El ex gobernador misionero Ramón Puerta retruca exigiendo que Solá renuncie a su banca de diputado por haber defraudado “la fe pública”. El cronista cavila acerca de cómo calificar la intimación: ¿cómica o grotesca? Se inclina por la primera opción, para ponerle onda. Acaso serÃa más sesudo comentar que es exótico o hasta marciano cuestionar esa praxis, máxime desde el Peronismo Federal. El declinante aglomerado es, mayormente, un desgajamiento del FpV, ocurrido en 2008, durante el conflicto de las retenciones móviles. Un malón de compañeros diputados y senadores, llegados de la mano del kirchnerismo, se pasó de bando con armas y petates.
Fueron varios, de surtidas trayectorias. Solá fue el único que dimitió anticipadamente a su banca para volver a presentarse bajo una insignia opositora, la extinta Unión-PRO. Claro que el gesto, interesante y poco acostumbrado, lo realizó después de haber votado reiteradamente contra el oficialismo (del que habÃa desertado tras ser primer candidato a diputado nacional por Buenos Aires, una bicoca). Y de haber construido una carrera que lo ranqueaba como presidenciable desde su nueva trinchera.
El doble standard de Puerta carece de pertinencia, tanto como de originalidad. Cuando un polÃtico se aleja del FpV en pos de otros puertos, grandes medios y analistas alineados lo definen como un patricio, emprendiendo una gesta republicana. Si toman el camino inverso, los comentaristas exhuman el recuerdo de Borocotó o se indignan a voz en cuello. El orden de los trayectos, empero, no deberÃa alterar la valoración.El cambio de banderÃa durante un mandato legislativo es una costumbre extendida en nuestro sistema polÃtico, aunque pondrÃa los pelos de punta a cualquier dirigente de democracias estables con dirigentes más orgánicos y menos gánicos. Aun (o especialmente) en caso de regÃmenes parlamentarios.
El nomadismo no es, para nada, una praxis exclusiva de los compañeros peronistas. Cunde en todo el espectro polÃtico. La Coalición CÃvica, por caso, ha tenido secesiones por izquierda (los integrantes del SI) y es un secreto a voces que Patricia Bullrich desea transfuguear rumbo al PRO si consigue ser reelecta en octubre. El pase aún antes de asumir tampoco serÃa un record Guinness de la Piba, hay precedentes.
Los cambios de postura durante el mandato transforman a las Legislaturas en mapas magmáticos, de trabajosa lectura. Las reglas escritas o consuetudinarias de funcionamiento interno del Congreso tienden a premiar a los senadores o diputados que se abren y forman nuevos bloques, asà sean microemprendimientos familiares. Se los dota de más asesores, se les concede a los presidentes más tiempo para exponer en las sesiones.
La ciudadanÃa no es muy celosa frente a peculiaridades institucionales autóctonas, como ésta. No las juzga aisladamente o sólo por sà mismas. Las valora en función de su empatÃa polÃtica con el itinerante en cuestión: si acuerda con sus posturas, aprueba. Si deplora su nueva camiseta, lo fulmina.
El régimen electoral nacional es generoso con las minorÃas, que pueden acceder al Congreso con porcentajes bajos de voto, comparados con los exigidos en otras latitudes. Desde el tres por ciento de los sufragios válidos emitidos en cada distrito, se puede soñar con una banca. La amplitud es valiosa, cree el cronista, pues permite un cierto pluralismo. Pero la diversidad, en tal caso, la resuelven los ciudadanos. La policromÃa de las Cámaras es distinta, menos estimable: depende de los vaivenes de los polÃticos, que buscan su destino y pueden cambiar de monta más de una vez en cuatro años.
Un deporte matemático atrae adictos en la dirigencia polÃtica. Por motivos evidentes, sus cultores más entusiastas son los kirchneristas, pero nadie se priva. Se especula (con base en los resultados de las Primarias Abiertas) sobre cómo quedarán conformadas las Cámaras después de octubre. El único cálculo exacto (aunque, ay, virtual) es tomar las cifras de agosto y ponderar cuántos diputados y senadores entrarÃa cada partido, si se repitieran. Con los senadores las proyecciones pintan para ser más certeras, si no hay virajes rotundos en octubre. Se eligen dos por mayorÃa y uno por minorÃa: es verosÃmil que octubre calque a las primarias, máxime en provincias en las que hubo grandes diferencias. Pero en la Cámara baja fluctuaciones relativamente pequeñas podrÃan generar variaciones relevantes. Asà que las profecÃas son aproximaciones, especulaciones racionales.
La apertura del libro de pases, tradicional entre justicialistas, puede cambiar pertenencias entre los legisladores que siguen, he ahà otro escenario abierto.
Operadores oficialistas y opositores concuerdan en sus vaticinios, aunque los primeros hablan fuerte y los contreras susurran. Se intuye que el oficialismo estará cerca del quórum propio, sin alcanzarlo. El cronista ahorra revolear números, no por de-samor a la timba, sino por considerarla exótica en ese espacio.
Algunos aliados u opositores crÃticos pero no cerriles pueden servir para garantizar un dominio perdido durante todo el mandato de Cristina Kirchner. Se le complicó ya a principios de 2008 merced a las borocoteadas…, perdón al pundonor republicano de peronistas federales y varios radicales K. Más adelante, por el cambio de elenco producido por la elección de 2009.
Solá cuenta con algunos aliados, algunos muy leales. Conservará un bloque pequeño, aunque no desdeñable en el febril poroteo que antecede a cada votación. Puede acontecer que alguno de sus aliados doble su apuesta y se sume al FpV, sin ambages. Pero también “el espacio de Felipe”, vaticinan baqueanos operadores K, puede servir de transición desde las enconadas bancas federales a un sector más dialoguista y sistémico con el Gobierno. Ya hay diputados analizando ese delicado atajo: la lÃnea recta no es siempre el camino más rápido en polÃtica.
En 2010, Solá se negó a aprobar el Presupuesto, como le pidiera el titular del FpV, AgustÃn Rossi. Ahora, con el Presupuesto 2012 recién entrado, podrÃa ser distinto, calculan cerca del Chivo.
El afán de Felipe ya no es ser el más furibundo integrante del “Grupo A”, sino diferenciarse de su dirigencia. El ex gobernador viene diciendo, desde el fallecimiento del ex presidente Néstor Kirchner, que sintoniza un cambio de humor colectivo y una percepción favorable hacia la Presidenta. Tratará, aduce, de acompasar con la mayorÃa popular.
Entre tanto, conversa con el gobernador Daniel Scioli, más a menudo que con cuadros o funcionarios kirchneristas. Quizás haya un puente de plata para dirigentes “felipistas” en el gabinete provincial. Scioli advierte que el ministro Julián DomÃnguez y su candidato a vicegobernador Gabriel Mario-tto ya están “armando” para relevarlo en la provincia. El gobernador necesita contar con aliados de todo pelaje para ir contrarrestándolos. Solá es una pieza en esa interna, prematura pero ya lanzada.
Los radicales prometieron prestarse a votar el Presupuesto, en declaraciones periodÃsticas y en diálogos con sus colegas kirchneristas. Estos, empero, dudan. Varias razones los inducen a incurrir en la jactancia de los intelectuales, repasémoslas. La presión mediática (que sobrevendrá, seguro) suele disuadir a los correligionarios. Su afán de tener una victoria, asà sea mÃnima, en un contexto adverso podrÃa persuadirlos para la ley de leyes en general y empiojarla en el debate particular. Si el debate, como todo indica, pasara para después de las presidenciales, habrá que ver cuánto “pegan” en el bloque (en su unidad, en sus liderazgos, en sus tácticas) las internas posteriores al escrutinio. La lógica es que el impacto sea grande… lo que, en la coyuntura, equivale a imprevisible.
El oficialismo atraviesa un perÃodo de gracia, pero la integración de las Cámaras es la que empastó casi todas las leyes desde 2009. Seguramente, la táctica preferida será esperar hasta después del 10 de diciembre a su nuevo contingente. En materia presupuestaria, tal vez se pueda llegar con dictamen de comisiones y luego sacarlo sin mayores sobresaltos.
Otros proyectos, otrora ruidosos, hibernan en silencio. Uno es el de la producción de papel para diarios. Tiene dictamen aprobado en Diputados, para el oficialismo serÃa un éxito aprobarlo en esa Cámara después de las elecciones. Un K auténtico y relevante se extasÃa: “Dos golazos a ClarÃn en pocas semanas”. Pero el pesimismo de la voluntad lo reconduce a la cautela: “Claro que serÃa un desastre ir al recinto y perder, deslucirÃa la victoria electoral”. La sensatez, el camino intermedio, podrÃa ser esperar a después del 10 de diciembre. Y reposicionar el proyecto en extraordinarias o aun en las ordinarias de 2012, que se espera comenzar con viento de cola. PolÃtico, se entiende.
Entre tanto, Alberto RodrÃguez Saá y Francisco de Narváez coquetean (polÃticamente, se entiende) en público y especulan con aliarse. El sanluiseño ve en el espejo al futuro lÃder del Peronismo Federal. Una hipótesis verosÃmil si se “hojean” las trayectorias de Eduardo Duhalde, Carlos Reutemann, Mario das Neves y Felipe Solá. La talla del Peronismo Federal remanente, que tantas ilusiones opositoras (anche gorilas) azuzó años atrás, la determinará el veredicto de las urnas.
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