La ley de medios es mucho más que una norma a estudio de la Corte Suprema. Si el Gobierno lograra que se aplique tal como la sancionó el Congreso, los argentinos deberÃan acostumbrarse a no ver más Telenoche, el programa de Jorge Lanata e, incluso, podrÃa desaparecer Canal Trece tal como hoy se lo conoce. Y, tal vez, ya no podrÃan encender TN ni acceder a Cablevisión en muchas ciudades.
«Está en riesgo mucho más que el derecho de propiedad del Grupo ClarÃn sobre sus licencias, que vencen en varios años. Lo que está en juego es la posibilidad de muchos ciudadanos de informarse y de acceder a programas, señales o al servicio de Internet que hoy eligen. Se busca cerrar voces sin ningún justificativo tecnológico ni jurÃdico, sólo porque molestan», dice MartÃn Etchevers, gerente de Comunicación del Grupo ClarÃn.
La ley fue sancionada en 2009 y el Grupo ClarÃn planteó la inconstitucionalidad de cuatro artÃculos. En diciembre último, el juez federal Horacio Alfonso resolvió que toda la norma es válida. Pero, en abril, la Sala I de la Cámara Federal Civil y Comercial declaró inconstitucionales los lÃmites que le impuso al cable. Ahora es el turno de la Corte.
¿Qué diferencias notarÃa el hombre de a pie si la Corte declarase la validez de la ley?
La ley sólo permite a un grupo poseer, «en todo el paÃs», hasta 10 licencias de TV abierta y de radio. Antes, el lÃmite era de 24.
Los abogados del Gobierno reconocieron ante la Corte que la reducción no se sujetó a ningún estudio técnico previo. Pero si la Corte la convalidara, el Grupo ClarÃn deberÃa vender 2 licencias de las 12 que posee: 4 canales de aire -Canal Trece, de Capital; Canal Doce, de Córdoba; Canal Diez, de BahÃa Blanca, y Canal Siete, de Bariloche- y 8 radios AM y FM.
El Gobierno sostiene que el Grupo ClarÃn es monopólico. Pero en rigor compite con 40 canales analógicos y 24 digitales; 2200 radios legales y 7821 ilegales. En esa audiencia, los abogados del Gobierno también dijeron que, desde 2009, se asignaron 600 licencias. Frente a esa confesión, el abogado de ClarÃn, Damian Cassino, preguntó: «Entonces, ¿para qué quieren la licencia de Canal Trece?»
El artÃculo 45 dice que el propietario de un canal de TV abierta, como Canal Trece, que transmite en su área de cobertura, sólo puede producir una señal audiovisual. Si el Grupo ClarÃn se quedase con Canal Trece Satelital, para distribuir Canal Trece en todo el paÃs deberÃa desprenderse de TN, Magazine, Quiero y Volver.
La ley, en otro inciso, exige que el cableoperador sólo pueda producir una señal de generación propia: si Cablevisión, por ejemplo, se quedase con Metro, deberÃa vender las otras cinco señales. Esto genera una asimetrÃa frente a las cadenas extranjeras: mientras el público continuará accediendo a las 42 señales que transmite Turner/HBO o a las 30 que envÃa Fox, sólo podrá ver una única señal generada por el Grupo ClarÃn.
Pero la situación es más complicada: la ley establece que el propietario de un canal de TV abierta no puede operar, en esa misma ciudad, un cable. Si la restricción fuese válida, el Grupo ClarÃn deberÃa optar, en la Capital, entre conservar Canal Trece o Cablevisión y, en Córdoba, entre Canal Doce o Cablevisión. Esta limitación no existe en ningún otro paÃs: los principales operadores de cable tienen canales de aire, como DirecTV y Fox (EE.UU); Sogecable y Cuatro (España) o Globo y Net (Brasil).
Cables
Si bien el Grupo ClarÃn, con Cablevisión, llega a 12 de las 24 provincias, la ley estableció varios lÃmites que terminarÃan por fracturar a ese operador. Por cierto, la Cámara Federal los declaró inconstitucionlaes, porque el cable no usa espectro radioeléctrico y no hay motivo para regularlo. Pero el tema está en la Corte:
LÃmite 1: la ley dice que un operador de cable no podrá tener más de 24 licencias. Si la Corte lo aceptara, los habitantes de 134 ciudades se verÃan privados de Cablevisión, que hoy llega a 158 localidades.
Carlos Moltini, CEO de Cablevisión, explica que «el número de licencias no es indicativo de nada. Por un lado, mientras el Grupo ClarÃn fue comprando cables en el Gran Buenos Aires (AMBA) y tiene 21 licencias, el Gobierno permitió a Telecentro operar en esa área con una única licencia. Y por otro lado, mientras ClarÃn sólo podrÃa llegar a 24 ciudades, DirecTV, con una sola licencia, alcanza a 2200 ciudades en todo el paÃs».
LÃmite 2: un mismo grupo no puede llegar a más del 35% de la audiencia nacional. Si la Corte considerase válido este lÃmite, miles de usuarios se deberÃan desconectar de Cablevisión. Ese lÃmite no rige para el Estado ni para las señales extranjeras.
LÃmite 3: miles de usuarios de Cablevisión podrÃan también verse indirectamente privados de Internet (Fibertel), porque si Cablevisión, que tiene una red única e indivisible, sólo pudiera llegar con señal de TV a 24 ciudades, la empresa no podrÃa financiar el servicio de Internet en todas las demás localidades.
El perito economista nombrado de oficio dictaminó que, asÃ, la estructura de Cablevisión se volverÃa inviable: no tendrÃa sentido para la empresa dar Internet en aquellas localidades ni tampoco hacer inversiones de 300 millones de dólares anuales para optimizar una red que se subutiliza.
«Los usuarios están en riesgo. Si los empresarios que comprasen la red no estuviesen dispuestos a hacer enormes inversiones en tecnologÃa para bajar las señales desde el satélite, miles de usuarios se quedarÃan sin TV por cable y sólo podrÃan contratar Internet con Telefónica o Telecom, firmas que tienen el 55% del mercado, contra el 25% de Fibertel.
Un debate que excede al Grupo ClarÃn
El Gobierno sostiene que las licencias de los canales de TV, las radios y los cables son «simples privilegios», que el Gobierno puede revocar en cualquier momento. Eso es lo que dijeron los abogados del Estado en el expediente y, también, durante la audiencia pública ante la Corte.
Ese planteo le sonó extraño al presidente del alto tribunal, Ricardo Lorenzetti, que repreguntó para estar seguro de lo que escuchaba. Ocurre que en todo el mundo siempre se aceptó que los medios privados tienen un derecho de propiedad sobre sus licencias, que el Estado no puede violar.
Si la Corte Suprema aceptase la posición del gobierno nacional, estarÃan en riesgo no sólo las licencias del Grupo ClarÃn, sino las de cualquier otro medio. Además, la ley choca con otro obstáculo: los cables (Cablevisión) no usan espectro y, por eso, no hay motivos para regularlos. .
«Está en riesgo mucho más que el derecho de propiedad del Grupo ClarÃn sobre sus licencias, que vencen en varios años. Lo que está en juego es la posibilidad de muchos ciudadanos de informarse y de acceder a programas, señales o al servicio de Internet que hoy eligen. Se busca cerrar voces sin ningún justificativo tecnológico ni jurÃdico, sólo porque molestan», dice MartÃn Etchevers, gerente de Comunicación del Grupo ClarÃn.
La ley fue sancionada en 2009 y el Grupo ClarÃn planteó la inconstitucionalidad de cuatro artÃculos. En diciembre último, el juez federal Horacio Alfonso resolvió que toda la norma es válida. Pero, en abril, la Sala I de la Cámara Federal Civil y Comercial declaró inconstitucionales los lÃmites que le impuso al cable. Ahora es el turno de la Corte.
¿Qué diferencias notarÃa el hombre de a pie si la Corte declarase la validez de la ley?
La ley sólo permite a un grupo poseer, «en todo el paÃs», hasta 10 licencias de TV abierta y de radio. Antes, el lÃmite era de 24.
Los abogados del Gobierno reconocieron ante la Corte que la reducción no se sujetó a ningún estudio técnico previo. Pero si la Corte la convalidara, el Grupo ClarÃn deberÃa vender 2 licencias de las 12 que posee: 4 canales de aire -Canal Trece, de Capital; Canal Doce, de Córdoba; Canal Diez, de BahÃa Blanca, y Canal Siete, de Bariloche- y 8 radios AM y FM.
El Gobierno sostiene que el Grupo ClarÃn es monopólico. Pero en rigor compite con 40 canales analógicos y 24 digitales; 2200 radios legales y 7821 ilegales. En esa audiencia, los abogados del Gobierno también dijeron que, desde 2009, se asignaron 600 licencias. Frente a esa confesión, el abogado de ClarÃn, Damian Cassino, preguntó: «Entonces, ¿para qué quieren la licencia de Canal Trece?»
El artÃculo 45 dice que el propietario de un canal de TV abierta, como Canal Trece, que transmite en su área de cobertura, sólo puede producir una señal audiovisual. Si el Grupo ClarÃn se quedase con Canal Trece Satelital, para distribuir Canal Trece en todo el paÃs deberÃa desprenderse de TN, Magazine, Quiero y Volver.
La ley, en otro inciso, exige que el cableoperador sólo pueda producir una señal de generación propia: si Cablevisión, por ejemplo, se quedase con Metro, deberÃa vender las otras cinco señales. Esto genera una asimetrÃa frente a las cadenas extranjeras: mientras el público continuará accediendo a las 42 señales que transmite Turner/HBO o a las 30 que envÃa Fox, sólo podrá ver una única señal generada por el Grupo ClarÃn.
Pero la situación es más complicada: la ley establece que el propietario de un canal de TV abierta no puede operar, en esa misma ciudad, un cable. Si la restricción fuese válida, el Grupo ClarÃn deberÃa optar, en la Capital, entre conservar Canal Trece o Cablevisión y, en Córdoba, entre Canal Doce o Cablevisión. Esta limitación no existe en ningún otro paÃs: los principales operadores de cable tienen canales de aire, como DirecTV y Fox (EE.UU); Sogecable y Cuatro (España) o Globo y Net (Brasil).
Cables
Si bien el Grupo ClarÃn, con Cablevisión, llega a 12 de las 24 provincias, la ley estableció varios lÃmites que terminarÃan por fracturar a ese operador. Por cierto, la Cámara Federal los declaró inconstitucionlaes, porque el cable no usa espectro radioeléctrico y no hay motivo para regularlo. Pero el tema está en la Corte:
LÃmite 1: la ley dice que un operador de cable no podrá tener más de 24 licencias. Si la Corte lo aceptara, los habitantes de 134 ciudades se verÃan privados de Cablevisión, que hoy llega a 158 localidades.
Carlos Moltini, CEO de Cablevisión, explica que «el número de licencias no es indicativo de nada. Por un lado, mientras el Grupo ClarÃn fue comprando cables en el Gran Buenos Aires (AMBA) y tiene 21 licencias, el Gobierno permitió a Telecentro operar en esa área con una única licencia. Y por otro lado, mientras ClarÃn sólo podrÃa llegar a 24 ciudades, DirecTV, con una sola licencia, alcanza a 2200 ciudades en todo el paÃs».
LÃmite 2: un mismo grupo no puede llegar a más del 35% de la audiencia nacional. Si la Corte considerase válido este lÃmite, miles de usuarios se deberÃan desconectar de Cablevisión. Ese lÃmite no rige para el Estado ni para las señales extranjeras.
LÃmite 3: miles de usuarios de Cablevisión podrÃan también verse indirectamente privados de Internet (Fibertel), porque si Cablevisión, que tiene una red única e indivisible, sólo pudiera llegar con señal de TV a 24 ciudades, la empresa no podrÃa financiar el servicio de Internet en todas las demás localidades.
El perito economista nombrado de oficio dictaminó que, asÃ, la estructura de Cablevisión se volverÃa inviable: no tendrÃa sentido para la empresa dar Internet en aquellas localidades ni tampoco hacer inversiones de 300 millones de dólares anuales para optimizar una red que se subutiliza.
«Los usuarios están en riesgo. Si los empresarios que comprasen la red no estuviesen dispuestos a hacer enormes inversiones en tecnologÃa para bajar las señales desde el satélite, miles de usuarios se quedarÃan sin TV por cable y sólo podrÃan contratar Internet con Telefónica o Telecom, firmas que tienen el 55% del mercado, contra el 25% de Fibertel.
Un debate que excede al Grupo ClarÃn
El Gobierno sostiene que las licencias de los canales de TV, las radios y los cables son «simples privilegios», que el Gobierno puede revocar en cualquier momento. Eso es lo que dijeron los abogados del Estado en el expediente y, también, durante la audiencia pública ante la Corte.
Ese planteo le sonó extraño al presidente del alto tribunal, Ricardo Lorenzetti, que repreguntó para estar seguro de lo que escuchaba. Ocurre que en todo el mundo siempre se aceptó que los medios privados tienen un derecho de propiedad sobre sus licencias, que el Estado no puede violar.
Si la Corte Suprema aceptase la posición del gobierno nacional, estarÃan en riesgo no sólo las licencias del Grupo ClarÃn, sino las de cualquier otro medio. Además, la ley choca con otro obstáculo: los cables (Cablevisión) no usan espectro y, por eso, no hay motivos para regularlos. .