El Gobierno ha respondido con el silencio a otra grave denuncia. Si el vicepresidente considera que es una nimiedad responder sobre su relación con los dueños de Ciccone Calcográfica, ¿porqué algún responsable deberÃa responder sobre el espionaje ilegal de una unidad de la GendarmerÃa sobre dirigentes sociales y estudiantiles? El silencio, está claro, responde a la estrategia de dejar que el tema se vaya muriendo de a poco en el interés de la opinión pública. En la mayorÃa de los casos, aún aquellos que ya están en la Justicia, la táctica del cajoneo y la actitud morosa para investigar se han impuesto.
TodavÃa no se ha citado a indagatoria a nadie por el escándalo Schoklender y Madres de Plaza de Mayo. El mismo juez, Norberto Oyarbide , es el que investiga a GendarmerÃa por el espionaje ilegal.
SerÃa otra casualidad que el sorteo de la investigación por Ciccone caiga en sus manos. La estrategia del silencio, además, desnuda otra certeza: nadie cree que debe rendir cuenta de sus actos .
Esa convicción hace que se considere natural, por ejemplo, la tercerización de la represión en Santa Cruz , el accionar impune de grupos que se arrogan el derecho de permitir o no el libre tránsito de ciudadanos en Andalgalá, ante la mirada pasiva de una policÃa que dÃas atrás disolvió con balas de goma y gases una manifestación adversa a las mineras. O la admisión de la policÃa de Catamarca de su interés por detectar “foráneos†por esas tierras.
Esas desmesuras e ilegalidades, que el aparato oficial de propaganda se encarga de ocultar descaradamente , no tienen respuestas de los funcionarios cuya tarea primaria consiste en hacer respetar la ley.
Estas revelaciones sobre el espionaje a dirigentes polÃticos y sindicales, encuadrados en la izquierda no kirchnerista, son de una gravedad inusitada . Muchos de los que hoy son funcionarios han sufrido esa metodologÃa cuando militaban en la oposición.
DeberÃan tener memoria y vergüenza .
TodavÃa no se ha citado a indagatoria a nadie por el escándalo Schoklender y Madres de Plaza de Mayo. El mismo juez, Norberto Oyarbide , es el que investiga a GendarmerÃa por el espionaje ilegal.
SerÃa otra casualidad que el sorteo de la investigación por Ciccone caiga en sus manos. La estrategia del silencio, además, desnuda otra certeza: nadie cree que debe rendir cuenta de sus actos .
Esa convicción hace que se considere natural, por ejemplo, la tercerización de la represión en Santa Cruz , el accionar impune de grupos que se arrogan el derecho de permitir o no el libre tránsito de ciudadanos en Andalgalá, ante la mirada pasiva de una policÃa que dÃas atrás disolvió con balas de goma y gases una manifestación adversa a las mineras. O la admisión de la policÃa de Catamarca de su interés por detectar “foráneos†por esas tierras.
Esas desmesuras e ilegalidades, que el aparato oficial de propaganda se encarga de ocultar descaradamente , no tienen respuestas de los funcionarios cuya tarea primaria consiste en hacer respetar la ley.
Estas revelaciones sobre el espionaje a dirigentes polÃticos y sindicales, encuadrados en la izquierda no kirchnerista, son de una gravedad inusitada . Muchos de los que hoy son funcionarios han sufrido esa metodologÃa cuando militaban en la oposición.
DeberÃan tener memoria y vergüenza .