ECONOMIA › PANORAMA ECONOMICO
Ensalada
Por Alfredo Zaiat
La información sobre la cantidad de pobres se ha convertido en un terreno fértil de disputas polÃticas a partir de la subestimación del Indice de Precios al Consumidor oficial, que comenzó a repararse en la gestión Kicillof con el nuevo dato de inflación de alcance nacional. Es tal la distorsión que provocó el Indec en un indicador clave de la situación social que se armó una competencia sobre quién difunde el porcentaje más elevado. Algunos estrujan tanto las estadÃsticas que van a concluir que hasta gerentes de bancos se encuentran por debajo de la lÃnea de pobreza. Por ese sendero grupos polÃticos que se dicen de izquierda y presionan por eliminar el impuesto a los altos ingresos, gravamen que especialistas en equidad tributaria destacan como uno de los más progresivos de una estructura impositiva, terminarán por proponer transferencias monetarias del Estado a sectores medios y altos “pobres†a partir de sus exagerados cálculos. Para interesados en ese debate que quieren evitar el mar de confusiones es oportuno conocer cómo se construyen los indicadores no oficiales que se contraponen al del Indec. Ese valioso aporte lo ha realizado el Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO).
“La discusión metodológica sobre la estimación de la pobreza†es el documento de esa institución, elaborado por Andrés Asiain, Pablo GarcÃa y EstefanÃa Manau. El informe se plantea el objetivo de clarificar aspectos metodológicos de las principales publicaciones que han estimado la magnitud de la pobreza en el paÃs. Evaluaron seis pero la que tiene mayor presencia en el espacio público es la realizada por el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina. Es la utilizada como insumo principal para el análisis social de la Iglesia argentina. Por ese motivo es la más relevante en términos polÃticos.
El informe del CESO es muy esclarecedor para entender la distorsión estadÃstica del indicador de pobreza que la Iglesia lo recoge como propio. Describe que en los últimos años la difusión de la cantidad de pobres que existen a partir del cálculo ODSA-UCA ha tenido mucha repercusión en medios de comunicación, “predominantemente en las publicaciones del Grupo ClarÃn y La Nación, siendo ODSA financiado por Fundación La Nación, entre otrosâ€. Explica que los niveles de pobreza e indigencia de esa estimación son obtenidos bajo una metodologÃa de valorización ad-hoc de canastas de bienes y servicios, resultante de relevamientos propios y realizados con cierta periodicidad. “Sin embargo, se pasa por alto la vulnerabilidad de algunos aspectos metodológicos que tienden a una sobreestimación del Ãndice de pobreza y una subestimación de la desigualdad del ingreso (de la que no publican ningún indicador)â€, menciona el CESO.
Las crÃticas son muy precisas y hasta ahora no han sido refutadas por los investigadores de la UCA. Una de ellas apunta a que la cobertura muestral del Ãndice de pobreza del ODSA está reducida a ocho aglomerados y no a los treinta y uno de la Encuesta Permanente de Hogares del Indec, y que a partir del 2010 la amplió a Zárate, Goya y San Rafael, localidades no contempladas en la EPH. Como se enseña en el curso básico de estadÃsticas, comparar ambos Ãndices es lo mismo que mezclar peras con manzanas, salvo que se quiera hacer una ensalada.
Asiain, GarcÃa y Manau señalan entonces que del universo de hogares encuestados por el Indec, sólo aproximadamente el 30 por ciento integra la muestra del centro de estudios de la Iglesia (resultando un total de 5712 hogares), siendo la misma sobre el marco muestral del Indec del 2001 y no del último del 2010. Pese a que es una muestra menor y con las caracterÃsticas detalladas sobre su cobertura, esa troika de investigadores afirma que eso sólo “no puede justificar por sà misma los desvÃos en los Ãndices de pobreza del Observatorio con respecto a las mediciones de otros trabajosâ€.
El factor clave mencionado por CESO para comprender los resultados de esas mediciones y las diferencias en términos metodológicos es que la Encuesta de la Deuda Social –también elaborada por el centro de la UCA– capta en forma deficiente los hogares con los ingresos medios-altos y altos. “Este sesgo muestral genera como consecuencia un mayor porcentaje de pobres en relación con la muestra, pero una mejor distribución del ingreso como contraparteâ€, indican. Para señalar que es cuestionable que ODSA decida publicar solamente el indicador de pobreza y ocultar la medición del Gini en sus informes (indicador que explica la desigualdad de ingresos), que a partir de esos datos indicarÃa un nivel similar al de los paÃses escandinavos, o sea una muy baja desigualdad de ingresos. Este absurdo estadÃstico fue confirmado por AgustÃn Salvia, coordinador e investigador jefe del Observatorio, en un reportaje que compartió con Asiain en el programa A cara lavada, de Radio Nacional. Salvia aseguró que la encuesta no capta hogares con ingresos mayores a 20.000/30.000 pesos, porque los considera poco representativos y sin incidencia dado el tamaño de la muestra. Asà sobreestima la cantidad de pobres.
Esas mediciones tienen entonces deficiencias, porque comprenden muestras acotadas hacia los deciles de la población con menores ingresos, lo que permite tener Ãndices de pobreza e indigencia más elevados, pero mayor homogeneidad en la distribución de ingresos, otorgando un diagnóstico de la situación social contradictorio y alejado de la realidad. Los investigadores del CESO concluyen que “para que la estimación que surge de la Encuesta Permanente de Hogares del Indec alcance los niveles de pobreza publicados por ODSA (27,5 por ciento) serÃa necesario excluir del análisis a un 33,6 por ciento de población no pobre. No resiste de ese modo la menor prueba de rigurosidad metodológica para un indicador estadÃstico de pobreza.
El informe de pobreza de la UCA tiene las siguientes debilidades metodológicas, para concluir que no puede ser considerado un indicador confiable ni con piedad eclesiástica:
– Canasta de bienes y servicios: utiliza una propia con relevamiento propio de precios, sin preocuparse de ajustar la cuestionada del Indec para realizar una comparación homogénea.
– Cobertura muestral: apenas integra ocho de los treinta y uno aglomerados de la Encuesta Permanente de Hogares del Indec, además de sumar otros tres que no forman parte de la EPH.
– Universo de hogares del relevamiento: sólo 5712 hogares, el 30 por ciento del marco muestral del Indec del 2001, que además está desactualizado porque hay otro del 2010.
– Encuesta recortada: los hogares con los ingresos medios-altos y altos fueron excluidos, lo que resulta una sobreestimación de la pobreza.
Esto último es bastante sencillo de entender. Si se excluye a la población de ingresos medios y altos, de las personas que quedan de la muestra hay más pobres. Es lo que se conoce como manipulación estadÃstica, siguiendo la muletilla conservadora de estos años.
En esta época que la palabra y la foto con el Papa es utilizada por el oficialismo y por las oposiciones polÃticas y otras, el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina tiene la oportunidad de confesar sobre cómo construye sus indicadores de pobreza haciendo propia la invitación de Francisco en su primera Misa de Gallo como pontÃfice, celebrada en la basÃlica vaticana, cuando pidió que no prevalezcan “el orgullo, la mentira y la búsqueda del propio interésâ€.
azaiat@pagina12.com.ar
Ensalada
Por Alfredo Zaiat
La información sobre la cantidad de pobres se ha convertido en un terreno fértil de disputas polÃticas a partir de la subestimación del Indice de Precios al Consumidor oficial, que comenzó a repararse en la gestión Kicillof con el nuevo dato de inflación de alcance nacional. Es tal la distorsión que provocó el Indec en un indicador clave de la situación social que se armó una competencia sobre quién difunde el porcentaje más elevado. Algunos estrujan tanto las estadÃsticas que van a concluir que hasta gerentes de bancos se encuentran por debajo de la lÃnea de pobreza. Por ese sendero grupos polÃticos que se dicen de izquierda y presionan por eliminar el impuesto a los altos ingresos, gravamen que especialistas en equidad tributaria destacan como uno de los más progresivos de una estructura impositiva, terminarán por proponer transferencias monetarias del Estado a sectores medios y altos “pobres†a partir de sus exagerados cálculos. Para interesados en ese debate que quieren evitar el mar de confusiones es oportuno conocer cómo se construyen los indicadores no oficiales que se contraponen al del Indec. Ese valioso aporte lo ha realizado el Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO).
“La discusión metodológica sobre la estimación de la pobreza†es el documento de esa institución, elaborado por Andrés Asiain, Pablo GarcÃa y EstefanÃa Manau. El informe se plantea el objetivo de clarificar aspectos metodológicos de las principales publicaciones que han estimado la magnitud de la pobreza en el paÃs. Evaluaron seis pero la que tiene mayor presencia en el espacio público es la realizada por el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina. Es la utilizada como insumo principal para el análisis social de la Iglesia argentina. Por ese motivo es la más relevante en términos polÃticos.
El informe del CESO es muy esclarecedor para entender la distorsión estadÃstica del indicador de pobreza que la Iglesia lo recoge como propio. Describe que en los últimos años la difusión de la cantidad de pobres que existen a partir del cálculo ODSA-UCA ha tenido mucha repercusión en medios de comunicación, “predominantemente en las publicaciones del Grupo ClarÃn y La Nación, siendo ODSA financiado por Fundación La Nación, entre otrosâ€. Explica que los niveles de pobreza e indigencia de esa estimación son obtenidos bajo una metodologÃa de valorización ad-hoc de canastas de bienes y servicios, resultante de relevamientos propios y realizados con cierta periodicidad. “Sin embargo, se pasa por alto la vulnerabilidad de algunos aspectos metodológicos que tienden a una sobreestimación del Ãndice de pobreza y una subestimación de la desigualdad del ingreso (de la que no publican ningún indicador)â€, menciona el CESO.
Las crÃticas son muy precisas y hasta ahora no han sido refutadas por los investigadores de la UCA. Una de ellas apunta a que la cobertura muestral del Ãndice de pobreza del ODSA está reducida a ocho aglomerados y no a los treinta y uno de la Encuesta Permanente de Hogares del Indec, y que a partir del 2010 la amplió a Zárate, Goya y San Rafael, localidades no contempladas en la EPH. Como se enseña en el curso básico de estadÃsticas, comparar ambos Ãndices es lo mismo que mezclar peras con manzanas, salvo que se quiera hacer una ensalada.
Asiain, GarcÃa y Manau señalan entonces que del universo de hogares encuestados por el Indec, sólo aproximadamente el 30 por ciento integra la muestra del centro de estudios de la Iglesia (resultando un total de 5712 hogares), siendo la misma sobre el marco muestral del Indec del 2001 y no del último del 2010. Pese a que es una muestra menor y con las caracterÃsticas detalladas sobre su cobertura, esa troika de investigadores afirma que eso sólo “no puede justificar por sà misma los desvÃos en los Ãndices de pobreza del Observatorio con respecto a las mediciones de otros trabajosâ€.
El factor clave mencionado por CESO para comprender los resultados de esas mediciones y las diferencias en términos metodológicos es que la Encuesta de la Deuda Social –también elaborada por el centro de la UCA– capta en forma deficiente los hogares con los ingresos medios-altos y altos. “Este sesgo muestral genera como consecuencia un mayor porcentaje de pobres en relación con la muestra, pero una mejor distribución del ingreso como contraparteâ€, indican. Para señalar que es cuestionable que ODSA decida publicar solamente el indicador de pobreza y ocultar la medición del Gini en sus informes (indicador que explica la desigualdad de ingresos), que a partir de esos datos indicarÃa un nivel similar al de los paÃses escandinavos, o sea una muy baja desigualdad de ingresos. Este absurdo estadÃstico fue confirmado por AgustÃn Salvia, coordinador e investigador jefe del Observatorio, en un reportaje que compartió con Asiain en el programa A cara lavada, de Radio Nacional. Salvia aseguró que la encuesta no capta hogares con ingresos mayores a 20.000/30.000 pesos, porque los considera poco representativos y sin incidencia dado el tamaño de la muestra. Asà sobreestima la cantidad de pobres.
Esas mediciones tienen entonces deficiencias, porque comprenden muestras acotadas hacia los deciles de la población con menores ingresos, lo que permite tener Ãndices de pobreza e indigencia más elevados, pero mayor homogeneidad en la distribución de ingresos, otorgando un diagnóstico de la situación social contradictorio y alejado de la realidad. Los investigadores del CESO concluyen que “para que la estimación que surge de la Encuesta Permanente de Hogares del Indec alcance los niveles de pobreza publicados por ODSA (27,5 por ciento) serÃa necesario excluir del análisis a un 33,6 por ciento de población no pobre. No resiste de ese modo la menor prueba de rigurosidad metodológica para un indicador estadÃstico de pobreza.
El informe de pobreza de la UCA tiene las siguientes debilidades metodológicas, para concluir que no puede ser considerado un indicador confiable ni con piedad eclesiástica:
– Canasta de bienes y servicios: utiliza una propia con relevamiento propio de precios, sin preocuparse de ajustar la cuestionada del Indec para realizar una comparación homogénea.
– Cobertura muestral: apenas integra ocho de los treinta y uno aglomerados de la Encuesta Permanente de Hogares del Indec, además de sumar otros tres que no forman parte de la EPH.
– Universo de hogares del relevamiento: sólo 5712 hogares, el 30 por ciento del marco muestral del Indec del 2001, que además está desactualizado porque hay otro del 2010.
– Encuesta recortada: los hogares con los ingresos medios-altos y altos fueron excluidos, lo que resulta una sobreestimación de la pobreza.
Esto último es bastante sencillo de entender. Si se excluye a la población de ingresos medios y altos, de las personas que quedan de la muestra hay más pobres. Es lo que se conoce como manipulación estadÃstica, siguiendo la muletilla conservadora de estos años.
En esta época que la palabra y la foto con el Papa es utilizada por el oficialismo y por las oposiciones polÃticas y otras, el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina tiene la oportunidad de confesar sobre cómo construye sus indicadores de pobreza haciendo propia la invitación de Francisco en su primera Misa de Gallo como pontÃfice, celebrada en la basÃlica vaticana, cuando pidió que no prevalezcan “el orgullo, la mentira y la búsqueda del propio interésâ€.
azaiat@pagina12.com.ar
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