Jorge Brito: “El ajuste no sirve para nada”

Cualquier crisis (global) de esta índole genera una prevención en los agentes económicos locales pero no veo que tenga que pasar nada en Argentina.” La frase pertenece a Jorge Brito, presidente del Grupo Macro y titular de la Asociación de Bancos Argentinos, la entidad que aglutina a la banca privada nacional. Brito además habla con la autoridad que le da ser uno de los banqueros que más ha crecido en los últimos años. El Grupo Macro lleva 38 trimestres consecutivos de ganancias y sus utilidades se ubicaron en los $ 257,8 millones mostrando un crecimiento del 16% en el segundo trimestre de 2011. El Grupo Macro controla seis entidades: Banco del Tucumán, el Banco Privado de Inversiones, el Macro Bank Limited, el Macro Securities Sociedad de Bolsa, el Sud Inversiones & Análisis SA y el Macro Fondos. En una extensa entrevista, Brito, un hombre muy cercano al gobierno pero con peso y discurso propio, se definió como “progresista”, y opinó que a partir de 2003 comenzó la construcción de “un proyecto nacional”. En su oficina, Brito tiene, junto al álbum familiar, una fotografía en la que aparece con el presidente de Uruguay José “Pepe” Mujica.
–¿Qué admira de Mujica?
–El conocimiento de la gente. Es muy valorable todo lo que ha hecho Uruguay. Creo que ha sido el facilitador, al que atribuyo una gran proeza histórica, una persona que pasó por todo lo que pasó tiene un handicap. Nadie puede decir que no sufrió.
–Lo que usted destaca de Mujica es lo que le reprocha el progresismo. Él tuvo una vida, una historia como militante político, y hoy, como presidente tiene una idea y una práctica muy distinta.
–Disiento totalmente. También soy progresista pero en la Argentina hay muchos que sólo tienen un disfraz de progresistas. En un reportaje, un periodista le preguntó a Alan García (ex presidente de Perú): “¿Quién es el verdadero Alan García, el de los ’80 o el de ahora?” El contestó: “No, es el mismo Alan García. La diferencia es que este Alan García entendió que para distribuir primero hay que generar la riqueza.” De nada sirve el concepto de distribución cuando no hay nada. Además, hay que cambiar. Si no miremos el caso del peronismo. Néstor Kirchner estuvo en los ’90, pero el peronismo fue cambiando, por eso hoy representa al 60% de la población.
–Cristiano Ratazzi (presidente de Fiat) dijo que no le sorprendió que Cristina haya obtenido más del 50% de los votos en las primarias. ¿A qué lo atribuye?
–Primero y principal, la presidenta ha hecho un muy buen gobierno; y segundo, creo que no hay otra propuesta.
–¿Por qué la oposición no tiene plan?
–Porque no tiene renovación, (Eduardo) Duhalde es un ex presidente que tuvo un problema importante en el 2002. Él mismo dijo que no iba a volver a la política y que haya vuelto y hable de fraude como habló, creo que le hace muy mal a la política.
–¿Es un mal perdedor?
–Mal perdedor queda simpático. Eso es para chicos de diez años en el fútbol del colegio, pero para un ex presidente… Creo que él como ser humano se está haciendo mucho daño. El problema es que no hay oposición.
–¿Alfonsín?
–No te puedo contestar. El 24 de octubre te vas a contestar vos solo.
–¿Pero qué le parece él, al margen de los votos que obtenga?
–Yo no te puedo decir que soy el mejor empresario de la Argentina si estoy fundido. Si a vos no te votaron está todo contestado. Poco tenía que ver Francisco de Narváez con el público del radicalismo. Muchos amigos míos radicales no votaron a su partido porque no se sentían representados. La sensación de la sociedad es que ya vivimos una Alianza y fracasó.
–¿Qué lectura hicieron los empresarios de las primarias?
–Hay algunos que cuando uno les mostraba las encuestas decían: “Esto no es así, porque la gente…”, e inventaban teorías kafkianas… Esa gente que no quiso ver la realidad y están reviendo su posición. Los empresarios que hasta último momento tuvieron un discurso gorila hoy no lo tienen. Me parece bien que si se equivocaron tengan la inteligencia de que si la presidenta va a gobernar cuatro años veamos cómo podemos trabajar todos juntos. Más allá de los disensos, que trabajemos con los consensos.
–Llamó la atención Hugo Biolcati (Sociedad Rural), el cambio que tuvo después de ser tan crítico del gobierno.
–En julio, en la exposición Rural, tuvo un discurso muy claro, concreto. Después de las elecciones quiso interpretar al votante de Cristina, ese sí fue un error, cada uno sabe por qué la votó. Después de eso tuvo una actitud de reflexión, un poco producto de charlas con otros sectores empresarios, que le dijeron: “Si tu posición va a ser de confrontación, no te sientes en una mesa con nosotros, no te sumes, porque no vamos a participar, más allá de que estemos o no de acuerdo. Durante muchos años, la Argentina estuvo dividida, más por cuestiones personales que por ideas. Si uno analiza los últimos 100 años y compara el crecimiento de la Argentina con el de Brasil, entiende que el problema es la dirigencia, no sólo la política sino también de la empresaria. Todos somos responsables del fracaso.
–El economista Aldo Ferrer cree que la Argentina no desarrolló porque no tuvo una clase dirigente con identidad nacional con un proyecto de largo plazo.
–Eso es más claro que la tabla del uno, si mirás los 30 empresarios más importantes de la década del ’80 hoy no queda ninguno.
–¿Este proceso empezó a revertirse en 2003?
–Creo que sí, hoy algunos sectores piensan en el futuro de la Argentina. Creo en un proyecto nacional, no voy a decir popular porque va a ser demasiado demagógico.
–En este proyecto, ¿cuál es el papel de la banca privada nacional?
–Lo primero es administrar el banco bien para que el sistema financiero pueda prestar plata y no tenga problemas como en otras épocas. Ahora el sistema está sólido y es parte de un proyecto de país. La Argentina siempre estuvo dividida entre campo e industria, finanzas y servicios. Esto es lo que tenemos que dejar de lado, todos somos una república y tenemos que trabajar juntos. Nos tenemos que sentar en una mesa y discutir tres o cuatro políticas.
–¿Cuáles serían esas políticas?
–No quiero marcar una agenda, lo peor que hay es tratar de definir una agenda, porque si uno se cree dueño de la pelota todo sale mal. Hay que sentarnos en una mesa con la convicción pero dejando a un lado los antagonismos que siempre hemos tenido como la distribución y el capital. Por ejemplo, en los años ’90 la ley de ART (riegos de trabajo), se perjudicaba al trabajador porque se le pagaba por un accidente de trabajo una cifra muy baja y en muchas cuotas. Los empresarios creíamos que nos favorecía. Ahora tenemos una doble vía (NdR: la posibilidad del trabajador de reclamar por vía judicial si no está conforme con la indemnización de la ART) que está generando más costos. Hace cuatro años que todos estamos de acuerdo en modificar la ley de ART y no lo podemos escribir. Este es el péndulo al que me refiero. Mientras el mundo se mueve 5 grados a la izquierda o a la derecha, en la Argentina se mueve 50 grados hacia uno u otro lado. Esto es imposible de soportar. Yo, empresario, cuando vi que a un tipo que le estaban pagando una cifra miserable y en cuotas… después viene la contraola.
–Se produce un desequilibrio…
–Donde hoy generamos más costos laborales, después te va a generar la no generación de empleos. Hay que entender que no hay ni buenos ni malos. Hay que sentarse en la mesa con lápiz y papel: esta es la torta, ¿cómo la distribuimos? Lo que tenemos que tener en claro es que la Argentina tiene que ser un país competitivo.
–¿Hacia dónde debe apuntarse en materia económica?
–Desde el gobierno vos podés regular todo; el precio de la leche, la tasa de interés, el salario, la tarifa. Hay una sola cosa que no se puede regular: la inversión, que es como una chica a la que hay que seducir porque si no no la vas a obtener y, en ese caso, no se crean puestos de trabajo. Esto es una regla.
–El crecimiento, ¿no es un mecanismo de seducción por excelencia del capital?
–Si, no dije que no, pero para seguir creciendo a tasas del 6 o 7% no alcanza con una inversión del 21% (del PBI). No digo que no hay inversión sino que hay que seguir en esa línea, que también es el mensaje de la presidenta, el camino de la inversión.
–En el Grupo de los 6 (entidades empresariales) discutieron como va a impactar la crisis global en la Argentina?
–Cualquier crisis de esta índole genera una prevención en los agentes económicos locales pero no veo que tenga que pasar nada en Argentina.
–¿No es factible un cimbronazo?
–No hay ninguna posibilidad…
–¿Y el sector financiero cómo está?
–Los ratios del sistema están más sólidos de lo que ha tenido la Argentina últimamente, y esto es importante decirlo. Cuando uno habla de solidez del sistema es básicamente porque tiene carteras de crédito sanas y una economía que funciona correctamente, porque si la economía no funcionase, no sería sana y los bancos no tendrían solvencia.
–¿ Les asusta la devaluación de Brasil?
–No, es una economía muy sólida. Estamos en una crisis y hay que observarlos, pero no veo ningún problema en Brasil.
–¿Qué piensa del proyecto de (Carlos) Heller para regular la banca?
–Hemos hablado con Heller de su proyecto. Es incorrecto creer que los bancos son servicios públicos porque de la misma forma podría plantearse que un supermercado es un servicio público. Ya que si un banco es un servicio público, el dinero de los depositantes también es público y nosotros somos meros intermediarios entre la oferta y la demanda. El día que esto se haga, el Macro tiene que prestar plata como un servicio público, entonces va a ser un sistema financiero público, no privado. Creo que destruís el sistema financiero.
–Las pymes se quejan de la falta de crédito?
–Desde 2002 el crédito a la pyme ha crecido mucho. Esta es otra gran mentira, nuestros mejores clientes son los individuos del sector medio-bajo y las pymes. Pero es como discutir el sexo de los ángeles. Es un discurso muy lindo este de las pymes. Traé diez pymes, sentémonos y veamos por qué no tienen crédito. Venís acá y decís: voy a fabricar una matriz, bueno, pero, ¿cómo lo respaldás? ¿con mi plata querés jugar? Y no es con mi plata, sino con la de mis ahorristas.
–¿La Argentina tiene que enfriar la economía o mantener el nivel de crecimiento actual?
–Como dice la presidenta: no hay que enfriar el consumo, hay que recalentar la inversión. El ajuste no sirve para nada. Si vos me decís: hay que sacar los subsidios porque es insostenible en el tiempo. Cómo es posible que yo tenga subsidiado la luz, el teléfono y el agua, no merece análisis. Distintos es el subsidio a los pobres.
–¿Está de acuerdo con la decisión del gobierno de pagar deuda con reservas?
–En otros años nos endeudamos a tasas del 14 o 15% mientras teníamos las reservas al uno por ciento. Fue muy acertado el pago con reservas. Indudablemente va a haber un nivel donde se diga: no puedo pagar más con reservas.
–¿La Argentina tendría que salir en algún momento al mercado de capitales o debe mantener la política de no endeudarse?
–Si tomo deuda para bancar el gasto corriente estoy tirando la plata. Si tomo deuda para hacer infraestructura estoy haciendo que la Argentina sea un país viable, tenga más mano de obra y posibilidades de inversión. Cuando un inversor viene al país se pregunta cómo están los trenes, las carreteras. Esto es inversión pública. No es lo mismo que me endeude para pagar sueldos, porque ahí estamos en un problema.
–En el caso de que se tome deuda para obras, ¿cuál es la tasa aceptable?
–El 7% es una tasa más que razonable.
–¿La política monetaria tiene una tendencia inflacionaria o acompaña la demanda?
–No soy monetarista, no creo que porque lleves la tasa al 25% encarezcas todo el resto de las variables. Tampoco podés emitir al al 40% cuando la inflación es del 9%, tiene que haber un correlato. Creo que el Banco Central va a emitir menos de lo previsto en el plan monetario.
–¿Quién tiene la verdad con respecto a la inflación: ¿la oposición o el Indec?
–Es como River-Boca. ¿Quién es mejor? No importa. Lo que hay que tener en claro es que tu mamá va y dice: “La inflación no es la que dice el Indec y dice que es X”, y todas las madres del mundo dicen lo mismo y vos tenés en Argentina 10 millones de índices porque un señor rompió el termómetro. Hay que volver a reconstruir un termómetro que sea creíble para todos. No es un problema entre la oposición y el gobierno. La gente lo dice, lo dice la CGT; tenemos un problema, no sé de cuánto porque no me dedico a medir la inflación. Si me guiara por los que me rodean, Cristina iba a perder por un 80% y ganó por el 52 por ciento.
–¿No puede estar pasando lo mismo con la inflación?
–No, porque la gente en general piensa eso.
–¿Quién gana y quién pierde si el termómetro marca más alto?
–Eso es un invento. ¿Podemos seguir en la Argentina con el 9% de inflación y aumentos reales del 20% del salario?
–Pero, entonces, con los salarios los empresarios toman el indicador del Indec…
–Ni blanco, ni negro. Acá hay que regular el índice. ¿De cuánto es el índice? No sé si es del 8 o el 28 por ciento. Por algo estamos hablando con el Fondo Monetario. Creo que hay que solucionarlo, no es tan complicado. <

Acerca de Nicolás Tereschuk (Escriba)

"Escriba" es Nicolás Tereschuk. Politólogo (UBA), Maestría en Sociologìa Económica (IDAES-UNSAM). Me interesa la política y la forma en que la política moldea lo económico (¿o era al revés?).

Ver todas las entradas de Nicolás Tereschuk (Escriba) →

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *