*Por Jorge Gaggero. Corrupción y transparencia se volvieron palabras clave de este año polÃtico. Mientras los voceros del gobierno se valen de ellas como cortina para disimular el ajuste, los Panamá Papers nos recordaron que hay pocas cosas más regresivas que la falta de transparencia del capitalismo global. La batalla simbólica, los millones perdidos y los ganadores que no quieren dejar de serlo.
Me dijeron que en el Reino del Revés
nadie baila con los pies,
que un ladrón es vigilante y otro es juez
y que dos y dos son tres…
Vamos a ver como es
el Reino del Revés.
Maria Elena Walsh
La ONG Transparency International (TI) difunde todos los años un ranking que aspira a medir la corrupción en cada paÃs. Este ranking, de gran impacto mediático, se elabora sobre la base de encuestas a ejecutivos de multinacionales que miden las trabas que encuentran sus empresas en términos de corrupción polÃtico-estatal en los paÃses en los que operan. El interés principal de las multinacionales que sostienen esta iniciativa es reducir los costos de sus operaciones globales.
El foco está puesto entonces en la corrupción estatal y no en la de las empresas, ignorando que – como en el tango – la corrupción se baila de a dos. TI fue creada en 1993 por Peter Eigen, un alemán que hasta ese momento trabajaba como director del Banco Mundial y dejó su cargo para fundar la ONG con el apoyo de grandes empresas multinacionales y fondos de EEUU e Inglaterra, principalmente. TI ha multiplicado desde entonces sus “CapÃtulos Nacionalesâ€, nombre que da a las organizaciones locales que la representan en cada paÃs.
Resulta interesante destacar algunos hechos recientes en los que están involucrados representantes de las principales oficinas del Cono Sur. El presidente de Chile Transparency, Gonzalo Delaveau Sweet, se vio obligado a renunciar al revelar los Panamá Papers su vÃnculo con empresas offshore de Bahamas. Un representante de TI en Brasil, Fábio Osório Medina, acaba de ser designado Ministro a cargo de la Abogacia General del Estado en el gabinete de Michel Temer, presidente transitorio emergente del golpe blando en curso. Y una representante argentina, Laura Alonso, después de pasar hace pocos años desde la conducción de Poder Ciudadano (el capÃtulo local de TI) a una diputación nacional del PRO, ha sido nombrada titular de la Oficina Anticorrupción del presente gobierno. Alonso ha mostrado en dÃas recientes más preocupación por preservar al Presidente de la Nación de los impactos de la divulgación de la existencia de empresas offshore propias y de su familia, que por iniciar con prontitud y rigor las serias investigaciones a las que está obligada por su cargo. En una reciente publicación, por último, el actual titular de Poder Ciudadano ha señalado que el cambio de gobierno argentino puede generar nuevas perspectivas debido a que el Presidente Macri dio señales de preocupación por la transparencia en su exitosa campaña electoral. A la vez, explicó que la mejora de Paraguay en esta misma cuestión podrÃa deberse a que el Presidente Horacio Cartés es cercano a los empresarios; en rigor, se trata de un importante hombre de negocios de ese paÃs.
En cuanto a la transparencia de la máxima autoridad polÃtica argentina, su familia, Ministros, altos funcionarios y amigos, puede decirse que el Presidente Macri ha abusado de este bello adjetivo sin aportar evidencia alguna, hasta el momento, que lo desincrimine en el caso de los Panamá Papers. Para peor, el actual gobierno impulsa un generoso blanqueo de capitales, una moratoria fiscal y reducciones y una posible eliminación del impuesto a los bienes personales que no sólo terminarÃan premiando a sectores del poder económico que se han puesto fuera de la ley, mofándose de los cumplidores, sino que podrÃan transformar al propio paÃs en una guarida fiscal (“tax havenâ€).
Nadie baila con los pies
Otro ranking internacional de gran interés desde la perspectiva de la transparencia global, con mucho menor apoyo mediático que el de TI, es el Indice de Secreto Financiero (ISF, Financial Secrecy Index) elaborado por la ONG Tax Justice Network (TJN). TJN es una red internacional independiente lanzada en 2003 para incidir en un amplio abanico de cuestiones vinculadas con los impuestos, las guaridas fiscales y la globalización financiera. Se trata de un think tank que reúne a expertos sin alineación polÃtico-partidaria, ligados a redes nacionales y regionales de activistas que actúan en esos campos. El ISF ordena a los paÃses de acuerdo con la opacidad (“secretismoâ€) que cada uno de ellos ofrece y la escala de las actividades financieras offshore que logran atraer. El Ãndice está concebido para ayudar a entender el grado de secretismo de las guaridas fiscales (mal llamadas “paraÃsos fiscalesâ€) y los flujos financieros ilÃcitos (la denominada “fuga de capitalesâ€).
Los resultados de la comparación de los Ãndices de TI y TJN son llamativos: los paÃses más transparentes para TI son los más opacos para TJN
Los resultados de la comparación de los Ãndices de TI y TJN son llamativos: los paÃses más transparentes para TI son los más opacos para TJN. En el ranking de Transparency International, dejando a un lado a los paÃses nórdicos, entre los más transparentes se puede encontrar a las guaridas fiscales más importantes del mundo: Holanda (5º), Suiza (7º), Singapur (8º), Luxemburgo (10º), Gran Bretaña (11º), Estados Unidos (16º) y Hong Kong (18º).
Vale decir, estos mismos paÃses son los más opacos según el Ãndice de TJN. Si uno considera el conglomerado de guaridas que giran en torno a Londres – los protectorados de la Corona Británica tales como Caymán, Virgin Islands y Jersey, entre otros- Gran Bretaña se ubica primera en términos de secreto financiero, seguida por Suiza (2ª), Hong Kong (3ª), Estados Unidos (4ª), Singapur (5ª) y Luxemburgo (6ª).
El ranking de TJN pone en evidencia que dos de las principales potencias del globo, Estados Unidos y Gran Bretaña, son los principales beneficiados por el sistema de opacidad que brindan las guaridas fiscales
El ranking de TJN pone en evidencia que dos de las principales potencias del globo, Estados Unidos y Gran Bretaña, son los principales beneficiados por el sistema de opacidad que brindan las guaridas fiscales. Importa aquà hacer un poco de historia: cuando Gran Bretaña pierde su imperio colonial, después de la Segunda Guerra Mundial, construyó un sistema global de protección fiscal de evasores y elusores de impuestos, de anonimato completo de los propietarios de activos (reales y financieros), y de ausencia total de transparencia para la información de todo tipo de personas y empresas, que le permitió absorber enormes sumas de capital del resto del mundo a poco costo. En otras palabras, reemplazaron renta colonial por renta financiera.
EEUU está haciendo lo mismo, con la diferencia de que nunca tuvo un imperio colonial que perder, pero sà sufre un deterioro de su competitividad respecto a paÃses emergentes como China. Por la vÃa financiera, Estados Unidos compensa la pérdida que sufre por la vÃa productiva. Varios de sus Estados –Delaware, Nevada, Alaska y otros – funcionan como guaridas fiscales de creciente importancia, ubicando en pocos años a la federación del Norte de nuestro continente en los primeros puestos del ranking de TJN.
Dos y dos son tres
De este modo, los dos centros financieros hegemónicos del mundo, Nueva York y la City de Londres, con las constelaciones de guaridas que giran en torno a ellos, succionan capital de los paÃses del ‘Sur’ – y también del resto del Norte – limitando su ritmo de crecimiento, restando recursos del giro local de los negocios, afectando severamente la creación de empleos, empujándolos al endeudamiento externo y exponiéndolos, por fin, a las graves crisis fiscales y externas que resultan de la deuda. En momentos de crisis los fondos de los ricos de los paÃses en desarrollo vuelan “hacia la calidad†de la hermandad anglosajona vÃa las guaridas fiscales que ella controla. Por las precedentes razones, en los esfuerzos de acumulación de los paÃses del `Sur´ dos y dos son tres, como dice el verso de MarÃa Elena: una parte muy importante del excedente desaparece, fuga al exterior.
La hermandad anglosajona prohijó, en forma paralela a la creación de su red de “paraÃsos†-esta denominación sà vale desde su perspectiva- el desarrollo de un sistema financiero global sustancialmente desregulado. Éste ha resultado desde los años 70 un actor central cada vez más dominante que, como Frankenstein, amenaza con escaparse de sus manos, si ya no lo hizo (para una excelente descripción de este proceso ver el libro “Las Islas del Tesoro†de Nicholas Shaxson, FCE).
Hacia fines de 2008, durante los peores momentos de la última crisis financiera global, pareció que la situación global podÃa llegar a cambiar. Sus duros efectos, las negras perspectivas que la crisis disparaba y, en particular, las urgencias fiscales de los paÃses europeos – asfixiados por ella y por los salvatajes masivos e incondicionales a los grandes bancos- llevaron a Alemania, Francia, y al entonces titular del FMI, Strauss Kahn, a insinuar la necesidad de reformas audaces. Nicolás Sarkozy fue el que más lejos llegó, al menos en las palabras, al sugerir que “a las guaridas fiscales hay que volarlas con dinamitaâ€. Estas declaraciones parecieron ser una preparación del terreno para sostener una pulseada mayor con EEUU y Gran Bretaña durante los preparativos de la reunión del G20 de Londres del siguiente año. Nada de lo que se insinuó en ese momento sucedió, sin embargo. Puede presumirse que la hermandad anglosajona se negó simplemente a sentarse a una mesa para pulsear y consiguió barrer todo bajo la alfombra.
Ningún debate relevante, plan de futuros cambios, ni decisiones concretas han sido impulsados al nivel de los paÃses centrales desde entonces, en más de ocho años, de cara a esta cuestión crucial. Las soluciones impulsadas por el G20 y la OCDE (“Proyecto BEPSâ€) para limitar la erosión tributaria de los fiscos nacionales aparecen como muy débiles y sesgadas frente a la magnitud del problema.
Las revelaciones de los Panamá Papers, que aportan una cantidad enorme de casos aunque no novedades conceptuales acerca del mundo offshore, y la Cumbre contra la Corrupción realizada hace unas semanas en Londres bajo la conducción de un Primer Ministro incriminado en los Panamá Papers, han brindado señales adicionales de que nada va a cambiar en lo inmediato. Tanto los EEUU como Gran Bretaña han confirmado su común estolidez. Y el resto del mundo, en particular el ‘Sur’, ha dado a su vez repetida muestra de su proverbial paciencia, “digna de mejor causaâ€. Su anomia parece desmentir el poema del entrañable escritor oriental Mario Benedetti, “El Sur también existeâ€.
Seguiremos viviendo entonces, al parecer, el avance de la financiarización del capitalismo; vale decir, la expansión ilimitada de la economÃa casino
Seguiremos viviendo entonces, al parecer, el avance de la financiarización del capitalismo; vale decir, la expansión ilimitada de la economÃa casino, cada vez más especulativa y destructora de empleos, multiplicando los fondos que se despegan de la economÃa real y dominada por miradas de cortÃsimo plazo. El sistema empuja a los CEOs a las ganancias rápidas, inmediatas. A la economÃa de hoy no le interesa la próxima generación, ni siquiera los próximos cuatro, ocho o diez años. Se desentiende de los problemas ambientales y la creciente desigualdad social. El mundo de la especulación financiera hace un uso cada vez mayor de los sistemas que reproducen y amplÃan la opacidad: las empresas offshore, las guaridas fiscales, los estudios de abogados como Mossack Fonseca que arman y venden las empresas-cáscara (shell firms), las cuatro grandes empresas internacionales de auditoria y contabilidad (las llamas Big Four), y los grandes bancos globales, cada vez más dominantes.
Los bancos que manipulan, en buena medida y a escala global, los precios más relevantes de la economÃa, las tasas de interés y los tipos de cambio, son sólo 28 y constituyen el corazón del manejo opaco del sistema financiero global (un oligopolio global muy bien analizado en el libro de Francois Morin, “L´Hydre Mondiale. L´Oligopole Bancaireâ€, LUX). En esa lista están presentes todas las instituciones de la “comunidad financiera†que colocan en los mercados nuestros “bonos soberanosâ€, manipulan sus tasas de interés (sosteniéndolas inexplicablemente altas) y, a la vez, canalizan ilÃcitamente y administran los fondos que, trampeando a los fiscos y la ciudadanÃa, fugan al exterior desde nuestros paÃses. También aceitan la mayor parte de las operaciones relevantes de la corporaciones multinacionales no financieras, tanto las lÃcitas como las ilÃcitas. Y no eluden hacer negocios con el delito “abierto†(tráfico de drogas, corrupción polÃtica y otras muchas de sus variantes), ofreciendo el blanqueo de sus activos y otros servicios financieros.
Un ladrón es vigilante y otro es juez
La corrupción estuvo siempre presente en la sociedad humana. Los registros escritos se remontan varios miles de años atrás; el Código de Hammurabi (Babilonia), por ejemplo, data del año 1728 antes de Cristo. Este Código tiene inscripta en piedra, entre otros delitos duramente sancionados, a la corrupción de los jueces (sacerdotes) en sus sentencias contra inculpados: equivalÃa a “traición a la patria†y, por consiguiente, acarreaba la pena de muerte sin demora alguna. Mejorar al hombre y sus instituciones para minimizarla resultan muy antiguas prescripciones para acotar la corrupción, que no va a desaparecer mientras la humanidad sobreviva.
El curso global parece, por momentos, marchar hacia la desaparición de los Estados, cuyas acciones de contención y regulación resultan indispensables para “poner en caja†al capital desterritorializado (que nunca se limita ni autorregula). El avance de este último sobre los Estados-nación resulta cada vez más evidente. Por otra parte resulta claro que, en una visión estructural, es mucho mayor la importancia de la corrupción privada que la de la polÃtica (siendo que, como ya se señaló, esta última “se baila de a dosâ€).
Los medios masivos de comunicación y los centros académicos dominantes explican de un modo bien distinto a las clases medias las razones del deterioro de su nivel de vida y de la excesiva carga tributaria que soportan, para recibir servicios públicos y sociales cada vez peores. Estas “razones†apuntan a la corrupción de las clases polÃticas, sin distinción de partidos. En el caso de la divulgación de casos de los Panamá Papers los grandes bancos y las multinacionales están –en términos relativos- poco presentes y los polÃticos aparecen, por el contrario, sobre-representados en las primeras planas y los medios audiovisuales. Como afirmó el economista argentino Juan Valerdi en su reciente exposición en el Parlamento Europeo: “este mensaje, difundido por los medios de comunicación multinacionales y los locales que dependen de la publicidad de las multinacionales, ha llevado a que las clases medias dejaran de creer no solo en las clases polÃticas de la mayor parte de los paÃses democráticos del mundo sino incluso en la propia democraciaâ€.
La corrupción polÃtica representa nada más que el 5% del total de flujos ilÃcitos; 30% se debe a tráfico de armas, drogas, personas y otros; y un 65% a las de actividades comerciales de las grandes empresas y las personas
El único estudio serio hasta el momento disponible acerca de como se distribuyen -por tipo de actividad- los flujos globales que salen ilÃcitamente del territorio de los Estados-nación hacia el mundo offshore ha estimado que la corrupción “polÃtica†representa nada más que el 5% del total, 30% se debe a los restantes delitos (tráfico de armas, drogas, personas y otros), y un 65% a las de actividades comerciales de las grandes empresas (con dominancia de las multinacionales) y las personas (en especial, los denominados “ricos globalesâ€) (Raymond Baker, “Capitalism´s Achilles Heelâ€, 2005).
No debe entenderse lo precedente, esto parece obvio, como una subestimación de los efectos perversos y el daño social que causa la corrupción polÃtica, especialmente en el caso de los gobiernos nacional-populistas o de izquierda, a los que ni sus electorados ni sus oposiciones conservadoras o de derecha suelen perdonar las prácticas corruptas. A diferencia de la mayor tolerancia respecto de ellas que suele beneficiar a los gobiernos afines al poder económico. De lo que se trata, entonces, es de poner la cuestión en su adecuado contexto y ocuparse centralmente de lo que tiene mayor importancia.
El desafÃo crucial para la humanidad, esto lo señala claramente el Papa Francisco, es no permitir el avance de la financiarización y la imposición del falso ideal neoliberal de un mundo sin Estados, sin regulaciones, sin democracias; en definitiva, sin leyes. Esta parece ser la principal tarea.
Jorge Gaggero. Economista especializado en finanzas y polÃtica tributaria. Entre 2004 y 2015 trabajó como investigador principál de Cefid-Ar. Se desempeñó también como profesor y asesor en diferentes ámbitos de gobierno. Fue integrante del Plan Fenix, es socio del Centro de Estudios Llegales y Sociales (CELS) y miembro fundador de la red de Justicia Fiscal de América Latina y el Caribe.
Me dijeron que en el Reino del Revés
nadie baila con los pies,
que un ladrón es vigilante y otro es juez
y que dos y dos son tres…
Vamos a ver como es
el Reino del Revés.
Maria Elena Walsh
La ONG Transparency International (TI) difunde todos los años un ranking que aspira a medir la corrupción en cada paÃs. Este ranking, de gran impacto mediático, se elabora sobre la base de encuestas a ejecutivos de multinacionales que miden las trabas que encuentran sus empresas en términos de corrupción polÃtico-estatal en los paÃses en los que operan. El interés principal de las multinacionales que sostienen esta iniciativa es reducir los costos de sus operaciones globales.
El foco está puesto entonces en la corrupción estatal y no en la de las empresas, ignorando que – como en el tango – la corrupción se baila de a dos. TI fue creada en 1993 por Peter Eigen, un alemán que hasta ese momento trabajaba como director del Banco Mundial y dejó su cargo para fundar la ONG con el apoyo de grandes empresas multinacionales y fondos de EEUU e Inglaterra, principalmente. TI ha multiplicado desde entonces sus “CapÃtulos Nacionalesâ€, nombre que da a las organizaciones locales que la representan en cada paÃs.
Resulta interesante destacar algunos hechos recientes en los que están involucrados representantes de las principales oficinas del Cono Sur. El presidente de Chile Transparency, Gonzalo Delaveau Sweet, se vio obligado a renunciar al revelar los Panamá Papers su vÃnculo con empresas offshore de Bahamas. Un representante de TI en Brasil, Fábio Osório Medina, acaba de ser designado Ministro a cargo de la Abogacia General del Estado en el gabinete de Michel Temer, presidente transitorio emergente del golpe blando en curso. Y una representante argentina, Laura Alonso, después de pasar hace pocos años desde la conducción de Poder Ciudadano (el capÃtulo local de TI) a una diputación nacional del PRO, ha sido nombrada titular de la Oficina Anticorrupción del presente gobierno. Alonso ha mostrado en dÃas recientes más preocupación por preservar al Presidente de la Nación de los impactos de la divulgación de la existencia de empresas offshore propias y de su familia, que por iniciar con prontitud y rigor las serias investigaciones a las que está obligada por su cargo. En una reciente publicación, por último, el actual titular de Poder Ciudadano ha señalado que el cambio de gobierno argentino puede generar nuevas perspectivas debido a que el Presidente Macri dio señales de preocupación por la transparencia en su exitosa campaña electoral. A la vez, explicó que la mejora de Paraguay en esta misma cuestión podrÃa deberse a que el Presidente Horacio Cartés es cercano a los empresarios; en rigor, se trata de un importante hombre de negocios de ese paÃs.
En cuanto a la transparencia de la máxima autoridad polÃtica argentina, su familia, Ministros, altos funcionarios y amigos, puede decirse que el Presidente Macri ha abusado de este bello adjetivo sin aportar evidencia alguna, hasta el momento, que lo desincrimine en el caso de los Panamá Papers. Para peor, el actual gobierno impulsa un generoso blanqueo de capitales, una moratoria fiscal y reducciones y una posible eliminación del impuesto a los bienes personales que no sólo terminarÃan premiando a sectores del poder económico que se han puesto fuera de la ley, mofándose de los cumplidores, sino que podrÃan transformar al propio paÃs en una guarida fiscal (“tax havenâ€).
Nadie baila con los pies
Otro ranking internacional de gran interés desde la perspectiva de la transparencia global, con mucho menor apoyo mediático que el de TI, es el Indice de Secreto Financiero (ISF, Financial Secrecy Index) elaborado por la ONG Tax Justice Network (TJN). TJN es una red internacional independiente lanzada en 2003 para incidir en un amplio abanico de cuestiones vinculadas con los impuestos, las guaridas fiscales y la globalización financiera. Se trata de un think tank que reúne a expertos sin alineación polÃtico-partidaria, ligados a redes nacionales y regionales de activistas que actúan en esos campos. El ISF ordena a los paÃses de acuerdo con la opacidad (“secretismoâ€) que cada uno de ellos ofrece y la escala de las actividades financieras offshore que logran atraer. El Ãndice está concebido para ayudar a entender el grado de secretismo de las guaridas fiscales (mal llamadas “paraÃsos fiscalesâ€) y los flujos financieros ilÃcitos (la denominada “fuga de capitalesâ€).
Los resultados de la comparación de los Ãndices de TI y TJN son llamativos: los paÃses más transparentes para TI son los más opacos para TJN
Los resultados de la comparación de los Ãndices de TI y TJN son llamativos: los paÃses más transparentes para TI son los más opacos para TJN. En el ranking de Transparency International, dejando a un lado a los paÃses nórdicos, entre los más transparentes se puede encontrar a las guaridas fiscales más importantes del mundo: Holanda (5º), Suiza (7º), Singapur (8º), Luxemburgo (10º), Gran Bretaña (11º), Estados Unidos (16º) y Hong Kong (18º).
Vale decir, estos mismos paÃses son los más opacos según el Ãndice de TJN. Si uno considera el conglomerado de guaridas que giran en torno a Londres – los protectorados de la Corona Británica tales como Caymán, Virgin Islands y Jersey, entre otros- Gran Bretaña se ubica primera en términos de secreto financiero, seguida por Suiza (2ª), Hong Kong (3ª), Estados Unidos (4ª), Singapur (5ª) y Luxemburgo (6ª).
El ranking de TJN pone en evidencia que dos de las principales potencias del globo, Estados Unidos y Gran Bretaña, son los principales beneficiados por el sistema de opacidad que brindan las guaridas fiscales
El ranking de TJN pone en evidencia que dos de las principales potencias del globo, Estados Unidos y Gran Bretaña, son los principales beneficiados por el sistema de opacidad que brindan las guaridas fiscales. Importa aquà hacer un poco de historia: cuando Gran Bretaña pierde su imperio colonial, después de la Segunda Guerra Mundial, construyó un sistema global de protección fiscal de evasores y elusores de impuestos, de anonimato completo de los propietarios de activos (reales y financieros), y de ausencia total de transparencia para la información de todo tipo de personas y empresas, que le permitió absorber enormes sumas de capital del resto del mundo a poco costo. En otras palabras, reemplazaron renta colonial por renta financiera.
EEUU está haciendo lo mismo, con la diferencia de que nunca tuvo un imperio colonial que perder, pero sà sufre un deterioro de su competitividad respecto a paÃses emergentes como China. Por la vÃa financiera, Estados Unidos compensa la pérdida que sufre por la vÃa productiva. Varios de sus Estados –Delaware, Nevada, Alaska y otros – funcionan como guaridas fiscales de creciente importancia, ubicando en pocos años a la federación del Norte de nuestro continente en los primeros puestos del ranking de TJN.
Dos y dos son tres
De este modo, los dos centros financieros hegemónicos del mundo, Nueva York y la City de Londres, con las constelaciones de guaridas que giran en torno a ellos, succionan capital de los paÃses del ‘Sur’ – y también del resto del Norte – limitando su ritmo de crecimiento, restando recursos del giro local de los negocios, afectando severamente la creación de empleos, empujándolos al endeudamiento externo y exponiéndolos, por fin, a las graves crisis fiscales y externas que resultan de la deuda. En momentos de crisis los fondos de los ricos de los paÃses en desarrollo vuelan “hacia la calidad†de la hermandad anglosajona vÃa las guaridas fiscales que ella controla. Por las precedentes razones, en los esfuerzos de acumulación de los paÃses del `Sur´ dos y dos son tres, como dice el verso de MarÃa Elena: una parte muy importante del excedente desaparece, fuga al exterior.
La hermandad anglosajona prohijó, en forma paralela a la creación de su red de “paraÃsos†-esta denominación sà vale desde su perspectiva- el desarrollo de un sistema financiero global sustancialmente desregulado. Éste ha resultado desde los años 70 un actor central cada vez más dominante que, como Frankenstein, amenaza con escaparse de sus manos, si ya no lo hizo (para una excelente descripción de este proceso ver el libro “Las Islas del Tesoro†de Nicholas Shaxson, FCE).
Hacia fines de 2008, durante los peores momentos de la última crisis financiera global, pareció que la situación global podÃa llegar a cambiar. Sus duros efectos, las negras perspectivas que la crisis disparaba y, en particular, las urgencias fiscales de los paÃses europeos – asfixiados por ella y por los salvatajes masivos e incondicionales a los grandes bancos- llevaron a Alemania, Francia, y al entonces titular del FMI, Strauss Kahn, a insinuar la necesidad de reformas audaces. Nicolás Sarkozy fue el que más lejos llegó, al menos en las palabras, al sugerir que “a las guaridas fiscales hay que volarlas con dinamitaâ€. Estas declaraciones parecieron ser una preparación del terreno para sostener una pulseada mayor con EEUU y Gran Bretaña durante los preparativos de la reunión del G20 de Londres del siguiente año. Nada de lo que se insinuó en ese momento sucedió, sin embargo. Puede presumirse que la hermandad anglosajona se negó simplemente a sentarse a una mesa para pulsear y consiguió barrer todo bajo la alfombra.
Ningún debate relevante, plan de futuros cambios, ni decisiones concretas han sido impulsados al nivel de los paÃses centrales desde entonces, en más de ocho años, de cara a esta cuestión crucial. Las soluciones impulsadas por el G20 y la OCDE (“Proyecto BEPSâ€) para limitar la erosión tributaria de los fiscos nacionales aparecen como muy débiles y sesgadas frente a la magnitud del problema.
Las revelaciones de los Panamá Papers, que aportan una cantidad enorme de casos aunque no novedades conceptuales acerca del mundo offshore, y la Cumbre contra la Corrupción realizada hace unas semanas en Londres bajo la conducción de un Primer Ministro incriminado en los Panamá Papers, han brindado señales adicionales de que nada va a cambiar en lo inmediato. Tanto los EEUU como Gran Bretaña han confirmado su común estolidez. Y el resto del mundo, en particular el ‘Sur’, ha dado a su vez repetida muestra de su proverbial paciencia, “digna de mejor causaâ€. Su anomia parece desmentir el poema del entrañable escritor oriental Mario Benedetti, “El Sur también existeâ€.
Seguiremos viviendo entonces, al parecer, el avance de la financiarización del capitalismo; vale decir, la expansión ilimitada de la economÃa casino
Seguiremos viviendo entonces, al parecer, el avance de la financiarización del capitalismo; vale decir, la expansión ilimitada de la economÃa casino, cada vez más especulativa y destructora de empleos, multiplicando los fondos que se despegan de la economÃa real y dominada por miradas de cortÃsimo plazo. El sistema empuja a los CEOs a las ganancias rápidas, inmediatas. A la economÃa de hoy no le interesa la próxima generación, ni siquiera los próximos cuatro, ocho o diez años. Se desentiende de los problemas ambientales y la creciente desigualdad social. El mundo de la especulación financiera hace un uso cada vez mayor de los sistemas que reproducen y amplÃan la opacidad: las empresas offshore, las guaridas fiscales, los estudios de abogados como Mossack Fonseca que arman y venden las empresas-cáscara (shell firms), las cuatro grandes empresas internacionales de auditoria y contabilidad (las llamas Big Four), y los grandes bancos globales, cada vez más dominantes.
Los bancos que manipulan, en buena medida y a escala global, los precios más relevantes de la economÃa, las tasas de interés y los tipos de cambio, son sólo 28 y constituyen el corazón del manejo opaco del sistema financiero global (un oligopolio global muy bien analizado en el libro de Francois Morin, “L´Hydre Mondiale. L´Oligopole Bancaireâ€, LUX). En esa lista están presentes todas las instituciones de la “comunidad financiera†que colocan en los mercados nuestros “bonos soberanosâ€, manipulan sus tasas de interés (sosteniéndolas inexplicablemente altas) y, a la vez, canalizan ilÃcitamente y administran los fondos que, trampeando a los fiscos y la ciudadanÃa, fugan al exterior desde nuestros paÃses. También aceitan la mayor parte de las operaciones relevantes de la corporaciones multinacionales no financieras, tanto las lÃcitas como las ilÃcitas. Y no eluden hacer negocios con el delito “abierto†(tráfico de drogas, corrupción polÃtica y otras muchas de sus variantes), ofreciendo el blanqueo de sus activos y otros servicios financieros.
Un ladrón es vigilante y otro es juez
La corrupción estuvo siempre presente en la sociedad humana. Los registros escritos se remontan varios miles de años atrás; el Código de Hammurabi (Babilonia), por ejemplo, data del año 1728 antes de Cristo. Este Código tiene inscripta en piedra, entre otros delitos duramente sancionados, a la corrupción de los jueces (sacerdotes) en sus sentencias contra inculpados: equivalÃa a “traición a la patria†y, por consiguiente, acarreaba la pena de muerte sin demora alguna. Mejorar al hombre y sus instituciones para minimizarla resultan muy antiguas prescripciones para acotar la corrupción, que no va a desaparecer mientras la humanidad sobreviva.
El curso global parece, por momentos, marchar hacia la desaparición de los Estados, cuyas acciones de contención y regulación resultan indispensables para “poner en caja†al capital desterritorializado (que nunca se limita ni autorregula). El avance de este último sobre los Estados-nación resulta cada vez más evidente. Por otra parte resulta claro que, en una visión estructural, es mucho mayor la importancia de la corrupción privada que la de la polÃtica (siendo que, como ya se señaló, esta última “se baila de a dosâ€).
Los medios masivos de comunicación y los centros académicos dominantes explican de un modo bien distinto a las clases medias las razones del deterioro de su nivel de vida y de la excesiva carga tributaria que soportan, para recibir servicios públicos y sociales cada vez peores. Estas “razones†apuntan a la corrupción de las clases polÃticas, sin distinción de partidos. En el caso de la divulgación de casos de los Panamá Papers los grandes bancos y las multinacionales están –en términos relativos- poco presentes y los polÃticos aparecen, por el contrario, sobre-representados en las primeras planas y los medios audiovisuales. Como afirmó el economista argentino Juan Valerdi en su reciente exposición en el Parlamento Europeo: “este mensaje, difundido por los medios de comunicación multinacionales y los locales que dependen de la publicidad de las multinacionales, ha llevado a que las clases medias dejaran de creer no solo en las clases polÃticas de la mayor parte de los paÃses democráticos del mundo sino incluso en la propia democraciaâ€.
La corrupción polÃtica representa nada más que el 5% del total de flujos ilÃcitos; 30% se debe a tráfico de armas, drogas, personas y otros; y un 65% a las de actividades comerciales de las grandes empresas y las personas
El único estudio serio hasta el momento disponible acerca de como se distribuyen -por tipo de actividad- los flujos globales que salen ilÃcitamente del territorio de los Estados-nación hacia el mundo offshore ha estimado que la corrupción “polÃtica†representa nada más que el 5% del total, 30% se debe a los restantes delitos (tráfico de armas, drogas, personas y otros), y un 65% a las de actividades comerciales de las grandes empresas (con dominancia de las multinacionales) y las personas (en especial, los denominados “ricos globalesâ€) (Raymond Baker, “Capitalism´s Achilles Heelâ€, 2005).
No debe entenderse lo precedente, esto parece obvio, como una subestimación de los efectos perversos y el daño social que causa la corrupción polÃtica, especialmente en el caso de los gobiernos nacional-populistas o de izquierda, a los que ni sus electorados ni sus oposiciones conservadoras o de derecha suelen perdonar las prácticas corruptas. A diferencia de la mayor tolerancia respecto de ellas que suele beneficiar a los gobiernos afines al poder económico. De lo que se trata, entonces, es de poner la cuestión en su adecuado contexto y ocuparse centralmente de lo que tiene mayor importancia.
El desafÃo crucial para la humanidad, esto lo señala claramente el Papa Francisco, es no permitir el avance de la financiarización y la imposición del falso ideal neoliberal de un mundo sin Estados, sin regulaciones, sin democracias; en definitiva, sin leyes. Esta parece ser la principal tarea.
Jorge Gaggero. Economista especializado en finanzas y polÃtica tributaria. Entre 2004 y 2015 trabajó como investigador principál de Cefid-Ar. Se desempeñó también como profesor y asesor en diferentes ámbitos de gobierno. Fue integrante del Plan Fenix, es socio del Centro de Estudios Llegales y Sociales (CELS) y miembro fundador de la red de Justicia Fiscal de América Latina y el Caribe.