Ante los industriales, ratificó que no está dispuesta a ceder frente a las presiones.
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ampliar | EL DÃA QUE HABLÓ DE INFLACIÓN. Cristina Fernández marcó los lineamientos de la economÃa que se viene. DYN
BUENOS AIRES.- Del discurso que la presidenta Cristina Fernández pronunció en el cierre de la Conferencia de la UIA vale la pena repasar las definiciones de un Gobierno que no dice «no» a todos los planteos empresarios, ni tampoco tiene el «sû fácil. Los ejes marcados por la jefa de Estado tendrán su correlato en la polÃtica económica de 2012.
El primer elemento que surge tiene que ver con el liderazgo polÃtico, algo que el Gobierno no parece dispuesto a ceder. Traducido a los oÃdos empresarios, las definiciones se tomarán en la Casa Rosada. No habrá que ir a buscar respuestas ni a presionar por ellas en la city porteña o en el Congreso. Ni siquiera las decisiones dependerán de lo que pase en los salones donde se reúne la cúpula del PJ -cuando no esté allà la Presidenta- o la dirigencia sindical. La jefa de Estado definió una serie de recetas que no está dispuesta a adoptar para su segundo mandato.
Los «no» de Cristina incluyen:
• Una polÃtica monetaria de «metas de inflación» (inflation targeting). Se trata de una estrategia en la que el Banco Central proyecta y publica una tasa de inflación objetivo y luego ajusta la emisión, según esa meta. Se plantea un «corset» a posibles variaciones en el tipo de cambio.
• Las reducciones de impuestos a sectores de altos ingresos, recortes salariales o eliminación de puestos de trabajo para promover «competitividad».
• Un gobierno pasivo frente a las «corridas». Cristina recordó que el reciente sofocón en la city porteña, que su gestión combatió con una baterÃa de medidas, es la «cuarta o la quinta» que enfrenta desde 2003 y que nunca llevó las de perder.
• Un gobierno pasivo frente a la fuga de divisas. La Presidenta ratificó que seguirá tomando medidas para evitar maniobras como las de «contado con liqui».
• Beneficios a modo de «cheques en blanco». Hizo referencia a las empresas que recibieron créditos para la producción a tasa negativa y que fueron algunas de las grandes fugadoras de divisas durante la última corrida.
• Distribución de utilidades entre socios «totalmente libre». Cristina habló de una empresa que en 2010 obtuvo un 31% más de utilidades que en 2008, pero reinvirtió un 35% menos que entonces, distribuyendo el resto entre los accionistas; dio a entender que presionará para que eso no continúe.
• Las presiones «por los diarios»: el mensaje va para todos los actores de la economÃa.
Asà como marcó cuáles serán las estrategias que rechazará, también dio algunas certezas a los empresarios:
• No habrá medidas drástica con respecto al movimiento de capitales. Descartó estrategias como una norma que impida la remisión de ganancias al exterior.
• El Gobierno no avalará una ley de distribución compulsiva de ganancias entre los trabajadores. Revela el momento de tensión «polÃtica» entre la Presidenta y el titular de la CGT, Hugo Moyano.
Es en ese contexto que la Presidenta se muestra dispuesta a discutir sobre temas como «inversión, cuestiones salariales, inflación». El esquema de «sintonÃa fina» planteado por Cristina excluye asà planteos de la CGT que no caen bien en el empresariado, pero tampoco deja todas las vÃas de acción libres para las grandes empresas. La «reinversión de utilidades» parece ser en este sentido la parte que el Gobierno le reclama a los empresarios en el marco de un formato de «pacto social» que, en forma tácita o explÃcita, requerirá el año próximo para el manejo de las variables económicas.
El promedio de crecimiento entre 2003 y el proyectado para 2011 habrá sido superior a 7 puntos anuales, incluyendo el duro 2009. Para el año próximo, se proyecta algo más de la mitad de esa pauta. El economista Miguel Bein -ni crÃtico a ultranza, ni oficialista- suele afirmar que la Argentina tiene la potencialidad intacta de crecer «diez años más al 4 o 5%». Ante esa perspectiva parece ubicarse el Gobierno, en un sendero que no estará exento de presiones polÃticas y sociales, que de seguro requerirán de más y mejores decisiones durante el tercer mandato kirchnerista.
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BUENOS AIRES.- Del discurso que la presidenta Cristina Fernández pronunció en el cierre de la Conferencia de la UIA vale la pena repasar las definiciones de un Gobierno que no dice «no» a todos los planteos empresarios, ni tampoco tiene el «sû fácil. Los ejes marcados por la jefa de Estado tendrán su correlato en la polÃtica económica de 2012.
El primer elemento que surge tiene que ver con el liderazgo polÃtico, algo que el Gobierno no parece dispuesto a ceder. Traducido a los oÃdos empresarios, las definiciones se tomarán en la Casa Rosada. No habrá que ir a buscar respuestas ni a presionar por ellas en la city porteña o en el Congreso. Ni siquiera las decisiones dependerán de lo que pase en los salones donde se reúne la cúpula del PJ -cuando no esté allà la Presidenta- o la dirigencia sindical. La jefa de Estado definió una serie de recetas que no está dispuesta a adoptar para su segundo mandato.
Los «no» de Cristina incluyen:
• Una polÃtica monetaria de «metas de inflación» (inflation targeting). Se trata de una estrategia en la que el Banco Central proyecta y publica una tasa de inflación objetivo y luego ajusta la emisión, según esa meta. Se plantea un «corset» a posibles variaciones en el tipo de cambio.
• Las reducciones de impuestos a sectores de altos ingresos, recortes salariales o eliminación de puestos de trabajo para promover «competitividad».
• Un gobierno pasivo frente a las «corridas». Cristina recordó que el reciente sofocón en la city porteña, que su gestión combatió con una baterÃa de medidas, es la «cuarta o la quinta» que enfrenta desde 2003 y que nunca llevó las de perder.
• Un gobierno pasivo frente a la fuga de divisas. La Presidenta ratificó que seguirá tomando medidas para evitar maniobras como las de «contado con liqui».
• Beneficios a modo de «cheques en blanco». Hizo referencia a las empresas que recibieron créditos para la producción a tasa negativa y que fueron algunas de las grandes fugadoras de divisas durante la última corrida.
• Distribución de utilidades entre socios «totalmente libre». Cristina habló de una empresa que en 2010 obtuvo un 31% más de utilidades que en 2008, pero reinvirtió un 35% menos que entonces, distribuyendo el resto entre los accionistas; dio a entender que presionará para que eso no continúe.
• Las presiones «por los diarios»: el mensaje va para todos los actores de la economÃa.
Asà como marcó cuáles serán las estrategias que rechazará, también dio algunas certezas a los empresarios:
• No habrá medidas drástica con respecto al movimiento de capitales. Descartó estrategias como una norma que impida la remisión de ganancias al exterior.
• El Gobierno no avalará una ley de distribución compulsiva de ganancias entre los trabajadores. Revela el momento de tensión «polÃtica» entre la Presidenta y el titular de la CGT, Hugo Moyano.
Es en ese contexto que la Presidenta se muestra dispuesta a discutir sobre temas como «inversión, cuestiones salariales, inflación». El esquema de «sintonÃa fina» planteado por Cristina excluye asà planteos de la CGT que no caen bien en el empresariado, pero tampoco deja todas las vÃas de acción libres para las grandes empresas. La «reinversión de utilidades» parece ser en este sentido la parte que el Gobierno le reclama a los empresarios en el marco de un formato de «pacto social» que, en forma tácita o explÃcita, requerirá el año próximo para el manejo de las variables económicas.
El promedio de crecimiento entre 2003 y el proyectado para 2011 habrá sido superior a 7 puntos anuales, incluyendo el duro 2009. Para el año próximo, se proyecta algo más de la mitad de esa pauta. El economista Miguel Bein -ni crÃtico a ultranza, ni oficialista- suele afirmar que la Argentina tiene la potencialidad intacta de crecer «diez años más al 4 o 5%». Ante esa perspectiva parece ubicarse el Gobierno, en un sendero que no estará exento de presiones polÃticas y sociales, que de seguro requerirán de más y mejores decisiones durante el tercer mandato kirchnerista.
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