Los gremios rechazarÃan mañana la oferta de un bono acotado y los topes para eximir de Ganancias
Pablo Moyano, Héctor Daer y Luis Barrionuevo. Foto: LA NACION
En la casilla del teléfono de uno de los integrantes del triunvirato de mando de la CGT se amontonaron durante el fin de semana decenas de mensajes de texto. La mayorÃa de los emisarios eran sindicalistas que habÃan comenzado a cambiar su postura con respecto al promovido paro que la central obrera lanzó sin fecha para mantener abierta bajo presión una negociación con la Casa Rosada.
La cúpula de la CGT unificada fue citada para mañana al Ministerio de Trabajo. El anfitrión, Jorge Triaca, será el encargado de transmitir la propuesta oficial. La oferta consistirÃa en un bono de fin de año de entre 500 y 1000 pesos únicamente para beneficiarios de AUH y jubilaciones bajas, y establecer topes en la exención del impuesto a las ganancias sobre el medio aguinaldo de diciembre. Algún miembro del gabinete económico será el responsable de exponer ante los gremialistas sobre el costo fiscal de la medida. De esta manera, tal como el sábado pasado adelantó LA NACION, no habrÃa una bonificación adicional para estatales ni tampoco el Gobierno obligarÃa a los privados a afrontar un pago extra.
Conocida de manera informal la oferta del Gobierno, en la CGT unificada hubo una reacción inmediata, aunque no uniforme. Fue la primera certeza que recibieron los sindicalistas de que la Casa Rosada no aceptarÃa universalizar el bono de fin de año ni el alivio impositivo de los salarios de diciembre.
Dirigentes que hasta hace unos pocos dÃas ponÃan reparos para avanzar hacia un paro endurecieron su postura. El jefe de los colectiveros de la UTA, Roberto Fernández, es uno de ellos. También el lÃder gastronómico, Luis Barrionuevo, que está viviendo en su gremio una preocupante caÃda del consumo y del empleo, según informes que manejan sus allegados en la CGT.
Hasta anoche, en la central obrera primaba la idea de activar la medida de fuerza, aunque sin romper del todo con el Gobierno. ¿Cómo serÃa eso? Hay gremialistas y funcionarios que coinciden en que el paro serÃa una manera de descomprimir no sólo el malestar social, sino también la interna cegetista, sacudida recientemente por la amenaza del camionero Pablo Moyano de abandonar la central ante la docilidad del triunvirato de mando. La advertencia del hijo de Hugo Moyano avivó a disidentes que no descartan como última opción construir una central propia.
Si el triunvirato cegetista avanzara hacia el paro, obedecerÃa al mandato que le otorgó el Comité Confederal el 23 de septiembre pasado. Aquel dÃa, 180 gremios debatieron sobre la situación polÃtica y económica, y una mayorÃa se expresó a favor de activar una medida de fuerza en octubre. Fue el puntapié para agilizar una negociación con el Gobierno, en la que se incluyó un pedido para reunirse con Mauricio Macri, algo que no sólo no se concretó, sino que el Presidente privilegió diálogos más intimistas con Hugo Moyano y Barrionuevo. Esta diferenciación no cayó bien entre Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña, los flamantes jefes.
El Gobierno intentará neutralizar el paro con otras dos cartas. La primera será exhibir su compromiso en modificar las escalas del impuesto a las ganancias antes de fin de año. Incluso, el oficialismo estarÃa dispuesto a llamar a sesiones extraordinarias en caso de que hiciera falta.
La otra serÃa la oficialización de la cumbre tripartita, que incluirá las principales cámaras empresariales, para el lunes próximo. Dos dÃas antes, Macri visitará al Papa en Roma. En el Gobierno creen que un mensaje de Francisco podrÃa diluir el paro y fortalecer la mesa de diálogo que reclamaron en tándem la Iglesia, los empresarios y los sindicalistas.
«Si la propuesta del Gobierno no es la que esperábamos, vamos a convocar al paro. DeberÃa ser como mucho en la semana siguiente», dijo Schmid a LA NACION. Hasta ayer, se mantenÃa en pie la reunión de consejo directivo de pasado mañana. Ese dÃa podrÃan fijar la fecha. Más de un dirigente especuló con que podrÃa ser el jueves 20. Pero podrÃa adelantarse porque ese dÃa Cristina Kirchner deberá presentarse en los tribunales de Comodoro Py. En la CGT no quieren que se empariente la protesta con el raid judicial de la ex presidenta.
Una central atravesada por las diferencias
El posible paro dividió a la CGT y hubo posturas disÃmiles entre los sindicalistas
Luis Barrionuevo
Gastronómicos
No avanzar con el paro
Luis Barrionuevo fue uno de los primeros en oponerse públicamente al paro. Lo siguieron el ferroviario Omar Maturano; los estatales Andrés RodrÃguez y José Luis Lingeri, y el jefe mercantil Armando Cavalieri. Todos ellos tienen razones particulares, que van desde la negociación de paritarias hasta el reparto de subsidios. Ayer, algunos ya habÃan cambiado de opinión
Héctor Daer
Sanidad
Negociar bajo presión
El triunvirato de mando, que integran Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña, intentó mantener el equilibrio entre las diferentes posturas. De los tres, el más convencido en avanzar con la protesta es Schmid, que está siendo cuestionado desde su propio sector, el moyanismo. Daer apuesta más al diálogo y Acuña todavÃa actúa como la sombra de Barrionuevo
Pablo Moyano
Camioneros
Activar una protesta
Pablo Moyano intentó el jueves pasado fijar la fecha del paro, pero no logró apoyos. Cuestionó al triunvirato y puso en duda su continuidad en la CGT. Promueve un paro de 24 horas o una movilización a la Plaza de Mayo. Comparten su postura el docente Sergio Romero, el panadero Abel Frutos, el bancario Sergio Palazzo y los gremios aeronáuticos
Pablo Moyano, Héctor Daer y Luis Barrionuevo. Foto: LA NACION
En la casilla del teléfono de uno de los integrantes del triunvirato de mando de la CGT se amontonaron durante el fin de semana decenas de mensajes de texto. La mayorÃa de los emisarios eran sindicalistas que habÃan comenzado a cambiar su postura con respecto al promovido paro que la central obrera lanzó sin fecha para mantener abierta bajo presión una negociación con la Casa Rosada.
La cúpula de la CGT unificada fue citada para mañana al Ministerio de Trabajo. El anfitrión, Jorge Triaca, será el encargado de transmitir la propuesta oficial. La oferta consistirÃa en un bono de fin de año de entre 500 y 1000 pesos únicamente para beneficiarios de AUH y jubilaciones bajas, y establecer topes en la exención del impuesto a las ganancias sobre el medio aguinaldo de diciembre. Algún miembro del gabinete económico será el responsable de exponer ante los gremialistas sobre el costo fiscal de la medida. De esta manera, tal como el sábado pasado adelantó LA NACION, no habrÃa una bonificación adicional para estatales ni tampoco el Gobierno obligarÃa a los privados a afrontar un pago extra.
Conocida de manera informal la oferta del Gobierno, en la CGT unificada hubo una reacción inmediata, aunque no uniforme. Fue la primera certeza que recibieron los sindicalistas de que la Casa Rosada no aceptarÃa universalizar el bono de fin de año ni el alivio impositivo de los salarios de diciembre.
Dirigentes que hasta hace unos pocos dÃas ponÃan reparos para avanzar hacia un paro endurecieron su postura. El jefe de los colectiveros de la UTA, Roberto Fernández, es uno de ellos. También el lÃder gastronómico, Luis Barrionuevo, que está viviendo en su gremio una preocupante caÃda del consumo y del empleo, según informes que manejan sus allegados en la CGT.
Hasta anoche, en la central obrera primaba la idea de activar la medida de fuerza, aunque sin romper del todo con el Gobierno. ¿Cómo serÃa eso? Hay gremialistas y funcionarios que coinciden en que el paro serÃa una manera de descomprimir no sólo el malestar social, sino también la interna cegetista, sacudida recientemente por la amenaza del camionero Pablo Moyano de abandonar la central ante la docilidad del triunvirato de mando. La advertencia del hijo de Hugo Moyano avivó a disidentes que no descartan como última opción construir una central propia.
Si el triunvirato cegetista avanzara hacia el paro, obedecerÃa al mandato que le otorgó el Comité Confederal el 23 de septiembre pasado. Aquel dÃa, 180 gremios debatieron sobre la situación polÃtica y económica, y una mayorÃa se expresó a favor de activar una medida de fuerza en octubre. Fue el puntapié para agilizar una negociación con el Gobierno, en la que se incluyó un pedido para reunirse con Mauricio Macri, algo que no sólo no se concretó, sino que el Presidente privilegió diálogos más intimistas con Hugo Moyano y Barrionuevo. Esta diferenciación no cayó bien entre Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña, los flamantes jefes.
El Gobierno intentará neutralizar el paro con otras dos cartas. La primera será exhibir su compromiso en modificar las escalas del impuesto a las ganancias antes de fin de año. Incluso, el oficialismo estarÃa dispuesto a llamar a sesiones extraordinarias en caso de que hiciera falta.
La otra serÃa la oficialización de la cumbre tripartita, que incluirá las principales cámaras empresariales, para el lunes próximo. Dos dÃas antes, Macri visitará al Papa en Roma. En el Gobierno creen que un mensaje de Francisco podrÃa diluir el paro y fortalecer la mesa de diálogo que reclamaron en tándem la Iglesia, los empresarios y los sindicalistas.
«Si la propuesta del Gobierno no es la que esperábamos, vamos a convocar al paro. DeberÃa ser como mucho en la semana siguiente», dijo Schmid a LA NACION. Hasta ayer, se mantenÃa en pie la reunión de consejo directivo de pasado mañana. Ese dÃa podrÃan fijar la fecha. Más de un dirigente especuló con que podrÃa ser el jueves 20. Pero podrÃa adelantarse porque ese dÃa Cristina Kirchner deberá presentarse en los tribunales de Comodoro Py. En la CGT no quieren que se empariente la protesta con el raid judicial de la ex presidenta.
Una central atravesada por las diferencias
El posible paro dividió a la CGT y hubo posturas disÃmiles entre los sindicalistas
Luis Barrionuevo
Gastronómicos
No avanzar con el paro
Luis Barrionuevo fue uno de los primeros en oponerse públicamente al paro. Lo siguieron el ferroviario Omar Maturano; los estatales Andrés RodrÃguez y José Luis Lingeri, y el jefe mercantil Armando Cavalieri. Todos ellos tienen razones particulares, que van desde la negociación de paritarias hasta el reparto de subsidios. Ayer, algunos ya habÃan cambiado de opinión
Héctor Daer
Sanidad
Negociar bajo presión
El triunvirato de mando, que integran Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña, intentó mantener el equilibrio entre las diferentes posturas. De los tres, el más convencido en avanzar con la protesta es Schmid, que está siendo cuestionado desde su propio sector, el moyanismo. Daer apuesta más al diálogo y Acuña todavÃa actúa como la sombra de Barrionuevo
Pablo Moyano
Camioneros
Activar una protesta
Pablo Moyano intentó el jueves pasado fijar la fecha del paro, pero no logró apoyos. Cuestionó al triunvirato y puso en duda su continuidad en la CGT. Promueve un paro de 24 horas o una movilización a la Plaza de Mayo. Comparten su postura el docente Sergio Romero, el panadero Abel Frutos, el bancario Sergio Palazzo y los gremios aeronáuticos