Por
DAVID LUHNOW y
TAOS TURNER
BUENOS AIRES— Como director de un fondo de cobertura especializado en deuda con problemas, el inversionista mexicano David MartÃnez ha tenido mucha práctica para descifrar cuándo un activo ha sido tan vapuleado que vale la pena comprarlo. Su más reciente apuesta es invertir en Argentina.
La firma de MartÃnez, Fintech Advisory, planea comprar Telecom Argentina y activos relacionados por US$960 millones a Telecom Italia , que venderá su unidad en el paÃs austral para pagar deudas. MartÃnez confirmó la compra el viernes.
«Argentina presenta increÃbles oportunidades de crecimiento a largo plazo, en mi opinión las mayores en América Latina», indicó MartÃnez en una entrevista. «Hay un valor enorme en la empresa. Claramente, los tÃtulos argentinos están deprimidos, pero el potencial es abrumador».
Argentina es un destino que muchos inversionistas han evitado desde 2001, cuando incumplió pagos sobre US$100.000 millones de deuda externa. La pareja de gobernantes populistas conformada por el fallecido expresidente Néstor Kirchner y su esposa, la actual presidenta Cristina Fernández de Kirchner, usó los precios altos de los commodities y el gasto público para recuperar la economÃa. Pero las consecuencias han sido una inflación alta, controles de precios y problemas fiscales crecientes.
Los Kirchner también han entablado batallas con grandes empresas, incluido un prolongado enfrentamiento con los principales cultivadores de soya del paÃs, asà como la nacionalización de la petrolera YPF SA, que era propiedad de la española Repsol SA. El gobierno de Cristina Fernández de Kirchner ahora presiona para obligar al gigante de los medios Grupo ClarÃn SA a dividir sus negocios.
MartÃnez nació en México y dejó el seminario para convertirse en inversionista. Hizo una fortuna invirtiendo en deuda deprimida incluida la de México, India y Pakistán. Aunque busca oportunidades a bajo precio en el mundo de la inversión, MartÃnez es conocido como alguien que derrocha en su vida personal. En 2003 estableció un récord por haber pagado unos US$42 millones por un departamento en Manhattan en la cima del Centro Time Warner. Ahora, pasa la mayor parte de su tiempo en Londres.
MartÃnez forma parte de un pequeño grupo de inversionistas que están dispuestos a pasar por alto el estatus de Argentina como paria financiero y a apostar en el paÃs a largo plazo. El gobierno de Fernández de Kirchner termina en 2015, y muchos inversionistas prevén que el próximo presidente sea más pragmático y menos hostil a los empresarios. Chevron Corp. recientemente acordó financiar la mayor parte de una empresa conjunta de US$1.500 millones con YFP para desarrollar los amplios depósitos de petróleo y gas de esquisto de Argentina.
De todos modos, mientras Argentina podrÃa parecer atractiva a futuro, abundan los riesgos, indicó Jorge Mariscal, director general de inversión en mercados emergentes de UBS Wealth Management.
«Se puede ver la luz al final de túnel», sostuvo Mariscal. «Pero no se sabe si la luz es del tren que viene hacia usted».
Mariscal afirmó, entre otras cosas, que la moneda argentina está sobrevalorada. Si de repente el gobierno permitiera que flotara libremente, podrÃa reducir a la mitad el valor de activos argentinos denominados en dólares de la noche a la mañana, observó.
Argentina aún no le ha pagado a Repsol por expropiar el año pasado una participación de 51% en YPF, y la empresa española está demandando al gobierno por US$10.500 millones como compensación. Antes de asumir el control de YPF, el gobierno habÃa expropiado la aerolÃnea bandera argentina de manos de otra compañÃa española.
En abril, la minera brasileña Vale SA decidió abandonar Argentina y detener el trabajo en un proyecto de casi US$6.000 millones de explotación de potasa, tras haber invertido US$2.200 millones. Como otras empresas, el gigante brasileño tuvo problemas con la alta inflación, crecientes costos, una prohibición de enviar dividendos a otros paÃses y un mercado de divisas altamente regulado.
También hay riesgos en el mercado de telecomunicaciones, como muestra el caso ClarÃn. MartÃnez ha visto de cerca cómo el gobierno argentino puede favorecer a una empresa un dÃa y hacer lo contrario al dÃa siguiente. El inversionista posee una participación de 40% en la unidad de TV por cable de ClarÃn.
Funcionarios argentinos afirman que el mexicano sentó las bases para que ClarÃn se adecuara a la ley de medios al presentar primero un plan voluntario para dividir la empresa. Y al ser titular de US$1.000 millones en bonos argentinos, intenta ayudar al paÃs a lidiar con acreedores que lo han demandado por la cesación de pagos de 2001. MartÃnez ha mostrado una habilidad para trabajar con gobiernos y avanzar en intereses mutuos.
También hay desafÃos en el negocio de las telecomunicaciones. Hace unos años, el gobierno de Fernández de Kirchner calificó a Telecom Argentina de monopolio y amenazó con nacionalizarla. Argentina no ha permitido que las empresas de telecomunicaciones compren espectro para mejorar los servicios móviles, y el paÃs ha quedado regazado frente a sus pares a la hora de ofrecer opciones como comunicaciones de datos de 4G.
«Obviamente hay algunas limitaciones de polÃtica a corto plazo, pero eso es el corto plazo», aseguró. «Superar eso y muchas otras dificultades implica hablar con el gobierno y negociar. Estos escenarios son difÃciles pero eso no significa que esos cuellos de botella no se puedan superar; soy bastante optimista de que se podrá».
DAVID LUHNOW y
TAOS TURNER
BUENOS AIRES— Como director de un fondo de cobertura especializado en deuda con problemas, el inversionista mexicano David MartÃnez ha tenido mucha práctica para descifrar cuándo un activo ha sido tan vapuleado que vale la pena comprarlo. Su más reciente apuesta es invertir en Argentina.
La firma de MartÃnez, Fintech Advisory, planea comprar Telecom Argentina y activos relacionados por US$960 millones a Telecom Italia , que venderá su unidad en el paÃs austral para pagar deudas. MartÃnez confirmó la compra el viernes.
«Argentina presenta increÃbles oportunidades de crecimiento a largo plazo, en mi opinión las mayores en América Latina», indicó MartÃnez en una entrevista. «Hay un valor enorme en la empresa. Claramente, los tÃtulos argentinos están deprimidos, pero el potencial es abrumador».
Argentina es un destino que muchos inversionistas han evitado desde 2001, cuando incumplió pagos sobre US$100.000 millones de deuda externa. La pareja de gobernantes populistas conformada por el fallecido expresidente Néstor Kirchner y su esposa, la actual presidenta Cristina Fernández de Kirchner, usó los precios altos de los commodities y el gasto público para recuperar la economÃa. Pero las consecuencias han sido una inflación alta, controles de precios y problemas fiscales crecientes.
Los Kirchner también han entablado batallas con grandes empresas, incluido un prolongado enfrentamiento con los principales cultivadores de soya del paÃs, asà como la nacionalización de la petrolera YPF SA, que era propiedad de la española Repsol SA. El gobierno de Cristina Fernández de Kirchner ahora presiona para obligar al gigante de los medios Grupo ClarÃn SA a dividir sus negocios.
MartÃnez nació en México y dejó el seminario para convertirse en inversionista. Hizo una fortuna invirtiendo en deuda deprimida incluida la de México, India y Pakistán. Aunque busca oportunidades a bajo precio en el mundo de la inversión, MartÃnez es conocido como alguien que derrocha en su vida personal. En 2003 estableció un récord por haber pagado unos US$42 millones por un departamento en Manhattan en la cima del Centro Time Warner. Ahora, pasa la mayor parte de su tiempo en Londres.
MartÃnez forma parte de un pequeño grupo de inversionistas que están dispuestos a pasar por alto el estatus de Argentina como paria financiero y a apostar en el paÃs a largo plazo. El gobierno de Fernández de Kirchner termina en 2015, y muchos inversionistas prevén que el próximo presidente sea más pragmático y menos hostil a los empresarios. Chevron Corp. recientemente acordó financiar la mayor parte de una empresa conjunta de US$1.500 millones con YFP para desarrollar los amplios depósitos de petróleo y gas de esquisto de Argentina.
De todos modos, mientras Argentina podrÃa parecer atractiva a futuro, abundan los riesgos, indicó Jorge Mariscal, director general de inversión en mercados emergentes de UBS Wealth Management.
«Se puede ver la luz al final de túnel», sostuvo Mariscal. «Pero no se sabe si la luz es del tren que viene hacia usted».
Mariscal afirmó, entre otras cosas, que la moneda argentina está sobrevalorada. Si de repente el gobierno permitiera que flotara libremente, podrÃa reducir a la mitad el valor de activos argentinos denominados en dólares de la noche a la mañana, observó.
Argentina aún no le ha pagado a Repsol por expropiar el año pasado una participación de 51% en YPF, y la empresa española está demandando al gobierno por US$10.500 millones como compensación. Antes de asumir el control de YPF, el gobierno habÃa expropiado la aerolÃnea bandera argentina de manos de otra compañÃa española.
En abril, la minera brasileña Vale SA decidió abandonar Argentina y detener el trabajo en un proyecto de casi US$6.000 millones de explotación de potasa, tras haber invertido US$2.200 millones. Como otras empresas, el gigante brasileño tuvo problemas con la alta inflación, crecientes costos, una prohibición de enviar dividendos a otros paÃses y un mercado de divisas altamente regulado.
También hay riesgos en el mercado de telecomunicaciones, como muestra el caso ClarÃn. MartÃnez ha visto de cerca cómo el gobierno argentino puede favorecer a una empresa un dÃa y hacer lo contrario al dÃa siguiente. El inversionista posee una participación de 40% en la unidad de TV por cable de ClarÃn.
Funcionarios argentinos afirman que el mexicano sentó las bases para que ClarÃn se adecuara a la ley de medios al presentar primero un plan voluntario para dividir la empresa. Y al ser titular de US$1.000 millones en bonos argentinos, intenta ayudar al paÃs a lidiar con acreedores que lo han demandado por la cesación de pagos de 2001. MartÃnez ha mostrado una habilidad para trabajar con gobiernos y avanzar en intereses mutuos.
También hay desafÃos en el negocio de las telecomunicaciones. Hace unos años, el gobierno de Fernández de Kirchner calificó a Telecom Argentina de monopolio y amenazó con nacionalizarla. Argentina no ha permitido que las empresas de telecomunicaciones compren espectro para mejorar los servicios móviles, y el paÃs ha quedado regazado frente a sus pares a la hora de ofrecer opciones como comunicaciones de datos de 4G.
«Obviamente hay algunas limitaciones de polÃtica a corto plazo, pero eso es el corto plazo», aseguró. «Superar eso y muchas otras dificultades implica hablar con el gobierno y negociar. Estos escenarios son difÃciles pero eso no significa que esos cuellos de botella no se puedan superar; soy bastante optimista de que se podrá».
Otro que no sufre del sÃndrome de «incertidumbre» y eso que no es las 50 familias.Cri Cri