CAMPAÑA Y FARÃNDULA
Scioli, Massa y otros dirigentes no fueron a su boda. Enojos en el kirchnerismo y el Frente Renovador.
A principio de agosto, MartÃn Insaurralde y Jésica Cirio protagonizaron una de las escenas televisivas del año cuando, desde el estudio de Showmatch, Marcelo Tinelli dedicó una hora de rating por las nubes a llamar a los principales dirigentes polÃticos para invitarlos a la promocionada boda del año.
El diputado parecÃa estar atravesando en aquel tiempo su “momentumâ€, la expresión latina que utilizan los analistas polÃticos estadounidenses para describir las horas dulces de un polÃtico que sintoniza con la sociedad y trepa en las encuestas.
Tres meses después, la realidad es otra. A la fiesta del sábado por la noche en Ezeiza no le faltaron vedettes y figuras de la farándula cercanas a Cirio, pero fue notorio el vacÃo que dejaron los polÃticos invitados.
“Con el casamiento ocurrió lo que va a pasar con el tan promocionado y demorado pase (al Frente Renovador). Tanto se anunció que, cuando ocurra, no va a tener casi ningún efecto polÃticoâ€, evaluó ayer ante ClarÃn el consultor de PoliarquÃa Fabián Perechodnik.
Daniel Scioli y Sergio Massa buscaron excusas para bajarse del convite sobre la hora. El gobernador adujo una “agenda de actividades muy cargada en Mar del Plata†y el lÃder del Frente Renovador se escudó en un “pinzamiento de las cervicales†de su esposa, Malena, “tras recorrer barrios inundados durante la semanaâ€. Lo cierto es que ambos habrÃan asistido si no estuviesen hastiados por las idas y vueltas del intendente en licencia de Lomas de Zamora y algunos otros factores coyunturales.
Alrededor de Scioli hubo un debate al respecto. El gobernador, que no es ajeno al contacto con el mundo del espectáculo, era de la idea de ir a la boda con su esposa, Karina Rabolini. Pero tras una semana con inundaciones en la Provincia y el paso en falso de la foto jugando al fútbol en Pilar terminó aceptando el consejo de quienes le recomendaron pasar de largo.
Massa viene enojado desde que Insaurralde decidió estirar los tiempos de su pase al FR y votar leyes como la de abastecimiento e hidrocarburos con el kirchnerismo. A eso se sumó que en los últimos dÃas se enojó con MartÃn Redrado por sus tironeos medÃaticos con Luciana Salazar y Amalia Granata. Evaluó entonces que era una buena oportunidad para tomar distancia del show del sábado y darle aire a sus candidatos en la provincia. Está convencido, además, de que el lomense lo necesita a él para 2015 y no a la inversa.
“Hicieron bien en no irâ€, le dijo a este diario el consultor Hugo Haime. “Ningún candidato a presidente debe dejar de ser el centro para ser partenaire de alguien que es mucha espuma pero no se sabe bien qué quiere serâ€.
Entre las ausencias, también se contaron las del senador macrista Diego Santilli, los intendentes kirchneristas del GBA Fernando Gray y DarÃo DÃaz Pérez y algunos ministros del gabinete de Scioli.
AsÃ, la presencia polÃtica se limitó a cuatro intendentes K (Alejandro Granados, Eduardo “Bali†Bucca, Pablo Bruera y Juan Pablo de Jesús) y el massista JoaquÃn de la Torre; el ministro bonaerense Ricardo Casal, el diputado nacional Omar Plaini y los bonaerenses Fernando “Chino†Navarro y Mauricio Dalessandro. Uno de ellos admitió ante ClarÃn: “Fue una muestra evidente del aislamiento polÃtico de MartÃnâ€.
Tanto Perechodnik como Haime notaron una caÃda en la imagen de Insaurralde en los últimos meses e interpretan que, asà como el romance con Cirio y su presencia en los programas de la farándula le ayudaron a popularizarse, sus indefiniciones y cierta sobreexposición parecen haberle costado no sólo la inquina simultánea de dirigentes kirchneristas y massistas sino algunos puntos en su popularidad.
Aun asÃ, Insaurralde todavÃa mide bien. Y juega su juego.
Scioli, Massa y otros dirigentes no fueron a su boda. Enojos en el kirchnerismo y el Frente Renovador.
A principio de agosto, MartÃn Insaurralde y Jésica Cirio protagonizaron una de las escenas televisivas del año cuando, desde el estudio de Showmatch, Marcelo Tinelli dedicó una hora de rating por las nubes a llamar a los principales dirigentes polÃticos para invitarlos a la promocionada boda del año.
El diputado parecÃa estar atravesando en aquel tiempo su “momentumâ€, la expresión latina que utilizan los analistas polÃticos estadounidenses para describir las horas dulces de un polÃtico que sintoniza con la sociedad y trepa en las encuestas.
Tres meses después, la realidad es otra. A la fiesta del sábado por la noche en Ezeiza no le faltaron vedettes y figuras de la farándula cercanas a Cirio, pero fue notorio el vacÃo que dejaron los polÃticos invitados.
“Con el casamiento ocurrió lo que va a pasar con el tan promocionado y demorado pase (al Frente Renovador). Tanto se anunció que, cuando ocurra, no va a tener casi ningún efecto polÃticoâ€, evaluó ayer ante ClarÃn el consultor de PoliarquÃa Fabián Perechodnik.
Daniel Scioli y Sergio Massa buscaron excusas para bajarse del convite sobre la hora. El gobernador adujo una “agenda de actividades muy cargada en Mar del Plata†y el lÃder del Frente Renovador se escudó en un “pinzamiento de las cervicales†de su esposa, Malena, “tras recorrer barrios inundados durante la semanaâ€. Lo cierto es que ambos habrÃan asistido si no estuviesen hastiados por las idas y vueltas del intendente en licencia de Lomas de Zamora y algunos otros factores coyunturales.
Alrededor de Scioli hubo un debate al respecto. El gobernador, que no es ajeno al contacto con el mundo del espectáculo, era de la idea de ir a la boda con su esposa, Karina Rabolini. Pero tras una semana con inundaciones en la Provincia y el paso en falso de la foto jugando al fútbol en Pilar terminó aceptando el consejo de quienes le recomendaron pasar de largo.
Massa viene enojado desde que Insaurralde decidió estirar los tiempos de su pase al FR y votar leyes como la de abastecimiento e hidrocarburos con el kirchnerismo. A eso se sumó que en los últimos dÃas se enojó con MartÃn Redrado por sus tironeos medÃaticos con Luciana Salazar y Amalia Granata. Evaluó entonces que era una buena oportunidad para tomar distancia del show del sábado y darle aire a sus candidatos en la provincia. Está convencido, además, de que el lomense lo necesita a él para 2015 y no a la inversa.
“Hicieron bien en no irâ€, le dijo a este diario el consultor Hugo Haime. “Ningún candidato a presidente debe dejar de ser el centro para ser partenaire de alguien que es mucha espuma pero no se sabe bien qué quiere serâ€.
Entre las ausencias, también se contaron las del senador macrista Diego Santilli, los intendentes kirchneristas del GBA Fernando Gray y DarÃo DÃaz Pérez y algunos ministros del gabinete de Scioli.
AsÃ, la presencia polÃtica se limitó a cuatro intendentes K (Alejandro Granados, Eduardo “Bali†Bucca, Pablo Bruera y Juan Pablo de Jesús) y el massista JoaquÃn de la Torre; el ministro bonaerense Ricardo Casal, el diputado nacional Omar Plaini y los bonaerenses Fernando “Chino†Navarro y Mauricio Dalessandro. Uno de ellos admitió ante ClarÃn: “Fue una muestra evidente del aislamiento polÃtico de MartÃnâ€.
Tanto Perechodnik como Haime notaron una caÃda en la imagen de Insaurralde en los últimos meses e interpretan que, asà como el romance con Cirio y su presencia en los programas de la farándula le ayudaron a popularizarse, sus indefiniciones y cierta sobreexposición parecen haberle costado no sólo la inquina simultánea de dirigentes kirchneristas y massistas sino algunos puntos en su popularidad.
Aun asÃ, Insaurralde todavÃa mide bien. Y juega su juego.